El Premio NAS en Ciencias Químicas es un premio de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (NAS, por sus siglas en inglés), que se otorga por investigaciones innovadoras en ciencias químicas que, en el sentido más amplio, contribuyen a una mejor comprensión de las ciencias naturales y al beneficio de la humanidad.
Galardonados Los científicos galardonados con este premio, desde su creación son:
Posteriores a 2020 Benjamin F. Cravatt (2026), del Instituto de Investigación Scripps. Las innovadoras contribuciones de Cravatt han aportado conocimientos fundamentales sobre la función y la desregulación de las proteínas en las enfermedades, inaugurando una nueva era en el descubrimiento de fármacos. Peter Guy Wolynes (2025) por sus contribuciones innovadoras que mejoran nuestra comprensión de la dinámica y la función de la estructura de las proteínas. Kimberly Prather (2024) por sus investigaciones que “han revolucionado nuestra comprensión de los aerosoles atmosféricos y su impacto en la calidad del aire, el clima y la salud humana”. Krzysztof Matyjaszewski por avances pioneros en la química de polímeros (2023) Esther Takeuchi (2022) por sus contribuciones innovadoras al entendimiento del almacenamiento de energía electroquímica. Peter G. Schultz (2021) por el desarrollo y aplicación de métodos para expandir el código genético de los organismos vivos, el descubrimiento de anticuerpos catalíticos y el desarrollo y aplicación de tecnologías de diversidad molecular para abordar problemas en química, biología y medicina. John C. Tully (2020) por sus contribuciones pioneras a nuestra comprensión de las velocidades y trayectorias de los procesos químicos en fase gaseosa, fase condensada y superficies, mediante análisis perspicaces y la creación de herramientas computacionales como el salto de superficie, que es el punto de partida estándar para simular el movimiento molecular que evoluciona en múltiples superficies de energía potencial.
De 2010 a 2019 Jacqueline Barton (2019) por sus contribuciones pioneras de las propiedades químicas, biológicas y espectroscópicas de la doble hélice del ADN. Jennifer Doudna (2018) por coinventar la tecnología para la ingeniería genómica eficiente y específica de sitio utilizando las nucleasas CRISPR/Cas9. Armand Paul Alivisatos (2017) por realizar contribuciones fundamentales a la síntesis controlada de nanocristales inorgánicos coloidales, medir y comprender sus propiedades físicas únicas y utilizar estas propiedades para aplicaciones que van desde la generación y captación de luz hasta la obtención de imágenes biológicas. Carolyn Bertozzi (2016) por fundar la química bioortogonal y aplicar esta química novedosa para instalar azúcares artificiales en la superficie de células vivas, lo que permite el estudio de sus funciones en el cáncer y el sistema inmunitario. W. Carl Lineberger (2015) por su desarrollo de la espectroscopia de fotoelectrones de iones negativos moleculares y las aportaciones fundamentales sobre las afinidades electrónicas moleculares y la dinámica intramolecular derivadas de ella. Marvin H. Caruthers (2014) por sus contribuciones pioneras a la síntesis química de ADN y ARN, que hicieron posible decodificar y codificar genes y genomas. Gabor A. Somorjai (2013) en reconocimiento a sus contribuciones experimentales y conceptuales pioneras a la comprensión de la química de superficies y la catálisis a nivel microscópico y molecular. Tobin J. Marks (2012) por sus contribuciones innovadoras a la comprensión de la estructura y función de los catalizadores, útiles en la producción de plásticos ecológicos y nuevos materiales para el beneficio de la humanidad. Stephen J. Benkovic (2011) por sus contribuciones pioneras a la comprensión de la catálisis y las complejas máquinas biológicas —el purinosoma y las polimerasas de ADN— que demuestran el poder de la química para resolver problemas biológicos. Louis E. Brus (2010) por su papel fundamental en el desarrollo de un componente básico para la nanociencia, los nanocristales semiconductores coloidales, y por sus contribuciones a nuestra comprensión de los efectos cuánticos que controlan sus propiedades ópticas.
De 2000 a 2009 Joanna S. Fowler (2009) por sus excepcionales logros en la síntesis de sondas químicas emisoras de positrones y su aplicación en imágenes biomédicas y estudios de bioquímica in vivo, que han tenido un gran impacto en la salud humana a nivel mundial. JoAnne Stubbe (2008) por su trabajo pionero sobre los mecanismos y la regulación de las ribonucleótido reductasas, una demostración convincente del poder de las investigaciones químicas para resolver problemas en biología. Robert G. Bergman (2007) por sus numerosas contribuciones innovadoras en la intersección de la química física, orgánica e inorgánica, incluyendo los descubrimientos de la adición oxidativa del enlace carbono-hidrógeno de alcanos y los dirradicales 1,4-benceno. Samuel J. Danishefsky (2006) por sus amplios logros en la síntesis total de productos naturales y por su síntesis química pionera de carbohidratos para el desarrollo de vacunas contra el cáncer. Thomas C. Bruice (2005) por su papel fundamental en el desarrollo de la química bioorgánica, y especialmente por sus profundas y duraderas contribuciones a la comprensión de los mecanismos enzimáticos. Robert G. Parr (2004) por ser un pionero, líder y figura central en el desarrollo de la teoría del funcional de la densidad en química y por sus profundos conocimientos sobre cálculos de química cuántica. Harry B. Gray (2003) por su demostración del efecto túnel de electrones de largo alcance en proteínas, su inspiradora labor docente y de mentoría con los estudiantes, y su desinteresado servicio como figura clave en el campo de la química. Elias J. Corey (2002) por sus brillantes y valiosas contribuciones a la teoría y la práctica de la síntesis orgánica, así como a la biología química y la medicina. John I. Brauman (2001) por sus amplias contribuciones a la comprensión fundamental de la reactividad química, especialmente las propiedades ácido-base, nucleofílicas y de enlaces de hidrógeno de iones y moléculas. K. Barry Sharpless (2000) por su descubrimiento de reacciones químicas —la epoxidación asimétrica de Sharpless, la dihidroxilación y la aminohidroxilación— que han revolucionado la química orgánica al transformar la síntesis asimétrica de prácticamente imposible a rutinaria.
