El realismo poscontinental agrupa un conjunto de autores contemporáneos vinculados al realismo especulativo y al nuevo realismo, principalmente Quentin Meillassoux, Ray Brassier, Graham Harman, Iain Hamilton Grant, Maurizio Ferraris y Markus Gabriel. Más que referir a una escuela concreta, sirve como categoría historiográfica y sistemática para analizar formas recientes de realismo filosófico surgidas desde la tradición continental, así como a las críticas destinadas por ellas hacia algunas de sus herencias antirrealistas, constructivistas o correlacionistas.

Denominación y delimitación El término fue formulado por Ernesto Castro Córdoba en Realismo poscontinental. Ontología y epistemología para el siglo XXI, publicado originalmente en español en 2020 y traducido al inglés en 2022 como Postcontinental Realism: Ontology and Epistemology for the Twenty-First Century.

La categoría se propone como alternativa a dos etiquetas previas:

La primera es el realismo especulativo, asociada al encuentro celebrado el 27 de abril de 2007 en Goldsmiths, Universidad de Londres, con la participación de Quentin Meillassoux, Ray Brassier, Graham Harman e Iain Hamilton Grant. Esta es insuficiente porque ninguno de los cuatro participantes iniciales se describe actualmente como realista especulativo, y porque el nombre surgió de un agrupamiento circunstancial de proyectos filosóficos heterogéneos.

La segunda etiqueta es la del nuevo realismo, asociada sobre todo a Maurizio Ferraris y Markus Gabriel, quienes impulsaron una recuperación contemporánea del realismo frente a la herencia posmoderna y al constructivismo lingüístico-cultural. Esta resulta equívoca, pues la historia de la filosofía ya registra movimientos previoos llamados «nuevo realismo», especialmente el nuevo realismo angloamericano de comienzos del .

La denominación «realismo poscontinental» agrupa a ambos núcleos. Lo común entre ellos no sería una tesis única (al no haber tal cosa), sino la voluntad de reabrir problemas ontológicos y epistemológicos que parte de la filosofía continental posterior a Kant, Husserl y Heidegger había tendido a desplazar, disolver o reinterpretar como pseudoproblemas.

Contexto histórico El realismo poscontinental se halla inserto en el llamado giro realista de comienzos del siglo XXI. Este giro surge contra la primacía moderna y posmoderna de la correlación entre pensamiento y mundo, lenguaje y realidad, sujeto y objeto, o interpretación y ser. La crítica se dirige contra la idea de que la filosofía solo puede ocuparse de las condiciones humanas de acceso a lo real, y no de la realidad independientemente de esas condiciones.

El antecedente inmediato fue el realismo especulativo franco-anglosajón. La transcripción del encuentro de Goldsmiths fue publicada en 2007 en Collapse, donde el realismo especulativo fue presentado como un rótulo para programas distintos que cuestionaban los fundamentos antropocéntricos y subjetivistas de buena parte de la filosofía continental contemporánea. Según Mario Teodoro Ramírez, ese acontecimiento marcó la aparición pública de una corriente que buscaba retornar a la ontología y a la metafísica contra la reducción moderna de la filosofía a la epistemología.

Un segundo antecedente es el nuevo realismo italiano y alemán. Maurizio Ferraris formuló el nuevo realismo como una crítica de la tesis posmoderna según la cual la realidad estaría enteramente mediada, construida o disuelta en la interpretación. Markus Gabriel, por su parte, desarrolló una ontología de los campos de sentido, según la cual no existe «el mundo» como totalidad de todos los campos, aunque sí existen indefinidamente muchas regiones o campos en los que algo aparece como algo.

