La coronación de Mohammad Reza Pahlaví y Farah Pahlaví fue la ceremonia de coronación del sah Mohammad Reza Pahlaví y de su esposa, la shahbanou Farah Pahlaví, celebrada el 26 de octubre de 1967 en el Palacio de Golestán, en Teherán. La ceremonia coincidió con el cuadragésimo octavo cumpleaños del monarca y constituyó uno de los acontecimientos políticos y ceremoniales más importantes del reinado de la dinastía Pahlaví.

Durante la ceremonia, Mohammad Reza Pahlaví se ciñó personalmente la Corona Pahlaví, siguiendo la antigua tradición de las coronaciones iraníes, y posteriormente coronó a Farah Pahlaví con la Corona de la Emperatriz de Irán, convirtiéndola en la primera y única mujer en la historia moderna del país en ser coronada oficialmente como shahbanou (emperatriz consorte) de Irán.

La coronación fue asimismo la última celebrada por un monarca iraní antes de la abolición de la monarquía tras la Revolución iraní de 1979. Las insignias utilizadas durante la ceremonia, entre ellas la Corona Pahlaví, el Cinturón Imperial, la Espada Imperial, el Manto Imperial y el Cetro Imperial, forman actualmente parte de las Joyas Nacionales de Irán y se conservan en el Tesoro Nacional de Joyas del Banco Central de Irán.

Antecedentes

Mohammad Reza Pahlaví ascendió al trono el 16 de septiembre de 1941, tras la abdicación de su padre, Reza Shah, quien se vio obligado a renunciar como consecuencia de la invasión anglo-soviética de Irán durante la Segunda Guerra Mundial. Ese mismo día, el nuevo soberano prestó juramento ante la Asamblea Consultiva Nacional y asumió oficialmente las funciones de jefe del Estado.

A diferencia de otros soberanos iraníes, Mohammad Reza decidió aplazar la ceremonia de coronación. El país atravesaba entonces un periodo de ocupación extranjera, dificultades económicas e inestabilidad política derivadas del conflicto mundial, circunstancias que el propio monarca consideró incompatibles con la celebración de una ceremonia de carácter solemne y costosa.

Durante los años siguientes, Irán experimentó importantes transformaciones políticas y sociales. Entre ellas destacaron la nacionalización de la industria petrolera, la crisis política que desembocó en el golpe de Estado de 1953, la consolidación del poder del sah y el inicio de la llamada Revolución Blanca, un amplio programa de reformas económicas, sociales y administrativas impulsado por la Corona a partir de 1963.

Una vez que el régimen consideró alcanzada una etapa de estabilidad institucional y crecimiento económico, Mohammad Reza Pahlaví decidió organizar finalmente la ceremonia de coronación. Esta tuvo lugar el 26 de octubre de 1967, exactamente veintiséis años después del inicio efectivo de su reinado y coincidiendo con su cuadragésimo octavo cumpleaños.

La ceremonia fue concebida no solo como la investidura solemne del soberano, sino también como una manifestación del renacimiento de la monarquía iraní y de la continuidad histórica del Estado persa. Asimismo, la coronación de Farah Pahlaví reforzó la posición institucional de la emperatriz dentro de la familia imperial y anticipó su futura designación como regente en caso de fallecimiento o incapacidad del sah antes de que el príncipe heredero alcanzara la mayoría de edad.

La preparación del acontecimiento se prolongó durante varios meses e implicó la restauración de diversas insignias imperiales y la organización de un elaborado ceremonial inspirado tanto en las antiguas tradiciones persas como en los protocolos de las monarquías contemporáneas. A la ceremonia asistieron miembros de la familia imperial, representantes del Gobierno, altos mandos militares, autoridades religiosas, diplomáticos extranjeros e invitados de especial relevancia.

Ceremonia de coronación

miniaturadeimagen|300px|Mohammad Reza Pahlaví y Farah Pahlaví durante la coronación, celebrada el 26 de octubre de 1967.

