El impacto humanitario en la población civil durante la guerra civil española tuvo una dimensión considerable. El número de muertes civiles fue muy elevado, de unas 100.000 personas en el bando sublevado y unas 50.000 en el bando republicano. En número de desplazados se elevó a casi dos millones de personas, y alrededor de 50.000 niños quedaron huérfanos o abandonados. Las mujeres fueron las que llevaron a cabo la mayor parte de las tareas de cuidados humanitarios y sanitarios de la población civil, y la ayuda humanitaria estuvo presente durante toda la guerra, tanto de origen nacional como internacional, y estuvo dirigida a las poblaciones civiles de los dos bandos.
Los bombardeos de la población civil llevados a cabo con la ayuda las fuerzas aéreas alemana e italiana, y que dejaron unos 11.000 muertos, alentaron la respuesta internacional de ayuda humanitaria. La población civil evacuó en masa las zonas cercanas al frente, especialmente a medida que el conflicto iba y el bando republicano perdía terreno, y se trasladaron tanto a regiones como Cataluña o Levante como a Francia, especialmente al final durante la retirada.
Los llamados niños de la guerra, niños menores no acompañados, se encontraron separados de sus padres al estallar la guerra en los dos bandos, y a medida que avanzaba el conflicto fueron evacuados del frente y llevados a centros de acogida llamados colonias escolares, así como a Francia. Muchos de ellos no volvieron a España.
A nivel internacional la intervención extranjera en la guerra civil española no solo fue militar. Las organizaciones de ayuda humanitaria que tenían experiencia previa en situaciones de conflicto fueron las primeras en aportar ayuda humanitaria, y se movilizaron en toda España. La organización más activa a lo largo de la guerra fue la Cruz Roja Internacional, que organizó estructuras de ayuda humanitaria tanto en el frente como en la retaguardia, ayudando por ejemplo en la evacuación de heridos o en establecer el contacto entre familiares que habían quedado atrapados en bandos separados. Otras organizaciones importantes presentes en los dos bandos fueron Save The Children y los cuáqueros.
Bando sublevado En el bando sublevado la asistencia sanitaria militar se centralizó a través del Ejército y de organizaciones humanitarias como Auxilio Social y la Sección Femenina de Falange de orientación falangista o las margaritas de orientación carlista. La Sección Femenina de Falange aumentó hasta las 580.000 afiliadas, la mitad de las cuales fueron movilizadas durante la guerra en distintos servicios como cocina, lavandería o el Cuerpo de Damas Enfermeras Españolas creado en octubre de 1937. Las mujeres carlistas organizaron Delegación de Asistencia a Frentes y Hospitales, una organización centrada en la atención a los soldados, la recaudación de fondos mediante eventos benéficos, la distribución de alimentos y ropa, así como el trabajo en los hospitales militares. Las carlistas también abrieron los Hogares del Combatiente, unos albergues de acogida a excombatientes del bando nacional. Auxilio Social, aunque también dentro de la estructura de Falange, funcionaba más como una institución benéfica que la SF. Organizó principalmente comedores sociales y centros asistenciales, pero también puso en marcha el Servicio Social de la Mujer.
Aunque contaba con una situación mejor que la republicana en cuanto a avituallamiento, acceso a regiones productoras de comida y capacidad de transporte, la población civil también sufrió los estragos de la guerra. Tras el golpe de Estado se organizaron multitud de iniciativas particulares, con el apoyo de la aristocracia o de la Iglesia en muchas ocasiones, que rápidamente se integraron en la infraestructura del Ejército y de las autoridades competentes. En algunas ciudades como Zaragoza o Salamanca se organizaron juntas civiles para coordinar las iniciativas con las necesidades del ejército, tomando una postura de guerra total. En la mayoría de provincias se organizaron recaudaciones de donativos, y las listas de benefactores se publicaban en la prensa junto a las cantidades donadas. El 19 de agosto la Junta Nacional de Defensa regularizó estas donaciones provenientes de "centros, juntas y comisiones", en octubre del 36 se centralizó a través de la Junta Técnica del Estado y en enero de 1937 se estableció la Suscripción Nacional y el Fondo Nacional de Donaciones para este propósito.
Se creó el organismo público Beneficencia del Gobierno del Estado Español con José María Martínez Ortega, y se organizaron iniciativas como el Fondo de Beneficencia y Bienestar Social que organizaba acciones como el Día del Plato Único, el Subsidio Pro-Combatiente o la Ficha Azul. Auxilio social, de iniciativa privada, pasó a depender del Fondo de Protección Benéfico Social del gobierno.
Ayuda humanitaria internacional La recaudación de dinero y ayuda humanitaria internacional dirigida al bando sublevado fue menor que la recaudada para el republicano, y disminuyó progresivamente a medida que avanzaba la guerra. A nivel internacional principalmente provenía de organizaciones católicas.Una de las más activas fue la Catholic, British Committee for the Relief of Spanish Distress, fundada en septiembre de 1936 bajo el liderazgo del arzobispo de Westminster Arthur Hinsley. Beatriz de Sajonia-Coburgo y Gotha, infante de España exiliada en Londres tras la proclamación de la Segunda República, patrocinó el General Relief Fund for the Distressed Women and Children of Spain. Gran parte de la ayuda al bando franquista se organizó a través de las conexiones aristocráticas y de las élites, así como a través del Servicio Exterior de Falange o del Servicio Exterior de la Sección Femenina.
