El exconvento de Nuestra Señora de las Nieves, también denominado exconvento de Santa María de las Nieves, es un antiguo conjunto religioso del situado en San Juan Totolac, en el estado mexicano de Tlaxcala. El inmueble conserva partes de la nave principal, dos capillas laterales, dependencias conventuales y una torre campanario exenta.

El arqueólogo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Javier Villalobos, identificó el conjunto como una visita franciscana del . El Catálogo Nacional de Monumentos Históricos y diversos documentos del INAH también lo relacionan con la evangelización franciscana de Totolac. En cambio, el portal Lugares INAH lo atribuye a la Orden de Predicadores.

El exconvento mantiene una relación conmemorativa con la migración de familias tlaxcaltecas hacia el norte de la Nueva España en 1591. El Catálogo Nacional de Monumentos Históricos y el portal Lugares INAH lo presentan como el lugar donde los emigrantes recibieron la bendición antes de su partida. Sin embargo, el arqueólogo Ramón Santacruz Cano declaró en 2016 que no había localizado documentos históricos que confirmaran al convento como punto exacto de salida.

Historia

Antecedentes y establecimiento religioso Villalobos señaló que los franciscanos fundaron hacia 1550 una capilla de indios dedicada a Nuestra Señora de las Nieves en el antiguo centro de Totolac. La documentación consultada por el arquitecto denominaba al lugar Santa María de las Nieves Atzalantlaxcantitlan. Esta primera capilla se encontraba alrededor de 400 metros al norte del conjunto actual, en un sitio conocido como Nievetzinco, donde todavía existían restos de cimentación cuando Villalobos realizó su estudio en 1984.

El Sistema de Información Cultural (SIC) sitúa el comienzo de la construcción en 1569. En 2016, Santacruz Cano declaró a La Jornada de Oriente que el lugar registró ocupación religiosa desde aproximadamente 1530 y que los religiosos construyeron el convento entre 1575 y 1585. Por su parte, Villalobos documentó que fray Alonso Ponce encontró en Totolac, durante su visita de 1585, una casa de un piso, sin iglesia y habitada por dos frailes. La casa religiosa atendía a Santa María, San Baltazar, San Ambrosio, San Nicolás y San Jorge. Villalobos la caracterizó como una visita franciscana de arquitectura sencilla, aunque no determinó cuándo adquirió una comunidad estable ni cuándo concluyeron el templo y las dependencias conventuales.

El SIC señala que trabajadores indígenas construyeron el conjunto con piedra volcánica, caliza y otros materiales pétreos, mediante técnicas que la institución relaciona con prácticas constructivas de origen prehispánico. Santacruz Cano explicó que los constructores unieron piedras de la región con una argamasa de lodo, cuyo deterioro posterior exigió trabajos de consolidación.

Migración tlaxcalteca de 1591 En marzo de 1591, representantes tlaxcaltecas y autoridades virreinales acordaron las condiciones para trasladar familias indígenas hacia el norte de la Nueva España. El historiador Thomas Calvo señaló que la Corona promovió estos asentamientos después de la Guerra Chichimeca para establecer poblaciones sedentarias junto a los grupos indígenas de las regiones septentrionales. Calvo y José Alfredo Rangel Silva registraron la participación de alrededor de cuatrocientas familias tlaxcaltecas procedentes de Tepeticpac, Ocotelulco, Tizatlán y Quiahuiztlán. Los grupos se establecieron posteriormente en poblaciones de las actuales regiones de San Luis Potosí, Zacatecas, Jalisco y Coahuila. Calvo y Rangel Silva situaron la partida el 6 de junio de 1591, mientras que Villalobos la fechó el 6 de julio del mismo año.

El Catálogo Nacional de Monumentos Históricos señala que las familias tlaxcaltecas recibieron la bendición en el exconvento antes de iniciar la expedición. Lugares INAH también vincula el inmueble con la partida de 1591. Sin embargo, en 2016, Santacruz Cano declaró que no había localizado documentos históricos que confirmaran al convento como punto exacto de salida.

Secularización y pérdida de funciones Villalobos relacionó la pérdida de las funciones conventuales con la secularización de las doctrinas franciscanas que impulsó el obispo Juan de Palafox y Mendoza durante la década de 1640. El Plan Municipal de Desarrollo de Totolac 2024-2027 sitúa el abandono del conjunto en 1667. Villalobos, en cambio, no estableció una fecha específica y vinculó el deterioro posterior con las inundaciones que afectaron el inmueble. Por su parte, Santacruz Cano declaró en 2016 que el abandono definitivo ocurrió hacia 1806, después del traslado del culto a una iglesia situada en una zona más elevada.

Villalobos señaló que la construcción de la nueva parroquia de San Juan Bautista comenzó en 1711 y que el templo abrió al culto el 25 de noviembre de 1714. También indicó que la comunidad trasladó a esa iglesia la imagen de Nuestra Señora de las Nieves que se encontraba en la visita conventual. Por otro lado, Santacruz Cano situó la conclusión del nuevo templo hacia 1806. No obstante, una nota publicada por La Crónica de Hoy ubicó su terminación entre finales del y principios del .

El SIC, por su parte, señala que la cercanía de los ríos Zahuapan y Totolac expuso al antiguo convento a inundaciones periódicas. El agua y los sedimentos cubrieron gradualmente los pisos y dejaron varias estructuras bajo el nivel actual del terreno. Santacruz Cano también relacionó el deterioro del inmueble con las inundaciones.