La ceremonia de coronación se celebró el 26 de octubre de 1967 en el Salón Salam del Palacio de Golestán, coincidiendo con el cuadragésimo octavo cumpleaños del sah. Fue concebida como una solemne manifestación de la continuidad histórica de la monarquía iraní y de la legitimidad de la dinastía Pahlaví, combinando elementos del ceremonial persa tradicional con protocolos propios de las monarquías contemporáneas.

El salón fue decorado con tapices, alfombras persas, estandartes imperiales y las insignias de la Corona. En el centro de la estancia se situó el Trono Naderí, empleado como trono ceremonial del soberano durante el acto, mientras que las Joyas Nacionales de Irán fueron dispuestas conforme al protocolo establecido por la Corte Imperial.

Entrada de la familia imperial

La ceremonia comenzó con la entrada del príncipe heredero Reza Pahlaví, entonces de siete años de edad. Tras recorrer el salón entre los asistentes, ocupó el lugar reservado frente a un trono situado a la izquierda del destinado al soberano, donde permaneció de pie a la espera de la llegada de sus padres.

Poco después hizo su entrada la shahbanou Farah Pahlaví, acompañada por seis damas de honor ataviadas con vestidos de gala especialmente confeccionados para la ocasión. A continuación accedió al salón el sah Mohammad Reza Pahlaví, precedido por los jefes del Ejército Imperial, la Marina Imperial y la Fuerza Aérea Imperial, quienes encabezaban la procesión oficial.

El soberano avanzó hasta situarse ante el Trono Naderí, mientras la emperatriz realizaba una reverencia en señal de respeto. Simultáneamente, un coro interpretó el himno ceremonial Avalin Salam («El primer saludo»), tras lo cual fueron introducidas las coronas imperiales y un ejemplar del Corán, símbolo de la dimensión religiosa del acto. Una vez el sah ocupó el trono, el resto de los asistentes tomó asiento siguiendo el estricto protocolo establecido.

Ceremonia religiosa

La parte religiosa estuvo presidida por Hassan Emami, imán de la oración del viernes de Teherán, quien recitó diversos versículos del Corán y pronunció una oración especial para invocar la protección divina sobre el soberano y sobre el pueblo iraní.

Tras la bendición religiosa, Mohammad Reza Pahlaví besó el Corán como manifestación de su compromiso de proteger el islam y de ejercer la Corona conforme a sus responsabilidades constitucionales y religiosas.

Investidura imperial

Concluida la ceremonia religiosa, comenzaron a presentarse una a una las insignias imperiales conservadas entre las Joyas Nacionales de Irán. Siguiendo el ceremonial oficial, el sah recibió en primer lugar el Cinturón Imperial de Irán, símbolo de la autoridad soberana, seguido por la Espada Imperial de Irán, representación del deber de defender el Estado y la nación.

Posteriormente vistió el Manto Imperial de Irán, confeccionado expresamente para la coronación con ricos bordados y motivos inspirados en el arte persa, antes de recibir la Corona Pahlaví, elaborada en 1926 para la coronación de Reza Shah.

De acuerdo con la tradición de las monarquías iraníes, el propio Mohammad Reza Pahlaví tomó la corona con sus manos y la colocó sobre su cabeza, sin la intervención de ninguna autoridad religiosa. Con este gesto reafirmó que la legitimidad de la Corona procedía directamente de la institución monárquica y de la tradición histórica del Estado iraní.

Inmediatamente después, los asistentes proclamaron en tres ocasiones la expresión ¡Javid Shah! («¡Larga vida al sah!»), mientras la banda interpretaba el Himno Imperial de Irán y se rendían los honores militares correspondientes.

Finalmente, el soberano recibió el Cetro Imperial de Irán, último de los atributos tradicionales del poder real.

Coronación de Farah Pahlaví

Uno de los momentos más significativos de la ceremonia fue la coronación de Farah Pahlaví. Antes de colocar la corona sobre la cabeza de su esposa, el sah pronunció un discurso en el que expresó su gratitud por haber podido servir al pueblo iraní y manifestó su deseo de preservar la independencia, la soberanía y el progreso del país para las generaciones futuras.Farah Pahlaví, Kohan Diyara («Memorias»), 2003, p. 154.

