Ybarra y Compañía, conocida también como Ybarra y Cía. y, internacionalmente, como Ybarra Line, fue la denominación más conocida de una sucesión de empresas navieras españolas de carácter familiar con sede en Sevilla. Su origen se remonta a 1843, cuando el empresario vasco José María Ybarra Gutiérrez de Caviedes, establecido en la capital andaluza, inició un servicio de cabotaje entre Sevilla y Bilbao. A lo largo de más de siglo y medio, su negocio marítimo pasó de la navegación a vela al vapor y de los servicios peninsulares a las rutas transatlánticas.
Desde 1927 mantuvo una línea regular mixta de carga y pasaje entre el Mediterráneo, Brasil y el Río de la Plata, que adquirió especial importancia en el transporte de emigrantes durante la posguerra. Ante el declive del pasaje transoceánico causado por la aviación, transformó los cruceros —inicialmente una actividad complementaria— en uno de sus principales negocios durante las décadas de 1960 y 1970. Después de abandonar el transporte de pasajeros, continuó en el tráfico de carga y contenedores hacia Sudamérica. Hamburg Süd comenzó a participar en las actividades de Ybarra Sud en 1989 y asumió sus negocios con efectos de 31 de diciembre de 2005. En diciembre de 2006, la prensa informó de que la operación comprendía la adquisición a CMA-CGM del 50 % restante y que, desde el 1 de enero de 2007, Ybarra y Cía. Sudamérica, S. A. pasaría a denominarse Hamburg Süd Iberia, S. A. Un asiento del BORME documenta que una sociedad denominada Ybarra y Compañía, S. A. seguía inscrita y nombró apoderado en 2017.
Historia
Fundación y navegación de cabotaje
José María Ybarra se instaló en Sevilla en 1843 y abrió la ruta regular con Bilbao mediante el velero Dolores, al que siguieron el Ceres y el Basilia. En 1860 constituyó José María de Ybarra y Compañía con familiares y socios sevillanos y bilbaínos. El Itálica, de propulsión mixta a vela y vapor, fue el primer barco en mostrar en su chimenea las letras blancas «V» y «A» entrelazadas, distintivo de la denominación Vasco-Andaluza; después se incorporaron el Vasco-Andaluz, el Luchana y el Híspalis.
Tras la muerte del fundador en 1878, sus cinco hijos mantuvieron unidos los negocios familiares. La Compañía Vasco-Andaluza de Vapores coexistió durante unos años con José María Ybarra e Hijos, hasta quedar integrada en 1881 en la sociedad José María de Ybarra y Compañía. En 1885 se registró Ybarra y Cía., Sociedad en Comandita. La nueva organización amplió el cabotaje a los puertos mediterráneos, incrementó la flota y adoptó la costumbre de bautizar sus barcos con nombres de cabos geográficos, que se convirtió en una de sus señas de identidad.
La naviera formaba parte de la denominada Casa Ybarra, una red de empresas y propiedades familiares dedicada también a la agricultura, la industria aceitera y la minería. La continuidad de estos negocios entre generaciones se apoyó en una estructura patrimonial común y en mecanismos contables que ayudaron a ordenar las sucesiones familiares.
Expansión transatlántica
La integración entre los negocios agrícolas y marítimos favoreció la expansión exterior. Una investigación sobre las exportaciones sevillanas de aceite sitúa en 1916 el comienzo de los servicios transatlánticos de Ybarra hacia Argentina y Nueva York; el Cabo Tres Forcas salió ese año de Sevilla con aceite, aceitunas y sal para Buenos Aires. El Archivo Histórico Provincial de Sevilla fecha en 1919 la consolidación de la línea de Nueva York. El incendio y hundimiento del Cabo Hatteras en el Atlántico Norte en 1927 originó un litigio con aseguradoras estadounidenses; sus consecuencias, unidas a la crisis de 1929, contribuyeron al cierre de aquel servicio.
En 1927 la empresa inauguró con el Cabo Tortosa su servicio regular mixto de carga y pasajeros Mediterráneo-Brasil-Plata. La rotación salía de Génova y enlazaba diversos puertos mediterráneos y españoles con Brasil, Montevideo y Buenos Aires. Durante los años siguientes se incorporaron motonaves de mayor tamaño, entre ellas el Cabo San Antonio, el Cabo San Agustín y el Cabo Santo Tomé.
Guerra civil y reconstrucción de la flota
Al comenzar la guerra civil española en 1936, Ybarra era una de las compañías más antiguas y poderosas de la marina mercante española y poseía 24 buques. La guerra afectó gravemente a la flota: perdió seis unidades, incluidas tres de las más modernas y de mayor tonelaje. Diez mercantes incautados a la compañía, que sumaban 53 219 toneladas, participaron entre finales de 1936 y 1937 en el tráfico del Gobierno republicano con la Unión Soviética. Antes de generalizarse los viajes a la URSS, la flota mercante bajo control republicano había sido utilizada también para custodiar presos y alojar refugiados. El Cabo Santo Tomé se hundió en 1937, mientras el Cabo San Agustín quedó retenido en la Unión Soviética y no volvió a la flota de Ybarra.
En 1952 la empresa adoptó la forma de sociedad anónima. Para reconstruir el servicio de pasaje, utilizó el Cabo de Hornos y el Cabo de Buena Esperanza, incorporados en 1940, junto con el Cabo San Antonio. La recuperación de las relaciones con Latinoamérica y el aumento de la emigración española estimularon el tráfico desde finales de la década de 1940 hasta mediados de la de 1950, con Argentina y Venezuela entre los principales destinos. En los quince años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, las navieras transatlánticas pasaron de una rápida reactivación a una crisis estructural provocada por la caída de la emigración transoceánica y el crecimiento del transporte aéreo.
