Guerra Civil del Centenario (también conocida como Guerra Civil paraguaya de 1911-1912) fue un conflicto armado interno que se desarrolló en la República del Paraguay entre enero de 1911 y mayo de 1912, enmarcado en las celebraciones del centenario de la independencia nacional. El país vivió en apenas dieciocho meses el paso de seis gobiernos distintos, producto de una sucesión de golpes de estado, revueltas, batallas urbanas y campañas militares que enfrentaron a distintas facciones del Partido Liberal (jaristas, cívicos y gondristas) y, en su fase final, también al Partido Colorado. La guerra concluyó con la muerte en combate del coronel Albino Jara —único jefe de Estado paraguayo en morir en un enfrentamiento armado interno— y la posterior asunción de Eduardo Schaerer, primer presidente paraguayo del en completar su período constitucional.

Antecedentes

La posguerra de la Triple Alianza y la guerra civil de 1904 Tras la derrota en la guerra de la Triple Alianza (1864-1870), Paraguay quedó devastado demográfica y económicamente. En ese contexto surgieron, ambos en 1887, el Partido Colorado (Asociación Nacional Republicana) y el Partido Liberal (Centro Democrático), que dominarían la vida política del país. El Partido Colorado gobernó de forma casi ininterrumpida hasta 1904, cuando fue derrocado por la llamada Revolución Libertadora de 1904, que llevó a los liberales al poder por primera vez mediante una guerra civil dejando profundas secuelas.

Inestabilidad liberal: de Ferreira a Gondra (1906-1911) El liberalismo en el poder no logró consolidar la estabilidad. El gobierno de Benigno Ferreira (1906-1908) fue derrocado el 2 de julio de 1908 en un episodio conocido popularmente como "el 2 de Jara", tres días de combates en el centro de Asunción protagonizados por el entonces mayor Albino Jara, quien se convirtió tras el golpe en coronel y ministro de Guerra y Marina. Asumió la presidencia el vicepresidente Emiliano González Navero.

Manuel Gondra, referente del liberalismo radical, fue electo presidente para el período 1910-1914 y asumió el cargo el 25 de noviembre de 1910. Gondra intentó alejar del poder militar a Jara —cuya influencia sobre el Ejército y la Policía lo convertía en árbitro de facto de la política paraguaya— nombrándolo en enero de 1911 ministro plenipotenciario ante varios gobiernos europeos. La maniobra fracasó: Jara, respaldado por el jefe de Policía Mario Usher y por sectores del Ejército, se acuarteló en actitud de rebeldía y exigió la destitución del ministro del Interior, Adolfo Riquelme. El 17 de enero de 1911, Gondra optó por renunciar ante el Congreso antes que enfrentar militarmente a su propio ministro de Guerra. El Congreso, presionado por las fuerzas armadas, designó presidente provisional al propio Albino Jara.

Estallido de la guerra

La presidencia de Albino Jara (enero-julio de 1911) El gobierno provisional de Jara (17 de enero-5 de julio de 1911) combinó algunas reformas administrativas —pavimentación de calles en Asunción, extensión del ferrocarril hasta Encarnación, impulso a la educación pública— con una fuerte represión política.

La revuelta de Adolfo Riquelme En marzo de 1911, Adolfo Riquelme, exministro del Interior de Gondra y enemigo declarado de Jara, encabezó un levantamiento radical. Las fuerzas gubernistas sofocaron la revuelta en los combates de Rosario y Bonete; Riquelme fue tomado prisionero y ejecutado sin proceso judicial, un episodio que quedó como una de las mayores manchas de la presidencia de Jara. En el mismo período, Eduardo Schaerer, entonces intendente de Asunción, también se sumó a intentos de oposición armada y fue capturado en Villa del Pilar.

El centenario postergado El 14 de mayo de 1911 correspondía celebrar el centenario de la independencia paraguaya (proclamada en 1811). El clima de anarquía y la falta de presupuesto llevaron al gobierno de Jara a decretar, el 22 de abril de 1911, el traslado de los festejos oficiales a octubre de ese año, un gesto que resume el contraste entre la fecha simbólica y la violencia política real del país. Entre los pocos actos que sí se concretaron figuró la difusión de la pieza literaria "Canto Secular", del poeta Eloy Fariña Núñez.

Caída de Jara El propio autoritarismo de Jara terminó por enajenarle el apoyo de sus aliados militares. El 5 de julio de 1911 fue depuesto por un golpe interno organizado por oficiales de su propio entorno —entre ellos el mayor Tomás Mendoza— y enviado al exilio en Argentina. Asumió la presidencia provisional Liberato Marcial Rojas, bajo cuyo gobierno el Congreso sancionó una ley de amnistía política para permitir el regreso de los exiliados.

La revolución radical de noviembre de 1911 La amnistía no trajo la pacificación esperada. En noviembre de 1911 estalló una nueva revolución, esta vez impulsada por sectores del propio liberalismo radical (gondristas y schaeristas) desde el exilio en Argentina, con apoyo financiero irregular que —según cronistas de la época— incluyó a empresarios ferroviarios británicos. El levantamiento se inició en el sur del país y se extendió progresivamente por buena parte del territorio poblado.

