El Proyecto Ferrocarril Central fue un proyecto de infraestructura ferroviaria desarrollado en Uruguay con el objetivo de reconstruir y modernizar el corredor ferroviario entre el puerto de Montevideo y Paso de los Toros. Ejecutado mediante un contrato de participación público-privada, comprendió la renovación integral de aproximadamente 273 kilómetro de vías férreas y diversas obras complementarias, con el propósito de adecuar la infraestructura para la circulación de trenes de carga de altas prestaciones.

El proyecto fue presentado en 2017 y las obras se desarrollaron entre 2019 y 2024. Su ejecución dio origen a la actual línea del Ferrocarril Central y constituyó una de las mayores inversiones en infraestructura realizadas en Uruguay.

Origen A comienzos del siglo XXI la línea ferroviaria entre Montevideo y Paso de los Toros presentaba un importante deterioro como consecuencia de décadas de escasa inversión, lo que limitaba la velocidad de circulación, la carga por eje y la capacidad operativa. En ese contexto, el Estado uruguayo comenzó a evaluar alternativas para su reconstrucción integral como parte de una estrategia de fortalecimiento del transporte ferroviario de cargas.

El anuncio de la instalación de una segunda planta de celulosa por parte de la empresa UPM-Kymmene en el centro del país reforzó la necesidad de contar con un corredor ferroviario moderno que permitiera transportar grandes volúmenes de producción hasta el puerto de Montevideo, convirtiéndose en uno de los principales impulsores del proyecto.

Planificación El 15 de agosto de 2017, durante el segundo gobierno del presidente Tabaré Vázquez, el Poder Ejecutivo presentó oficialmente el Proyecto Ferrocarril Central, concebido como la principal iniciativa de modernización ferroviaria del país en décadas. El proyecto tuvo como objetivo reconstruir integralmente el corredor ferroviario entre el puerto de Montevideo y Paso de los Toros, adecuándolo para el transporte de cargas de altas prestaciones.

La iniciativa fue impulsada por el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, que definió las características técnicas y operativas de la nueva infraestructura. Entre los principales objetivos se encontraban incrementar la capacidad de carga, mejorar la seguridad operacional, reducir los tiempos de viaje y adaptar la línea a los estándares ferroviarios contemporáneos.

Durante los dos años siguientes se desarrollaron los estudios de ingeniería, impacto ambiental, expropiaciones y diseño ejecutivo de las obras, así como el proceso de estructuración del contrato bajo la modalidad de participación público-privada.

Licitación y adjudicación Con el objetivo de ejecutar el proyecto, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas convocó a una licitación pública internacional bajo la modalidad de participación público-privada, mediante la cual el adjudicatario asumiría el diseño, la financiación, la construcción y el mantenimiento de la infraestructura ferroviaria durante el plazo establecido en el contrato.

La licitación fue adjudicada al Grupo Vía Central, un consorcio integrado por las empresas uruguayas Saceem y Berkes, la empresa española Sacyr y la empresa francesa NGE. La participación accionaria del consorcio quedó distribuida entre Sacyr (60 %), Saceem (27 %), NGE (7 %) y Berkes (6 %).

El contrato comprendió la reconstrucción integral del corredor ferroviario entre Montevideo y Paso de los Toros, así como el mantenimiento de la infraestructura durante el período establecido en la concesión. El financiamiento del proyecto se estructuró mediante un esquema de participación público-privada, en el que el Estado uruguayo efectuaría pagos periódicos condicionados a la disponibilidad y el cumplimiento de los estándares de servicio previstos en el contrato.

Características

El Proyecto Ferrocarril Central comprendió la reconstrucción integral y el mantenimiento de un corredor ferroviario de aproximadamente 273 kilómetros de longitud entre el puerto de Montevideo y la ciudad de Paso de los Toros, atravesando los departamentos de Montevideo, Canelones, Florida, Durazno y Tacuarembó.

Las obras consistieron en el desmantelamiento de la infraestructura ferroviaria existente y la construcción de una nueva vía férrea sobre el trazado histórico, mediante la instalación de rieles soldados continuos, durmientes de hormigón pretensado, fijaciones elásticas y balasto nuevo. Asimismo, se realizaron rectificaciones del trazado para mejorar las condiciones de circulación y reducir las restricciones operativas.

El proyecto también comprendió la rehabilitación y construcción de puentes ferroviarios, la incorporación de nuevos apartaderos para el cruce de trenes, la instalación de sistemas modernos de señalización y telecomunicaciones, así como la ejecución de trincheras, pasos a desnivel y otras obras destinadas a incrementar la seguridad y la capacidad del corredor.

La infraestructura fue diseñada para admitir trenes de carga de hasta 22,5 toneladas por eje, con velocidades de hasta 80 km/h, permitiendo además la circulación de formaciones de mayor longitud y frecuencia respecto de la infraestructura preexistente.

El costo total del proyecto fue estimado en más de 2.000 millones de dólares estadounidenses, incluyendo la construcción de la infraestructura, su financiamiento y el mantenimiento previsto durante el período de la concesión, lo que lo convirtió en una de las mayores inversiones en infraestructura realizadas en la historia del Uruguay.

