Domingo Selva (Buenos Aires, 16 de mayo de 1870-ib., 10 de mayo de 1944) fue un ingeniero civil, profesor universitario y funcionario argentino. Especializado en construcciones, desarrolló una destacada trayectoria en la ingeniería civil y ferroviaria durante las primeras décadas del siglo XX, desempeñando cargos técnicos en la administración pública y ejerciendo la docencia en la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Nacional de La Plata y diversas instituciones militares. Se desempeñó como presidente de Obras Sanitarias de la Nación entre 1934 y 1938, durante la presidencia de Agustín P. Justo.https://www.google.com.ar/books/edition/Quien_es_quien_en_la_Argentina/VCvTAAAAMAAJ?hl=es-419&gbpv=1&dq=Domingo+Selva+quien+es+quien+1941&pg=PA598&printsec=frontcover
Fue uno de los pioneros en la aplicación del hormigón armado en la Argentina y uno de los primeros especialistas del país en el estudio científico de las estructuras de ese material y de las construcciones sismorresistentes. Sus investigaciones y proyectos contribuyeron a la difusión de nuevas técnicas constructivas en un período de modernización de la ingeniería argentina. A lo largo de su carrera proyectó y dirigió numerosas obras públicas y privadas, entre ellas edificios universitarios, militares, ferroviarios y administrativos, además de participar en el desarrollo de La Constructora Andina, empresa que introdujo el uso sistemático del hormigón armado en la provincia de Mendoza. Fue autor de diversos trabajos técnicos y científicos y recibió numerosas distinciones nacionales e internacionales por su labor profesional.
Biografía
Primeros años y formación Domingo Selva nació el 16 de mayo de 1870 en la Ciudad de Buenos Aires. Fue hijo de Inocencio y Luisa Abate, integrantes de una familia de origen lombardo establecida en la Argentina. Durante su infancia la familia se trasladó a la provincia de Tucumán, donde cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de Tucumán. La profesión de su padre, dedicado a la construcción de obras, lo puso desde temprana edad en contacto con el ambiente técnico, circunstancia que influyó en su posterior vocación por la ingeniería. Tras concluir el bachillerato regresó a Buenos Aires para ingresar en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. Mientras realizaba sus estudios universitarios comenzó a trabajar en dependencias técnicas del Estado, iniciando una trayectoria que le permitió combinar la formación académica con la práctica profesional. Esta experiencia temprana, poco frecuente entre los estudiantes de la época, le proporcionó un conocimiento directo de los problemas vinculados con las obras públicas, el transporte ferroviario y la planificación de infraestructura.https://www.google.com.ar/books/edition/Historia_de_los_italianos_en_la_Argentin/LQx8AAAAMAAJ?hl=es-419&gbpv=1&dq=Domingo+Selva+Obras+Sanitarias+1934&pg=PA340&printsec=frontcover
En 1897 obtuvo el título de ingeniero civil con diploma de honor gracias a la tesis Un barrio obrero, trabajo en el que abordó el problema de la vivienda popular desde una perspectiva técnica, urbanística y social. La elección de ese tema reflejaba un interés que mantendría durante buena parte de su carrera: la búsqueda de soluciones constructivas modernas, económicas y duraderas para mejorar las condiciones habitacionales de la población urbana. Décadas más tarde, muchas de esas ideas volverían a aparecer en sus estudios sobre el empleo del hormigón armado y la construcción seriada de viviendas. En 1909 obtuvo además el título de profesor de Matemática, consolidando una formación científica que complementó su actividad como ingeniero. La combinación de conocimientos matemáticos, físicos y estructurales caracterizaría posteriormente su producción técnica y académica, especialmente en el campo del cálculo de estructuras, la teoría de la elasticidad y la ingeniería del hormigón armado.
Los primeros años de la carrera de Selva coincidieron con un período de profunda transformación económica de la Argentina, caracterizado por la expansión ferroviaria, el crecimiento urbano y la modernización de la administración pública. Ese contexto ofreció nuevas oportunidades para una generación de ingenieros formados en la Universidad de Buenos Aires, que pasaron a desempeñar un papel central en la planificación y ejecución de las grandes obras de infraestructura impulsadas por el Estado nacional. Selva integró esa generación, aunque se distinguió por combinar la práctica profesional con la investigación científica y la docencia universitaria, rasgo que marcaría toda su trayectoria posterior.
Carrera profesional Su carrera profesional se inició antes de finalizar sus estudios universitarios. Mientras cursaba Ingeniería en la Universidad de Buenos Aires ingresó al Departamento de Ingenieros como dibujante copista, iniciando una trayectoria que lo vincularía durante más de cinco décadas con las principales obras públicas impulsadas por el Estado argentino. Su temprano ingreso a la administración técnica le permitió adquirir experiencia práctica en un período de intensa expansión de la infraestructura nacional. En 1890 pasó a desempeñarse en la Dirección General de Ferrocarriles del Ministerio de Obras Públicas, donde ocupó sucesivamente diversos cargos técnicos. Su capacidad profesional le permitió ascender con rapidez dentro del organismo, desempeñándose como proyectista, ingeniero jefe de distintas secciones e inspector general de Ferrocarriles. Asimismo integró la comisión encargada de revisar la legislación ferroviaria nacional, participando en los estudios destinados a adecuar el marco jurídico al acelerado crecimiento de la red ferroviaria argentina.
