El Yamashiro ikki o Yamashiro kuni ikki fue una confederación surgida en la provincia de Yamashiro (ubicada en el sur de la actual prefectura de Kioto) a finales del . Tras la caótica guerra de Ōnin, que había debilitado la autoridad del shogunato Ashikaga, los ejércitos samuráis rivales lucharon por el control de las provincias de todo Japón. En la provincia de Yamashiro, samuráis y campesinos formaron una liga ikki y se sublevaron en 1485, consiguiendo el retroceso de dos ejércitos rivales. Posteriormente, los miembros del ikki organizaron un nuevo gobierno provincial, desafiando tanto a los caudillos como al shōgun Ashikaga en la cercana Kioto. El Yamashiro ikki continuaría existiendo hasta 1493, cuando una nueva invasión obligó a sus miembros a volver a aceptar la autoridad del shogunato. A pesar de ello, la provincia de Yamashiro permaneció en gran medida bajo control local, y los repetidos levantamientos locales, así como las protestas, continuaron hasta 1511.
Trasfondo Situación política, económica y social bajo el shogunato Ashikaga. izquierda|miniaturadeimagen|Ilustración de sámurais realizada en el siglo XVII. Desde 1336, Japón estuvo gobernado por el shogunato Ashikaga, un gobierno militar que había reducido la figura del emperador al de un líder ceremonial y sin poder real. El shogunato se basaba en el apoyo y respeto militar de la casta samurái. De entre las filas de los samuráis, los shogunes nombraban gobernadores militares (shugos), que ejercían la función de supervisar las provincias, pero que a la vez solían residir en Kioto, ubicada en la provincia de Yamashiro.A los shugo se les asignaban kokujins, samuráis vasallos que se establecían es las provincias correspondientes. Con el tiempo, los shugo fueron incrementando su autoridad civil provincial, mientras que los kokujin administraban sus feudos a gran escala sin algún tipo de restricción. Esto se facilitó al permitirse a los samuráis recaudar impuestos, una tarea llevada a cabo localmente por los otona, un pequeño número de individuos ricos en cada aldea. El sistema de vasallaje ashikaga alentó tanto a los shugo como a los kokujin a desviar impuestos hacia sí mismos y a asentar mayor autonomía financiera y política. Gracias a estos intereses y la competencia por recursos, las tensiones entre ambos funcionarios aumentaron. Los kokujin también dependían mucho más del apoyo de los agricultores locales. Esto significaba que, si las demandas del shugo molestaban a los pobladores y, por lo tanto, ponían en peligro la posición de los kokujin, estos últimos preferían ignorar las órdenes del gobernador. El sistema provocó una fuerte dependencia fiscal en los impuestos de la propia Kioto.
A finales del período medieval, Japón estaba experimentando importantes cambios sociales y económicos. La productividad agrícola aumentó en los siglos y , lo que permitió a los pequeños agricultores alcanzar una mayor autosuficiencia y prosperidad. Esto les permitió adquirir mayor poder en la administración de sus aldeas, que anteriormente eran del dominio de los otona. Debido a ello, los gobiernos de las aldeas ganaron una mayor forma representativa, fortaleciendo la asociación de los agricultores con su comunidad y la independencia de los aldeanos. A la vez, las relaciones entre las clases sociales se volvieron cada vez más confusas. Los agricultores más prósperos comenzaron a asemejarse a los samuráis, ya que podían permitirse armas, poseían cantidades considerables de tierra y, a menudo, contaban con agricultores y trabajadores avasallados obligados a pagarles renta. Estos agricultores adinerados, llamados jizamurai, comenzarían a ganar influencia en las aldeas, a la vez que se resentían de la recaudación de impuestos por parte de los samuráis. Además, la población rural fue abandonando gradualmente las pequeñas aldeas que habían predominado en períodos anteriores. En cambio, los campesinos comenzaron a agruparse en aldeas más grandes que podían defender con mayor facilidad en tiempos de crisis; muchas aldeas fueron fortificadas con el formato explícito de para servir como refugios y fortalecas.
