Elizabeth David, de soltera Gwynne, (Folkington, Sussex Oriental, 26 de diciembre de 1913-Londres, 22 de mayo de 1992) fue una escritora culinaria británica. A mediados del , influyó con fuerza en la revitalización de la cocina casera en su país natal y fuera de él a través de artículos y libros sobre cocinas europeas y platos tradicionales británicos.
Nacida en el seno de una familia de clase alta, Elizabeth David se rebeló contra las normas sociales de la época. En la década de 1930 estudió arte en París, se convirtió en actriz y se fugó con un hombre casado con el que navegó en un pequeño barco hacia Italia, donde la embarcación fue confiscada. Llegaron a Grecia, donde estuvieron a punto de quedar atrapados por la invasión alemana en 1941, pero escaparon a Egipto, donde se separaron. Luego trabajó para el Gobierno británico, dirigiendo una biblioteca en El Cairo. Durante su estancia allí se casó, pero ella y su esposo se separaron poco después y, posteriormente, se divorciaron.
En 1946, regresó a Inglaterra, donde el racionamiento de alimentos impuesto durante la Segunda Guerra Mundial seguía vigente. Consternada por el contraste entre la mala comida que se servía en Gran Bretaña y la comida sencilla y excelente a la que se había acostumbrado en Francia, Grecia y Egipto, comenzó a escribir artículos en revistas sobre la cocina mediterránea. Estos atrajeron una atención favorable y, en 1950, a la edad de 36 años, publicó A Book of Mediterranean Food. Sus recetas requerían ingredientes como berenjenas, albahaca, higos, ajo, aceite de oliva y azafrán, que en aquel momento apenas estaban disponibles en Gran Bretaña. A este le siguieron libros sobre cocina francesa, italiana y, más tarde, inglesa. Para la década de 1960, Elizabeth David era una de las principales influencias en la cocina británica. Se mostraba profundamente hostil hacia cualquier cosa de segunda categoría, la cocina demasiado elaborada y los sustitutos falsos de platos e ingredientes clásicos. En 1965 abrió una tienda de venta de equipamiento de cocina, que continuó comercializando bajo su nombre después de que ella la dejara en 1973.
La reputación de Elizabeth David se basa en sus artículos y sus libros, que se han reimpreso continuamente. Entre 1950 y 1984 publicó ocho libros; tras su muerte, su albacea literario completó otros cuatro que ella había planeado y en los que había trabajado. La influencia de Elizabeth David en la cocina británica se extendió tanto a cocineros profesionales como domésticos, y chefs y restauradores de generaciones posteriores como Terence Conran, Simon Hopkinson, Prue Leith, Jamie Oliver, Tom Parker Bowles y Rick Stein han reconocido su importancia para ellos. En los Estados Unidos, cocineros y escritores como Julia Child, Richard Olney y Alice Waters también han escrito sobre su influencia.
Vida y carrera Primeros años thumb|Los terrenos de Wootton Manor, la casa familiar de David. Elizabeth David nació como Elizabeth Gwynne, la segunda de los cuatro hijos —todas hijas— de Rupert Sackville Gwynne y su esposa, la honorable Stella Gwynne, hija del primer vizconde Ridley. Las familias de ambos progenitores poseían fortunas considerables: los Gwynne procedían de la ingeniería y la especulación de tierras, y los Ridley, de la minería del carbón. A través de las dos familias, Elizabeth David era de ascendencia inglesa, escocesa y galesa o irlandesa y, por parte de un antepasado paterno, también holandesa y sumatrana. Ella y sus hermanas crecieron en Wootton Manor, en Sussex, una casa señorial del con amplias ampliaciones de principios del realizadas por Detmar Blow. Su padre, a pesar de tener un corazón débil, insistió en seguir una exigente carrera política, convirtiéndose en miembro conservador del Parlamento por Eastbourne y en ministro subalterno en el gobierno de Bonar Law. El exceso de trabajo, combinado con sus enérgicos pasatiempos recreativos —principalmente las carreras, la equitación y el mujeriego—, provocaron su muerte en 1924, a los 51 años.
La viuda Stella Gwynne fue una madre atenta, pero las relaciones con sus hijas eran más distantes que afectuosas. Elizabeth y sus hermanas, Priscilla, Diana y Felicité, fueron enviadas a internados. Tras haber sido alumna de la escuela preparatoria Godstowe en High Wycombe, Elizabeth fue enviada a la escuela privada para señoritas St Clare, en Tunbridge Wells, la cual abandonó a los dieisiete años.Las niñas crecieron sin saber nada de cocina, que en los hogares de clase alta de la época era competencia exclusiva de la cocinera de la familia y de su personal de cocina.
Durante su adolescencia, Elizabeth David disfrutaba de la pintura y su madre pensó que valía la pena desarrollar su talento. En 1930 fue enviada a París, donde estudió pintura de forma privada y se matriculó en la Sorbona en un curso de civilización francesa que abarcaba historia, literatura y arquitectura. Sus estudios en la Sorbona le resultaron arduos y, en muchos aspectos, poco inspiradores, pero le dejaron un amor por la literatura francesa y una fluidez en el idioma que mantendría durante toda su vida. Se alojó con una familia parisina, cuya devoción fanática por los placeres de la mesa retrató con efecto cómico en su libro French Provincial Cooking (1960). No obstante, reconoció en retrospectiva que aquella experiencia había sido la parte más valiosa de su estancia en París: «Me di cuenta de qué manera la familia había cumplido su tarea de infundir la cultura francesa en al menos uno de los jóvenes británicos a su cargo. Los profesores de la Sorbona quedaron en el olvido [...] Lo que se me quedó grabado fue el gusto por un tipo de comida idealmente distinta a todo lo que había conocido antes». Stella Gwynne no tenía prisa por que su hija regresara a Inglaterra tras obtener su diploma de la Sorbona, por lo que la envió desde París a Múnich en 1931 para estudiar alemán.
