miniaturadeimagen|derecha|220px|Gustave Courbet representó la pobreza rural del siglo XIX en esta pintura. La pobreza rural se refiere a las situaciones en las que las personas que viven en regiones no urbanas se encuentran en un estado o condición de carencia de los recursos financieros y elementos esenciales para vivir. La poberza rural tiene en cuenta factores de la sociología rural, la economía rural y los sistemas políticos que dan lugar a la marginación y la desventaja económica presentes en dichas zonas.Janvry, A. de, E. Sadoulet y R. Murgai. 2002. «Rural Development and Rural Policy» [Desarrollo rural y políticas rurales] (en inglés). En B. Gardner y G. Rausser (eds.), Handbook of Agricultural Economics, vol. 2, A, Ámsterdam: North-Holland: 1593-658. Las zonas rurales, debido a sus poblaciones pequeñas y dispersas, suelen contar con infraestructuras peor mantenidas y encuentran mayores dificultades para acceder a los mercados, que tienden a concentrarse en los centros de población.

Las comunidades rurales también enfrentan desventajas en cuanto a protecciones legales y sociales, ya que las mujeres y las comunidades marginadas suelen tener más dificultades para acceder a la tierra, la educación y otros sistemas de apoyo que favorecen el desarrollo económico. Se han puesto a prueba diversas políticas tanto en economías en desarrollo como en economías desarrolladas, entre ellas la electrificación rural y el acceso a otras tecnologías como internet, la paridad de género y un mejor acceso al crédito y a los ingresos.

En los estudios académicos, la pobreza rural suele analizarse junto con la desigualdad espacial, que en este contexto se refiere a la desigualdad entre las zonas urbanas y rurales. Versión en pdf. Tanto la pobreza rural como la desigualdad espacial son fenómenos globales, pero, al igual que ocurre con la pobreza en general, las tasas de pobreza rural son más elevadas en los países en desarrollo que en los países desarrollados. miniaturadeimagen|339x339px|Muchas zonas de la África rural, como esta comunidad en Mozambique, sufren pobreza rural. Esta mujer recibió acceso a una bicicleta a través de un programa de desarrollo rural centrado en la reducción de la pobreza mediante bicicletas. El acceso a un transporte asequible ha sido clave para lograr una mayor movilidad económica en muchas partes del mundo. Por ejemplo, la distribución de bicicletas fue una de las estrategias principales empleadas por China para reducir la pobreza rural en el siglo XX. La erradicación de la pobreza rural mediante políticas eficaces y el crecimiento económico sigue siendo un reto constante para la comunidad internacional, que continúa invirtiendo en desarrollo rural.Otsuka, Keijiro. 2009. Rural poverty and income dynamics in Asia and Africa. [Pobreza rural y dinámicas de ingresos en Asia y África] (en inglés). Nueva York: Routledge. Según el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, el 70 % de las personas en situación de pobreza extrema viven en zonas rurales, la mayoría de ellas pequeños productores o trabajadores agrícolas cuyos medios de vida dependen en gran medida de la agricultura. Estos sistemas alimentarios son vulnerables a los fenómenos meteorológicos extremos, cuyo impacto sobre los sistemas agrícolas de todo el mundo se prevé que aumente a medida que avanza el cambio climático.

Así pues, se prevé que la crisis climática reduzca la eficacia de los programas de reducción de la pobreza rural y provoque el desplazamiento de comunidades rurales hacia los centros urbanos. El Objetivo de Desarrollo Sostenible 1: fin de la pobreza establece metas internacionales para abordar estos problemas y está estrechamente vinculado a las inversiones en un sistema alimentario sostenible, como parte del Objetivo de Desarrollo Sostenible 2: hambre cero.

Prevalencia

miniaturadeimagen|Un gráfico de Our World in Data que representa evaluaciones nacionales de la pobreza rural. El primer objetivo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio consistía en reducir a la mitad la extensión de la pobreza extrema para el año 2015, meta que se alcanzó a nivel mundial antes de su plazo, en 2010. Para 2011, este objetivo se había cumplido en todas las regiones en desarrollo, con excepción del África subsahariana. Sin embargo, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola informó de que el avance mundial en la reducción de la pobreza extrema en las zonas rurales iba por detrás del logrado en las zonas urbanas. Entre las décadas de 1990 y 2010, más de 800 millones de personas salieron de la «pobreza moderada», definida como vivir con menos de 3,10 dólares estadounidenses al día.

Un análisis de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) determinó que los pobres urbanos salieron de la pobreza a un ritmo más rápido que los pobres rurales entre las décadas de 1990 y 2010, aunque la reducción global de la pobreza rural varió según la región. Solo en Asia oriental y sudoriental se redujo de forma sustancial la pobreza rural, donde la proporción de población rural no pobre sobre el total pasó del 9 % en la década de 1990 al 33 % en la de 2010. Las tasas de pobreza en Asia meridional y el África subsahariana en la década de 1990 eran comparables a las de Asia oriental y sudoriental, pero en ambas regiones tanto la pobreza urbana como la rural solo se redujeron de forma modesta. Por otro lado, América Latina y el Caribe, así como Oriente Próximo y el norte de África, presentaban tasas generales de pobreza moderada bajas ya en la década de 1990, y a lo largo de las décadas estudiadas, la salida de la pobreza se produjo principalmente en las zonas urbanas. Estimaciones de 2016 indican que el 58 % de los pobres de América Latina vive en centros urbanos, frente a tasas del 25-30 % en otras regiones. miniaturadeimagen|Cambios en las proporciones de población pobre y no pobre, rural y urbana Estimaciones de la edición de 2021 del informe sobre desarrollo rural determinaron que, a nivel mundial, 627 millones de personas vivían en situación de pobreza extrema, de las cuales el 70 % (437 millones de personas) se encontraban en zonas rurales. La pobreza moderada también se concentraba mayoritariamente en zonas rurales, con un 74 % en dichas áreas. El África subsahariana y Asia meridional son las regiones que enfrentan las tasas más altas de pobreza extrema y moderada, tanto en zonas urbanas como rurales.

