miniaturadeimagen|La prevalencia de enfermedades mentales es mayor en los países ricos con mayor desigualdad.
Un trastorno mental es una alteración de la mente que perturba los pensamientos, los sentimientos, el estado de ánimo, el comportamiento o las interacciones sociales normales, y que se acompaña de un malestar o disfunción significativos. Now somewhat dated, and sometimes avoided as being potentially offensive."). Las causas de los trastornos mentales, o enfermedades mentales, son complejas y varían según el trastorno en particular y el individuo. Aunque las causas de la mayoría de los trastornos mentales no se comprenden completamente, los investigadores han identificado factores biológicos, psicológicos y ambientales que pueden contribuir a que una persona que no tenía ningún trastorno mental desarrolle uno, o a que se agrave uno que ya tenía.La mayoría de los trastornos mentales resultan de una combinación de varios factores en lugar de uno solo.
Factores de riesgo Los factores de riesgo para las enfermedades mentales incluyen traumas psicológicos, experiencias adversas en la infancia, predisposición genética y determinados rasgos de personalidad. También se ha observado una correlación bidireccional entre los trastornos mentales y el consumo de drogas, ya que el abuso de sustancias puede conducir al desarrollo de trastornos mentales y, a su vez, padecer trastornos mentales puede conducir al abuso de sustancias y a otros comportamientos adictivos. Este efecto es más fuerte con el consumo de algunas sustancias que con el de otras.La Organización Mundial de la Salud denomina comorbilidad a esta conjunción, también llamada "patología dual".
Para determinadas enfermedades mentales se han identificado algunos factores de riesgo específicos:
para la depresión: el trato desigual de los padres a los diferentes hermanos, desgracias sufridas, consumo de drogas, comportamientos adictivos... para la esquizofrenia y la psicosis: la migración, la discriminación, el trauma infantil, la pérdida o separación en las familias, el consumo de marihuana (cannabis)... para la ansiedad: factores de crianza, haber sufrido abusos sexuales en la infancia, antecedentes familiares, temperamento, actitudes (por ejemplo, pesimismo)...
Muchos trastornos psiquiátricos incluyen problemas con el control de impulsos y otros controles emocionales.
La UNICEF considera que, aunque existan factores de riesgo, no tienen por qué conducir necesariamente a una enfermedad mental, especialmente si se aplican factores de prevención, como aprendizaje de habilidades sociales, búsqueda de ayuda, relaciones saludables con las demás personas, un entorno escolar y comunitario positivo y hábitos saludables de alimentación, actividad física y sueño.
En febrero de 2013, un estudio encontró vínculos genéticos entre 5 importantes trastornos psiquiátricos: autismo, TDAH (déficit de atención e hiperactividad), trastorno bipolar, trastorno depresivo mayor y esquizofrenia. El funcionamiento anormal de los sistemas de neurotransmisores también es responsable de algunos trastornos mentales, incluido el funcionamiento anormal de los sistemas de serotonina, norepinefrina, dopamina y glutamato. Por ejemplo, entre el 30 y el 50% de personas con espectro autista presenta hiperserotoninemia. También se han encontrado diferencias en el tamaño o la actividad de regiones cerebrales específicas en algunos casos.
Asimismo, se han señalado mecanismos psicológicos, como sesgos cognitivos (por ejemplo razonamiento), influencias emocionales, dinámicas de personalidad, temperamento y estrategias de afrontamiento. Los estudios han indicado que la variación en los genes puede desempeñar un papel importante en la evolución de los trastornos mentales, aunque la identificación fiable de las conexiones entre genes específicos y determinados trastornos ha resultado más difícil.
También se han sugerido como factores eventos ambientales que rodean el embarazo (como hipertensión materna, preeclampsia o infección) y el parto. Otro factor que aumenta el riesgo de desarrollar ciertos trastornos mentales es el traumatismo craneoencefálico (lesión cerebral traumática).
Las experiencias adversas afectan a la salud mental de una persona, incluyendo el abuso sexual, ser desatendida, el acoso escolar, el estrés social, los eventos traumáticos y otras desgracias. Sin embargo, los riesgos específicos y las vías hacia trastornos particulares no están tan claros.
También se han señalado aspectos de la comunidad donde vive la persona: problemas de empleo, socioeconómicos, desigualdad de ingreso, falta de cohesión social, problemas vinculados a la migración y características particulares de determinadas sociedades y culturas. La pérdida de la conexión cultural puede resultar en duelo cultural. Está incluso descrito el síndrome de Ulises.
Por otra parte, a lo largo de los años se ha afirmado que actividades como la pornografía o el aborto causaban enfermedades mentales, pero los estudios han desmentido tales asertos.
Teorías
Teorías generales Varias teorías o modelos buscan explicar las causas (etiología) de los trastornos mentales. Pueden diferir en cómo explican la causa del trastorno, cómo lo tratan y cómo lo clasifican. Las teorías también difieren en cuanto a la filosofía de la mente que aceptan; es decir, si la mente y el cerebro son lo mismo o no.
Durante la mayor parte del siglo XX, las enfermedades mentales se atribuían a relaciones problemáticas entre padres e hijos. Esta visión se mantuvo hasta bien entrada la década de 1990, cuando aún se creía que esta relación paterno-filial era un factor determinante de enfermedades mentales graves, como la depresión y la esquizofrenia. En el siglo XXI, se han identificado factores adicionales, como las contribuciones genéticas, aunque las experiencias del paciente también influyen. Por tanto, las causas percibidas de las enfermedades mentales han cambiado con el tiempo y probablemente seguirán cambiando en el futuro a medida que se desarrollen más investigaciones.