Aumento de disturbios en el En la primera mitad del , los conflictos dentro de las provincias comenzaron a escalar de manera violenta. Las familias samurái locales comenzaron a luchar entre sí por el puesto de shugodai (lugarteniente del shugo), desobedecían a sus respectivos shugos y se involucraban en conflictos de sucesión dentro de las poderosas familias de shugos. Mientras tanto, el coste de impuestos sobre la población rural aumentó, ya que tanto el gobierno central como las autoridades regionales intentaban recaudar más dinero; en consecuencia, muchos agricultores se endeudaron con prestamistas durante épocas de malas cosechas.
Como consecuencia de aquellos acontecimientos, las aldeas comenzaron a ejercer mayor independencia y a organizarse en los llamados ikki. Existían distintos tipos de ikki,pero en su esencia los ikki eran confederaciones formadas con un objetivo común, siendo este a menudo la protección mutua. La sociedad de los ikki contrastaba con la sociedad feudal japonesa,pues las distintas clases sociales cooperaban en igualdad de condiciones. Un ikki era formado tras que un grupo discutiera, escribiera, firmara, y celebrara ritualmente un acuerdo, vinculando así a los miembros del grupo a las reglas del acuerdo. A principios del , los ikki comenzaron a organizar un número creciente de protestas, siendo comúnmente su propósito la cancelación de las deudas campesinas. Era frecuente que las protestas acabaran en disturbios violentos durante los cuales los miembros del ikki atacaban a los prestamistas, destruían los libros de contabilidad de las deudas, incendiaban edificios públicos y saqueaban. La provincia de Yamashiro se vio especialmente afectada por el ikki, con protestas campesinas ocupando partes enteras de Kioto. Como consecuencia de su carácter violento, la palabra ikki llegó a significar tanto "liga" como "levantamiento".
En 1441, el shōgun Ashikaga Yoshinori fue asesinado por un poderoso samurái que temía que el gobernante tuviera la intención de reducir el poder de su familia. Este suceso debilitó enormemente al shogunato, pues los dos sucesores de Yoshinori eram infantes, recayendo el poder en una regencia incompetente. El segundo hijo, Ashikaga Yoshimasa, no hizo nada para contener el poder de los shugo y estaba más interesado en las artes que en gobernar el país. Inicialmente, Yoshimasa había nombrado a su hermano Ashikaga Yoshimi como heredero antes de cambiarle por su hijo, Ashikaga Yoshihisa. A consecuencia de esta disputa, se formaron varias facciones leales a los distintos candidatos; estos grupos se extendieron rápidamente más allá de la corte y llegaron a incluir poderosos clanes de shugos y samuráis.
Levantamiento de Yamashiro
La guerra de Ōnin y sus consecuencias miniaturadeimagen| Ilustración del de una batalla durante la Guerra de Ōnin . En 1467, la disputa por la sucesión fue intensificándose hasta convertirse en un conflicto a gran escala entre las facciones rivales, lideradas en ese momento por Hosokawa Katsumoto y Yamana Sōzen. Este conflicto, conocido posteriormente como la guerra de Ōnin, dañó gravemente el poder del shogunato. Aunque Ashikaga Yoshimasa se mantuvo en el poder, ya no tenía controla alguno sobre los más poderosos clanes samuráis. Durante la Guerra de Ōnin se libraron batallas por todo Japón, pero el mayor punto de conflicto fue la provincia de Yamashiro; Kioto quedó prácticamente destruida. Los jizamurai y los campesinos de la provincia de Yamashiro participaron en la guerra, luchando para las facciones rivales y entre sí. La guerra provocó una reducción de la actividad de los ikki en la capital y sus alrededores, ya que la fuerza y la atención de la población rural se enfocaron en la guerra civil. Aunque Ashikaga Yoshihisa logró convertirse en shogun, la guerra finalmente acabó sin acuerdo de paz en 1477. El shogunato intentó restaurar su autoridad, reconstruyendo la capital y retomando la gobernanza habitual. Al mismo tiempo, muchos reconocieron que la guerra había supuesto una ruptura importante. Los shugo y muchos clanes samuráis mantuvieron la autonomía que habían logrado durante la Guerra de Ōnin, mientras continuaban con sus violentas disputas. El colapso del orden y del poder gubernamental también alentó a los campesinos y a los jizamurai a aumentar su resistencia contra las privaciones de los ejércitos samurái y los impuestos.