La ejecución del proyecto requirió la expropiación de numerosos inmuebles ubicados a lo largo de la faja ferroviaria. En 2020, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas informó que el proceso comprendía más de 1100 expropiaciones.

Construcción miniaturadeimagen|Obra del Ferrocarril Central en Arroyo Seco.

Las obras del Proyecto Ferrocarril Central comenzaron oficialmente el 31 de mayo de 2019, luego de casi dos años de estudios técnicos, ambientales y de ingeniería. El 15 de junio de 2019 se suspendió la circulación ferroviaria sobre el corredor entre Montevideo y Paso de los Toros para permitir el desarrollo de los trabajos de reconstrucción. La ejecución de las obras se desarrolló de forma simultánea en distintos tramos del trazado e incluyó la renovación integral de la vía férrea, la construcción y rehabilitación de puentes, la adecuación de estaciones y apartaderos, la instalación de nuevos sistemas de señalización y telecomunicaciones, así como diversas obras destinadas a eliminar cruces a nivel y mejorar la seguridad operacional. El 1 de marzo de 2020, con el cambio de administración nacional, el proyecto pasó a ser gestionado por el gobierno del presidente Luis Lacalle Pou, que continuó con su ejecución hasta la finalización de las obras. Durante el proceso constructivo también se desarrollaron obras complementarias, entre ellas el acceso ferroviario al puerto de Montevideo y diversas intervenciones urbanas asociadas al nuevo corredor ferroviario. Asimismo, la ejecución del proyecto requirió un amplio programa de expropiaciones y readecuación de servicios públicos.

El 2 de abril de 2024 arribó al puerto de Montevideo el primer tren de pruebas procedente del centro del país, marcando el inicio de la etapa de ensayos operativos de la nueva infraestructura. Posteriormente continuaron las pruebas dinámicas y el proceso de puesta en servicio del corredor ferroviario.

Controversias miniaturadeimagen|Cartel de protesta contra la planta de celulosa y el proyecto del Ferrocarril Central.

Desde su presentación en 2017, el Proyecto Ferrocarril Central fue objeto de debate público y político debido a sus características técnicas, económicas y urbanas. Diversas organizaciones sociales, colectivos de vecinos, actores políticos e instituciones académicas manifestaron cuestionamientos sobre distintos aspectos de su planificación, ejecución e impacto. Uno de los principales focos de discusión fue el contrato de inversión suscrito entre el Estado uruguayo y UPM, en el que se establecieron diversos compromisos vinculados al desarrollo de infraestructura para la instalación de la segunda planta de celulosa de la empresa. Sectores de la oposición y organizaciones sociales cuestionaron las condiciones del acuerdo, mientras que el gobierno sostuvo que el proyecto constituía una inversión estratégica para el desarrollo del transporte ferroviario y la logística nacional. La ejecución de las obras también dio lugar a controversias por el proceso de expropiación de inmuebles ubicados sobre la faja ferroviaria. Vecinos de distintas localidades expresaron su preocupación por el impacto de las expropiaciones y de las obras sobre viviendas e infraestructuras existentes, así como por los plazos y mecanismos de compensación implementados.

Otro de los temas debatidos fue el impacto urbano derivado del incremento previsto del tránsito ferroviario. Diversos colectivos plantearon inquietudes relacionadas con el aumento de los niveles de ruido y vibraciones, la seguridad en las zonas pobladas y los efectos sobre barrios atravesados por la línea férrea. Algunas organizaciones propusieron modificar determinados sectores del trazado o adoptar medidas adicionales demitigación. Durante la construcción también se registraron reclamos vinculados a afectaciones en viviendas próximas a la vía, motivando actuaciones de organismos públicos y de la empresa responsable de las obras para evaluar y atender las situaciones denunciadas.

Impacto

La finalización del Proyecto Ferrocarril Central representó la mayor modernización del sistema ferroviario uruguayo desde la nacionalización de los ferrocarriles en 1949 y permitió la recuperación de un corredor ferroviario que durante décadas había operado con importantes restricciones de capacidad y velocidad.

La nueva infraestructura incrementó la capacidad del transporte ferroviario de cargas entre el centro del país y el puerto de Montevideo, favoreciendo la transferencia de mercancías desde el transporte carretero hacia el ferrocarril. Asimismo, posibilitó la operación regular de trenes de gran porte destinados al transporte de celulosa, además de otras cargas como combustibles, cemento y productos agrícolas. El proyecto también impulsó la incorporación de nuevos estándares técnicos en la infraestructura ferroviaria nacional, mediante la utilización de rieles soldados continuos, durmientes de hormigón, sistemas modernos de señalización y mayores cargas por eje, constituyéndose en la principal inversión ferroviaria realizada en Uruguay en las primeras décadas del siglo XX I. Desde el punto de vista urbano, las obras transformaron diversos sectores de Montevideo y de otras localidades atravesadas por la línea, mediante la construcción de nuevas obras de ingeniería, la adecuación de cruces ferroviarios y la reconfiguración del entorno de la infraestructura.

Véase también

Línea del Ferrocarril Central Viaducto puerto de Montevideo UPM Paso de los Toros Segundo gobierno de Tabaré Vázquez Gobierno de Luis Lacalle Pou

Referencias

Categoría:Ferrocarril en Uruguay