La tripanosomiasis humana africana, también conocida como enfermedad del sueño, es una enfermedad parasitaria dependiente de un vector para su transmisión. Los parásitos involucrados son protozoos pertenecientes al género Trypanosoma (Tripanosoma brucei) , los cuales se transmiten a los humanos por medio de picaduras de la mosca tse-tse (género Glossina) previamente infectada al alimentarse de humanos u otros animales que hospedaban al parásito. El médico francés Marie-Théophile Griffon du Bellay y el británico Thomas Masterman Winterbottom fueron los primeros europeos en describir la enfermedad.
Vector y transmisión thumb|250px|Mosca tse-tse (Glossina palpalis y G. morsitans). Las moscas tse-tsé se encuentran en el África subsahariana. Solo ciertas especies de Glossina transmiten la enfermedad. Diferentes especies tienen diferentes hábitats. Principalmente se encuentran en la vegetación ribereña de ríos y lagos, en bosques galería y en la sabana. Hay muchas zonas donde se encuentran las moscas, pero no la enfermedad. Esto se debe a que las moscas no nacen con el tripanosoma, sino que este entra en las glándulas salivales de la mosca al succionar sangre de algún humano o animal con la enfermedad.
Las poblaciones rurales que habitan en regiones donde ocurre la transmisión y que dependen de la agricultura, la pesca, la ganadería, la cría o caza de animales, son las más expuestas a la picadura de la mosca y, en consecuencia, a la enfermedad. La enfermedad del sueño generalmente está presente en áreas rurales remotas donde los sistemas de salud son precarios o inexistentes. La enfermedad se disemina en pequeños asentamientos. Los desplazamientos de población por guerras y pobreza son factores muy importantes que llevan a un aumento de la tasa de transmisión. La enfermedad progresa en áreas cuyo tamaño puede ir de una aldea a una región entera. Dentro de un área determinada, la intensidad de la enfermedad puede ser variable en diferentes aldeas.
Infección y síntomas thumb|left|390px|Ciclo biológico de Trypanosoma. La enfermedad se transmite mediante la picadura de una mosca tse-tsé infectada. Al principio los tripanosomas se multiplican en los tejidos subcutáneos, en la sangre y en la linfa. Con el tiempo, los parásitos invaden el sistema nervioso central al cruzar la barrera hematoencefálica. Se ven afectados todos los órganos, se producen en ellos lesiones tanto directas como indirectas, a pesar de que los tripanosomas no invaden las células en ningún caso. Este proceso puede durar años en el caso de Trypanosoma brucei gambiense.
Otras formas de infección son: infección congénita: el tripanosoma puede atravesar la placenta e infectar al feto; transmisión mecánica que, aun siendo posible, es difícil estimar su impacto epidemiológico de transmisión en comparación con otros insectos hematófagos; infecciones accidentales en laboratorios a causa de clavarse agujas contaminadas.
Tras la picadura de la mosca tse-tse, el tripanosoma entra en el organismo y comienza a multiplicarse e invade los distintos sistemas corporales.
Se distinguen tres fases de evolución de la enfermedad del sueño en función del lugar donde se localice el parásito, aunque las manifestaciones de las diferentes etapas se solapan. Estas etapas o fases se denominan fase inicial, fase hemolinfática o linfático sanguínea y fase neurológica o meningoencefálica.
La fase inicial tiene su origen con la infección. Cuando se trata de una infección consecuencia de la inoculación del parásito, en su forma infectante, mediante la picadura del vector (mosca tse-tse), se desencadena un proceso inflamatorio seguido de la aparición de una úlcera cutánea, dolorosa, con un halo blanco alrededor, denominada tripanoma. El tripanoma evoluciona a una cicatriz hiperpigmentada a las 2-3 semanas de la picadura.
En la segunda etapa de la enfermedad, conocida como fase hemolinfática, se inicia con la propagación de los tripanosomas desde el lugar de inoculación hacia la linfa y la sangre, donde se multiplican. Tras el periodo de incubación aparecen primero síntomas inespecíficos para desembocar en el cuadro típico de esta etapa: se presentan accesos de fiebre muy elevada durante varios días, separados por periodos afebriles (los periodos de fiebre alta, con una duración de entre 1 y 3 días, corresponden con los momentos de parasitemia), migrañas, debilidad intensa, dolores de articulaciones, taquicardias, anemia, edema intenso, linfadenitis indolora (sobre todo en los ganglios cervicales: signo de Winterbottom), alteraciones circulatorias, pérdida de peso y picazón. Los primeros sistemas invadidos son el cardiovascular, el renal y el endocrino.
La tercera fase, conocida como fase neurológica, comienza cuando el parásito atraviesa la barrera hematoencefálica e invade el sistema nervioso central. Los parásitos también continúan localizándose en la sangre, por lo que se mantienen síntomas de la fase hemolinfática, como la fiebre. Generalmente es entonces cuando se manifiestan los signos característicos y síntomas de la enfermedad: cambia el comportamiento y el carácter del individuo se muestra indiferente, con menos concentración e irritable. A medida que avanza, el humor es impredecible, pasando bruscamente de la alegría a la tristeza. Durante el día aparecen periodos de somnolencia, cada vez más frecuentes y prolongados; por la noche aparece el insomnio, y cualquier mínimo esfuerzo se hace imposible. Es típico el signo de la llave, o signo de Kerandel, que supone que el enfermo no puede abrir una cerradura por el dolor que le supone doblar la muñeca. Aparecen alteraciones motoras, posturales, además de trastornos endocrinos.
En la fase final el paciente entra en coma, proceso que le produce la muerte.
