miniaturadeimagen|derecha|Adina Amenedo a su llegada a Chile en el Winnipeg

Abelarda Amenedo Meraldini, conocida habitualmente como Adina Amenedo (Coruña, 10 de marzo de 1912 - Santiago, 27 de noviembre de 2008), fue una encuadernadora y ciudadana gallega vinculada al exilio republicano español en Chile. Realizó el viaje de exilio junto a su esposo, el diseñador y tipógrafo Mauricio Amster, a bordo del barco Winnipeg en septiembre de 1939. Es reconocida por su labor en el oficio de la encuadernación y por formar parte de la comunidad intelectual española que dinamizó la escena editorial chilena a mediados del siglo XX.

Biografía

Primeros años Adina nació el 10 de marzo de 1912 en La Coruña, Galicia, en el núcleo de una familia burguesa, pero quedó huérfana a temprana edad. Su madre falleció cuando tenía 10 años y su padre cuando tenía 12, siendo la tercera de cinco hermanos: María José “Marijo”, María Josefa “Maripepa”, Abelarda “Adina”, Andrés y Luisa. Tras la pérdida de sus padres, fue criada en Gijón, Asturias, por un tutor de carácter severo. Aunque inicialmente deseaba cursar estudios para convertirse en maestra, su tutor no se lo permitió, por lo que a los 21 años de edad, en 1933, se trasladó a Madrid con el objetivo de postular a la Administración Pública.

Dicha postulación funcionaba mediante una convocatoria masiva a la que asistieron 4000 personas para competir por un total de 225 plazas disponibles. Consiguió ingresar al servicio del Estado y, el 11 de junio de 1934, comenzó a trabajar como Auxiliar de Administración de Primera Clase en la provincia de Jaén, Andalucía. Posteriormente, mediante un concurso de traslado, obtuvo una plaza con el mismo cargo en la ciudad de León, en el norte de España, donde se desempeñó a partir del 3 de noviembre de 1935. Debido a un ascenso por antigüedad laboral en el año 1937, fue promovida al cargo de Oficial de Administración de Segunda Clase y trasladada a Barcelona, ciudad en la que conoció a quien sería su esposo, el polaco-español Mauricio Amster, entrelazando sus trayectorias desde ese momento.

Guerra civil y exilio Tras el estallido de la guerra civil española, el gobierno que inicialmente estaba en la ciudad de Madrid se trasladó a Valencia y finalmente a Barcelona, debido a diversos factores, siendo el principal el avance de las tropas nacionalistas. Adina y Mauricio se encuentran trabajando en Barcelona, en el ministerio del bando republicano. Se conocen en el comedor de funcionarios en diciembre de 1937.

A finales de enero de 1939, ante el inminente ingreso del ejército franquista a Barcelona, miles de ciudadanos republicanos iniciaron una travesía a pie para buscar refugio cruzando la frontera francesa, un desplazamiento masivo de población que fue conocido históricamente como "La retirada". En pleno trayecto de huida y a poco más de un año de haberse conocido, la pareja contrajo matrimonio en una comisaría de la ciudad fronteriza de Figueras. El registro de esta unión quedó consignado de manera provisoria en una pequeña nota manuscrita que detalla: "Primeras y únicas nupcias en Figueras 31 de enero de 1939".

Este hecho coincide con el relato escrito por el propio Mauricio Amster para el número 34 de la Revista Babel, una edición especial de homenaje al pueblo español publicada en el décimo aniversario del inicio de la resistencia. El texto, titulado “La rama y el retoño”, describe el encuentro de la pareja en una posada de la ciudad de Figueras. Antes de cruzar la frontera por Portbou.

La pareja al cruzar la frontera se encuentran con la cruda realidad del exilio, siendo retenidos en uno de los tantos campos de concentración franceses en los montes Pirineos. Mauricio tenía la costumbre de escribir cartas a Adina en su cumpleaños. Cuando cumplió 63 años (1975), la tarjeta contenía el siguiente mensaje:

“¿Te acuerdas de tu cumpleaños en 1939? Llovía en los Pirineos […]”.

