El gobierno de Antonio José de Sucre fue el período en el que el mariscal Antonio José de Sucre ejerció la presidencia de Bolivia, entre el 29 de diciembre de 1825 y el 18 de abril de 1828. Fue el primer gobierno constitucional de la nueva república, fundada ese mismo año sobre el territorio de la antigua Real Audiencia de Charcas después de las guerras de independencia hispanoamericanas. Durante su mandato, Sucre, cercano colaborador de Simón Bolívar, impulsó varias reformas para organizar el nuevo Estado, muchas de ellas basadas en los decretos promovidos por Bolívar. Estas incluyeron áreas como la salud pública, la educación, la organización de la Iglesia, el sistema tributario y las finanzas públicas, el desarrollo urbano de las principales ciudades y la apertura de Cobija como primer puerto boliviano en el océano Pacífico. Estos esfuerzos se vieron limitados de manera constante por la difícil situación económica del país y por el elevado costo del mantenimiento del Ejército Unido Libertador. El gobierno de Sucre terminó luego del motín militar del 18 de abril de 1828 en Chuquisaca (actual ciudad de Sucre), en el que el propio presidente resultó gravemente herido y el mando de gobierno pasó de facto a su sucesor. En medio de la posterior invasión peruana, Sucre presentó su renuncia oficial el 2 de agosto de ese año y José María Pérez de Urdininea asumió la presidencia. miniaturadeimagen|Retrato de Antonio José de Sucre.
Antecedentes A principios de febrero de 1825, tras cruzar el río Desaguadero al mando del Ejército Unido Libertador, Antonio José de Sucre fue recibido con entusiasmo en La Paz. Dos días después, el 9 de febrero, y sin instrucciones específicas de Simón Bolívar sobre cómo actuar políticamente en la región, Sucre emitió un decreto convocando a la Asamblea de 1825, compuesta por diputados de las cinco intendencias de Charcas, para decidir el futuro político del territorio. Sucre consideró que la cuestión más urgente era resolver si Charcas se uniría al Perú, a las Provincias Unidas del Río de la Plata, o si se constituiría en una nación independiente. Después de completar la campaña militar contra el último bastión realista, comandado por el general Pedro de Olañeta, Sucre entró triunfalmente el 25 de abril de 1825 en Chuquisaca (actual Sucre). La ciudad era la antigua capital de la Real Audiencia de Charcas y el último reducto de la autoridad española en Sudamérica.
El decreto del 9 de febrero estableció un sistema electoral censitario, que exigía a los electores un ingreso anual mínimo de 300 pesos y a los diputados al menos 800 pesos, además de una edad mínima de 25 años y cuatro años de residencia en el partido. Debido a que la campaña militar continuaba, la instalación de la asamblea se postergó varias veces y finalmente tuvo lugar el 10 de julio de 1825 en Chuquisaca, en la antigua capilla jesuita de la Universidad de San Francisco Xavier. La sede prevista inicialmente era Oruro, pero fue descartada por el duro invierno del altiplano. El debate sobre la organización política de Charcas se inició el 18 de julio y, aunque existía un amplio consenso sobre la formación de una nación independiente integrada por las cinco intendencias, la votación definitiva se postergó hasta el 6 de agosto. Ese día, coincidiendo con el primer aniversario de la batalla de Junín, los diputados votaron 45 contra 2 a favor de declarar a las cinco intendencias un Estado soberano e independiente, en lugar de anexarlas al Perú o a las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Días después, la asamblea decidió honrar a Bolívar y a Sucre bautizando a la nueva nación como "República de Bolívar", nombre que derivaría poco después en el de Bolivia. También acordó que la futura capital llevara el nombre de Sucre y designó al Libertador presidente de la república para el caso de que residiera en el territorio. Durante su estadía en Chuquisaca, entre noviembre de 1825 y enero de 1826, Bolívar emitió más de 50 decretos, resoluciones y órdenes sobre temas como la minería, los impuestos, las cuestiones indígenas, los establecimientos religiosos y la organización del futuro Congreso Constituyente. El 29 de diciembre de 1825, Bolívar delegó el mando a Sucre y designó al general Andrés de Santa Cruz como su reemplazante en caso de enfermedad, ausencia del país o fallecimiento del nuevo mandatario. Tras la partida de Bolívar hacia el Perú a mediados de enero de 1826, la administración diaria del país quedó por completo en manos de Sucre. Con un Tesoro agotado por los gastos ocasionados durante la visita del Libertador, le correspondió afrontar la tarea de reactivar la economía, reformar el sistema fiscal y la Iglesia, y organizar las nuevas instituciones del Estado.
Salud Una de las principales preocupaciones del gobierno de Sucre fue mejorar las condiciones de salubridad, especialmente en las ciudades. Para ello impulsó campañas de vacunación y saneamiento ambiental, además de intentar reformar los hospitales de Bolivia. En octubre de 1827, el ministro del Interior ordenó a los gobernadores de provincia enviar informes mensuales sobre los nacimientos y las defunciones en todo el país, aunque la disposición solo se cumplió en los departamentos de Oruro y La Paz. Las estadísticas de enero de 1828 para el departamento de La Paz mostraron una relación de una defunción por cada 1,72 nacimientos, cifra que se reducía a 1/2,92 en la ciudad de La Paz. Los datos revelaban también que más de la mitad de las defunciones registradas eran niños de corta edad.