Los últimos avances científicos gracias a la inversión en investigación han hallado medicamentos que pueden revertir y curar la enfermedad con eficacia y relativa sencillez, siempre que el parásito no llegue al tercer estado de la evolución de la enfermedad, donde el tratamiento se vuelve más complejo y arriesgado. Pese a estos avances recientes, si el paciente no recibe un tratamiento adecuado, la enfermedad del sueño es letal y también puede ocasionar una muerte súbita.
Estos avances recientes han hecho que la OMS, como propósito para 2030 tenga la interrupción de la transmisión de esta enfermedad.
thumb|275px|Dos afectados por la enfermedad del sueño.
Tipos thumb|300px|Trypanosoma brucei en sangre. La tripanosomiasis humana africana, causada por protozoos parásitos hemoflagelados del género Trypanosoma, tiene dos formas dependiendo de la especie de Trypanosoma involucrado: Trypanosoma brucei gambiense (T. b. g.) es encontrado en África Central y África Occidental. Esta forma representa más del 90% de los casos de enfermedad del sueño y causa una infección crónica de progresión lenta. Una persona puede estar infectada durante meses o incluso años sin mayores signos o síntomas de la enfermedad. Cuando los síntomas aparecen el paciente frecuentemente ya se encuentra en una etapa avanzada de la enfermedad, cuando el sistema nervioso central está afectado. T. b. gambiense es transmitido principalmente por dos especies de moscas tse-tse: Glossina palpalis y Glossina tachinoides. Trypanosoma brucei rhodesiense (T. b. r.) se encuentra en África Oriental y la región sur del continente. Esta forma representa menos del 10% de los casos, ya que el ser humano es un reservorio ocasional. Sus hospedadores principales son el ganado, animales domésticos y animales salvajes. Causa infección aguda, mucho más severa que la producida por T.b.gambiense. Los primeros signos y síntomas se aprecian después de unos pocos meses o semanas. La enfermedad progresa rápidamente e invade el sistema nervioso central. T.b.rhodesiense es transmitido principalmente por dos especies de moscas tse-tse: Glossina morsitans y Glossina pallidipes. Otra forma de tripanosomiasis se encuentra en 15 países de América del Sur y de América Central. Es conocida como tripanosomiasis americana o mal de Chagas. El agente etiológico es el Trypanosoma cruzi.
Tripanosomiasis animales Otras especies y subespecies del género Trypanosoma, son patógenas para animales y causan tripanosomiasis animales en muchas especies salvajes y domésticas. En el ganado la enfermedad es conocida como nagana o n'gana, una palabra zulú que significa ‘estar deprimido/alicaído’), causada principalmente por Trypanosoma brucei brucei, el ser humano no es susceptible de esta especie.
Los animales pueden ser hospedadores del patógeno humano, especialmente T.b.rhodesiense. Es por ello que los animales domésticos y salvajes son importantes reservorios del parásito. Los animales pueden ser infectados también por T.b.gambiense, sin embargo, el papel epidemiológico preciso de estos reservorios no está claro. Esta enfermedad mata a los animales.
La enfermedad en animales domésticos y particularmente en ganado es un obstáculo importante en el desarrollo económico de las áreas rurales afectadas.
Epidemias Han ocurrido varias epidemias en África durante el : una entre 1896 y 1906, mayormente en Uganda y la Cuenca del Congo; otra en 1920 en diversos países africanos; y la más reciente, comenzó en 1970. La epidemia de 1920 fue controlada gracias a equipos móviles que organizaron el monitoreo de millones de personas en áreas de riesgo. Hacia mediados de los años 60, la enfermedad casi había desaparecido. Después del éxito, la vigilancia se relajó, y la enfermedad reapareció en varias áreas a lo largo de los últimos 30 años. Recientemente los esfuerzos de la OMS y de los programas de control nacionales y de organizaciones no gubernamentales (ONG) han frenado y revertido la tendencia creciente de avisos de nuevos casos.
Situación en países endémicos La presencia de la enfermedad difiere de un país a otro, así como en diferentes regiones de un mismo país. Su distribución es focal, endémica en 36 países africanos. En 2005, se han reportado importantes brotes en Angola, la República Democrática del Congo y Sudán. En la República Centroafricana, Chad, El Congo, Costa de Marfil, Guinea, Malaui, Uganda y la República Unida de Tanzania la enfermedad del sueño permanece como un importante problema de salud pública. Países como Burkina Faso, Camerún, Guinea Ecuatorial, Gabón, Kenia, Mozambique, Nigeria, Ruanda, Zambia y Zimbabue están reportando menos de 50 nuevos casos por año. En Benín, Botsuana, Burundi, Etiopía, Gambia, Ghana, Guinea-Bisáu, Liberia, Malí, Namibia, Níger, Senegal, Sierra Leona, Suazilandia y Togo la transmisión parece haberse detenido y no se han informado nuevos casos durante varias décadas. Sin embargo, es difícil estimar la situación actual en un número de países endémicos debido a la falta de seguimiento, vigilancia y pericia en el diagnóstico.
Profilaxis, diagnóstico y tratamiento de la enfermedad La profilaxis de la enfermedad se lleva a cabo en tres pasos: Búsqueda (screening) de potenciales casos de infección. Esto incluye el uso de test serológicos y/o chequeo de signos clínicos de la enfermedad —generalmente ganglios cervicales hinchados—. Diagnosis demostrando que el parásito está presente. Estudio de la etapa en que se encuentra la enfermedad para determinar su estado de avance, lo que incluye examen del fluido cerebro-espinal obtenido por punción lumbar.
La diagnosis debe realizarse lo más temprano posible y antes de la etapa neurológica para evitar un tratamiento con procedimientos difíciles, complicados y arriesgados.