Cruceros y transporte de pasajeros
miniatura|El Cabo San Roque en Hamburgo en 1973. Junto con el Cabo San Vicente, simbolizó la etapa de los grandes buques de pasaje y crucero de Ybarra.
Ybarra experimentó con viajes turísticos durante la década de 1950. En 1956 el Cabo de Hornos y el Cabo de Buena Esperanza hicieron cruceros por el Mediterráneo; al año siguiente la compañía promovió dos minicruceros para presentar el nuevo Cabo San Roque. A finales de la década, ante las primeras señales de crisis de la línea regular, incrementó de forma sostenida su oferta turística. El Cabo San Roque, entregado en 1957, y el Cabo San Vicente, incorporado en 1959, alternaron las travesías a Sudamérica con cruceros por el Mediterráneo, el Atlántico, el Báltico y otros destinos.
El estudio de Gaetano Cerchiello sobre la estrategia de la empresa concluye que el crucero pasó de ser una actividad marginal a convertirse en su principal negocio turístico y favoreció la internacionalización de su oferta durante los años sesenta. El Museo Marítimo de Barcelona considera que Ybarra desempeñó un papel precursor en la popularización de los cruceros de vacaciones entre las clases medias y altas españolas. La compañía encargó al arquitecto naval italiano Gustavo Pulitzer Finali el diseño exterior y los interiores de sus dos nuevos transatlánticos, dotados de aire acondicionado, materiales modernos y obras de arte de Manuel López-Villaseñor y José Caballero.
Entre 1973 y 1975 los buques de la empresa realizaron también expediciones turísticas a la Antártida. Según el recuento del Archivo Histórico Provincial de Sevilla, cuando Ybarra dio por terminado el negocio de los cruceros en 1977 había realizado alrededor de 450 viajes de placer. La competencia aérea, la caída del tráfico de línea y la crisis económica y energética de los años setenta hicieron inviable mantener los grandes buques de pasaje.
Ferris, contenedores y desaparición de la marca
En la última etapa del transporte de pasajeros, Ybarra participó con socios italianos en un servicio de ferris entre Génova, Barcelona y Palma de Mallorca. Los transbordadores Canguro Cabo San Sebastián y Canguro Cabo San Jorge prestaron servicio durante la década de 1970, pero la línea no llegó a mantenerse durante una década y Ybarra abandonó el transporte de pasajeros a finales de los años setenta. La empresa vendió progresivamente sus buques de pasaje y concentró su actividad en la carga general y, más adelante, en los contenedores con Sudamérica.
En 1983 se integró en el consorcio internacional Medsacs. La compañía participó desde 1993 con la francesa Compagnie Générale Maritime en la sociedad Ybarra CGM Sud, con sede en Barcelona. A partir de 1994, la matriz articuló sus actividades en dos ramas: el comercio marítimo, representado por Ybarra y Cía. Sudamérica, y los negocios inmobiliarios. Hamburg Süd, que participaba en las actividades de la naviera desde 1989, asumió los negocios de Ybarra Sud con efectos de 31 de diciembre de 2005. Según la prensa contemporánea, adquirió para ello a CMA-CGM el 50 % restante. Desde el 1 de enero de 2007 Ybarra y Cía. Sudamérica, S. A. pasó a denominarse Hamburg Süd Iberia, S. A. Un asiento registral de 2017 acredita por separado la continuidad registral de una sociedad denominada Ybarra y Compañía, S. A.
Identidad corporativa
La contraseña histórica de la compañía estaba formada por una «V» y una «A» blancas superpuestas sobre fondo negro, iniciales de «Vasco-Andaluza». El mismo monograma se reproducía en las chimeneas de los buques y sobrevivió a los sucesivos cambios de razón social. Desde 1885, la práctica de asignar a la flota nombres de cabos geográficos permitió mantener una nomenclatura fácilmente reconocible durante varias generaciones de barcos.
La sede histórica estuvo en el número 4 de la avenida de Menéndez Pelayo de Sevilla, en un edificio proyectado por Aníbal González y concluido por Aurelio Gómez Millán.
Fondos documentales y patrimonio
El fondo empresarial conservado en el Archivo Histórico Provincial de Sevilla comprende documentación fechada entre 1806 y 2011: 404 cajas, 917 libros, 158 planos y una colección bibliográfica de 169 volúmenes. Incluye actas, contabilidad, expedientes de buques y averías, diarios de navegación, planos, contratos, registros de oficiales, manifiestos y listas de pasajeros. Una parte considerable del archivo original se perdió debido a las inundaciones que afectaron a los sótanos de la sede durante el siglo XX. La documentación superviviente ingresó en el archivo provincial mediante un contrato de depósito firmado en 2013, completado con ingresos posteriores.
El Museo Marítimo de Barcelona conserva otro conjunto dedicado principalmente a la actividad de los años sesenta y setenta. Su archivo fotográfico reúne imágenes y álbumes de la construcción, los interiores, los pasajeros y la vida a bordo del Cabo San Roque, el Cabo San Vicente y los dos ferris de tipo Canguro. Una donación recibida en 1977 dio origen a un fondo de 1558 piezas que fue digitalizado en 2022.
Véase también
Cabo San Agustín (buque) Cabo San Roque (buque) Compañía Trasatlántica Española
Referencias
Bibliografía
Enlaces externos
Inventario general del fondo de la Naviera Ybarra, Archivo Histórico Provincial de Sevilla. Fondo fotográfico de Ybarra, Museo Marítimo de Barcelona.
Categoría:Navieras de España Categoría:Empresas fundadas en 1843 Categoría:Empresas con sede en Sevilla