Luis Alberto Montezuma Hurtado, conocido como Alberto Montezuma Hurtado y también como Alberto Montezuma o A. Montezuma,Su acta de matrimonio, celebrada en París el 19 de agosto de 1933, lo identifica como Luis Alberto Montezuma Hurtado. En algunas publicaciones aparece como Alberto Montezuma y en varias pinturas realizadas en París en 1928 firmó como A. Montezuma. (Pasto, 21 de julio de 1906-Bogotá, 11 de febrero de 1987), fue un político, escritor, historiador, periodista, diplomático, académico y compositor colombiano.
Fue hijo del comerciante Rubén Montezuma y de Dolores Hurtado Salazar, hija del presidente de los Estados Unidos de Colombia Ezequiel Hurtado.
Se desempeñó como gobernador de Nariño, representante a la Cámara, senador de la República, presidente del Senado de Colombia y tesorero general de la Nación.
Formación thumb|left|220px|Alberto Montezuma Hurtado tras obtener el primer premio de poesía en los Juegos Florales de Pasto (1925).
Realizó sus estudios secundarios en el colegio San Felipe Neri de Pasto. En el número 3 de la revista Azul, publicado el 7 de agosto de 1925, apareció en la página 73 el poema El Huerto, firmado por Alberto Montezuma H. De carácter íntimo, el texto evoca la pérdida de su madre y constituye uno de los primeros testimonios conocidos de su actividad literaria. Ese mismo año obtuvo el primer premio de poesía en los Juegos Florales de la ciudad con la composición Sueño, presentada bajo el seudónimo «Ébaro». La revista Azul destacó entonces el carácter romántico y melancólico de sus escritos.
Posteriormente cursó estudios en la Columbia University de Nueva York, donde figura registrado en el catálogo oficial de la universidad correspondiente al año académico 1926–1927, y en la École Libre des Sciences Politiques de París. La admisión de estudiantes extranjeros en la École Libre des Sciences Politiques incluía entonces un examen de francés, descrito como bastante selectivo, ya que aproximadamente uno de cada dos candidatos era rechazado; este requisito sugiere que Montezuma poseía conocimientos suficientes de francés para cursar estudios en dicha institución.
Se conocen actualmente dos óleos sobre lienzo firmados «A. Montezuma» y fechados en 1928. Montezuma Hurtado los regaló a Marcel Clament, su cuñado, durante sus años de estudio en Francia. Las obras se conservan actualmente en poder de un bisnieto de Marcel Clament. En Piedras preciosas (1964), Alberto Montezuma Hurtado alude a su afición por este arte y afirma que deseaba «desarrollar en la mayor medida posible su inclinación natural por él». No obstante, dedicaría la mayor parte de su carrera a la escritura.
Entre sus intereses figuraban el esoterismo y la quiromancia. Jorge Mora Caldas recordó que, durante una visita de Montezuma Hurtado a Pasto, este acostumbraba leer las líneas de la mano de sus amigos y que, en una ocasión, le predijo el nacimiento de un hijo varón y el número total de hijos que tendría, episodio que el propio Mora Caldas evocó posteriormente como una profecía cumplida.
Carrera pública
Tras completar sus estudios en la Universidad Columbia de Nueva York y en la Escuela Libre de Ciencias Políticas de París, Alberto Montezuma Hurtado inició una trayectoria en la vida pública que combinó el ejercicio de cargos políticos, parlamentarios, diplomáticos y administrativos con una intensa actividad intelectual como periodista, historiador y escritor. A lo largo de varias décadas se consolidó como una de las figuras más representativas del liberalismo nariñense.
El 17 de agosto de 1938 fue nombrado gobernador del departamento de Nariño. Durante su administración impulsó un amplio programa de modernización de la ciudad de Pasto, que comprendió la pavimentación de varias vías urbanas, la ampliación de las redes de acueducto y alcantarillado y la construcción del Hospital Civil, posteriormente convertido en el Hospital Departamental de Nariño.
