El cine de Nicaragua abarca el conjunto de películas y producciones audiovisuales filmadas o producidas en el país, así como la cultura, historia cinematográfica e industria de exhibición del mismo. Comenzó con los operadores de la compañía Lumière y se mantiene hasta las producciones independientes contemporáneas.
Historia
1897-1929: El cinematógrafo y el cine mudo alt=Los hermanos Lumière|miniaturadeimagen|Los hermanos Lumière, pioneros y creadores del cinematógrafo en 1895 La experiencia cinematográfica en Nicaragua se remonta a finales del siglo XIX, cuando los operadores enviados por la Compañía Lumière incluyeron a Centroamérica en sus recorridos de filmación itinerante en 1897, registrando de forma documental calles, personas y paisajes urbanos. El primer proyector marca Lumière incluyó formalmente a Nicaragua en 1899, permitiendo que en enero de 1900 se realizara la primera proyección de cine en el Teatro Castaño de Managua. El carácter móvil del nuevo invento se consolidó en 1901 mediante las proyecciones de la Compañía de Vistas en Cinematógrafo García Faria. La institucionalidad de la exhibición fija nació el 14 de septiembre de 1909 con la inauguración del Salón de Cine San Jacinto, la primera sala exclusiva para proyecciones en el país. alt=Ocupación estadounidense de Nicaragua|miniaturadeimagen|Marines de los Estados Unidos con la bandera capturada de Augusto César Sandino en 1932. En 1910 llegó el cinematógrafo marca Perfection Pathé, y en agosto de 1912 la Marina de Guerra de los Estados Unidos desembarcó en Nicaragua con telegrafistas, mecánicos y especialistas provistos de cámaras y equipos de filmación para registrar de forma sistemática el territorio y sus acontecimientos bélicos. Esta intervención extranjera introdujo un cine de justificación geopolítica ante el mundo. En respuesta, la sociedad nicaragüense asimiló paulatinamente la cultura cinematográfica: en 1913 se inauguró el Teatro Variedades de Managua, las obras de construcción comenzaron en 1910 y concluyeron tras una inversión de 100,000 dólares; en 1914 se fundó el primer Cine Club de Nicaragua por el Círculo de Empresarios de Granada, y en 1915 surgieron las primeras crónicas de cine analíticas en la prensa local.
Los procesos técnicos locales se formalizaron en 1919 con la apertura del estudio de fotografía y montajes publicitarios de los Hermanos Pérez-Fotógrafos & Cia. Ltda. Mientras tanto, figuras nacionales empezaron a destacar en el panorama cinematográfico, como Manuel Martínez Ulloa, que se convirtió en el primer actor nicaragüense en la industria del cine en 1922. En 1924, la revista Nicaragua Informativa, dirigida por Hernán Robleto, reportó la filmación de la primera película en suelo nacional: Las mulas de Pancho Frixione. La profesionalización inicial del campo audiovisual se estructuró en 1925 mediante la fundación de la primera Academia Cinematográfica Nicaragüense por Adán Díaz Fonseca y el guatemalteco Carlos Mathew.
1930-1978: Transición al cine sonoro La llegada del cine con sonido sincronizado en discos musicales sucedió en 1930. Para 1932, los músicos y filarmónicos nicaragüenses, desempleados por la tecnología sonora, organizaron protestas y marchas contra el cine sonoro. Sin embargo, el 30 de mayo de 1930 se proyectó el primer filme sonoro en el Teatro Margot de Managua. alt=General Augusto C. Sandino junto a sus lugartenientes|miniaturadeimagen|General Augusto C. Sandino junto a sus lugartenientes frente a un automóvil el 2 de febrero de 1933.|izquierda A partir de la década de 1930, el régimen militar somocista, instrumentaliza al cine como plataforma de control ideológico y propaganda estatal. En 1933 se obtuvieron las imágenes cinematográficas del general Augusto César Sandino en Nicaragua durante la llegada de Sandino a Managua para la firma del Convenio de Paz con el gobierno de Juan Bautista Sacasa, luego de la salida de las tropas estadounidenses de Nicaragua. Tras su asesinato, el dictador Anastasio Somoza García centralizó la producción de imágenes. En enero de 1937, el cineasta José Bohr, realizó el primer encargo propagandístico oficial de Somoza. Para consolidar este monopolio visual, en 1939 el gobierno facilitó la llegada de directores italianos y contrató al argentino Leo Aníbal Rubens para dirigir los informativos cinematográficos producidos por los Laboratorios Cinematográficos de México S.A.