Castro Córdoba formula el realismo filosófico como la tesis según la cual existe alguna realidad independiente de nosotros y cognoscible de algún modo. Esta caracterización puede descomponerse en tres condiciones:

donde significa que una realidad existe, que existe independientemente de nosotros y que puede ser conocida en algún sentido. A partir de esa descomposición, existe tres adversarios filosóficos del realismo:

el nominalismo, que niega la existencia de una realidad determinada; el idealismo, que admite su existencia pero niega su independencia; y el escepticismo, que admite existencia e independencia, pero niega la posibilidad de conocimiento.

Las posiciones adversarias pueden presentarse así:

Cabe preguntarse hasta qué punto los autores agrupados dentro del realismo poscontinental satisfacen las tres condiciones realistas o recaen parcialmente en formas de nominalismo, idealismo o escepticismo. Ninguno de los seis autores representa simplemente un retorno al realismo ingenuo, pero todos reabren problemas que la tradición continental ha tratado de modos predominantemente antirrealistas o posmetafísicos.

Problemas filosóficos centrales

Mundo externo Uno de los ejes del realismo poscontinental es el problema del mundo externo. Buena parte de la filosofía continental sustituyó la pregunta por la existencia del mundo por problemas relativos al acceso, el mundo vivido, la interpretación o ser-en-el-mundo. Los realistas poscontinentales intentan repensar la independencia de la realidad sin volver necesariamente a una metafísica sustancialista clásica.

Meillassoux aborda el problema mediante la crítica del correlacionismo, tesis según la cual solo podemos pensar la correlación entre pensamiento y ser, pero no alguno de sus términos por separado; y el argumento de los enunciados ancestrales, i.e. aquellos enunciados científicos sobre acontecimientos anteriores a la aparición de cualquier sujeto humano. Harman lo hace mediante la tesis de la retirada del objeto, según la cual los objetos reales no se agotan en sus relaciones, usos, apariciones o efectos. Ferraris lo formula mediante la inenmendabilidad de lo real, esto es, la resistencia que la realidad opone a nuestros esquemas conceptuales o interpretativos. Gabriel niega la existencia del mundo como totalidad, pero defiende la existencia de campos de sentido irreductibles a nuestras representaciones subjetivas.

Universales El segundo eje es el problema de los universales, esto es, el problema de determinar si los conceptos, propiedades, géneros, especies, tipos, estructuras o campos tienen realidad propia o si son meras construcciones nominales, lingüísticas o mentales. Esto conecta con los debates antiguos y medievales sobre el universale ante rem, in re y post rem, así como con la discusiones contemporáneas sobre conceptos, objetos ideales y estructuras.

Meillassoux se aproxima al nominalismo mediante su teoría de los «cenotipos» o signos vacíos iterables, aunque su principio de factualidad ("la única necesidad absoluta es la necesidad de la contingencia", afirmando que el mundo externo existe y que puede obtenerse algún conocimiento filosófico de su contingencia radical) pretende ser antiescéptico y antiidealista. Grant recupera un realismo de corte platónico y schellingiano al concebir la naturaleza como un campo de potencias que anteceden a sus actualizaciones. Harman combina el esencialismo y el escepticismo al sostener que los objetos poseen una esencia real, pero que esa esencia solo puede ser conocida indirectamente, mediante la alusión, la metáfora o una variación imaginativa. Gabriel, en cambio, desarrolla una ontología pluralista en la que existir significa aparecer en un campo de sentido.

Relación con la filosofía analítica y continental El realismo poscontinental presupone una crítica de la oposición rígida entre filosofía analítica y filosofía continental. Castro Córdoba argumenta que la oposición misma es históricamente problemática: algunos fundadores de la tradición analítica, como Frege, Wittgenstein, Carnap o Tarski, desarrollaron su obra en el continente europeo, mientras que la categoría «continental» depende de una perspectiva anglosajona. La división entre ambas tradiciones se habría estabilizado en torno a diferencias relativas al método, al estilo, a la adscripción a algún canon, a las políticas académicas o incluso por la relación particular de herencia con Kant, más que por una frontera geográfica real.

