El término Genocosto se refiere al genocidio por lucro económico. «Un régimen de destrucción de una población mediante la explotación económica sistemática de sus recursos vitales, la desintegración de sus estructuras socioeconómicas y los daños duraderos a su medio ambiente, cuando tales efectos son deseados, conocidos o aceptados como un costo necesario para el lucro o la dominación geoeconómica». La expresión, que alude al costo humano, social y económico de los conflictos armados vinculados a la explotación de los recursos naturales de la República Democrática del Congo, ha sido incorporada al marco jurídico nacional. La Ley n.° 22/065 del 26 de diciembre de 2022 estableció, entre otras cosas, el Fondo Nacional de Reparaciones (FONAREV), responsable de asistir a las víctimas de violencia sexual relacionada con el conflicto y otros crímenes contra la humanidad. El uso de este término también cuenta con el apoyo de organizaciones de la sociedad civil que abogan por el reconocimiento oficial y la reparación del sufrimiento padecido por millones de personas.
Contexto En julio de 1994, tras el genocidio ruandés, entre 1 millón, y 1,4 millones de refugiados, en su mayoría de etnia hutu incluyendo algunas fuerzas responsables de las masacres, las milicias Interahamwe, miembros del gobierno interino ruandés y las antiguas Fuerzas Ruandesas de Defensa (ex-FAR), se asentaron en el este de Zaire, actualmente conocida como la República Democrática del Congo. Su llegada desestabilizó gravemente la región, provocando un aumento en las tensiones étnicas y violentos enfrentamientos entre milicias, refugiados y comunidades locales. Esta situación causó el colapso de las infraestructuras y expuso tanto a los refugiados como a la población congoleña al hambre y las epidemias.
La primera guerra del Congo (1996-1997) vio a la Alianza de Fuerzas Democráticas para la Liberación del Congo (AFDL), liderada por Laurent-Désiré Kabila y apoyada por Ruanda y Uganda, derrocar al dictador Mobutu Sese Seko tras 32 años en el poder, después del derrocamiento al presidente electo democráticamente Patrice Lumumba. El conflicto desplazó a millones de personas y causó una destrucción masiva de infraestructuras civiles. Decenas de miles de civiles murieron, principalmente a causa de enfermedades y desnutrición.
En 1998, la expulsión de tropas ruandesas y ugandesas por Laurent-Désiré Kabila desencadenó la segunda guerra del Congo, en la que participaron nueve países africanos y varios grupos rebeldes. Este conflicto tuvo consecuencias humanitarias catastróficas, causando, según un informe del Comité Internacional de Rescate, alrededor de 5,4 millones de muertes, principalmente por enfermedades y hambruna. Los civiles fueron particularmente afectados, víctimas de violencia extrema, masacres, desplazamientos masivos y violaciones sistemáticas, documentadas por organizaciones internacionales como Human Rights Watch y la ONU, que informaron sobre el uso de la violación como arma de guerra. Los abusos cometidos por los beligerantes durante este período están documentados en el informe del proyecto Mapping, pero nunca han sido procesados.
En julio de 1999, se firmó en Zambia el Acuerdo de Alto el Fuego de Lusaka para poner fin a la segunda guerra del Congo. Este acuerdo preveía la retirada de las fuerzas extranjeras presentes en territorio congoleño y establecía un marco para un gobierno de coalición que involucraba a los líderes congoleños, la oposición política y los principales grupos rebeldes: la Agrupación Congoleña para la Democracia, apoyada por Ruanda, y el Movimiento de Liberación del Congo, apoyado por Uganda. A pesar del acuerdo, el país permaneció en gran medida dividido e inestable. La violencia persistió, impidiendo el retorno de las poblaciones desplazadas, y los grupos armados continuaron controlando amplias zonas del este del país, lo que limitó la eficacia del acuerdo y mantuvo una tregua frágil.
Historia El término Genocosto nació en Londres en 2013, acuñado por un activista de CAYP (Plataforma de Acción Juvenil Congoleña), tras la publicación del informe Mapping, un documento de las Naciones Unidas que documentaba la magnitud de los crímenes cometidos en el este del Congo desde 1996 y señalaba la responsabilidad de varios países vecinos: Uganda, Ruanda y Burundi. Esto dio origen al análisis que identifica al pueblo congoleño como víctima del afán de sus vecinos por explotar sus riquezas subterráneas y sus recursos minerales, y de una lógica de depredación arraigada en la colonización y el capitalismo. La sociedad civil congoleña no tardó en adoptar este análisis.
Es una combinación de las palabras “genocidio” y “costo”, lo que explica la naturaleza económica del genocidio en la República Democrática del Congo. En la historia del genocidio en el país, los conflictos actuales, que se han cobrado más la vida de al rededor de 6 millones de personas, no son los primeros de su tipo. Según historiadores como Adam Hochschild e Isidore Ndaywel è Nziem, durante el dominio colonial del rey Leopoldo II de Bélgica (1885-1908), entre 10 y 13 millones de congoleños fueron asesinados debido a la brutal explotación del caucho y otros recursos naturales en el Estado Libre del Congo.
Una plaza en la capital congoleña, Kinsasa, fue rebautizada simbólicamente como «Place du Génocost». Allí se celebran reuniones cada año el 2 de agosto, conmemorando el inicio de la segunda guerra del Congo en 1998. En Kinsasa se inauguró un monumento conmemorativo, compuesto por 93 estelas y una llama eterna, en homenaje a los millones de víctimas de los conflictos armados. En la ceremonia de 2025, el presidente Félix Tshisekedi instó al Parlamento a adoptar una resolución que reconociera oficialmente los genocidios cometidos en territorio congoleño. El Fondo Nacional de Reparaciones (FONAREV) informó haber identificado ya a más de 400 000 víctimas, con el objetivo de establecer un mecanismo de reparación y una campaña internacional para el reconocimiento del «Genocosto» como un genocidio vinculado a la explotación de los recursos naturales.
Desde 2013, la sociedad civil congoleña se ha movilizado para lograr el reconocimiento del Genocosto, término que designa los crímenes sufridos por el pueblo congoleño y su costo humano y económico. En 2023, se entregó a las autoridades congoleñas un memorándum oficial firmado por más de 60 organizaciones. En él se solicita: el reconocimiento legal del Genocosto; justicia, reparaciones y el fin de la impunidad; reforma legal y apoyo de la comunidad internacional.
El reconocimiento oficial y las reparaciones son pasos esenciales para prevenir la repetición de estas tragedias y honrar la memoria de los millones de víctimas. Desde 2023, año de su primera conmemoración, la ceremonia del "Genocosto" se ha convertido en un evento nacional que conmueve profundamente a muchas ciudades y localidades de la República Democrática del Congo, e incluso en el extranjero, donde en importantes ciudades como París, Bruselas y Londres, la diáspora congoleña organiza conmemoraciones.
Véase también Primera Guerra del Congo Segunda Guerra del Congo Gobierno de Transición de la República Democrática del Congo Política de la República Democrática del Congo Zaire
Referencias
Bibliografía
Categoría:Zaire Categoría:República Democrática del Congo en 1996 Categoría:República Democrática del Congo en 1997 Categoría:Guerras civiles del siglo XX Categoría:Segunda guerra del Congo Categoría:Responsabilidad de proteger Categoría:Genocidios en África