Bajo la firma estatal Nica Films, fundada por Somoza con equipos de desecho comprados a estudios estadounidenses, Rubens produjo noticieros como Así es Nicaragua y La Guardia Nacional de Nicaragua patentiza al jefe del Estado su admiración y completa solidaridad.
En 1958 se inició el rodaje del primer largometraje de ficción nacional, estrenado en 1960: El Nandaimeño, escrita y dirigida por el dramaturgo Benjamín Zapata e inspirada en la popular canción de su hermano Camilo Zapata. La película de 123 minutos fue protagonizada por Juanita Sacasa y se exhibió por primera vez en la Casa del Obrero en Managua. Tras esta obra, pasaron casi veinte años de inmovilidad, monopolizada de nuevo por documentales dedicados al dictador Anastasio Somoza Debayle a través de la compañía comercial PRODUCINE S.A. del mexicano Felipe Hernández.
1979-1984: El avance del cine La caída de la dictadura en julio de 1979 representó una transformación estructural para el audiovisual nicaragüense con la creación del Instituto Nicaragüense de Cine (INCINE). El nuevo gobierno expropió la infraestructura física de Producine y la reorganizó bajo un esquema de producción colectivista, fuertemente influenciado por el neorrealismo y la escuela documental cubana. El origen operativo de INCINE residía en el registro de guerra realizado por corresponsales extranjeros e integrantes del movimiento armado como Ramiro Lacayo Deshón, Emilio Rodríguez, Diego de la Texera y Adrián Carrasco.
Durante el periodo de 1979 a 1984, INCINE funcionó como una escuela. Se reactivó el sistema de unidades móviles (cine móvil) para llevar películas a comunidades rurales y aisladas. El formato del semanario cinematográfico se utilizó de forma sistemática para educar y movilizar a la población civil, produciendo unos 50 noticieros cinematográficos de alto contenido artístico, entre los que destacó Victoria de un pueblo en armas (1980) de Berta Navarro, Jorge Denti y Carlos Vicente Ibarra. Asimismo, se filmaron cortometrajes y mediometrajes de valor socio-estético que definieron la identidad del periodo:
La otra cara del oro (1981), codirigido por Rafael Vargas Ruiz y Emilio Rodríguez, que exploraba las condiciones de explotación minera. País pobre, ciudadano pobre (1981), de María José Álvarez, un análisis de la marginación urbana y la herencia somocista. La brigada cultural Iván Dixon (1982), de Rafael Vargas Ruiz. Managua de sol a sol (1982), de Fernando Somarriba de Valery, galardonado con la Mención Especial del Jurado en el Festival Internacional de Cine de Leipzig en 1983 (Dok Leipzig). Bananeras (1982), de Ramiro Lacayo Deshón, documental sobre el trabajo agrícola. Nicaragua, un país que se descubre (1983), de Emilio Rodríguez. alt=Littin en la FILSA 2018|miniaturadeimagen|El director de cine chileno Miguel Littín en la Feria Internacional del Libro de Santiago 2018. El logro internacional de esta época fue la filmación en color de Alsino y el cóndor (1982), dirigida por el chileno Miguel Littín, que se convirtió en la primera y única película nicaragüense nominada al premio Óscar en la categoría de Mejor Película en Lengua Extranjera.