De 1990 a 1999 John D. Roberts (1999) por definir la química orgánica física moderna: la integración de la química física y la síntesis orgánica aplicada al estudio de las relaciones entre la estructura y la reactividad de las moléculas orgánicas. Allen J. Bard (1998) por sus desarrollos fundamentales en electroquímica mecanicista, electroquimioluminiscencia, fotoelectroquímica de semiconductores y microscopía electroquímica de barrido. M. Frederick Hawthorne (1997) por sus contribuciones fundamentales a la química del boro, especialmente sus estudios pioneros sobre hidruros de boro y metalocarboranos, y sus aplicaciones en catálisis y radioimagen. Ahmed H. Zewail (1996) por su trabajo pionero que estableció el nuevo campo de la femtoquímica láser, utilizando láseres ultrarrápidos y haces moleculares para estudiar la dinámica del enlace químico en tiempo real. Isabella L. Karle (1995) por el desarrollo de un método para determinar estructuras cristalinas y moleculares prácticamente iguales mediante análisis de rayos X, lo que tuvo un profundo impacto en la práctica de la química. Koji Nakanishi (1994) por sus descubrimientos sobre la estructura de una amplia gama de importantes productos naturales y sus singulares contribuciones al papel del retinal en la visión. Richard H. Holm (1993) por sus contribuciones a la unificación de los campos de la química inorgánica y biológica mediante estudios de cúmulos metálicos y metaloproteínas. Donald J. Cram (1992) por la elucidación de cuestiones fundamentales de la estereoquímica y el mecanismo de reacción, y por su trabajo pionero en la síntesis y las propiedades de complejos de inclusión diseñados (química huésped-anfitrión). Richard N. Zare (1991) por sus técnicas pioneras basadas en láser, sus profundas ideas y sus contribuciones fundamentales, que han influido en todos los aspectos de la dinámica de las reacciones químicas. F. Albert Cotton (1990) por su amplia contribución a la química inorgánica moderna y, en particular, por haber establecido la existencia e importancia de los enlaces múltiples metal-metal.
De 1979 a 1989 Ronald Breslow (1989) por su ingeniosa invención de nuevos métodos sintéticos, su explicación del mecanismo de las reacciones enzimáticas y el desarrollo de sistemas que imitan la actividad enzimática. Harden M. McConnell (1988) Por sus estudios fundamentales, que potenciaron la espectroscopia y ampliaron nuestra comprensión de las propiedades estructurales y dinámicas de las membranas en las células vivas. Herbert C. Brown (1987) Por sus estudios sobre organoboranos, que revelaron nuevos e importantes procesos químicos y los consolidaron como intermedios versátiles en síntesis. Roald Hoffmann (1986) Por sus contribuciones unificadoras a la química, que integraron la teoría y el experimento; la mecánica cuántica; y la química orgánica, inorgánica, organometálica y del estado sólido. Richard Barry Bernstein (1985) Por su investigación académica, distinguida por el desarrollo pionero de nuevos métodos, seguido de un brillante análisis teórico y experimental de sistemas moleculares que tuvo un amplio impacto en las concepciones actuales de la reactividad química. Henry Taube (1983) Por su trabajo pionero en mecanismos de reacción inorgánica, específicamente por su descubrimiento de los mecanismos de "esfera interna" y "esfera externa" de las reacciones de transferencia de electrones, que influyó profundamente en los estudios de bioquímica y química orgánica. Gilbert Stork (1982) por sus contribuciones extraordinariamente creativas a la síntesis de moléculas orgánicas complejas mediante el desarrollo de métodos y estrategias novedosas. Bruno H. Zimm (1981) por sus contribuciones e influencia en la química teórica y experimental de polímeros, en particular su trabajo sobre interacciones poliméricas, viscoelasticidad de polímeros, la transición hélice-bobina en biopolímeros, la teoría de la dispersión de la luz y el estudio de moléculas de ADN extraordinariamente grandes. Frank H. Westheimer (1980) por sus estudios pioneros en la aplicación de la fisicoquímica a la comprensión de la química orgánica y las reacciones enzimáticas. Linus Pauling (1979) por sus estudios, que dilucidaron en términos estructurales las propiedades de moléculas estables de creciente importancia para las ciencias químicas, geológicas y biológicas.
Referencias
Enlaces externos
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