Muhammad bin Sabah Al-Sabah (en árabe:محمد بن صباح الصباح) (1838 – 7 de mayo de 1896) fue el sexto emir de Kuwait, gobernando el país desde 1892 hasta su asesinato en 1896. sucedió a su hermano, el jeque Abdullah II Al-Sabah, tras haber sido nombrado príncipe heredero durante el mandato de este. Se convirtió así en el primer gobernante kuwaití en ascender al poder por designación sucesoria de un hermano, en lugar de la transmisión hereditaria de padre a hijo que había sido la norma hasta entonces. Su gestión se caracterizó por la continuidad de la política kuwaití enfocada en preservar la estabilidad interna y fortalecer los lazos con el Imperio otomano y los emiratos vecinos, manteniendo una postura de cautela frente a las alianzas políticas con Reino Unido. Durante su reinado, el gobierno otomano le otorgó el título de Kaymakam de Kuwait. Asimismo, el emirato mantuvo un notable dinamismo comercial y marítimo, al tiempo que afrontaba diversos desafíos de seguridad y tensiones tribales en el norte y centro de la península arábiga.
Los años finales de su mandato estuvieron marcados por un creciente conflicto interno dentro de la familia Al-Sabah, particularmente con su hermano, el jeque Mubarak Al-Sabah, derivado de discrepancias sobre la administración del Estado, la distribución del poder y la gestión de los recursos financieros. Este antagonismo culminó en el asesinato del jeque Muhammad y de su hermano, el jeque Jarrah bin Sabah, el 7 de mayo de 1896. Tras estos hechos, Mubarak Al-Sabah asumió el poder, un evento que representa uno de los puntos de inflexión política más significativos en la historia del emirato durante el siglo XIX.
Periodo previo a su ascenso al poder El jeque Muhammad bin Sabah Al-Sabah formaba parte del círculo de poder interno de la dinastía Al-Sabah, la cual administraba los asuntos del emirato de Kuwait bajo un sistema de gobierno familiar y no institucionalizado durante el siglo XIX. Según los registros históricos, la autoridad en el Kuwait de aquella época se ejercía mediante una distribución informal de responsabilidades entre los miembros de la familia gobernante, la cual estaba determinada por la influencia y el prestigio que cada individuo ostentaba dentro del clan familiar.
Durante esta etapa, Muhammad bin Sabah participó activamente en la administración de diversos asuntos del emirato junto a su hermano, el jeque Abdullah II Al-Sabah. Esta colaboración se enmarcaba en la práctica habitual de delegar responsabilidades políticas y administrativas a miembros de la familia gobernante, especialmente en coyunturas que requerían la gestión de la política interna o la resolución de conflictos con las distintas tribus y actores regionales en el entorno geográfico de Kuwait.
Mediación en los asuntos de Baréin El papel del jeque Muhammad bin Sabah en la diplomacia regional cobró relevancia durante su mediación en la crisis política de Baréin en 1868, tras la destitución del jeque Muhamad bin Jalifa Al Jalifa por las autoridades británicas y la imposición de su hermano, Ali bin Jalifa Al Jalifa, en el poder. El jeque Abdullah II Al-Sabah encomendó a su hermano Muhammad la misión de viajar a Baréin para negociar el restablecimiento del orden constitucional. Tras intensas deliberaciones, se alcanzó un acuerdo que contemplaba el retorno de Muhammad bin Khalifa al trono. Sin embargo, a pesar de que los jeques Abdullah y Muhammad escoltaron al depuesto gobernante en su trayecto hacia el poder, Ali bin Khalifa se retractó del acuerdo a su llegada probablemente debido a presiones internacionales, principalmente británicas , obligando a los mediadores kuwaitíes a desembarcarlo en Darin, en la costa de Al-Hasa.
