Manuel Santos Rubín de Celis Pariente y Noriega (Santiuste, Buelna, Llanes, 1743–Córdoba, 1809) fue un escritor, periodista, traductor, militar y funcionario de hacienda español, representante de la Ilustración asturiana. Es conocido sobre todo por el periódico ensayístico El Corresponsal del Censor (1786-1788) y por el «Discurso del traductor sobre el modo de fomentar la industria popular» que antepuso a su traducción del francés del Tratado del cáñamo, texto que ha sido relacionado con el Discurso sobre el fomento de la industria popular atribuido a Pedro Rodríguez de Campomanes.

Biografía Nacido en 1743 en la casona solariega de Santiuste, en la parroquia de Buelna, en el extremo oriental de Asturias del concejo de Llanes, procedía de una familia noble. Algunas fuentes antiguas situaron erróneamente su nacimiento en Lastres (Colunga) o en el propio Llanes. Fue hermano del militar y revolucionario Miguel Rubín de Celis (1746-1799).

Cursó estudios militares en Madrid y obtuvo sucesivos destinos en Oviedo y Turín. De regreso a España participó en la instalación de fábricas textiles en Santiago de Compostela y Oviedo, así como en la enseñanza de estas manufacturas en Ribadeo y en los cuarenta y ocho pueblos de su jurisdicción, según su propia declaración. Hacia 1776 pasó a ejercer de contador de las rentas reales en el partido de Ocaña, por lo que podía frecuentar los círculos de la corte.

En 1789 se cursó una orden de destierro contra su hermano Miguel, hecho que afectó mediante represalias a toda la familia. En 1792 y 1793 envió representaciones al conde de Aranda y al duque de la Alcudia en las que protestaba por la persecución que sufría por ser hermano de Miguel, quejándose de los obstáculos puestos a su carrera administrativa y reivindicando su inocencia.

Desde 1791 ocupó el cargo de contador de la Real Hacienda en la provincia de Jaén, pasando en 1793 a León, donde residió hasta 1804, cuando fue trasladado a Córdoba, donde falleció en 1809.

Traducciones Entre 1773 y 1775 realizó tres traducciones del francés. La primera fue una Oración fúnebre de Carlos Manuel Rey de Cerdeña y Duque de Saboya, hoy no localizada. La segunda fue el Tratado del cáñamo de Marcandier (1774; reeditado en 1779 por la Imprenta de Antonio de Sancha). La tercera fue la Historia de los progresos del entendimiento humano en las ciencias exactas y en las artes que dependen de ellas de Alexandre Savérien (1775).

En la «Advertencia» que antepuso a la traducción de Savérien defendió la reforma de la enseñanza de las ciencias y, en particular, de las matemáticas, la atención a la trayectoria histórica de los saberes científicos y el uso de la lengua española como vehículo de la ciencia.

El «Discurso del traductor» y su relación con Campomanes Al comienzo de su traducción del Tratado del cáñamo (1774) Rubín colocó un «Discurso del traductor sobre el modo de fomentar la industria popular», de 126 páginas, que pasó largo tiempo inadvertido.

En Periodismo e Ilustración en Manuel Rubín de Celis (1983), Inmaculada Urzainqui y Álvaro Ruiz de la Peña sostuvieron que ese discurso constituía una primera redacción del célebre Discurso sobre el fomento de la industria popular, publicado de manera anónima ese mismo año 1774 y atribuido a Pedro Rodríguez de Campomanes, pieza básica del pensamiento económico ilustrado y germen de las Sociedades Económicas de Amigos del País. En su reseña para la Nueva Revista de Filología Hispánica, Pedro Álvarez de Miranda calificó el hallazgo de notable y descartó que pudiera hablarse de plagio, dado que el discurso campomanesiano se difundió sin nombre de autor y con carácter de documento oficial. De la lectura del Epistolario de Campomanes, publicado hacia 1983-1984, se desprende además una relación de subordinación de Rubín respecto de Campomanes como fiscal.

La tesis fue después disputada por la historiografía económica. Vicent Llombart argumentó que ambos textos eran dos ediciones de una misma obra de Campomanes y que el papel de Rubín se ceñía al de traductor, reivindicando la autoría del Discurso por Campomanes. Esta lectura fue seguida por buena parte de la literatura económica posterior, mientras que la crítica literaria mantuvo, ya más matizada, la idea de una participación de Rubín en la génesis del texto.

Actividad periodística en El Corresponsal del Censor y polémicas literarias La obra más relevante de Rubín fue El Corresponsal del Censor, periódico de la modalidad llamada ensayística o «de ideas», en la línea de El Pensador y El Censor. Constaba de cincuenta y una cartas, publicadas entre 1786 y 1788, y fue prohibido en su totalidad en 1791. Las cartas XX y XXI ofrecen una de las descripciones en clave utópica más interesantes del siglo XVIII español.

Entre sus blancos críticos figuran los mayorazgos y la nobleza ociosa, los abusos en la religiosidad, el sistema educativo, el exceso de abogados y litigios, la escolástica, la censura y la situación del teatro. El periódico le sirvió asimismo de plataforma para replicar a Juan Pablo Forner. Con anterioridad había publicado un periódico juvenil, los Discursos políticos y morales sobre adagios castellanos (Madrid, 1767).

El origen de su discordia con Juan Pablo Forner fue el prólogo de la Colección de pensamientos filosóficos, sentencias y dichos agudos de los más célebres poetas dramáticos españoles, formada por el Corresponsal del Censor (1786-1787), en dos tomos y de autoría compartida. La Colección enlazaba con la línea de crítica del teatro antiguo propia de los ilustrados, que reconocían sus defectos pero procuraban salvar lo que en él juzgaban valioso.

La Junta que en casa de don Santos Celis tuvieron ciertos eruditos a la violeta (1772) es un folleto relacionado con Los eruditos a la violeta de José Cadalso. Aunque su aparición inmediatamente posterior al texto cadalsiano, y el apresurado Suplemento que Cadalso publicó tras oír que iba a salir «una cosa entre crítica y sátira» contra él, despistaron a algunos lectores, Urzainqui y Ruiz de la Peña mostraron que se trata de un folleto de apoyo a la sátira de Cadalso y no de una refutación: el verdadero portavoz de Rubín es un asistente que da la razón al personaje que representa a Cadalso. La obra ilustra el recurso reiterado de Rubín a la ironía, que obliga a leer sus textos invirtiendo el sentido aparente.

Mantuvo también una polémica con el poeta José María Vaca de Guzmán, primer poeta premiado por la Real Academia Española.

Obras Égloga pastoril. Lamentos a la muerte de María Ladvenant, primera dama del teatro español (1765). Discursos políticos y morales sobre adagios castellanos (Madrid, 1767). Junta que en casa de don Santos Celis tuvieron ciertos eruditos a la violeta (1772). Tratado del cáñamo de Marcandier, traducción, con el «Discurso del traductor sobre el modo de fomentar la industria popular» (1774). Historia de los progresos del entendimiento humano en las ciencias exactas y en las artes que dependen de ellas de Alexandre Savérien, traducción (1775). El Corresponsal del Censor (1786-1788). Colección de pensamientos filosóficos, sentencias y dichos agudos de los más célebres poetas dramáticos españoles (1786-1787), 2 volúmenes.

Referencias

Bibliografía

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