Bando republicano La estructura sanitaria y de ayuda humanitaria en el bando republicano tardó unas semanas en organizarse, y el vacío que supuso esta falta de respuesta lo llenaron principalmente las organizaciones obreras, especialmente los sindicatos socialistas y anarquistas. Los sindicatos y la población civil organizaron la respuesta militar al golpe de Estado, a través de las milicias, así con la infraestructura sanitaria necesaria para atender a los heridos y recaudar fondos y ayuda humanitaria como Solidaridad Internacional Antifascista, el Socorro Rojo del Frente Popular, el Socorro Rojo del POUM o la Comité de Auxilio Femenino. En el campo militar la descomposición del Cuerpo de Sanidad Militar se reorganizó a través de los sindicatos mayoritarios pese a la falta de experiencia militar. Los sindicatos con más fuerza fueron la CNT y la UGT, y en menor medida los partidos del Frente Popular.
La CNT tomó medidas como la expulsión del personal religioso de los centros sanitarios y la contratación de personal sanitario cualificado o la incautación el 29 de agosto del 36 de todas las compañías de seguros de la provincia de Valencia, que habían proliferado en gran número a partir de la Ley de Accidentes del Trabajo de 1900. La CNT impulsó la creación de la Delegación Sanitaria Regional del País Valenciano con el objetivo de coordinar los servicios sanitarios de las tres provincias valencianas y en Cataluña partir de octubre de 1936 CNT se integró en el Gobierno de la Generalidad.
En la retaguardia republicana se reservaron setenta hospitales para los heridos de guerra, los denominados hospitales de sangre: una veintena dependían del Ministerio de Defensa; el resto, de las autoridades provinciales, de los comités obreros y de la Cruz Roja. El Gobierno republicano dispuso también de la supervisión y de los informes de las autoridades médicas internacionales y del apoyo de la Central Sanitaria Internacional.
Pese a esta situación el Gobierno puso en marcha el Comité Nacional de Refugiados (posteriormente Oficina Central de Evacuación y Asistencia a Refugiados), encargado de gestionar las primeras oleadas de refugiados de las zonas cercanas al frente, especialmente procedentes del frente de Madrid, y los centros de acogida como las colonias escolares para los niños de la guerra. Los organismos creados para la gestión de los refugiados dentro del territorio republicano calcularon que llegó a haber 1.800.000 de personas consideradas oficialmente refugiadas.
El Gobierno de Largo Caballero inició un proceso de centralización sanitaria que favoreció los partidos con una voluntad de un gobierno fuerte, como el Partido Comunista Español. Este proceso llevó a la asimilación de los comités revolucionarios en los consejos provinciales. Los hospitales con más de 300 camas se incorporaron a la estructura estatal y se procuró el cierre de los que tenían memos de 300 camas. La Sanidad Militar estatal empezó a funcionar a partir de 1937, y tomó fuerza tras los hechos de mayo del 37 y la consecuente homogeneización ideológica. La infraestructura del Socorro Rojo constituyó uno de los pilares del sistema sanitario republicano.
Ya en el exilio el Gobierno estableció los organismos Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles y la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles para ayudar a los exiliados españoles a lo largo de las distintas oleadas de éxodo civil, y de la retirada. La mayoría de organismos humanitarios internacionales siguieron prestando ayuda hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial, que centró la atención humanitaria en el conflicto internacional.
Ayuda humanitaria internacional La ayuda humanitaria internacional dirigida al bando republicano empezó a llegar en agosto de 1936, de forma dispersa, y se fue centralizando a lo largo de la contienda. El 1 de agosto de 1936 el Partido Comunista Francés fundó junto a Francés la Comisión de Solidaridad para la España Republicana para canalizar y estimular la ayuda humanitaria de la izquierda antifascista francesa. Este organismo fue la principal herramienta de la Comintern para enviar ayuda de personal y material sanitario a las Brigadas Internacionales. Desde el Reino Unido la primera ayuda salió hacia España el 23 de agosto, cuando salió desde Londres la primera unidad médica enviada por la izquierda hacia el frente de Huesca. Llegó a Grañen el 3 de septiembre y estaba formada por cuatro médicos, cinco administradores, seis enfermeras y cinco ayudantes, y levantaron un hospital de campaña de 25 camas.
La principal organización de ayuda humanitaria al bando republicano fue el Comité Internacional de Coordinación e Información para la Ayuda a la España Republicana, una red de organizaciones de humanitarias creada para coordinar las organizaciones de ayuda humanitaria que se fueron organizando en distintos países, con una base ideológica de izquierdas y antifascista. En cada país se organizó un comité nacional encargado de coordinar las distintas organizaciones del país. El 2 de junio de 1938 el Gobierno de Juan Negrín designó a las organizaciones de la red CICIAER como las únicas autorizadas para la recogida de ayuda en el extranjero. Referencias
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