Participación de Kuwait en la campaña otomana en Al-Hasa Durante la campaña del Imperio otomano en Al-Hasa en 1871, el jeque Abdullah Al-Sabah respondió a la solicitud de apoyo militar y logístico del valí de Bagdad, Midhat Pasha. Mientras que el jeque Abdullah comandaba la flota naval y el jeque Mubarak Al-Sabah participaba en las fuerzas terrestres, Muhammad bin Sabah asumió la responsabilidad de administrar los asuntos internos de Kuwait, desempeñando un rol estratégico en la seguridad de las líneas de suministro para las tropas otomanas. En reconocimiento a su contribución, el Imperio otomano le otorgó la Orden del Medjidie el 10 de junio de 1871. A pesar de este reconocimiento, la relación con la Sublime Puerta se deterioró posteriormente; en 1874, el valí de Basora confiscó tierras propiedad de la familia Al-Sabah para establecer campamentos militares. Esta acción motivó a los jeques Abdullah y Muhammad a elevar una petición formal ante el Gran Visir otomano para recuperar sus propiedades, aunque el litigio permaneció sin una resolución definitiva hasta finales de la década de 1880.
Su mandato Tras el fallecimiento del jeque Abdullah II Al-Sabah el 29 de mayo de 1892, su hermano Muhammad bin Sabah asumió el poder ese mismo día a la edad de 54 años. El valí de Basora, Hidayat Pasha, notificó formalmente el ascenso al Gran Visir Jawad Pasha, informando además que el periodo de luto oficial se extendió por siete días. Paralelamente, las autoridades británicas en Bushehr enviaron un buque de guerra a Kuwait para presentar sus condolencias. El mandato de Muhammad supuso una continuidad respecto al de su predecesor. Durante las tres décadas que abarcaron sus gobiernos, Kuwait disfrutó de estabilidad interna y mantuvo relaciones cordiales con las potencias regionales y el Imperio otomano, evitando deliberadamente cualquier alianza formal con el Reino Unido. A diferencia de otros emiratos del Golfo que fueron vinculados a la influencia británica mediante tratados, Kuwait fue percibido en los despachos diplomáticos de Bushehr como una entidad alineada con los otomanos. En 1893, el embajador británico en Estambul reconoció ante el ministro de Asuntos Exteriores otomano la soberanía de la Sublime Puerta sobre el litoral desde Basora hasta Qatif. Aunque el lord británico George Curzon señaló en su obra Persia and the Persian Question (1892) la supuesta dependencia de Kuwait respecto a los otomanos, admitió la ausencia de pruebas sobre un ejercicio efectivo de dicha soberanía. Debido a esta lealtad, el Sultán otorgó al nuevo emir el título de Kaymakam de Kuwait.
Sistema administrativo y reformas locales El sistema de gobierno en el último tercio del siglo XIX se caracterizaba por su simplicidad, careciendo de un aparato burocrático complejo o fuerzas militares permanentes. El emir delegaba funciones en personas de su confianza, conocidos como los Fadawiya, encargados de la seguridad y la custodia. Ante la ausencia de un palacio de gobierno, el jeque despachaba los asuntos públicos cerca de la zona del mercado (Al-Manakh), el centro neurálgico donde arribaban las caravanas procedentes de Najd, Al-Hasa, el Levante e Irak. Posteriormente, el jeque Muhammad trasladó su sede de gobierno a una zona próxima al litoral. Ante el crecimiento demográfico, Muhammad implementó una reforma administrativa pionera al solicitar a los jefes de cada distrito (Farij) la creación de consejos locales para resolver disputas menores, sentando así las bases de lo que hoy se denomina administración local.
Relaciones con la India británica Muhammad Al-Sabah mantuvo una lealtad inquebrantable hacia el Imperio otomano, rechazando los intentos británicos de establecer una alianza. No obstante, durante su gobierno se autorizó el establecimiento de rutas regulares para los buques de la British India Steam Navigation Company, la principal naviera en el Golfo. Esta decisión perjudicó los intereses de los propietarios de embarcaciones locales, al centralizar el transporte de mercancías entre Bushehr, Basora, Kuwait y Bombay. La gestión financiera de este periodo, que involucró el depósito de ingresos comerciales en el Banco de Bombay, sigue siendo objeto de debate historiográfico debido a la discrepancia entre las cifras registradas y la austeridad financiera encontrada tras el posterior golpe de Estado de 1896.