Durante su administración como gobernador del departamento de Nariño, una epidemia de bartonelosis (enfermedad de Carrión) afectó varias regiones del sur de Colombia. Consciente de la importancia de una investigación científica sobre la enfermedad, el 1 de septiembre de 1939 Montezuma Hurtado envió un telegrama al parasitólogo francés Émile Brumpt, quien se encontraba en misión universitaria en Colombia, invitándolo a desplazarse a las zonas afectadas del departamento antes del inicio de la temporada de lluvias.
El telegrama, reproducido posteriormente por Brumpt en las Annales de parasitologie humaine et comparée, decía:
La misión científica dirigida por Brumpt contribuyó al estudio de la bartonelosis en el departamento de Nariño, una de las epidemias más importantes registradas en la región durante el siglo XX.
Su gestión estuvo igualmente marcada por una crisis institucional originada por el enfrentamiento entre el gobierno departamental y un sector de la Asamblea de Nariño. Montezuma Hurtado se negó a modificar las decisiones de su administración, situación que dio lugar a la coexistencia de dos asambleas departamentales, episodio considerado inédito en la historia política del departamento.
Posteriormente fue elegido representante a la Cámara y senador de la República. Como presidente del Senado de Colombia suscribió, entre otras disposiciones, la Ley 12 de 1959, por la cual se aprobó el Convenio Cultural entre Colombia y Francia sobre la protección de las obras literarias y artísticas, firmado en Bogotá el 28 de abril de 1953. Asimismo, firmó la Ley 28 de 1959, mediante la cual Colombia incorporó a su legislación la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio adoptada por las Naciones Unidas en 1948.
En abril de 1962 fue designado embajador extraordinario y plenipotenciario de Colombia en Guatemala. Al anunciar su nombramiento, el diario El Tiempo destacó que su elección respondía tanto a su experiencia política como a su prestigio como historiador, periodista y escritor. El periódico recordó igualmente su participación como delegado de Colombia ante la Organización de las Naciones Unidas y en diversas conferencias internacionales, presentándolo como una de las personalidades intelectuales más destacadas del país.
Poco antes de asumir sus funciones en Guatemala, el embajador del Brasil en Bogotá ofreció una recepción en honor de Alberto Montezuma Hurtado y de su esposa, Elvira Guerrero de Montezuma, quien lo acompañó durante toda su misión diplomática.
Durante los años que permaneció en Guatemala, Montezuma Hurtado desarrolló una intensa actividad diplomática orientada a fortalecer las relaciones políticas, culturales y económicas entre Colombia y Centroamérica. Además de ejercer las funciones propias de su cargo, promovió la cultura colombiana mediante conferencias, publicaciones y actividades académicas, consolidando una concepción de la diplomacia basada en el intercambio intelectual. Años más tarde, El Tiempo señalaría que su labor como historiador, periodista y escritor constituyó uno de los principales fundamentos de su gestión diplomática.
Desde los primeros meses de su misión mantuvo una estrecha relación con las autoridades guatemaltecas y con el cuerpo diplomático acreditado en el país. En septiembre de 1962 recibió en la Embajada de Colombia al exministro colombiano de Relaciones Exteriores José Joaquín Caicedo Castilla, durante una recepción a la que asistieron el presidente de Guatemala, Miguel Ydígoras Fuentes, miembros del Gobierno, representantes diplomáticos y numerosas personalidades de la vida política e intelectual. La prensa destacó igualmente la presencia de su esposa, Elvira Guerrero de Montezuma, y de su hija Amparo Montezuma de Barco, quienes participaron activamente en los actos oficiales de la representación colombiana.
Aunque desempeñaba sus funciones en el exterior, continuó siendo una figura destacada del Partido Liberal. En noviembre de 1963, el Directorio Liberal de Nariño lo designó por unanimidad para encabezar la lista del partido a la Cámara de Representantes, destacando su trayectoria política y los servicios prestados al departamento.
