La conciencia (del latín conscientia, ‘conocimiento compartido’, y este de cum, ‘con’, y scientĭa, ‘conocimiento’), entendimiento o mundo interior es un conjunto de funciones del cerebro, que se han explicado desde varias perspectivas. Es el conocimiento inmediato que un individuo posee de su existencia, sus actos y el mundo exterior.

Está relacionada conceptualmente con la cognición, la mente, la psique, la percepción, el razonamiento, la inteligencia, el aprendizaje, la creatividad y otros procesos cognitivos.

Generalidades miniatura|derecha|250px|Esta imagen se usa en un test para demostrar que el ser humano no asigna los sonidos a los objetos arbitrariamente. El test es el siguiente: Imagine que una tribu remota llama a una de estas dos formas Booba y a la otra Kiki. Trate de adivinar cuál es cuál y clique en la imagen para valorar su respuesta. Debajo de la respuesta en inglés, aparece la respuesta en español miniatura|derecha|250px|La conciencia es el resultado de los genes y parámetros aprendidos de la experiencia. Todos sabemos que nuestros sentimientos «colorean» o matizan nuestros procesos mentales. Conocemos múltiples aspectos del cerebro parcelado y sus funciones, pero poco se sabe de las bases científicas de la consciencia o entendimiento. Saber cómo el cerebro tiene conciencia de sí mismo es un reto mayor. Hasta la fecha, los especialistas y científicos tratan de explicar la conciencia desde varias perspectivas biológicas: etología, neurofisiología, neuroanatomía, neurociencia y psicología evolutiva.

A lo largo de la vida, los seres humanos y otros animales tienen un proceso flexible de cambio psicológico con la edad. Mediante la inteligencia, la memoria y la determinación, los seres vivos necesitan adaptarse al medio en que viven de forma instintiva. Los humanos son el estudio principal en la «psicología del desarrollo» o «psicología del ciclo vital», pero como consecuencia de la teoría de la evolución biológica, el conductismo y la psicología animal relacionada con la psicología comparada estudian el comportamiento de los animales (etología), sus capacidades psicológicas, sus habilidades, su aprendizaje y su conducta relacionada con los rasgos físicos de cada especie. Esos cambios a lo largo de la vida de los seres vivos pueden ser explicados a través de factores como el cambio biológico del cuerpo del individuo, la madurez sexual, los impulsos biológicos, la herencia o el ambiente.

En las complejas funciones mentales, intervienen muchas zonas del cerebro microscópicamente discretas: tan importante es «dónde» ocurre la actividad neurológica como el «modo de» realizarse. Numerosos casos estudiados de lesión cerebral han mostrado que el daño en áreas específicas del cerebro (por ejemplo, el córtex prefrontal anterior) resulta en la reducción o eliminación de las inhibiciones, con su correspondiente cambio radical en los modelos de comportamiento. Cuando el daño se presenta en adultos, quizá todavía son capaces de actuar con parámetros morales de razonamiento, pero cuando ocurre durante la infancia, quizá nunca lleguen a desarrollar tal habilidad.

Con técnicas de resonancia magnética, drogas de estructura molecular similares a las estructuras moleculares de los neurotransmisores cerebrales, el estudio de las lesiones cerebrales y nuevas tecnologías, se ha mostrado de qué modo se organiza la memoria, en qué zonas del cerebro se producen las imágenes, cómo los individuos diferencian unos objetos de otros, cuál es la región cerebral de las decisiones, cómo se comportan los neurotransmisores, el papel de procesos fisiológicos en el desarrollo de trastornos mentales y, en general, las bases biológicas de la psiquis humana, incluyendo la ética, que tiene lugar en la corteza cerebral, el sistema límbico, el locus cerúleo, etc.

La conciencia engloba a varios procesos mentales, entrelazados o no, que no han sido descifrados por completo por la fisiología. Es un conjunto de funciones con diferentes grados de desarrollo, que entre otras, catalogan las cosas como buenas o malas. Otra función importante y más desarrollada de la conciencia es la función de la razón. La conciencia permite el raciocinio, lo que en conjunto dota al individuo de voluntad sobre las cosas en que emplea sus recursos, y de capacidad de recordar, que le permitirá refinar futuras acciones o la capacidad de transmitir a los demás. Con todo ello, en suma, dota de voluntad al individuo.

La conciencia empuja a diferentes personas en direcciones bastante diferentes según sus creencias. Esto demuestra que tiene una doble naturaleza instintiva (genéticamente determinada) y aprendida. Mientras que las distintas capacidades de la conciencia están determinadas genéticamente, la elección de las materias de su interés es aprendida o adquirida por impronta (véase hemisferio cerebral, psique, neurobiología y psicobiología).

Los variados procesos de la conciencia difieren, teniendo muchos de ellos las pautas marcadas genéticamente (instintivas). Como demuestra el hecho que muchas características de la conciencia son comunes a todas las personas con independencia de la sociedad en que se eduquen o que coinciden por grupos específicos como los zurdos, los sexos etc. Por ejemplo, muchas personas zurdas tienen dificultad para adaptarse a un mundo en donde todo está al revés, viéndolo desde el punto de vista del zurdo.

Es decir, la conciencia es el resultado de varios procesos cerebrales, establecidos genéticamente, de los cuales, algunos aprenden parámetros con los que se identifica el individuo, adoptados de la sociedad humana, y de la experiencia.