La anarquía total de 1912 La presión militar y política terminó por desbordar al gobierno de Rojas. El proceso de esos meses fue descrito por contemporáneos como una auténtica "seguidilla de presidencias":

14-17 de enero de 1912: un sector del Partido Colorado, en alianza con militares descontentos, depuso brevemente a Rojas e instaló una Junta de Gobierno (triunvirato) integrada por Alfredo Aponte, Mario Usher y Marcos Caballero Codas. La reacción de las fuerzas leales devolvió el poder a Rojas en cuestión de días.

28 de febrero de 1912: ante el avance imparable de la guerra de la facción radical gondrista, Rojas presentó su renuncia. El congreso, presionado por el Partido Colorado y sectores cívicos, designó presidente al colorado Pedro Pablo Peña.

22 de marzo de 1912: Peña fue depuesto apenas veintidós días después de asumir. Ocupó la presidencia el liberal Emiliano González Navero, quien ya había ejercido el cargo en 1908.

A esta altura, el expresidente Albino Jara —quien seguía en el exilio argentino— decidió sumarse a la revolución en marcha, con la intención de recuperar por las armas el poder que había perdido de la misma forma en 1911.

La batalla de Paraguarí y la muerte de Albino Jara El desenlace militar de la guerra se produjo en torno a la localidad de Paraguarí, sobre la línea del ferrocarril central, en mayo de 1912. Según el relato del cronista e historiador Gómez Freire Esteves —citado por diversas fuentes posteriores—, al anochecer del 11 de mayo se produjeron los primeros choques entre las columnas jaristas, que avanzaban con impulso y llegaron a tomar prisioneros gubernistas, y las fuerzas leales al gobierno de González Navero, asistidas en el terreno por el propio ministro de Guerra, Manuel Gondra.

Jara ordenó una pausa nocturna en el arroyo Yuquerí para retomar el avance al amanecer. Esa detención fue aprovechada por los jefes gubernistas Patricio Alejandrino Escobar y Adolfo Chirife, que emplazaron artillería en las alturas cercanas y lanzaron al día siguiente la acción decisiva. En ese combate, Albino Jara resultó gravemente herido. Fue trasladado por un grupo de oficiales hasta una estancia cercana, recibió primeros auxilios y luego fue evacuado en carreta hacia Acahay, donde finalmente fue capturado por tropas gubernistas y devuelto a Paraguarí. Allí quedó al cuidado del ministro Gondra y del médico Alejandro Arce. Tras varias horas de agonía, Jara murió al día siguiente, sin haber cumplido los 34 años de edad.Nota: las fuentes consultadas no son unánimes sobre la fecha exacta del fallecimiento de Albino Jara: unas indican el 12 de mayo de 1912 (un día después de la herida, según el relato de Freire Esteves) y otras el 15 de mayo de 1912.Con la muerte de Jara se disolvió el último foco significativo de resistencia armada y la revolución radical quedó dueña de la situación militar.

Participación de Brasil y Argentina El conflicto interno paraguayo no fue ajeno a la observación —y en cierta medida a la injerencia— de sus vecinos. Brasil, que había reforzado su Armada con la llegada de los acorazados clase dreadnought Minas Gerais y São Paulo en 1910, mantuvo buques en aguas paraguayas como forma de sostener el statu quo político y proteger intereses y ciudadanos brasileños en momentos de mayor violencia. Argentina, por su parte, ejerció presión diplomática en distintos episodios del conflicto, en particular cuando consideró que estaban en juego intereses argentinos vinculados al Chaco. Ambos países permitieron además, en distintos momentos, el paso o el refugio de exiliados y de material bélico destinado a uno u otro bando, lo que convirtió a la diplomacia regional en un factor relevante para el desarrollo y el desenlace de la guerra.

Fin de la guerra y consecuencias Tras la muerte de Jara, González Navero continuó al frente del Poder Ejecutivo hasta las elecciones de 1912, que consagraron presidente a Eduardo Schaerer, líder del sector radical del Partido Liberal. Schaerer asumió el 15 de agosto de 1912 —fecha que desde entonces quedó establecida como la de investidura presidencial en Paraguay— y logró completar su mandato hasta 1916, convirtiéndose en el primer presidente paraguayo del en hacerlo. Con su llegada, las escuadras argentina y brasileña que habían permanecido en aguas paraguayas se retiraron, y el país entró en un período de relativa estabilidad político-institucional que se prolongaría, con matices, hasta la nueva guerra civil de 1922-1923.

El costo humano exacto de la Guerra Civil del Centenario no está establecido con precisión en las fuentes de acceso público; sí se sabe que incluyó cientos de muertos y heridos repartidos en los distintos combates y represiones de sus dieciocho meses de duración, además de un número indeterminado de fusilamientos extrajudiciales de prisioneros y opositores, del que el caso de Adolfo Riquelme es el más documentado.

Legado historiográfico La Guerra Civil del Centenario suele describirse en la historiografía paraguaya como el episodio que marcó, de forma casi literal, la imposibilidad de celebrar en paz el primer centenario de la independencia nacional. El estudio de referencia más reciente es el de la historiadora Ana Barreto Valinotti, La Guerra Civil del Centenario 1911-1912 (2013), publicado dentro de la Colección Guerras y Violencia Política en el Paraguay, que reconstruye el período a partir de fuentes primarias y secundarias, analiza en particular el papel de las navieras, la banca y el ferrocarril como factores económicos determinantes en el desarrollo del conflicto.

Véase también Albino Jara Manuel Gondra Eduardo Schaerer Guerra civil paraguaya de 1922-1923

Referencias

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