A pesar del cese de las hostilidades en Kioto, los combates continuaron en la provincia de Yamashiro. La mayor parte de la provincia había caído bajo el control de una de las facciones de la guerra de Ōnin, el llamado "campo occidental". Sin embargo, los campesinos leales a otra facción, el "campamento oriental", continuaron resistiendo al suroeste de Kioto. En 1480, el "campamento occidental" invadió este reducto; en consecuencia, los samuráis destruyeron los campos de los agricultores locales. Además, la provincia se vio afectada por una guerra civil en el seno del clan Hatakeyama. Hatakeyama Masanaga, el segundo al mando del shogun (kanrei) y shugo de Yamashiro, luchó contra su primo Hatakeyama Yoshinari. Los dos lucharon principalmente en las provincias de Kawachi y Yamato, pero deseaban controlar la provincia de Yamashiro debido a su valor en impuestos, sus conexiones con la capital y su mano de obra. Tras algunos enfrentamientos esporádicos en Yamashiro, los primos Hatakeyama reunieron a sus ejércitos para una batalla decisiva en la provincia en 1485. Sus tropas lucharon durante 63 días, incluso cuando el clima se volvió frío y lluvioso. Ambos bandos habían reclutado a un gran número de guerreros de la provincia de Yamashiro, pero, mientras más se extendía la batalla, mayor se hacía el descontento de los guerreros. Los demás habitantes de la zona también se agitaron, y estallaron una serie de levantamientos y protestas. Campesinos armados tomaron el control de las zonas del sur de la provincia e invadieron una vez más la capital para exigir la cancelación de las deudas. Los campesinos de los alrededores de Nara amenazaron con trasladarse en masa. Debido al bloqueo de carreteras provocado por la guerra civil de Hatakeyama, los conductores de carros locales se vieron afectados por la eliminación de los peajes entre Kioto y Nara, así como por la cancelación de deudas.
Gobernanza del Yamashiro Ikki En diciembre de 1485, "barones locales" y samuráis de los distritos del sur de la provincia de Yamashiro se reunieron en la aldea de Kami Koma. Después de acordar formar un consejo, el grupo desfiló hasta el santuario Iwashimizu Hachimangū para intercambiar juramentos de mantener sus acuerdos. Este evento atrajo la atención de campesinos de toda la provincia de Yamashiro quienes posteriormente acudieron en masa al santuario para observar y asistir a la reunión. Con una multitud tan grande reunida, los presentes acordaron formar un ikki que representara a toda la provincia. Los lugareños exigieron la retirada de los ejércitos Hatakeyama, el restablecimiento del gobierno por parte de los terratenientes locales y la eliminación de las recién establecidas barreras. Las demandas fueron formuladas como un ultimátum incondicional, con amenazas contra las fuerzas de Hatakeyama.Pocos días después, los ejércitos samuráis se retiraron de la provincia. La historiadora Mary Elizabeth Berry especuló que los Hatakeyama se retiraron debido al agotamiento de sus fuerzas, las amenazas de los ikki o porque algunos de los miembros de los ikki eran antiguos partidarios de los Hatakeyama, sin los cuales una campaña continua habría sido imposible. El historiador Pierre François Souyri consideró que la deserción masiva de guerreros locales de ambos ejércitos fue la principal razón de la retirada de las fuerzas de Hatakeyama.