Científicos británicos y estadounidenses están ideando en la Universidad de Cambridge un ordenador emocionalmente consciente que sea capaz de detectar los pensamientos individuales a partir de ciertas expresiones y movimientos faciales. La idea es usar la información acerca del estado emocional de un individuo, tanto para mejorar las habilidades de conducción como para hacer publicidad de acuerdo con su intención de compra.

Fisiología

Charles Scott Sherrington, fisiólogo de principios del describió el funcionamiento del cerebro como «un patrón efímero, siempre significativo, aunque nunca fijo, con una armonía dinámica de pequeños patrones, que funcionan como un telar».

Alrededor de cien mil millones de células constituyen el sistema nervioso central. La mayoría se encuentran en la corteza cerebral de los hemisferios.

La superficie de cada hemisferio contiene las células que elaboran los códigos neuronales que provienen de los sentidos. Tales códigos envían información sobre estímulos ambientales, a las áreas receptoras de la corteza, donde la información es procesada por columnas de células y transferida a las áreas de asociación, adyacentes, de modo que pueda combinarse con informaciones procedentes de la memoria, de los sentidos y de otras áreas cerebrales.

La combinación de la información de estas diferentes fuentes y su elaboración por la corteza cerebral, produce el fundamento de la conciencia.

Para el mantenimiento de la conciencia, las células de la corteza cerebral se mantienen en un estado de excitación continua por la formación reticular, grupo de células del tronco del encéfalo. Estas células reticulares están tan extensamente conectadas que tienen una amplia influencia sobre la corteza y ellas mismas son estimuladas por impulsos nerviosos procedentes de distintas partes del cuerpo.

Si la estimulación de la formación reticular disminuye cortando la entrada de información sensorial, colocando, por ejemplo, a un individuo en una habitación oscura, sin ningún ruido y con las manos y los pies cubiertos por guantes de lana gruesa, entonces la excitación de la corteza cerebral cambia y la calidad de la consciencia se modifica. Este individuo tanto puede estar inconsciente, dormido o alucinando, viendo, oyendo o percibiendo estímulos que realmente no se producen. (Véase Estado de conciencia).

En ambos hemisferios cerebrales se hallan los lóbulos frontales, delante del área premotora de la corteza cerebral. Esta área, aparte de ocuparse de elaborar patrones de movimiento, se ocupa de sistemas de ordenación aún más complejos, cuya función es la de crear patrones a partir de otros: La planificación, la valoración y el control de la personalidad. Hay diferentes sistemas con diferentes niveles de complejidad, los más simples representados por reflejos y controlados únicamente por células nerviosas de la médula espinal en la columna vertebral, que se responsabilizan de que cuando un grupo de células se estimula, el grupo opuesto reaccione.

Es la interacción armoniosa entre varios sistemas la que controla y produce la conciencia, excepto los niveles más simples, que son reflejos, todos los demás son aprendidos por el individuo a partir de unas estructuras físicas que genéticamente tienden a valorar la información de maneras distintas determinadas quizá por los genes: subjetivamente y objetivamente.

A partes del cuerpo que ejecutan acciones precisas para el ser vivo, como el oído, el olfato, la vista o el tacto (de las manos en el caso del ser humano) les corresponden un mayor número de células cerebrales en detrimento de otras zonas de mayor tamaño físico pero menos necesarias para la vida.

Se han identificado tres grandes sistemas integradores en el cerebro:

El sistema reticular activador está ubicado en el tronco del encéfalo. Se compone de cientos de neuronas de axones cortos que forman un complejo nervioso denso e intrincado de vías delimitadas. El sistema límbico. El hipotálamo.

Conocimientos empíricos miniatura|350px|La sinapsis permite a las neuronas comunicarse entre sí, transformando una señal eléctrica en otra química. El cerebro, un sistema de transferencia de cargas eléctricas, es una solución salina de cloruro sódico, donde los iones de potasio, calcio, etc., juegan un papel importante, interrelacionándose con los neurotransmisores. Hasta el punto, que si los niveles de la solución salina no son los adecuados, la transmisión eléctrica neuroquímica cesa y se produce el deterioro celular, apareciendo fenómenos por degeneración celular como el Parkinson o el Alzheimer. Se cree que la eficacia de las sales de litio empleadas en el tratamiento de la depresión se debe al desplazamiento del sodio aunque se desconoce el mecanismo concreto de actuación.

La compleja red de neuronas que constituye el cerebro humano, interactuando con las hormonas y las demás sustancias neurotransmisoras, regula todas las actividades conscientes e inconscientes que sostienen y motivan nuestra vida.

El desequilibrio mental básicamente no es un mal funcionamiento cerebral, a pesar de que una enfermedad o accidente pueden perturbar la correcta actividad cerebral. Lo que provoca el desequilibrio mental conduce a una similitud en los procesos de razonamiento muy parecidos a los que se dan durante la infancia.

Muchas sustancias naturales o artificiales, tanto ingeridas como aplicadas o en contacto sobre la piel o inhaladas, etc., pueden producir reacciones emocionales de distinta intensidad en el individuo sin que este lo perciba. Ejemplos son: antimicóticos, perfumes, azúcares, disolventes, serrín, polvo, colesterol.

Deficiencias debidas a diversas causas se manifiestan individualmente, como por ejemplo el síndrome de Korsakoff que se presenta con síntomas graves de amnesia anterógrada y amnesia retrógrada.