La literatura moral es un tipo de escritura que se centra en los valores éticos, los principios morales y la distinción entre lo correcto y lo incorrecto, con el propósito de influenciar el comportamiento humano. Engloba una variedad de géneros, como la literatura sapiencial, las fábulas, los proverbios, las parábolas, los exempla, las moralidades, los cuentos con moraleja y los libros de conducta.
Definición El profesor Leland Ryken define la literatura moral como «la literatura que ofrece al lector un comportamiento moral para su aprobación o que influye en el lector para que se comporte de manera moral».
El profesor Robert C. Evans la define como «literatura que ha ayudado a la gente a diferenciar entre lo correcto y lo incorrecto, y los motiva a elegir la virtud por encima del vicio».
Robert McAfee Brown afirma que es difícil pensar en algún tipo de literatura que no tenga algún tipo de intención moral detrás de ella, pero algunas narraciones tienen una intención moral explícita.
La literatura moral no debe ser confundida con la literatura que tiene a la moralidad como objeto de estudio, como textos sobre filosofía moral. Sin embargo, las dos clases se influencian mutuamente.
Historia miniaturadeimagen|alt=Portada de Three Hundred Æsop's Fables, de [George Fyler Townsend], ilustrada por [Harrison Weir]. Las fábulas de Esopo es uno de los textos morales más reeditados de la historia de la humanidad.|Portada de Three Hundred Æsop's Fables (Trescientas fábulas de Esopo), de George Fyler Townsend, ilustrada por Harrison Weir. Las fábulas de Esopo es uno de los textos morales más reeditados de la historia de la humanidad. La literatura moral tiene raíces antiguas y a esta categoría pertenecen algunos de los textos más antiguos conocidos. Los primeros ejemplos proceden de la literatura sapiencial mesopotámica y egipcia, que data de mediados del tercer milenio a. C. Consistían en máximas enseñadas por sabios o escribas sobre la mejor manera de vivir. Algunos ejemplos notables son las Instrucciones de Shuruppak, los Consejos de Sabiduría y las Máximas de Ptahhotep.
Los proverbios sumerios escritos en el año 1500 a. C. a menudo tenían como personajes principales a animales o insectos y una lección moral al final, aspectos que más tarde caracterizarían a las fábulas. Entre las fábulas más antiguas e influyentes encontramos las Fábulas de Esopo de la Antigua Grecia () y la colección india Panchatantra (c. 200 a. C.).
En el contexto religioso, la literatura moral adoptó la forma de parábolas, relatos ficcionales breves que enseñan una lección moral. La Biblia contiene varias parábolas, como la del Buen Samaritano, la del Hijo Pródigo, la de Oveja Perdida y la del Sembrador. En el Corán se encuentran alrededor de 40 parábolas, y también desempeñan un papel importante en el budismo, en particular en el movimiento Mahayana. Además se pueden encontrar en el sufismo, el judaísmo rabínico y el jasidismo.
En China, durante la última dinastía Song (960-1279), las Analectas, una colección de proverbios y lecciones morales atribuida a Confucio, se convirtió en uno de los libros centrales del confucianismo. Confucio creía que el bienestar de un país dependía del desarrollo moral de su gente, comenzando por aquellos en posiciones de liderazgo.
En la Europa bajomedieval, el género conocido como exemplum tuvo un papel importante en la escritura y la cultura. Este género consistía en relatos cortos e ilustrativos que enseñaban una lección moral y ayudaban a los predicadores a enriquecer sus sermones. Se inspiró en la tradición romana de los exempla y la fábula.
Las fábulas tuvieron un resurgimiento en la Edad Media con la traducción griega de Planudes de las Fábulas de Esopo, publicada en Constantinopla en 1447. Y el género alcanzaría su apogeo en Europa en el con Jean de la Fontaine, quien comenzó adaptando las fábulas de Esopo y las amplió con sucesivas colecciones.
En Gran Bretaña, los escritores de literatura infantil de las décadas de 1740 y 1750 experimentaron con relatos cortos diseñados para impartir lecciones de comportamiento y ética. Uno de los primeros ejemplos fue The Christmass-Box, publicado en 1746 por M. Cooper y M. Boreman. La obra fue escrita bajo el seudónimo de "Mary Homebred", utilizado por la novelista Mary Collyer.
A finales de siglo, estas historias se conocieron como "cuentos morales" y se volvieron más largas y elaboradas. Escritoras como Maria Edgeworth introdujeron personajes complejos en situaciones donde no necesariamente existía una clara línea moral. Los cuentos morales solían enseñar valores como el trabajo duro, la frugalidad, la honestidad, la solicitud por los demás, la cortesía, la caridad y la obediencia a los padres.
Durante los siglos y proliferaron los libros de conducta. Por lo general, estaban escritos para jóvenes y trataban temas éticos, además de servir como manuales de comportamiento y de normas sociales. A principios del , el Primer Gran Despertar condujo a la difusión de textos morales de inspiración religiosa, de los cuales el más famoso fue probablemente La historia de la familia Fairchild, de Mary Martha Sherwood.
Durante la época victoriana, los cuentos de hadas fueron alterados para incluir lecciones morales. Charles Dickens se quejó de esta tendencia en un ensayo titulado "Fraudes sobre las hadas", publicado en 1853, argumentando que "los cuentos de hadas deben ser respetados".
La literatura moral disminuyó en popularidad en occidente durante la primera mitad del . En China, la importancia de la literatura y moral confucianas en la educación y la vida oficial también disminuyó durante la primera mitad del , particularmente después de la abolición del sistema de exámenes imperiales en 1905.
Perspectivas actuales En su libro de 1978, On Moral Fiction, el novelista John Gardner criticó lo que consideraba la falta de moralidad en la literatura contemporánea, y argumentó que la moralidad es el propósito más elevado del arte.
En 1993, William Bennett publicó El libro de las virtudes (The Book of Virtues), una antología de 370 pasajes repartidos en diez capítulos dedicados a una virtud diferente (autodisciplina, compasión, responsabilidad, amistad, trabajo, coraje, perseverancia, honestidad, lealtad y fe), extraídos de diversos textos antiguos y modernos. Según Bennett, escribió el libro a petición de maestros que se quejaban de la falta de herramientas para la educación moral.
Investigaciones han demostrado que la exposición a la literatura moral afecta positivamente la asimilación de virtudes y mejora la reflexión ética. Hakemulder sostiene que la literatura puede considerarse un "laboratorio moral", donde la conducta y las ideas humanas pueden estudiarse de forma controlada.
Obras notables Instrucciones de Kagemni, de Kagemni I (2613–2589 a. C.) Enseñanza de Hardjedef, de Hardjedef (entre los siglos XXV y XXIV a. C.) Máximas de Ptahhotep, de Ptahhotep (hacia 2375–2350 a. C.) Las Analectas, de Confucio () Fábulas de Esopo, de Esopo () Panchatantra, de Vishnu Sharma () Cartas a Lucilio, de Séneca el Joven () Divina comedia, de Dante Alighieri (1320) El Morall Fabillis de Esopo el Frigio (década de 1480) El progreso del peregrino, de John Bunyan (1678) Moral Tales for Young People (Cuentos morales para gente joven), de Maria Edgeworth (1801) The Children's Book of Moral Lessons (El libro infantil de lecciones morales), de Frederick James Gould (1897) Charlie y la fábrica de chocolate, de Roald Dahl (1964) The Book of Virtues (El libro de las virtudes), de William Bennett (1993)
Véase también Literatura didáctica Educación del carácter Moral Ética
Referencias
Bibliografía
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