La campaña de vacunación contra la viruela fue uno de los aspectos más destacados de la política sanitaria del nuevo gobierno, en una época en que el uso de la vacuna todavía era una novedad en América Latina. En julio de 1825, Sucre solicitó al prefecto de Arequipa el envío de vacuna antivariólica a Charcas, la cual llegó en diciembre de ese mismo año. Esta fue luego distribuida a las ciudades de Chuquisaca, Potosí, Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra junto con instrucciones para su conservación y propagación. La iniciativa fue recibida con poco interés en algunas capitales departamentales, por lo que en 1826 el gobierno emitió una nueva circular para asegurar la conservación de la vacuna y fomentar su aplicación periódica a través de los curas párrocos, además de contratar vacunadores asalariados en ciudades como La Paz y Chuquisaca.
El gobierno también impulsó el saneamiento ambiental de la provincia de Mizque, en el departamento de Cochabamba, donde la malaria endémica, asociada a la presencia de aguas estancadas, contribuía al descenso de la población de la región. En julio de 1825, Sucre ordenó el desagüe de una laguna cercana a la ciudad y la limpieza de las acequias, pero el proyecto fracasó debido a la falta de interés de las autoridades municipales y a sospechas de malversación de los fondos asignados, pese a los intentos posteriores de reanudar las obras.
En materia hospitalaria, el gobierno republicano buscó reorganizar los siete hospitales existentes en Charcas, ubicados en La Paz, Chuquisaca, Potosí, Oruro, Cochabamba y Mizque. La mayoría era administrada por los hermanos hospitalarios de San Juan de Dios y se financiaba con una parte de los diezmos eclesiásticos. Mediante un decreto del 22 de marzo de 1826, Sucre reglamentó la distribución de esos recursos entre los hospitales de Santa Bárbara, en Chuquisaca, San Salvador, en Cochabamba, y los de Potosí y Oruro. Sin embargo, la disminución de los diezmos durante la guerra de independencia limitó considerablemente el alcance de las reformas. El hospital de San Salvador, en Cochabamba, fue el que logró mayores avances gracias a la insistencia de las autoridades locales, y fue reinaugurado el 8 de marzo de 1827 después de ampliar sus instalaciones. A pesar del limitado éxito general de estas reformas, la campaña de vacunación antivariólica se cuenta entre las primeras de su tipo documentadas en la región. El intento de saneamiento de Mizque mostró una comprensión temprana de la relación entre las aguas estancadas y la malaria, décadas antes de que esta enfermedad fuera erradicada en la zona del canal de Panamá.
Reforma educativa y asistencia social Antes de la independencia, la educación en el territorio de Charcas era escasa y estaba mayormente en manos de la iglesia. Las ciudades contaban apenas con una o dos escuelas de primeras letras, reservadas a los varones, mientras que la instrucción superior se limitaba a los colegios y seminarios de Chuquisaca, sede de la Universidad Mayor, Real y Pontificia de San Francisco Xavier. La educación femenina se reducía a un pequeño número de colegios de Educandas, y la población indígena estaba prácticamente excluida de la enseñanza formal.
Decretos de Bolívar Durante su estadía en Chuquisaca, Simón Bolívar expidió en diciembre de 1825 cuatro decretos que sentaron las bases jurídicas del nuevo sistema educativo boliviano. El primero destinó el capital y las propiedades de las capellanías a los establecimientos de educación pública. Un segundo decreto creó el cargo de director general de enseñanza pública y ordenó la fundación de una escuela primaria en cada capital departamental, un colegio militar en Chuquisaca y la conversión del antiguo colegio jesuita de San Juan Bautista en un colegio de "ciencias y artes". Un tercer decreto reglamentó la creación de orfanatos públicos, y un cuarto reguló la financiación del conjunto. Bolívar nombró como primer director general de enseñanza pública a su antiguo maestro, Simón Rodríguez.
Colegios departamentales miniaturadeimagen|Colegio de San Simón de Ayacucho, inaugurado en junio de 1826 en La Paz. La ejecución de la reforma tropezó primero en Cochabamba. Encargado de organizar un colegio en esa ciudad, Rodríguez enfrentó conflictos con el clero y las autoridades locales, además de dificultades financieras, y en julio de 1826 renunció al cargo de director general luego de haber gastado, según Sucre, más de 15 000 pesos públicos sin resultados. A pesar de esto, el Colegio Sucre de Ciencias y Artes se inauguró finalmente el 20 de agosto de 1826 en el antiguo claustro jesuita de la ciudad, aunque su desarrollo académico fue limitado por la falta de profesores. El mayor éxito de la reforma en el departamento fue, en cambio, la extensión de la educación primaria a los pueblos de provincia, elogiada incluso por un viajero inglés que recorrió la región.
En Chuquisaca, el antiguo colegio de San Juan Bautista se transformó en el Colegio de Ciencias y Artes, conocido como colegio Junín, inaugurado el 9 de febrero de 1827 con siete cátedras y veinte becas. Una ley orgánica de educación, sancionada por el Congreso Constituyente y firmada por Sucre el 9 de enero de 1827, unificó el pénsum de los colegios de ciencias y artes de la nación. En la capital también se estableció una Escuela Normal de Enseñanza Mutua, basada en el método lancasteriano, adonde cada departamento enviaba jóvenes becados para instruirse y luego regresar a fundar escuelas primarias en sus provincias. En La Paz, el colegio de San Simón de Ayacucho se erigió sobre los restos del antiguo seminario colonial de San Gerónimo y fue inaugurado el 27 de junio de 1826. Según el historiador Lofstrom, fue el que mejor acogida tuvo entre la población. En Potosí, el colegio Pichincha se financió de forma singular, no con bienes eclesiásticos sino con una reducción del impuesto sobre la plata vendida al Banco de Rescate, iniciativa del prefecto William Miller. Fue inaugurado el 7 de mayo de 1826, y sufrió crónicos problemas financieros ligados a las fluctuaciones de la minería.