Francisco Fernández Palero (Tendilla, 1533 - Granada, 20 de septiembre de 1597) fue un organista español de la segunda mitad del , conocido más comúnmente por el apellido Palero.

Vida

Francisco Fernández Palero nació en Tendilla, en el Reino de Castilla, actualmente en la provincia de Guadalajara, hijo de Francisco Fernández Palero y María Álvarez. Tuvo un hermano, Francisco Álvarez, cuya hija, Mariana Hernández de Griñón, heredó los bienes de Palero, entre ellos las «viñas, olivares, tierras, casas y otros qualesquier bienes raíces que poseía de la herencia de sus padres en la villa de Tendilla y los demás que estuvieren en otras qualesquier partes». Palero estaba asimismo emparentado con Alfonso Fernández, secretario y camarero del cardenal Mendoza y posteriormente de su sucesor en el arzobispado de Toledo, fray Francisco Ximénez de Cisneros.

Se desconocen tanto su formación como sus primeros cargos. Se ha especulado con la posibilidad de que se moviera en círculos próximos al cardenal Tavera en Toledo o Alcalá de Henares, así como en el entorno de la casa del duque del Infantado en Guadalajara o de la capilla musical de la catedral de Sigüenza. Sin embargo, no se conservan documentos que permitan confirmar ninguna de estas hipótesis.

Las primeras noticias documentadas sobre él datan del 23 de febrero de 1553, fecha en la que tomó posesión de la capellanía de organista de la Capilla Real de Granada. Seguía así la estela de organistas como Pedro Villada, Lorenzo de Valencia y Juan Doyz, su predecesor en el cargo, quien había partido a la Catedral de Málaga. Junto a Gregorio Silvestre, organista de la cercana Catedral de Granada, formó parte de un círculo musical elogiado por Juan Bermudo, que los consideraba entre los mejores organistas españoles del siglo XVI. Durante su estancia en Granada, su prestigio fue en aumento, hasta el punto de que en 1558 y nuevamente en 1563 el cabildo de Sigüenza trató de incorporarlo como organista, aunque Palero desatendió ambas propuestas.

En 1566 recibió reproches por parte del visitador debido a la falta de seriedad con la que ejercía su cargo. Se le acusaba de ausentarse con frecuencia del coro, fingir enfermedades para evitar celebrar misa y, además, de haber permitido «otrosí resulta que vos habéis consentido entrar mujeres en la capilla y subídolas al choro y tañido el órgano para que ellas bailen y dádoles de merendar y usado de otras profanidades indecentes contra la orden que tenemos dado y proveído». Pese a ello, su prestigio como músico continuó creciendo. Se conserva un escrito de Diego del Castillo, organista de la Catedral de Sigüenza, en el que solicitaba permiso al cabildo para ausentarse temporalmente, alegando que «tenía nezesidad de yr a la corte a causa de estar allí Palero, Soto y otros músicos de órgano para comunicar cosas con ellos de su arte y estudios». Hacia 1580 llegó a desempeñar los cargos de capellán privado y tesorero del arzobispo Juan Méndez de Salvatierra.

La autoridad que llegó a alcanzar en el ámbito organístico motivó que el cabildo de Málaga lo nombrara juez de las complejas oposiciones celebradas entre el 20 de diciembre de 1568 y el 20 de mayo de 1569 para proveer la plaza de organista de aquella catedral. El proceso hubo de prorrogarse debido a la necesidad de Palero de viajar a Castilla para visitar y tratar asuntos con sus padres. Palero permaneció, no obstante, en Granada, donde además de sus obligaciones en la Capilla Real actuaba con cierta regularidad en el monasterio de San Jerónimo.

Palero fue uno de los albaceas testamentarios del maestro Rodrigo de Ceballos tras el fallecimiento de este en 1581. En cumplimiento de la voluntad del compositor, los albaceas solicitaron ante el obispado el traslado de sus restos desde la iglesia del Sagrario hasta la Capilla Real de Granada. En 1584 intervino como perito en la reparación, limpieza y afinación del órgano de la iglesia de San Ildefonso.

En 1591 protagonizó una agria polémica con el sucesor de Ceballos, el maestro Ambrosio Cotes, cuya documentación se conserva en el Archivo General de Simancas. Al parecer, el origen de la disputa estuvo en la introducción de gustos considerados «modernos» en el repertorio policoral de la capilla de música, así como en la incorporación de falsetos a composiciones ya conocidas. El enfrentamiento alcanzó un tono especialmente áspero, favorecido por el fuerte carácter de ambos músicos. Cada uno dejó duras opiniones sobre el otro, llegando incluso a la descalificación personal, circunstancia que terminaría filtrándose a parte de la musicología posterior y a diversas biografías de ambos compositores. Finalmente, Cotes abandonó Granada para ocupar un puesto en la Catedral de Valencia, mientras Palero permaneció en la ciudad.

Francisco Fernández Palero falleció en Granada el 20 de septiembre de 1597. Tras su muerte, le sucedió en el cargo Juan de Arratia.

Obra Como organista, Palero es sucesor de los más excelentes organistas de su época, Cabezón, Isasi, Peraza, Soto, etc. No se conocen más obras de Palero que las publicadas por Venegas de Henestrosa en su Libro de cifra nueva para tecla, harpa y vihuela (Alcalá de Henares, 1557), y son: Un verso' de Morales, del quinto tono glosado, dos de séptimo tono y uno de octavo tono, un Ave Maris stella, Veni redemptor quacumus, primer Kyrie de Jusquin glosado; Mira, Nero de Tarpeyya, Paseábase el rey moro, Aspice, motete de Jaquet, glosado; Omoramus, de Mouton, glosado, y Mors maa prive.

Referencias

Categoría:Nacidos en Tendilla Categoría:Fallecidos en Granada Categoría:Compositores de Castilla y León Categoría:Compositores de España del siglo XVI Categoría:Compositores del Renacimiento de España Categoría:Organistas de España