Factores causantes

Falta de infraestructura miniaturadeimagen|262x262px|El acceso a infraestructuras sanitarias y de agua resulta crucial para que las comunidades rurales puedan superar retos como la pobreza. Sin embargo, la producción económica desigual de las comunidades rurales hace que sea menos probable que reciban inversión en infraestructuras, como el saneamiento. La pobreza rural suele ser producto de una infraestructura deficiente que obstaculiza el desarrollo económico y la movilidad. Las zonas rurales suelen carecer de carreteras suficientes que permitan un mayor acceso a insumos agrícolas y a los mercados. Sin carreteras, la población rural pobre queda desconectada del desarrollo tecnológico y de los mercados emergentes en zonas más urbanas. La deficiente infraestructura dificulta la comunicación, lo que provoca aislamiento social entre la población rural pobre, gran parte de la cual tiene un acceso limitado a los medios de comunicación y a las fuentes de noticias. Dicho aislamiento dificulta la integración con la sociedad urbana y los mercados establecidos, lo que podría traducirse en un mayor desarrollo y seguridad económica. Además, los sistemas de riego deficientes o inexistentes amenazan los rendimientos agrícolas debido a la incertidumbre en el suministro de agua para la producción de cultivos. Muchas zonas rurales pobres carecen de cualquier sistema de riego para almacenar o bombear agua, lo que se traduce en menos cultivos, menos días de empleo y menor productividad. Tanto la falta de carreteras como los sistemas de riego insuficientes derivan en una mayor intensidad de trabajo en numerosas comunidades rurales.

Investigadores del ODI (Overseas Development Institute) llevaron a cabo una revisión bibliográfica para evaluar la relación entre todo tipo de carreteras y, por un lado, su impacto en la seguridad, y por otro, los efectos de la construcción de carreteras en el acceso a servicios como la salud y la educación (prestación de servicios), en particular en zonas rurales frágiles, poco pobladas o mal atendidas de los países en desarrollo.

No hallaron pruebas directas relativas al impacto de la infraestructura vial sobre la seguridad, y observaron que los estudios solo abordan vínculos teóricos del desarrollo de infraestructuras. Existen diversos canales, directos e indirectos, a través de los cuales la infraestructura de transporte puede afectar la seguridad y la consolidación de la paz. Los autores coinciden en que los programas de infraestructura pueden desempeñar potencialmente tres funciones en contextos frágiles: como motor de recuperación económica y mejora en la prestación de servicios, como parte de un proceso de fortalecimiento institucional, y en la estabilización y consolidación de la paz.

Sostienen que las pruebas sobre estos vínculos causales son escasas, aunque se ha demostrado que algunos aspectos del desarrollo de infraestructuras, entre ellos, pero no exclusivamente, la construcción de carreteras, resultan eficaces en contextos de países frágiles. Los programas de impacto rápido aún no han demostrado ser eficaces para reforzar la consolidación de la paz y la seguridad en Estados frágiles y afectados por conflictos.

Su revisión bibliográfica presentó algunas pruebas de que el desarrollo vial genera empleo, en ocasiones para los grupos más vulnerables o pobres. Se hallaron estudios de caso que muestran que los programas de desarrollo vial pueden generar oportunidades de empleo a corto plazo en regiones frágiles y afectadas por conflictos, en particular cuando el desarrollo de carreteras rurales se lleva a cabo mediante el desarrollo impulsado por la comunidad o con especial énfasis en la inclusión a través de métodos participativos. Las pruebas se limitan en su mayoría al número de horas de empleo generadas o de personas empleadas, e incluyen escasa evaluación de impacto rigurosa.

También se hallaron algunas pruebas de que la construcción de carreteras rurales redujo el aislamiento de los grupos minoritarios y ofreció mayores oportunidades de inclusión en la actividad económica más amplia. Sin embargo, estas pruebas no se relacionaban directamente con la reducción de conflictos o la mejora de la seguridad. La bibliografía sobre pobreza y aislamiento define esto como el acceso a mercados de insumos y productos, el acceso a servicios de educación y salud, y el acceso a oportunidades laborales, aspectos a través de los cuales el acceso vial contribuye a reducir la pobreza.

Las pruebas, en su mayoría de carácter cualitativo, sugieren que la construcción o el mantenimiento de carreteras rurales tiene un impacto positivo en la prestación de servicios públicos. En general, el desarrollo vial rural mejora el acceso tanto de los usuarios como de los proveedores, gracias a la reducción de los tiempos de desplazamiento y de los costos de transporte, si bien estos beneficios tienden a favorecer de forma desproporcionada a quienes tienen más influencia y mayor nivel educativo. Las comunidades rurales suelen otorgar gran importancia al desarrollo vial y consideran que mejora el acceso a los mercados y a las instalaciones de salud y educación.Farhat, M. Hayes, J. Enero de 2013, Impact of roads on security and service delivery, EPS-PEAKS (Economic and Private Sector - Professional Evidence and Applied Knowledge Services) http://partnerplatform.org/?c5380566

Barreras geográficas