Los autores poscontinentales cruzan esa frontera de modos diversos. Meillassoux combina problemas de herencia claremente kantiana con argumentos científicos, especialmente relativos a las matemáticas. Brassier combina a Laruelle y Badiou con Sellars y Brandom. Harman, de herencia fenomenológica, procede desde Heidegger y Husserl, pero intenta construir una ontología orientada a los objetos que no dependa del sujeto humano. Ferraris transforma motivos derridianos y searleianos en una ontología social de la inscripción. Gabriel busca unir en su ontología el idealismo alemán con las discusiones analíticas sobre la existencia.

Recepción y críticas La recepción del realismo poscontinental se solapa con la del realismo especulativo y el nuevo realismo. El realismo especulativo se difundió rápidamente tras el encuentro de Goldsmiths, en parte por la publicación de la transcripción en Collapse y por la actividad de blogs filosóficos entre 2009 y 2012. Harman ha sostenido que el realismo especulativo fue una de las corrientes más influyentes de la filosofía continental posterior al resurgimiento del interés por Deleuze y Guattari en los años noventa.

El volumen colectivo El nuevo realismo. La filosofía del siglo XXI, coordinado por Mario Teodoro Ramírez, fue la primera presentación en castellano del realismo poscontinental, aunque ha sido criticado por la dificultad de reunir propuestas tan heterogéneas bajo una sola etiqueta.

Castro Córdoba también subraya los límites internos del realismo especulativo. Además de la heterogeneidad doctrinal (donde incluso se han criticado mutuamente) está que su composición inicial fue casi exclusivamente masculina, algo señalado por autores y autoras vinculadas al nuevo materialismo. Katerina Kolozova ha señalado que varias críticas al postkantismo atribuidas al giro especulativo fueron anticipadas por filósofas feministas como Luce Irigaray, Rosi Braidotti, Judith Butler y Joan Copjec.Katerina Kolozova, “Preface: After the ‘Speculative Turn,’” in: Katerina Kolozova and Eileen A. Joy (eds.), After the “Speculative Turn”: Realism, Philosophy, and Feminism (New York: Punctum Books, 2016), p. 13.

Obras fundamentales

Libros monográficos

Meillassoux, Quentin (2006). Après la finitude. Essai sur la nécessité de la contingence. París: Seuil. Meillassoux, Quentin (2008). After Finitude: An Essay on the Necessity of Contingency. Trad. Ray Brassier. Londres: Continuum. Brassier, Ray (2007). Nihil Unbound: Enlightenment and Extinction. Basingstoke: Palgrave Macmillan. Harman, Graham (2002). Tool-Being: Heidegger and the Metaphysics of Objects. Chicago: Open Court. Harman, Graham (2005). Guerrilla Metaphysics: Phenomenology and the Carpentry of Things. Chicago: Open Court. Grant, Iain Hamilton (2006). Philosophies of Nature after Schelling. Londres: Continuum. Harman, Graham (2009). Prince of Networks: Bruno Latour and Metaphysics. Melbourne: re.press. Ferraris, Maurizio (2009). Documentalità. Perché è necessario lasciar tracce. Roma-Bari: Laterza. Harman, Graham (2011). The Quadruple Object. Winchester: Zero Books. Ferraris, Maurizio (2012). Manifesto del nuovo realismo. Roma-Bari: Laterza. Ferraris, Maurizio (2013). Documentality: Why It Is Necessary to Leave Traces. Nueva York: Fordham University Press. Gabriel, Markus (2013). Warum es die Welt nicht gibt. Berlín: Ullstein. Ferraris, Maurizio (2014). Manifesto of New Realism. Albany: State University of New York Press. Gabriel, Markus (2015). Fields of Sense: A New Realist Ontology. Edimburgo: Edinburgh University Press. Ferraris, Maurizio (2015). Introduction to New Realism. Londres: Bloomsbury. Gabriel, Markus (2015). Why the World Does Not Exist. Cambridge: Polity.