Addie Waites Hunton (Norfolk, 11 de junio de 1866 – Nueva York, 21 de junio de 1943) fue una afroamericana sufragista, activista por los derechos de las mujeres y panafricanista y pacifista, escritora, organizadora política y educadora. En 1889, se convirtió en la primera mujer negra en graduarse en el Spencerian College of Commerce. Trabajó para la Asociación Cristiana de Mujeres Jóvenes (YWCA), se desempeñó como organizadora nacional de la Asociación Nacional de Mujeres de Color (NACW). De 1906 a 1910 sirvió en el Ejército de los Estados Unidos durante la Primera Guerra Mundial. Hunton fue asimismo una participante asidua en las actividades de la Liga por la Igualdad de Sufragio de Brooklyn. En 1919 participó en el I Congreso Panafricano de París recordando a la asamblea la necesidad imperiosa de incorporar de forma plena a las mujeres en los procesos e instituciones del movimiento panafricano. Fue miembro de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad.

Biografía Addie D. Waites nació en Norfolk, Virginia, el 11 de junio de 1866, hija de Jesse y Adeline Waites. Su madre falleció cuando ella era muy joven, por lo que se trasladó a Boston para ser criada por su tía materna. En Boston, asistió a la Boston Latin School, donde obtuvo su diploma de escuela secundaria. Posteriormente, estudió en el Spencerian College of Commerce, siendo en 1889 la primera mujer negra en graduarse en dicha institución.

Tras su graduación, Hunton se mudó a Normal (Alabama) para ejercer la docencia en el State Normal and Agricultural College, institución conocida en la actualidad como la Universidad Agrónoma y Mecánica de Alabama.

Waites se casó con William Alpheus Hunton en julio de 1893, quien había llegado a Norfolk en 1888 para fundar y ser secretario de una Asociación Cristiana de Jóvenes (YMCA) para jóvenes negros . Durante los primeros años de su matrimonio, Hunton trabajó a tiempo completo y también fue secretaria de su esposo. Se convirtió en miembro de la Association of Colored Women (Asociación Nacional de Mujeres de Color) (NAAW) , asistiendo a la convención fundacional de 1895 en Boston como delegada de la Liga de Mujeres de Richmond.

En agosto de 1902, Hunton se dirigió al Congreso Cristiano y Educativo del Pueblo Negro en Atlanta. Su discurso se tituló “Una maternidad pura: la base de la integridad racial ”. Comenzó diciendo: Este gran y singular Congreso ha sabido discernir los signos de los tiempos al reconocer debidamente a las mujeres de la raza. Pues, al debatir estos problemas que afectan al desarrollo más elevado y puro de nuestro pueblo, no se puede ignorar la relación de la mujer con dicho desarrollo .

Hunton afirmó que las mujeres habían demostrado su liderazgo en la iglesia, en las reformas sociales y morales, y en el mundo empresarial. « A la mujer se le confía la sagrada y divina responsabilidad de gestar la vida… Sobre la mujer negra recae una carga de responsabilidad peculiar en sus exigencias».  Hunton hizo un llamado a las «madres inteligentes de la raza… para que concentren sus esfuerzos… [para] disminuir el número de niños mal concebidos, mal criados y deformes… que viven en las calles…».

La familia se mudó primero a Atlanta, donde ella trabajó como secretaria en el Clark College y tras los disturbios raciales de Atlanta de 1906 los Hunton se trasladaron a la ciudad de Nueva York donde continuaron con el activismo.

Entre 1906 y 1910, Addie Hunton trabajó como organizadora para la Asociación Nacional de Mujeres de Color. Fue defensora del sufragio femenino en la campaña para la ratificación de la 19.ª enmienda, que otorgó el derecho al voto a las mujeres. Instó a las líderes del movimiento sufragista blanco a apoyar el acceso al voto para las personas africanas en Estados Unidos.

