La ermita de San Pelayo, también conocida como San Pedro el Viejo, es una construcción de origen prerrománico situada sobre un cerro al sur del Monasterio de San Pedro de Arlanza, en el municipio de Hortigüela, en la provincia de Burgos (Castilla y León, España). Algunos autores proponen que la primera fundación monástica de Arlanza habría sido un colectivo de eremitas que tenían su centro de oración en esta ermita, lo que la vincularía directamente con los orígenes del condado de Castilla.

La ermita forma, junto con el monasterio, un bien de interés cultural con categoría de conjunto histórico, declarado por la Junta de Castilla y León el 7 de mayo de 2026, al considerar ambos elementos indisolublemente unidos por la historia. La incoación del expediente se remontaba a 1979, cuando la entonces Dirección General del Patrimonio Artístico, Archivos y Museos inició el procedimiento para la declaración de conjunto histórico-artístico a favor del monasterio, incluyendo la ermita.

La leyenda de Fernán González En el cerro donde se alza la ermita existe una cueva cuya ocupación se remonta a épocas prehistóricas, según confirmaron intervenciones arqueológicas realizadas en la década de 1970. Esta cueva aparece citada en la leyenda recogida en el Poema de Fernán González, según la cual el conde Fernán González, persiguiendo un jabalí, penetró en una cueva a los pies del cerro donde habitaban tres ermitaños: Pelayo, Arsenio y Silvano. Pelayo le profetizó la victoria contra Almanzor, y Fernán González le prometió que, de ganar la batalla, entregaría su quinto a aquel lugar, fundaría una nueva iglesia y elegiría el monasterio como lugar de sepultura.

Efectivamente, Fernán González y su esposa doña Sancha fueron enterrados inicialmente en la ermita. A finales del sus restos fueron trasladados al monasterio, primero a una cámara rectangular adosada al muro occidental de la iglesia y más tarde al interior del templo. En la actualidad los sepulcros pueden contemplarse en la Colegiata de San Cosme y San Damián de Covarrubias.

Descripción

La ermita de San Pelayo es una construcción inicialmente de estructura prerrománica con sillares romanos reutilizados. Su planta es rectangular, con orientación este-oeste y posiblemente de una sola nave, aunque se desconoce cómo era la cubierta original del aula.

El elemento más destacado desde el punto de vista arquitectónico es el ábside, cubierto con una bóveda de casquete sobre pechinas. La ermita actual presenta diferentes etapas constructivas que abarcan desde el hasta el . La puerta de entrada se ubica en el centro del muro sur, mientras que en el muro oeste se conservan una ventana geminada y el arranque de la espadaña, añadida posiblemente en el .

Referencias

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