Paralelamente a su labor diplomática, continuó desarrollando una intensa actividad intelectual. Durante su permanencia en Guatemala publicó varias obras literarias que recibieron una favorable acogida por parte de la crítica, contribuyendo a difundir la literatura colombiana en los círculos culturales guatemaltecos.
Su gestión también se extendió al ámbito económico. En 1967 participó en la creación de una entidad destinada a promover las exportaciones colombianas hacia el Mercado Común Centroamericano, iniciativa orientada a fortalecer los vínculos comerciales entre Colombia y los países de la región.
Entre las actividades oficiales desarrolladas durante su misión figuró también la recepción ofrecida a la delegación colombiana tras su victoria en la VIII Vuelta a Guatemala. Con ese motivo dirigió un telegrama de felicitación a los corredores colombianos y posteriormente los recibió en la Embajada de Colombia en Ciudad de Guatemala, acto del que dio cuenta El Tiempo con varias fotografías.
En agosto de 1970, el presidente Misael Pastrana Borrero lo nombró tesorero general de la Nación. Al anunciar su designación, El Tiempo destacó su trayectoria como periodista, escritor, parlamentario, diplomático y administrador público, subrayando la amplitud de su experiencia al servicio del Estado colombiano.
En 1972 publicó Andanzas de un embajador, obra en la que reunió varias conferencias pronunciadas durante su misión diplomática en Guatemala, junto con reflexiones sobre las relaciones entre Colombia y Centroamérica y el papel de la cultura en la acción diplomática. Al reseñar el libro, El Tiempo señaló que su actividad intelectual había constituido uno de los principales componentes de su gestión como embajador y contribuido a la proyección cultural de Colombia en América Central.
Vida personal Mientras estudiaba en Francia, Montezuma Hurtado conoció a Madeleine Clament (28 de abril de 1908 – 5 de julio de 1934), natural de La Charité-sur-Loire. Era hija de Louis Augustin Clament, quien murió en combate en 1914 durante la Primera Guerra Mundial, y de Louise Marguerite Janvier, fallecida el 27 de mayo de 1916. Huérfana desde los ocho años, Madeleine fue criada por su familia materna.
Madeleine Clament aparece registrada en el censo de París de 1926 con la profesión de bailarina y en el de 1931 como costurera. Este último censo indica además que Alberto Montezuma Hurtado y Madeleine Clament residían en la misma dirección.
Contrajeron matrimonio civil en el V arrondissement de París el 19 de agosto de 1933. Posteriormente, celebraron su matrimonio religioso el 24 de septiembre de 1933 en la iglesia de los Santos Cirilo y Metodio de Manhattan (Nueva York).
Madeleine Clament falleció en Pasto el 5 de julio de 1934, menos de un año después del matrimonio. Su fallecimiento fue ampliamente lamentado por la sociedad pastusa y reseñado por la prensa nacional.
Alberto contrajo posteriormente matrimonio con Elvira Guerrero, con quien tuvo tres hijos: Magdalena, Amparo y Alberto Montezuma Guerrero. Su hija Amparo Montezuma Guerrero contrajo matrimonio con el abogado Alberto Barco Vargas en la Parroquia de La Porciúncula de Bogotá el 6 de octubre de 1956, según consta en la anotación marginal de su partida de bautismo en la Catedral San Pedro de Cali. Alberto Barco Vargas era hermano de Virgilio Barco Vargas, futuro presidente de Colombia.
En una entrevista publicada por El Tiempo con motivo del lanzamiento de su disco Quiero hablar contigo, Amparo Montezuma de Barco afirmó: «Creo que heredé la afición por la música de mi padre». En el mismo artículo, Alberto Montezuma Hurtado, entonces embajador de Colombia en Guatemala, fue descrito como «pianista y compositor».