Su experiencia en materia ferroviaria trascendió el ámbito administrativo. Fue concesionario de la Ley n.º 6778 para la construcción y explotación de un ferrocarril de trocha angosta entre Rosario y Mendoza, con un puerto de ultramar en San Lorenzo. El proyecto llegó a obtener financiamiento en Londres en 1914, aunque su ejecución quedó interrumpida por el estallido de la Primera Guerra Mundial, que afectó el acceso al capital extranjero destinado a grandes obras de infraestructura. En 1899 dejó la Dirección General de Ferrocarriles para incorporarse a la Municipalidad de Buenos Aires como vicedirector del Departamento de Obras Públicas, cargo para el que fue designado por el intendente Adolfo Bullrich. Desde esa función intervino en la planificación y ejecución de obras municipales durante un período de acelerado crecimiento urbano, caracterizado por la apertura de nuevas avenidas, la expansión de los servicios públicos y la modernización edilicia de la capital argentina.
Posteriormente desarrolló una extensa actuación en otros organismos nacionales. En 1904 fue nombrado ingeniero principal de la Quinta División del Gabinete Militar del Ministerio de Guerra, donde participó en el diseño y construcción de establecimientos militares. En el Banco Hipotecario Nacional integró la Comisión de Tasaciones, de la que llegó a ejercer la presidencia, y más tarde fue designado jefe de la Oficina de Construcciones. Hacia el final de su vida profesional ocupó el cargo de Director General de Obras Sanitarias de la Nación, culminando una carrera caracterizada por la combinación de funciones técnicas, administrativas y de planificación. A diferencia de otros ingenieros de su generación, Selva desarrolló simultáneamente una intensa actividad en el ejercicio privado de la profesión. Proyectó edificios públicos, establecimientos industriales, residencias particulares y obras ferroviarias en distintas provincias argentinas, al tiempo que mantuvo una constante producción científica y una activa participación en instituciones académicas y profesionales. Esta combinación de investigación, docencia, administración pública y práctica profesional lo convirtió en una de las figuras más versátiles de la ingeniería argentina de comienzos del siglo XX.
El desarrollo del hormigón armado La principal contribución de Domingo Selva a la ingeniería argentina estuvo vinculada al estudio, la difusión y la aplicación del hormigón armado, material cuya utilización comenzaba a generalizarse en Europa a fines del y principios del . En un contexto en el que gran parte de las estructuras de gran porte continuaban construyéndose en hierro, acero importado o mampostería tradicional, Selva impulsó la incorporación de este nuevo sistema constructivo, convencido de sus ventajas técnicas, económicas y estructurales. Desde los primeros años del siglo XX desarrolló investigaciones sobre el comportamiento resistente del hormigón armado, aplicando criterios científicos al cálculo de estructuras en una época en la que esa disciplina aún se encontraba en proceso de consolidación. Sus trabajos abordaron aspectos relacionados con la resistencia de materiales, la teoría de la elasticidad y el comportamiento de las estructuras sometidas a cargas estáticas y dinámicas, convirtiéndose en una referencia para la ingeniería nacional.
Uno de los ejes de su pensamiento fue la necesidad de adaptar las nuevas tecnologías constructivas a las condiciones económicas y geográficas de la Argentina. En diversas publicaciones sostuvo que el hormigón armado permitía reducir la dependencia del acero importado, favoreciendo el desarrollo de una industria nacional basada en la producción local de cemento y agregados. Consideraba que esa transformación resultaba estratégica para el crecimiento del país, tanto desde el punto de vista económico como desde el tecnológico. Selva también fue uno de los primeros ingenieros argentinos en vincular el empleo del hormigón armado con la construcción de viviendas obreras. Ya en 1904 propuso la producción seriada y estandarizada de componentes constructivos, anticipando conceptos que décadas más tarde serían adoptados por la arquitectura moderna y la industrialización de la vivienda. Para él, el uso racional de nuevos materiales debía contribuir no solo a mejorar la calidad técnica de las edificaciones, sino también a facilitar el acceso a viviendas seguras, duraderas y de menor costo para los sectores trabajadores.
La difusión de estas ideas estuvo acompañada por una intensa actividad académica y profesional. Dictó conferencias en la Sociedad Científica Argentina y en otras instituciones técnicas sobre las aplicaciones del hormigón armado, la vivienda obrera, el papel social del ingeniero y las nuevas tecnologías de la construcción. Asimismo publicó numerosos artículos y trabajos especializados en revistas técnicas, contribuyendo a divulgar conocimientos que hasta entonces eran escasamente conocidos en el país. Sus investigaciones alcanzaron reconocimiento internacional. El estudio Edificación contra temblores obtuvo la Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Milán, mientras que años más tarde recibió una nueva distinción en la Exposición Internacional de San Francisco por las obras de hormigón armado ejecutadas en la provincia de Mendoza.
Ingeniería sismorresistente