Actriz thumb|Regent's Park Open Air Theatre] Tras regresar a Inglaterra en 1932, Elizabeth David pasó sin mucho entusiasmo por los rituales sociales propios de las jóvenes de clase alta, como la presentación en la corte como debutante y los bailes asociados.; y Los jóvenes ingleses respetables que conoció en estos últimos no le atraían. La biógrafa de Elizabeth David, Lisa Chaney, comenta que con su «aspecto delicadamente provocador y su timidez escudada en una frialdad de acero y una lengua afilada», habría resultado una perspectiva desalentadora para los jóvenes de clase alta con los que se cruzaba. Elizabeth David decidió que no era lo suficientemente buena como pintora y, para disgusto de su madre, se hizo actriz. Se unió a la compañía de J. B. Fagan en el Oxford Playhouse en 1933. Entre sus compañeros de reparto se encontraba Joan Hickson, quien décadas más tarde recordó haber tenido que enseñar a su nueva colega cómo hacer una taza de té, dado lo ajena que era Elizabeth David a la cocina en aquellos días.
Desde Oxford, Elizabeth David se trasladó al Open Air Theatre en Regent's Park, Londres, al año siguiente. Alquiló habitaciones en una casa grande cerca del parque, gastó un generoso regalo por su 21.º cumpleaños en equipar la cocina y aprendió a cocinar. Un regalo de su madre, The Gentle Art of Cookery de Hilda Leyel, fue su primer libro de cocina. Más tarde escribió: «Me pregunto si alguna vez habría aprendido a cocinar si me hubieran dado un rutinario manual de Beeton para aprender, en lugar de a la romántica Leyel con sus recetas más bien extravagantes y capaces de atrapar la imaginación».
En Regent's Park, Elizabeth David avanzó poco en lo profesional. La compañía era distinguida, encabezada por Nigel Playfair y Jack Hawkins y, en los papeles femeninos principales, Anna Neagle y Margaretta Scott. Elizabeth David quedó limitada a papeles secundarios. Entre sus compañeros de la compañía se encontraba un actor nueve años mayor que ella, Charles Gibson Cowan. El desprecio de este por las convenciones sociales le atrajo enormemente, y también lo encontró sexualmente irresistible. El hecho de que él estuviera casado no amilanó a ninguno de los dos, y comenzaron un romance que sobrevivió a la carrera teatral de ella. Chaney comenta: «Cowan era el marginado definitivo. Era de clase trabajadora, de izquierdas, judío, actor, carterista, un vagabundo que vivió en cuevas en Hastings durante un tiempo. Su madre lo llamaba "gusano pacifista". Era una presencia sexual y se acostaba con todo lo que se movía». La madre de Elizabeth David lo desaprobó enérgicamente e intentó poner fin a la relación. Organizó que su hija pasara varias semanas de vacaciones con familiares y amigos en Malta en la primera mitad de 1936 y en Egipto más tarde ese mismo año, pero en su biografía de 1999, Artemis Cooper comenta que la prolongada ausencia de Elizabeth David no logró distanciarla de su implicación con Cowan. Durante su estancia en Malta, Elizabeth David pudo pasar tiempo aprendiendo de Angela, la cocinera de su anfitriona, quien estuvo encantada de transmitirle sus conocimientos. Aunque podía preparar cenas formales y elaboradas cuando era necesario, la lección más importante que le enseñó a Elizabeth David fue la de trabajar día a día con los ingredientes disponibles, mostrándole cómo convertir un ave vieja o un trozo de carne correoso en un buen plato.
Francia, Grecia, Egipto e India Tras su regreso a Londres a principios de 1937, Elizabeth David reconoció que no iba a tener éxito sobre los escenarios y abandonó la idea de una carrera teatral. Más avanzado el año, aceptó un puesto como asistente júnior en la casa de moda Worth, donde se buscaba reclutar a jóvenes elegantes de familias de clase alta. El trabajo en el comercio minorista y su naturaleza servil le resultaron molestos, por lo que renunció a principios de 1938. Durante los meses siguientes pasó unas vacaciones en el sur de Francia y en Córcega, donde quedó muy prendada del carácter extrovertido de la gente con la que se hospedó y de la sencilla excelencia de su comida.Al regresar a Londres, y desencantada con la vida allí, se unió a Cowan para comprar un barco pequeño —un yola con motor— con la intención de navegar en él hasta Grecia. Cruzaron el canal de la Mancha en julio de 1939 y navegaron con la embarcación a través del sistema de canales de Francia hasta la costa mediterránea. thumb|left|Norman Douglas, mentor de David desde 1938. El estallido de la Segunda Guerra Mundial en septiembre de 1939 detuvo su avance. Tras detenerse brevemente en Marsella, navegaron hacia Antibes, donde permanecieron más de seis meses al no poder obtener el permiso para marcharse. Allí Elizabeth David conoció al anciano escritor Norman Douglas, quien ejerció una gran influencia sobre ella y sobre el que más tarde escribió extensamente. Él inspiró su amor por el Mediterráneo, fomentó su interés por la buena comida y le enseñó a «buscar lo mejor, insistir en ello y rechazar todo lo que fuera falso y de segunda categoría». Cooper lo describe como el mentor más importante de Elizabeth David.