Raíces del conflicto con el jeque Mubarak Al-Sabah Tras la muerte del jeque Sabah I en 1866 y la ascensión al trono de su hijo mayor, Abdullah II Al-Sabah, se consolidó en el emirato una práctica administrativa que dividía las competencias ejecutivas entre los tres hermanos. El jeque Muhammad se encargaba de la administración judicial y los asuntos de la capital, el jeque Mubarak Al-Sabah asumía la gestión de los asuntos militares, la seguridad de las regiones nómadas (el Badiya) y el mantenimiento del orden, mientras que el jeque Jarrah supervisaba las finanzas y el control de los ingresos. Este esquema de distribución de funciones se mantuvo vigente incluso tras el acceso al poder del jeque Muhammad en 1892. Sin embargo, la estructura administrativa sufrió una transformación gradual. El jeque Jarrah, al obtener la plena confianza del nuevo emir (Muhammad), comenzó a participar directamente en la toma de decisiones, incrementando significativamente su influencia política. En contraste, el jeque Mubarak continuó dedicado a sus arduas labores de campo en el desierto, lo que creó las condiciones para una creciente rivalidad y distanciamiento entre los hermanos. 365x365px|miniaturadeimagen|Mubarak Al-Sabah, gobernante de Kuwait (1896–1915). La dimensión financiera fue el motor principal del agravamiento del conflicto. Las discrepancias surgieron debido al marcado contraste entre la política de austeridad —impulsada por el jeque Jarrah con el firme respaldo de su consejero Yusuf Al-Ibrahim— y las exigencias de gastos expansionistas del jeque Mubarak. Durante este periodo, Muhammad y Jarrah impusieron restricciones financieras sistemáticas a Mubarak, rechazando sus giros y solicitudes constantes para sufragar gastos militares y mantener su sistema de alianzas con las tribus. Este "bloqueo financiero" afectó gravemente la operatividad del jeque Mubarak, quien en varias ocasiones tuvo que destinar sus recursos familiares para financiar a sus hombres y guardias. La visión estratégica de Mubarak sostenía que la inversión en el Badiya era vital para ampliar el alcance geográfico e influencia política de Kuwait, protegiéndolo así de su aislamiento marítimo. La crisis alcanzó su punto crítico cuando el jeque Muhammad rechazó aprobar un giro presentado por Mubarak para la compra de camellos militares antes de una campaña de pacificación contra la tribu de Bani Hajer; la situación solo se resolvió tras la intervención del notable local Nasser Al-Badr, quien ejerció presión moral sobre el gobernante para autorizar el pago.
El embargo financiero impuesto por los jeques Muhammad y Jarrah, respaldado por Yusuf Al-Ibrahim, fue una medida preventiva destinada a frenar el crecimiento de la influencia militar de Mubarak y sus extendidas relaciones con las tribus, además de provocar la acumulación de sus deudas personales y públicas. Los hechos demuestran que las causas del golpe de Estado y el posterior asesinato fueron puramente el resultado de una crisis de gobernabilidad y desavenencias familiares y económicas internas, sin que existan indicios que vinculen a potencias externas, como el Imperio otomano o el Reino Unido, en la planificación o ejecución de dichos eventos.
El asesinato y sus consecuencias En la noche del 7 de mayo de 1896 (25 de du l-qa'da de 1313), el jeque Muhammad bin Sabah Al-Sabah y su hermano, el jeque Jarrah bin Sabah, murieron durante un ataque liderado por el jeque Mubarak Al-Sabah, quien inmediatamente asumió el poder como el séptimo emir de Kuwait. Este suceso puso fin al conflicto interno que se había gestado en el seno de la familia Al-Sabah durante los últimos años del mandato de Muhammad.