1984-2026: La transición al video y la era contemporánea A partir del año 1984, la agudización de la guerra civil de la Contra, el bloqueo económico y el desabastecimiento de insumos básicos, paralizaron la capacidad operativa de INCINE."The United States has played a very large role in financing, training, arming, and advising the contras over a long period. The contras only became capable of carrying out significant (para)military operations as a result of this support." As seen at: Gill 1989, p. 329 Se canceló el proyecto de cine móvil y la escasez de película de celuloide forzó una desintegración institucional.
Los realizadores clave abandonaron el instituto y fundaron asociaciones de artistas independientes para buscar financiamiento externo, como la Asociación Nicaragüense de Cinematografía (ANCI). Durante esta transición, el formato analógico de celuloide se abandonó de forma progresiva en favor del video digital de bajo costo, un cambio tecnológico que favoreció la continuidad del registro fílmico nacional. Las páginas de diarios como La Prensa y Barricada se convirtieron en el escenario de debates sobre el cierre y el destino final de INCINE.
La década de 1990 y los primeros años del siglo XXI estuvieron caracterizados por la descentralización de la producción, el surgimiento de productoras independientes (como Camila Films) y un protagonismo de las realizadoras y documentalistas mujeres, quienes enfocaron el cine nicaragüense en un enfoque de género y crítica social contemporánea. Autoras como Rossana Lacayo, María José Álvarez, Gloria Carrión Fonseca y Laura Baumeister de Montis lideraron la creación de un corpus de obras de carácter independiente y reflexivo.
En el plano normativo, la estructuración legal del cine nacional aumentó con la aprobación de la Ley N°. 909, Ley Creadora de la Cinemateca Nacional, el 26 de agosto de 2015. Esta ley dotó a la cinematografía de un marco institucional público enfocado en la promoción, coproducción y educación a través del Centro Nicaragüense de Enseñanza Audiovisual y Cinematográfica. Bajo esta institución opera el Archivo Fílmico de la Cinemateca Nacional, fundado originalmente en 1979 para rescatar la memoria histórica y que resguarda documentos de INCINE, producciones independientes y registros de la insurrección de los años setenta, avanzando actualmente en procesos de digitalización con el Programa Ibermedia.
Complejos históricos y contemporáneos
Salas departamentales de Managua Durante las décadas de 1950 y 1960, operaban más de 150 salas de cine distribuidas en los barrios más poblados de Managua y organizadas en circuitos comerciales regidos por empresarios locales, como la cadena Cines RAP. La experiencia del espectador de la "«Managua pre-terremoto»" estuvo marcada por tres salas de diseño moderno:alt=Antiguo Cine Margot (2021)|miniaturadeimagen|Estructura del antiguo Teatro y Cine Margot en 2021. Imagen tomada tras el terremoto de 1972 en la vieja Managua|izquierdaTeatro Margot: Construido originalmente en 1917 por el empresario venezolano Sebastián Alegret (bautizado en honor a su hija, la actriz y cantante Margot Arévalo), fue el cine de cabecera de la capital, además del escenario de la primera proyección de cine sonoro del país en 1930. Sobrevivió al terremoto del 23 de diciembre de 1972, pero debido a la crisis económica y de distribución de los años noventa fue cerrado. El inmueble, que durante décadas conservó su estructura, se mantiene bajo la administración de arrendatarios privados.
Teatro González (Cine González): Fundado originalmente en 1934 por el Dr. José Ignacio González Parrales. Estaba ubicado sobre la Avenida Bolívar, contaba con aire acondicionado, palco alto, palco bajo y área de preferencia. Sobrevivió al seísmo de 1972 y albergó proyecciones populares antes de convertirse en templo religioso. Finalmente, en mayo de 2026, las autoridades municipales procedieron a su demolición completa.
Departamentos del país donde había salas de exhibición:
Teatro Municipal José de la Cruz Mena (León): Construido a finales del siglo XIX como Teatro de León, impulsó el desarrollo temprano del arte dramático y las primeras proyecciones en el occidente del país. Cine Karawala (Granada): Considerada una de las salas de cine en operación continua más antiguas del país.