El asesinato de Eugenio Garza Sada fue un secuestro fallido ocurrido el 17 de septiembre de 1973 en la ciudad de Monterrey, México. El conocido empresario Eugenio Garza Sada fue asesinado a balazos después de que la Liga Comunista 23 de Septiembre interceptó el vehículo donde se transportaba para secuestrarlo, derivando en un breve enfrentamiento en donde Sada perdió la vida junto a su chofer y su guardaespaldas. Además, dos de los guerrilleros que participaron en el hecho resultaron heridos.
Este suceso fue un punto de inflexión en el período de la guerra sucia en México, no solo por la importancia mediática del crimen, sino también porque aceleró el hostigamiento de las fuerzas de seguridad a los miembros de la Liga Comunista 23 de Septiembre, lo que llevó a su posterior debilitamiento y desarticulación a inicios de la década de 1980.
Trasfondo La guerra sucia en México fue un conflicto de baja intensidad, que tuvo como principal característica las enérgicas medidas de represión militar y política encaminadas a disolver los movimientos de oposición política y grupos guerrilleros que actuaron contra el Estado mexicano, dejando un número aún desconocido de muertos y desaparecidos en todo el país. Como consecuencia de las acciones represivas del gobierno mexicano hacia diversos movimientos sociales, e inspirados por la triunfante Revolución Cubana, entre las décadas de 1960 y 1970 surgieron en México varias células guerrilleras que buscaban el cambio del sistema económico del país, siendo agravada esta situación por la polarización política de la época y la violenta represión ocurrida en Tlatelolco el 2 de octubre de 1968, radicalizando a un sector de la población.
El número de denuncias recibidas por la Organización de las Naciones Unidas relacionadas con crímenes de Estado durante las décadas de 1960 a 1980 asciende a 374. Sin embargo, es posible que el número de víctimas sea mucho mayor. Tan solo el Comité ¡Eureka! maneja un total de 557 expedientes de personas desaparecidas entre 1969 y 2001, de las cuales más de 530 corresponden a personas desaparecidas hasta la década de 1980.Comité Eureka: "Los encontraremos" (lista de expedientes de personas desaparecidas), consultada el 6 de julio de 2007.
Por otro lado, Eugenio Garza Sada era un destacado empresario y filántropo mexicano, fundador de la Fundación Cultural Monterrey y una de las figuras más influyentes del norte de México, además de ser conocido por sus obras de caridad. Forjó el conglomerado industrial VISA (incluyendo la Cervecería Cuauhtémoc y antecesor de Fomento Económico Mexicano), fundó el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey en 1943 y promovió el bienestar de los trabajadores mediante la pionera Sociedad Cuauhtémoc y Famosa.
Asesinato Desde inicios de 1972, miembros de la célula Liga Leninista Espartaquista de Monterrey perteneciente a la Liga Comunista 23 de Septiembre (LC23S) como Héctor Escamilla Lira, Manuel Saldaña, José Ángel García, José Luis Rhi Sausi, Esthela Ramos Zavala y Raúl Ramos Zavala, acordaron el secuestro de líderes de la industria, con el fin de liberar presos políticos y acumular fondos para la lucha armada. En un inicio no se consiguió ninguna información útil para realizar el plagio, constando únicamente los nombres de Eugenio Garza Sada y Alejandro Garza Lagüera, proponiéndose cambiar el plan por el de asaltos a distintos bancos para la recolección de fondos, lo que fue aprobado y terminó siendo el sello distinguido de la LC23S durante la época.
En la mañana del 17 de septiembre de 1973, Garza Sada fue víctima de un intento de secuestro, que ocurrió cuando el empresario de 81 años salía de su residencia en dirección a su oficina y un comando armado interceptó su vehículo en el cruce de las calles Villagrán y Luis Quintanar, en la colonia Bella Vista. Según los reportes de la época, un grupo armado que viajaba en un Ford Galaxie e integrado por al menos seis personas interceptó el vehículo de Garza Sada. Los secuestradores, pertenecientes a una célula de la LC23S, tenían planeado inicialmente secuestrar al empresario y exigir 5 millones de pesos y la liberación de presos políticos por su libertad, omitiendo el hecho de que este contara con un guardaespaldas.
Después de ser interceptado, estalló un tiroteo entre el conductor Bernardo Chapa Pérez y la escolta de Garza Sada y los atacantes (incluyendo refuerzos que llegaron en una camioneta color negro), llegando a resguardarse en una primera instancia, mientras el escolta repelía la agresión. En medio del intercambio de disparos, Garza fue herido gravemente, mientras que su escolta y conductor fueron abatidos. Finalmente, un guerrillero le disparó a quemarropa al empresario, matándolo en el acto.
Los guerrilleros restantes se replegaron en un la camioneta, abandonándola cerca de la esquina que forman las calles Lima y Justo Corro, encontrando un arma 9mm y los asientos con enormes rastros de sangre. Su muerte generó un impacto nacional sin precedentes, ya que era una de las personas más ricas e influyentes del país.