El frío y la escarcha calaban los huesos, relata Adina. Estas son las condiciones en las que se celebran los 27 años de Abelarda, en una total incertidumbre.

La travesía en el Winnipeg Gracias a los Alberti, que estaban viviendo en París, Adina y Mauricio encontraron un nuevo rumbo. La pareja de Rafael Alberti y María Teresa León estaban compartiendo un departamento en a las orillas del Sena, con el poeta Pablo Neruda y su pareja Delia del Carril. Es así como se enteran de que Neruda, nombrado Cónsul Especial para la Inmigración Española por el presidente chileno Pedro Aguirre Cerda, está realizando gestiones para los exiliados españoles republicanos.

Rafael es quien convence a Mauricio de ir a Chile y no a México. Y María Teresa, le aconsejaba a Adina que era mejor venir a Chile, ya que Chile era el país más europeo de América y más fácil de adaptarse. Lo que la coruñesa confirmó, en su arribo a Santiago.

El Winnipeg zarpó del puerto de Trompeloup (cerca de Burdeos) el 4 de agosto de 1939. Según los relatos de la propia Adina, la pareja ingresó al barco tres días antes de la fecha de partida oficial, debiendo permanecer ocultos en su interior hasta el momento de zarpar.

Tras un mes de navegación, la pareja arribó al puerto de Valparaíso el sábado 2 de septiembre, pero el desembarco no fue estas el domingo 3 de 1939, integrándose formalmente al grupo de más de dos mil refugiados que iniciaron una nueva vida en Chile.

Arribo en Chile La pareja arriba al puerto de Valparaíso y por la tarde son trasladados junto otras 1200 refugiados en un tren especial a la Estación Mapocho en Santiago, algunas iban a Argentina y otras a ciudades del sur. En el andén de la estación estaba Volodia Teitelboim portando un cartel que decía: “Mauricio Amster presentarse a la revista Qué Hubo”. En sus memorias relata que ocurrido el lunes 4 de septiembre.

"Al día siguiente apareció en la revista, ubicada en la calle Huérfanos, en un edificio donde funcionaba el Teatro Central y el Café Santos, al cual toda la redacción concurría al atardecer. Allí hubo más tiempo para conversar con el recién venido y su esposa Adina una española de enormes ojos negros, invariablemente sorprendidos.”

Al siguiente día de llegar a Chile, Mauricio ya tenía trabajo. Adina relata que cuando necesitaron de una Secretaria en el semanario Qué Hubo en la semana, ingreso ella a trabajar. Lamentablemente esta revista solo duro 1 año en circulación.

Adina Amenedo, encuadernaciones de lujo Una vez en Santiago, el principal problema para los exiliados fue encontrar trabajo. En un inicio, el gobierno chileno los asistía con dinero —los primeros seis meses— y búsqueda de viviendas —por lo general eran acomodados en casas modestas llamadas cités o pensiones—, pero después cada uno debía encontrar los medios para subsistir. Enfrentados a la escasez de oportunidades, muchos tuvieron que reinventarse y buscar una nueva profesión.

Una vez asentada en el país, ingresó a estudiar a la Escuela de Artes Aplicadas de la Universidad de Chile con el fin de especializarse en el oficio de la encuadernación. Respecto a esta decisión, la propia Adina recordaba en una entrevista:

En la Escuela de Artes Aplicadas, el curso de Encuadernación funcionaba como una especialización dentro del Taller de Artes Gráficas, una unidad integrada además por las disciplinas de Tipografía, Affiche (afiche), Grabado, Impresión y Dorado. Estos estudios de especialización tenían una duración formal de tres años.

miniaturadeimagen|derecha|Publicidad de los servicios de Adina Amenedo como encuadernadora en la Revista Babel