Posteriormente tomó la Corona de la Emperatriz de Irán y la colocó sobre la cabeza de Farah Pahlaví, convirtiéndola oficialmente en shahbanou (emperatriz) de Irán. Era la primera vez en la historia moderna del país que la consorte de un soberano era coronada durante una ceremonia oficial.

La coronación de Farah tuvo también un importante significado constitucional y político. Pocas semanas antes se habían aprobado reformas legales que permitían su designación como regente en caso de fallecimiento o incapacidad del sah antes de que el príncipe heredero alcanzase la mayoría de edad. De esta manera, la emperatriz adquiría un papel institucional sin precedentes dentro de la monarquía iraní.

Clausura

Tras la coronación de la emperatriz se pronunciaron varios discursos de fidelidad por representantes de la familia imperial y de las principales instituciones del Estado. A continuación, Mohammad Reza Pahlaví dirigió un discurso a la nación, en el que reafirmó su compromiso con el desarrollo económico, la modernización del país y la continuidad de la denominada «Gran Civilización», concepto que posteriormente se convertiría en uno de los ejes ideológicos de su reinado.

Concluido el acto, los miembros masculinos de la familia imperial rindieron homenaje al soberano conforme al protocolo cortesano. La ceremonia finalizó con un desfile de honor de las Fuerzas Armadas Imperiales y con diversas celebraciones oficiales organizadas en Teherán para conmemorar la coronación del sah y de la shahbanú.

Reformas constitucionales

La coronación de 1967 estuvo estrechamente vinculada a una serie de reformas de la Constitución iraní de 1906 promovidas por Mohammad Reza Pahlaví con el objetivo de garantizar la continuidad de la monarquía en caso de una eventual sucesión prematura.

El sah consideraba necesario establecer un mecanismo que evitara cualquier vacío de poder si el heredero al trono aún era menor de edad. En consecuencia, solicitó al Parlamento la modificación de diversos artículos constitucionales para facultar al monarca a designar oficialmente un regente, elevar a veinte años la edad legal necesaria para que el príncipe heredero pudiera asumir plenamente la Corona y mantener la regencia hasta que este alcanzara dicha edad.

Las reformas fueron aprobadas y ratificadas el 1 de septiembre de 1967, pocas semanas antes de la ceremonia de coronación. Gracias a estas modificaciones, Farah Pahlaví fue nombrada oficialmente regente del Imperio, convirtiéndose en la primera mujer en la historia contemporánea de Irán en poder ejercer constitucionalmente la jefatura del Estado en representación del soberano.

Durante la presentación de las reformas, Mohammad Reza Pahlaví declaró:

Asistentes

Participantes directos

20px Mohammad Reza Pahlaví, shahanshah de Irán. 20px Farah Pahlaví, shahbanou de Irán. 20px Reza Pahlaví, príncipe heredero de Irán.

Invitados y observadores

Entre los asistentes a la ceremonia se encontraban miembros de la familia imperial, representantes del Gobierno, altos mandos militares, diplomáticos extranjeros y diversas personalidades del Estado iraní. Entre ellos destacaban:

Shahnaz Pahlaví, hija mayor del sah. Shams Pahlaví, hermana mayor del sah. Ashraf Pahlaví, hermana gemela del sah. Farahnaz Pahlaví, hija de Mohammad Reza y Farah Pahlaví. Morteza Yazdanpanah, antiguo jefe del Estado Mayor del Ejército Imperial Iraní. Amir Abbás Hoveydá, primer ministro de Irán de 1965 a 1977.

Además, asistieron representantes de la Corte Imperial, ministros del Gobierno, miembros del cuerpo diplomático acreditado en Teherán, autoridades religiosas, oficiales superiores de las Fuerzas Armadas Imperiales e invitados extranjeros especialmente seleccionados para la ocasión.

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