Investigación y consecuencias La muerte del empresario conmocionó a la sociedad regiomontana, siendo que más de 50 000 personas asistieron a su funeral y alrededor de 160 000 trabajadores pararon labores en señal de duelo. El guerrillero Miguel Ángel Torres Enríquez, quien resultó herido en el ataque, logró escapar del sitio del atentado, pero termino siendo detenido en la embajada de Francia en México intentando buscar asilo y posteriormente entregado a la Dirección Federal de Seguridad. El 8 de octubre de 1973, es capturado Elías Orozco Salazar, mientras se dirigía a una reunión de cabecillas de la LC23S en Amecameca, Estado de México, siendo liberado en 1983, durante la amnistía del entonces presidente José López Portillo. En diferentes ocasiones se mostró arrepentido y pidió perdón al pueblo de Nuevo León por el fallido intento de secuestro. En 1990 participó en la fundación del Partido del Trabajo, participando en la vida política en el estado de Tamaulipas, hasta su muerte el 16 de junio del 2024.
El asesinato de Garza Sada provocó una ola de pánico en la comunidad empresarial mexicana y llevó a un endurecimiento significativo de las medidas de seguridad para figuras públicas y oligarcas en todo el país, llevando a la persecución y hostigamiento continuo contra la Liga Comunista 23 de Septiembre. Algunos guerrilleros ven este incidente como un error clave para el posterior debilitamiento de la Liga. La investigación del caso, gracias a los esfuerzos de las autoridades, logró desarticular completamente a la red de apoyo de la LC23S, dando como resultado a varios miembros del grupo capturados, ejecutados o desaparecidos en los años siguientes. El hecho también exacerbó las tensiones sociales y políticas en México durante la década de 1970, un período ya marcado por la inestabilidad y la violencia política. Además, el evento es considerado como un punto de inflexión en la historia del secuestro en México, marcando el inicio de una era de violencia más sofisticada dirigida contra la élite económica.
Por años se ha señalado la omisión de las autoridades en evitar el deceso del empresario, como lo muestra el expediente II-219-972 (también citado como 11-219-972), un documento desclasificado de la extinta Dirección Federal de Seguridad (DFS), fechado el 22 de febrero de 1972, donde se muestra que la delegación de la DFS en Nuevo León, a través de un agente encubierto e informante, conocía detalladamente el plan de la guerrilla con un año y medio de anticipación al atentado.A pesar de tener identificados a todos los agresores, las autoridades mexicanas no alertaron a la familia Garza Sada ni detuvieron a los involucrados. En 2006, el periodista Jorge Fernández Menéndez publica el libro Nadie supo nada: la verdadera historia del asesinato de Eugenio Garza Sada, en donde ahonda en puntos como el conocimiento de los medios de recaudación de la guerrilla y como la LC23S había estudiado la rutina de este y de Alejandro Garza Lagüera, así como las autoridades hicieron caso omiso y permitieron que tanto los informantes como los guerrilleros siguieran adelante con la planificación del hecho.
EN mayo de 2026, un informe del FBI reveló como esta y otras agencias siguieron los movimientos de los guerrilleros que compraban armas en ciudades como Houston, Dallas, San Antonio o Los Angeles e incluso la huida de un guerrillero hacia la frontera, mostrando que tenías tareas de vigilancia en México. La investigación realizada por Ioan Grillo Y Juan Alberto Cedillo, publicado en el medio Crash Out Media muestra además un alto nivel de detalle, llegando a describir de manera minucioso la escena del crimen y otros detalles como uno de los vehículos encontrados que fueron abandonados por los guerrilleros.
Legado thumb|Monumento conmemorativo ubicado en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey A pesar de su muerte violenta, el legado de Garza Sada perdura a través de las instituciones que fundó, incluyendo el Tecnológico de Monterrey (donde jugó un papel clave como benefactor) y la Fundación Cultural Monterrey. Su vida y muerte son frecuentemente citadas en estudios sobre la historia económica y social de México, así como en análisis sobre la seguridad en el país.
En septiembre de 2019, el caso volvió a dar de que hablar después de que el historiador Pedro Salmerón, entonces director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, describió en redes sociales a los integrantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre (LC23S) como "valientes jóvenes". El debate se detonó por el contexto de la publicación, que conmemoraba el aniversario luctuoso del empresario Eugenio Garza Sada. La publicación desato polémica en el sector empresarial y conservador del país, quienes condenaron la publicación como una glorificación de la violencia y tacharon a la LC23S de ser una organización terrorista. Asimismo, algunas otras voces como historiadores e incluso ex militantes como Martha Camacho Loaiza, justificaban el hecho dado el contexto político y económico del país durante la década de los 70´s, ya que los guerrilleros operaban desde una convicción ideológica idealista (que presentaba sus propios errores y contradicciones) frente a la profunda desigualdad social y la represión estatal de la época. Ante la gran presión política y mediática, Salmerón fue destituido de su cargo en el INEHRM en septiembre del mismo año, aunque el presidente Andrés Manuel López Obrador defendió su trayectoria académica e intelectual.
En agosto de 2023, la Secretaría de Educación Pública publicó el asesinato del empresario en libros de texto de nivel secundaria (en específico, el volumen Un sin recetas para la maestra y el maestro), describiendo el hecho como un error, omitiendo la palabra "secuestro" o "ejecución".Este hecho reavivó la polémica, y organizaciones como el Centro Eugenio Garza Sada, la Casa Eugenio Garza y el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) expresaron su rechazo. Argumentaron que esta redacción suavizaba los hechos y omitía la gravedad del delito, presentándolo como un "error" de la guerrilla en lugar de un crimen.
Véase también Secuestro de Charles Burke Elbrick Secuestro de José Guadalupe Zuno Secuestro del vuelo 705 de Mexicana de Aviación Secuestro de Fernando Aranguren y Anthony Duncan Williams Referencias
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