Fuera de Occidente, los enfoques comunitarios siguen siendo prioritarios.
Una combinación práctica de modelos explicará problemas y trastornos específicos, aunque puede haber dificultades para definir las fronteras entre síndromes psiquiátricos indistintos.
Modelo médico o biomédico Se suele establecer una distinción general entre un «modelo médico» (también conocido como modelo biomédico o de enfermedad) y un «modelo social» (también conocido como modelo de empoderamiento o de recuperación) de los trastornos mentales y la discapacidad. El primero se centra en los procesos y síntomas que se han postulado para la enfermedad, mientras que el segundo se centra en el construccionismo social y los contextos sociales con los que la enfermedad parece relacionada.
La psiquiatría biológica ha tendido a seguir un modelo biomédico centrado en la patología orgánica o de hardware del cerebro, en el que muchos trastornos mentales se describen como alteraciones de los circuitos cerebrales influidas por una compleja interacción de genética y experiencia.
Los modelos sociales y médicos de los trastornos mentales trabajan para identificar y estudiar aspectos, soluciones y posibles terapias. La interrelación entre ambos modelos puede utilizarse para desarrollar visiones más holísticas de los trastornos mentales. Históricamente, muchas críticas a cada modelo se deben a la exclusividad de su perspectiva. Por lo tanto, la investigación interseccional ha mejorado el impacto y la importancia de los hallazgos futuros.
Modelo biopsicosocial El modelo principal de la psiquiatría occidental contemporánea es el modelo biopsicosocial (BPS), que integra factores biológicos, psicológicos y sociales. Este modelo fue propuesto por primera vez por George Engel en 1977, sugiriendo que para comprender la condición médica de una persona no solo se deben considerar los factores biológicos, sino también los psicológicos y sociales.
El enfoque biopsicosocial considera sistemáticamente los factores biológicos, psicológicos y sociales y sus complejas interacciones para comprender la salud, la enfermedad y la prestación de asistencia sanitaria. Los factores biológicos, psicológicos y sociales existen a lo largo de un continuo de sistemas naturales. El modelo abarca los siguientes factores:
biológico (patología fisiológica) psicológico (pensamientos, emociones y comportamientos como malestar psicológico, creencias de miedo/evitación, estrategias de afrontamiento y atribución) factores sociales (socioeconómicos, socioambientales y culturales, como cuestiones laborales, circunstancias familiares y situación económica)
El modelo biopsicosocial se utiliza comúnmente para estudiar casos de trastornos psicológicos, así como de dolor crónico, con la idea de que el dolor puede ser en ocasiones una situación psicofisiológica a la que no pueden atribuirse causas puramente biológicas o puramente psicológicas.
Una perspectiva relacionada, el modelo de diátesis-estrés, postula que los trastornos mentales resultan de predisposiciones genéticas y factores estresantes ambientales, que se combinan para causar patrones de malestar o disfunción. Este modelo explica por qué algunas personas son más vulnerables a los trastornos mentales que otras. Además, explica por qué algunas personas pueden desarrollar un trastorno mental tras la exposición a eventos vitales estresantes, mientras que en otras no surge.
Teorías psicoanalíticas Las teorías psicoanalíticas se centran en los conflictos internos y relacionales no resueltos. Estas teorías se han postulado como explicaciones de los trastornos mentales. Se dice que muchos grupos psicoanalíticos se adhieren al modelo biopsicosocial y aceptan una mezcla ecléctica de subtipos de psicoanálisis.
La teoría psicoanalítica fue desarrollada por Sigmund Freud. Se centra en el impacto que el inconsciente tiene en el comportamiento humano. Según Freud, la personalidad tiene 3 partes, que llamó "ello", "yo" y "superyó". El ello opera bajo el principio del placer, el yo opera bajo el principio de realidad y el superyó es la "conciencia" (en la acepción de "sentido moral", no en la de "percepción del entorno por parte de un ser"), que incorpora lo que es y no es socialmente aceptable en el sistema de valores de una persona.
De acuerdo con la teoría psicoanalítica, existen 5 etapas del desarrollo psicosexual por las que pasa todo individuo neurotípico: la fase oral, la anal, la fálica, el período de latencia y la fase genital. Los trastornos mentales (neurodivergencias) pueden ser causados porque un individuo recibe muy poca o demasiada gratificación en una de estas etapas. Cuando esto sucede, se dice que el individuo se encuentra en esa fase de desarrollo. La teoría psicoanalítica ha sido completamente desacreditada por la ciencia y se han hecho numerosos comentarios irónicos a su costa.
Teoría del apego La teoría del apego es un enfoque psicológico evolutivo que a veces se aplica en el contexto de los trastornos mentales y que se centra en el papel de las relaciones tempranas entre el cuidador y el niño, las respuestas al peligro y la búsqueda de una relación reproductiva satisfactoria en la edad adulta. Según esta teoría, cuanto más apegado esté un niño a un adulto que le brinde cuidados, mayor será la probabilidad de que mantenga relaciones saludables con los demás a lo largo de su vida. Como se descubrió en el experimento de la situación extraña realizado por Mary Ainsworth basándose en las formulaciones de John Bowlby, existen 4 patrones de apego: seguro, evitativo, desorganizado y ambivalente. Investigaciones posteriores denominararon al cuarto patrón de apego "apego desorganizado desorientado". El apego seguro refleja confianza en la relación niño-cuidador, mientras que los apegos inseguros reflejan desconfianza. La seguridad del apego en un niño afecta su competencia emocional, cognitiva y social en la edad adulta.