Uso funerario Las excavaciones dirigidas por Santacruz Cano en la nave principal localizaron 22 entierros, distribuidos en tres niveles de piso. Con base en esta estratigrafía, el arqueólogo interpretó los niveles como tres fases de ocupación funeraria. De acuerdo con una nota de La Crónica de Hoy, el último de estos periodos se situaría entre 1810 y 1830. Además de los entierros, los trabajos documentaron un muro que delimitaba el atrio y los restos de una estructura en el sector norte. Santacruz Cano también sugirió la posible existencia de otras tres construcciones semejantes en el perímetro del conjunto.

Arquitectura

Organización del conjunto miniaturadeimagen|Vista de los restos del exconvento, donde se distingue la torre campanario en el centro. Villalobos describió el templo como una nave orientada de este a oeste, cuyos muros alcanzan su mayor altura en el sector del antiguo altar mayor. La cubierta se apoya en cuatro pilastras de piedra con amarres de tabique, que sostienen una cornisa y un arco de medio punto.

En el costado norte se conservan los restos de dos capillas. La primera aún mantiene una cúpula de media naranja sobre planta octagonal, cuya bóveda presenta nervaduras que parten de cuatro ángulos y convergen en la linternilla. La iluminación del espacio corre a cargo de una ventana orientada al este y de un óculo mixtilíneo ubicado en el muro occidental. De la segunda capilla, en cambio, solo subsisten partes de los muros y el arranque de otra cúpula. Villalobos señaló que el estado de deterioro del inmueble no permitía precisar la forma del acceso ni la distribución original de esta estructura.

Por su parte, el costado sur de la nave conserva arranques de crujías y la cabecera de un espacio menor que tuvo bóveda de cañón. No obstante, Villalobos no pudo reconstruir la distribución completa de las dependencias conventuales debido a la pérdida de muros, pisos y cubiertas.

Torre campanario La torre campanario se ubica en la esquina noroeste del conjunto. Su primer cuerpo, construido con mampostería de piedra, carece de vanos. El cuerpo superior, en cambio, está levantado con tabique y presenta cuatro aberturas flanqueadas por pilastras y rematadas con arcos de medio punto. Sobre este cuerpo se alza una pequeña cúpula de media naranja. En cuanto al remate, Villalobos consideró probable que el original incluyera una cruz.

Construcción y materiales miniaturadeimagen|Vista lateral donde se puede apreciar más a detalle los materiales usados. El SIC señala que en la construcción se emplearon piedra volcánica, piedra caliza y argamasa, y vincula algunas de las técnicas utilizadas con prácticas de origen prehispánico. Por su parte, Santacruz Cano precisó que los constructores unieron las piedras con una argamasa de lodo, y añadió que la pérdida de cohesión de este material fue la causa de desprendimientos y del debilitamiento de diversos sectores de los muros.

Ante este deterioro, los trabajos de conservación llevados a cabo en 2016 se orientaron a consolidar los vestigios con materiales compatibles con los componentes históricos. Los responsables, no obstante, evitaron reconstruir aquellos elementos cuya forma original no podía documentarse con certeza.

Estructuras soterradas Santacruz Cano calculó que las estructuras visibles representaban aproximadamente el 30% del antiguo conjunto, mientras que el 70% restante permanecía cubierto por sedimentos, en algunos casos a una profundidad cercana a 1.5 metros bajo el nivel del terreno. Los sondeos realizados permitieron localizar muros, pisos, entierros y elementos del antiguo atrio, aunque las excavaciones no abarcaron la totalidad del conjunto.

Conservación y restauraciones En 1978, el gobierno del entonces gobernador del estado Emilio Sánchez Piedras financió trabajos de consolidación e iluminación con asesoría del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Posteriormente, en 2010, el INAH inició una etapa de registro, diagnóstico y mantenimiento, que se extendió hasta 2015 con labores de consolidación de muros, impermeabilización de la cúpula y sondeos arqueológicos, además de la documentación de los sistemas constructivos y del estado de conservación del conjunto. Al año siguiente, el Gobierno de Tlaxcala destinó 2.3 millones de pesos a las labores de conservación, que atendieron la cúpula, los muros y diversas fallas estructurales.

Los sismos de septiembre de 2017 causaron daños adicionales en el inmueble. En 2023, el INAH y el Gobierno de Tlaxcala incluyeron al exconvento en un convenio para recuperar patrimonio histórico afectado por los movimientos telúricos, con una autorización de hasta cuatro millones de pesos para la intervención. El INAH anunció la conclusión de esa etapa en febrero de 2024, y el Gobierno de Tlaxcala informó que la inversión federal ejercida ascendió a 3 millones 939 mil pesos, los cuales se destinaron a atender daños estructurales en los sectores visibles del conjunto.

Uso actual El SIC registra el exconvento como un espacio interpretativo, cuyo acceso está sujeto a la programación del recinto, mientras que Lugares INAH publica un horario regular de visita. En cuanto a su uso ceremonial, el sitio alberga conmemoraciones relacionadas con la migración tlaxcalteca de 1591, así como celebraciones dedicadas a Nuestra Señora de las Nieves, cuya festividad religiosa —el 5 de agosto— fue documentada por Villalobos.

Por otra parte, en febrero de 2024, representantes del INAH y del Gobierno de Tlaxcala plantearon analizar la conversión del recinto en museo de sitio. La propuesta contemplaba exponer la historia del convento y exhibir los materiales recuperados durante las exploraciones arqueológicas.

Referencias

Categoría:Conventos de México del siglo XVI Categoría:Monasterios franciscanos en México Categoría:Municipio de Totolac