En 1907 fue nombrada secretaria de la Asociación Cristiana de Jóvenes (YWCA) para trabajar con la comunidad afroamericana. Viajó por el Sur y el Medio Oeste del país realizando censos e investigaciones de campo para la organización y logró atraer a mujeres afroamericanas prominentes a la YWCA.

Hunton destacó notablemente por sus esfuerzos en materia de bienestar social dentro de las comunidades afroamericanas. Asimismo, reclutó a un importante contingente de mujeres negras para colaborar con la YWCA, entre ellas a Eva del Vakia Bowles y Elizabeth Ross Haynes.

En 1909 y 1910 se trasladó con a sus hijos a Europa, mientras que su esposo permanecía en Estados Unidos por problemas de salud. Durante su estancia en el continente europeo residió inicialmente en Suiza y luego se mudó a Estrasburgo, donde cursó estudios a tiempo parcial en la Universidad Kaiser Wilhelm. A su regreso a Estados Unidos continuó sus labores en la YWCA y se matriculó en el City College de Nueva York. En ese periodo, el estado de salud de su esposo William se agravó críticamente a causa de la tuberculosis, lo que motivó el traslado de la familia a Saranac Lake, en el estado de Nueva York, donde permanecieron hasta el fallecimiento de este en 1916.

Tras la muerte de su esposo en 1916, Hunton se involucró en la labor de la YMCA en el extranjero durante la Primera Guerra Mundial . Zarpó hacia Francia en junio de 1918. Junto con Kathryn M. Johnson  y Helen Curtis, Hunton fue asignada a trabajar con los 200.000 soldados negros segregados allí destinados. Allí presenció de primera mano el racismo institucional ejercido contra los militares afroamericanos, constatando los esfuerzos del Alto Mando estadounidense por regular de forma restrictiva las vidas de los soldados negros, reproduciendo en ultramar un esquema segregacionista análogo al de las Leyes Jim Crow. En Francia, Hunton trabajó para el sector de Servicios de Suministros en Saint-Nazaire. Introdujo numerosos programas destinados a mejorar las condiciones de vida de los combatientes, incluyendo cursos de alfabetización y ciclos de debates sobre arte, música y religión. Entre sus múltiples tareas en el frente, en mayo de 1919 se le encomendó una misión especialmente compleja: fue enviada a un cementerio militar con la orden de supervisar y brindar apoyo emocional a los destacamentos de soldados negros encargados de recuperar los cadáveres del campo de batalla de la ofensiva de Meuse-Argonne para su sepultura definitiva.

Hacia el final de la participación estadounidense en la Primera Guerra Mundial, Hunton, junto con Kathryn Johnson, trabajó para la YMCA en París, prestando asistencia a los cientos de miles de soldados afroamericanos desplegados allí. En 1920, ambas publicaron un libro sobre sus observaciones y experiencias en Francia titulado Two Colored Women With the American Expeditionary Forces (Dos mujeres de color con las Fuerzas Expedicionarias Estadounidenses), el volumen documentaba sus vivencias de los dramas de la guerra y las relaciones raciales en las fuerzas armadas estadounidenses, con testimonios de primera mano sobre las horribles condiciones a las que fueron sometidos los soldados afroamericanos durante su servicio en Francia. Las fuerzas armadas estadounidenses discriminaron de forma generalizada a los soldados negros, a quienes se les negaba sistemáticamente comida, atención médica y acceso a servicios públicos.

Su último destino fue Brest donde trabajó durante seis semanas entre soldados que esperaban ser transportados a casa. Regresó a Estados Unidos en otoño de 1919.

Posteriormente, Hunton siguió participando activamente en la NACW y se convirtió se implicó de la National Association for the Advancement of Colored People (NAACP) ocupando los cargos de vicepresidenta y secretaria de campo.

Como miembro de la junta directiva de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad, viajó con una delegación femenina a Haití en 1926 para evaluar la ocupación estadounidense. Después, escribió el capítulo sobre relaciones raciales en el informe del comité, titulado «  Haití ocupado» condenando la ocupación estadounidense de la isla y abogando por la independencia de Haití.