La asignatura era dictada por el profesor de Encuadernación Artística Oscar Millán, y su programa de estudios abarcaba el conocimiento de los diferentes géneros de encuadernación, la preparación técnica de libros, así como el tratamiento del cuero, lomos, cortes y capiteles mediante metodologías simples, incluyendo además la decoración exterior de las cubiertas. Una vez egresada, Amenedo comenzó a ejercer el oficio de manera independiente; de hecho, en los números 47 y 48 de la Revista Babel es posible encontrar anuncios publicitarios donde ofrecía activamente sus servicios profesionales de encuadernación de lujo en cuero y pergamino. Coplas a la muerte de su Padre 240x240px|miniaturadeimagen|derecha|Colofón de Coplas a la muerte de su padre, edición 135 encuadernado por Adina Amenedo

En 1950 aparece la segunda edición del libro editado por Babel, "Coplas por la muerte del Maestre de Santiago don Rodrigo Manrique, su padre" escrito por Jorge Manrique y caligrafíado por Mauricio Amster. A diferencia de la primera edición de 1947, que tenía encuadernado rústico y páginas intonsas, la segunda edición de menor formato, pero usando los mismos clisés de la primera, se comercializa con un encuadernado marmolado.

240x240px|miniaturadeimagen|derecha|Portadas marmoladas por Adina Amenedo, del libro Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique, Editorial Babel 1950

En el colofón o justificación de la tirada –por estar al comienzo de la obra–, se hace mención a la labor de la coruñesa Adina Amenedo en la labor de pastas o en “chilenismo” empaste. En la presente edición se utilizaron varios papeles marmolados realizados a mano y con diferentes patrones para cada libro, todos teñidos por Adina, utilizando una técnica de agua y aceite con pigmentos que se removía con dos palitos, llamada “Ebru” o “Papel de agua”. Los patrones marmolados presentan utilización de gotas aleatorias, hechas con un pincel y movimientos del agua, que pueden ser producidos con una aguja o soplados con un abanico.

Para esta segunda edición se realizaron 370 ejemplares, pero tan solo 300 fueron comercializados a través de la Revista Babel. Al año siguiente, la revista cerró sus puertas.

Su mujer cosía cantando El escritor y Premio Nacional de Literatura José Santos González Vera publicó en 1946, en el número 33 de la Revista Babel, un cuento titulado "La Copia”. El relato narra de forma humorística la historia de unos inquilinos que, ante el problema de una gotera en su tejado, deciden enviar diariamente al administrador de la propiedad copias exactas de la misma carta de reclamo para forzar una solución.

240x240px|miniaturadeimagen|derecha|Cuento "La Copia" dedicado por el autor: Para Adina Amenedo de Amster

Años más tarde, en 1961, el autor incorporó esta narración en su libro recopilatorio La Copia y otros originales, publicado por la Editorial Nascimento. En esta edición, González Vera dedicó formalmente el cuento homónimo a su amiga, bajo la inscripción: "Para Adina Amenedo de Amster".

Posteriormente en 1982 Enrique Espinoza quiere rendir un homenaje a su difunto amigo –el coleccionista de ágatas– con el libro “José Santos González Vera, Clásico del humor”. Es aquí donde Espinoza va a revelar que esta historia “La Copia” está basada en un anécdota real de Mauricio Amster, a quien se le ocurrió enviar la misma carta a su arrendador todos los días para solucionar el problema en el tejado.

“Protagonista de «La copia», no es un secreto, vino a ser Mauricio Amster, a cuya mujer, Adina Amenedo, está dedicado el cuento.

De Amster fue la ocurrencia de mandar, día tras día, copia de un mismo reclamo al dueño a quien arrendaba un departamento que se había vuelto inhabitable a causa de las goteras.”

Este relato nos entrega pistas sobre la vida de Mauricio y Adina, en este describen a su esposa como “Su mujer cosía cantando”, a lo que podemos leer a primeras es el acto de coser ropas o textiles, –conociendo el oficio de encuadernadora de Adina– se puede interpretar el acto coser, a los cuadernillos de un libro.

La guardiana de la memoria de Amster

240x240px|miniaturadeimagen|derecha|ExLibris de la Biblioteca personal de Mauricio Amster y Adina Amenedo