Pato Merlín () es un pato mexicano que se convirtió en celebridad de la cultura popular durante la Copa Mundial de Fútbol de 2026.

Aunque se convirtió en un fenómeno viral relevante, su notoriedad constituye un efecto negativo y de crítica, enfatizando el maltrato animal, debido a su cosificación y el resultado del «efecto nemo» por otras personas que adquirieron una ave similar con el fin de replicar su estatus de fama, sin siquiera conocer sus cuidados o necesidades.

Historia Karla y Cristián Gómez poseen un puesto de venta de refrescos y aguas en la Ciudad de México. El 8 de marzo de 2024, una clienta asistió a comprar a dicho puesto con un pequeño pato en sus manos, el cual lo obsequió a Cristián, quien posteriormente lo bautizó como Merlín en honor al mago.

A partir de ahí, el pato comenzó a acompañar diariamente a Cristián y su madre, Karla, a cumplir su jornada laboral. Tras el juego inaugural del Mundial de Fútbol de 2026, a mediados de junio, el ave fue captado caminando en las calles de la capital vestido con una camiseta de la Selección de fútbol de México, después de la victoria del combinado mexicano ante Sudáfrica.

Su imagen se hizo viral, eclipsando rápidamente a las mascotas oficiales del mundial, el reno canadiense Maple, el águila calva Clutch y el jaguar mexicano Zayu. Su fama llegó a tal punto, que representantes de la FIFA se reunieron con su dueña para una sesión fotográfica y también lo nombraron embajador de la sede anfitriona Ciudad de México.

Controversias

Cosificación, daños a su ecosistema y explotación El empleo de su fama para recibir cosas a cambio como una especie de mercantilización, se convirtió en un tópico de discusión entre especialistas y activistas por los derechos de los animales, sobre todo al tener al pato bajo estrés por llevarlo a grandes multitudes de gente. Asimismo, se denunció la posible vuelta del llamado efecto nemo a consecuencia de su popularidad, detonando en la adquisición de ejemplares de su especie por simple moda o capricho, sin conocer sus cuidados. Varios de los animales que entran en ese fenómeno, terminan siendo abandonados o fallecen por falta de atenciones. Ejemplo de ello ocurrió el 19 de junio, cuando en redes sociales circuló un video donde la presidenta municipal de Quiroga, Michoacán, Alma Mireya González Sánchez, se mostró con un pato portando la camisa de la selección mexicana, mientras lo sostenía de forma incorrecta y lastimando sus alas. Asimismo, se reportó que en Ciudad de México la venta de patos se encontraba disparada, pudiéndose adquirir ejemplares entre los 40 o 50 pesos mexicanos, un precio extremadamente bajo para ser traficados.

Al respecto, Susana Ramírez Terrazas, abogada, activista y fundadora del despacho legal «Va por sus Derechos», refirió que la exposición mediática del animal, lejos de ser un «triunfo», es más bien un retroceso que evidencia la cosificación y explotación laboral de las especies no humanas en el escaparate público. Terrazas agregó:

El abogado Rubén Santillán Alatriste señaló tres puntos importantes de vulneración a los derechos del pato: maltrato por instrumentalización al vestirlo y someterlo a ruido, cámaras, multitudes y traslados reiterados, constituyéndole un estrés crónico por sobreestimulación ambiental; cosificación comercial del animal mediante su registro como marca ante el IMPI, reduciéndolo de un ser vivo a un activo de propiedad intelectual, contradiciendo el principio de trato digno y respetuoso que impone la misma ley que ampara su tenencia; y por último, daño difuso al ecosistema por efecto mimético masivo, cayendo en la adquisición de otros ejemplares similares para ser replicados como mascotas virales, careciendo de permisos, documentación de procedencia legal o conocimiento de sus cuidados.

Reunión con la presidenta Sheinbaum El 22 de junio de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum recibió al pato durante una de sus conferencias matutinas de las Mañaneras del Pueblo en Palacio Nacional. Este encuentro significó una dura crítica y rechazo social tanto a los cuidadores del animal como a la mandataria, pues en primera instancia, Karla Gómez, dueña del pato, comentó que no asistiría, pidiendo en su lugar darle el espacio a colectivos de madres buscadoras, afirmación que no cumplió. A su vez, Sheinbaum fue desaprobada por dicha invitación debido a su cuestionable relevancia, restándole tiempo y significancia a los temas verdaderamente importantes del país.

Registro de marca La popularidad de Merlín derivó en una controversia sobre los derechos de su imagen comercial. El 17 de junio de 2026, once días después de la viralización del ave, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) recibió al menos cuatro solicitudes de registro de las marcas «El Pato Merlín» y «El Pato de la Suerte», presentadas con minutos de diferencia. La primera, bajo el expediente 3643308, fue interpuesta por David Sides Fuentes, residente de Mérida, Yucatán, en la clase 35, que abarca publicidad, gestión empresarial y marketing de influenciadores.

El 22 de junio, Karla Gómez acudió personalmente al IMPI a presentar su propia solicitud, tras la reunión con la presidenta Sheinbaum. Al día siguiente, Vidal Llerenas Morales, director general del IMPI, aclaró públicamente en su cuenta de X que el registro de la marca corresponde legítimamente a la familia Gómez, calificándolo como «un hecho público y notorio».

Referencias

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