Participación en el Congreso Panafricano de París en 1919. Pacifismo y panafricanismo Hunton asistió a la Primera Conferencia Panafricana organizada por W.E.B. Du Bois en París en 1919 recordando a la asamblea la necesidad imperiosa de incorporar de forma plena a las mujeres en los procesos e instituciones del movimiento panafricano.

El gobierno de EE. UU. intentó boicotear el evento negándole los pasaportes a la mayoría de los delegados afroamericanos que querían viajar desde América. Sin embargo, como Hunton ya estaba físicamente en Francia desde junio de 1918 debido a su servicio en la guerra, pudo sortear ese bloqueo y participar activamente en las sesiones de París.

Su participación en París en 1919 actuó como un catalizador en su vida. Ver con sus propios ojos el racismo institucionalizado del ejército estadounidense hacia sus propios soldados en Europa, sumado a los debates globales sobre el anticolonialismo en el congreso de Du Bois, la transformaron. A su regreso a Estados Unidos, radicalizó su postura dejando el activismo puramente asistencial o religioso y volcándose de lleno en el pacifismo internacional y el panafricanismo.

Su implicación con Du Bois fue tan estrecha que, años más tarde, funa una de las principales organizadoras del Cuarto Congreso Panafricano celebrado en Nueva York en 1927.

En la tercera década del siglo XX, Hunton se había convertido en una activista por la paz. Su determinación de contribuir a esta causa la llevó a renunciar a la YWCA y a integrarse en los movimientos internacionales por la paz y el panafricanismo. Hunton trabajó como vicepresidenta y secretaria de campo de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP) y ayudó a organizar el cuarto Congreso Panafricano en 1927.

También se convirtió en una destacada sufragista, apoyando el voto de las mujeres negras en la convención del Partido Nacional de la Mujer en 1921. Tras la ratificación de la Decimonovena Enmienda, que otorgaba a las mujeres el derecho al voto, los blancos continuaron negándoselo a las mujeres negras, especialmente en el Sur. Hunton presionó a las líderes blancas del movimiento sufragista para que apoyaran el voto de las mujeres negras. Su esfuerzo logró que el tema recibiera atención pública.

Presidió el International Council of the Women of Darker Races y la Empire State Federation of Women’s Club.

En 1938, Hunton publicó una biografía dedicada a conmemorar la trayectoria y obra de su primer marido, titulada William Alphaeus Hunton, A Pioneer Prophet of Young Men.

Falleció en Brooklyn el 21 de junio de 1943.

Vida personal En julio de 1893 contrajo matrimonio con William Alphaeus Hunton, quien se encontraba trabajando en Norfolk (Virginia) para establecer centros de la YMCA destinados a los jóvenes negras. Hunton colaboró estrechamente con su esposo ejerciendo como su secretaria. En 1899 la pareja se trasladó a Atlanta (Georgia), donde Addie dio a luz a cuatro hijos, de los cuales solo dos sobrevivieron, entre ellos la futura abogada Eunice Hunton. Tras residir siete años en Atlanta, la pareja decidió mudarse a Brooklyn (Nueva York) a raíz de los disturbios raciales de Atlanta de 1906, ante el temor de sufrir represalias y por la seguridad de su familia.

Entre 1909 y 1910 llevó a sus hijos a estudiar a la Universidad Kaiser Wilhelm en Estrasburgo (entonces perteneciente a Alemania); posteriormente se matriculó en cursos formándose en el Colegio de la Ciudad de Nueva York. En 1914 falleció su esposo William.

En mayo de 1923 se casó en segundas nupcias con James W. Floyd, de quien se divorció en 1924.

Tanto su hija Eunice Carter como su hijo Alphaeus Hunton, Jr., su nieto Lisle C. Carter y su bisnieto Stephen L. Carter han desarrollado destacadas carreras profesionales en el ámbito del derecho, la educación superior y el activismo civil en los Estados Unidos.