Grupo Ładoś, también llamado Grupo de Berna ( o grupa Ładosia, ) es el nombre que se le da a un grupo de diplomáticos polacos y judíos que, durante la Segunda Guerra Mundial, elaboraron en Suiza un sistema de producción ilegal de pasaportes latinoamericanos con el objetivo de salvar a los judíos europeos del Holocausto. Se estima que, gracias a esta acción, unas 10 000 personas se salvaron de ser enviadas a los campos de exterminio alemanes.
Composición del grupo El grupo estaba formado por cuatro diplomáticos de la Legación de Polonia en Berna, un representante del Comité de Asistencia RELICO para las víctimas judías de la guerra, creado por el Congreso Judío Mundial, y un representante de Agudat Israel. Cinco de los seis miembros tenían la ciudadanía polaca, mientras que la mitad de ellos eran judíos.
Los miembros del Grupo Ładoś eran: Aleksander Ładoś (1891-1963), embajador polaco en Berna entre 1940 y 1945 Abraham Silberschein (1881–1951), abogado, activista sionista, diputado antes de la guerra en el Sejm de la República de Polonia, fundador del comité de rescate RELICO Konstanty Rokicki (1899–1958), cónsul polaco en Berna entre 1939 y 1945 Chaim Yisroel Eiss (1876-1943), comerciante nacido en Ustrzyki,No está claro si nació en Ustrzyki Dolne o en Ustrzyki Górne. Ambos lugares encajan en la descripción geográfica. figura destacada de Agudat Israel residente en Zúrich. Stefan J. Ryniewicz (1903–1987), consejero de la Legación Polaca entre 1938 y 1945, adjunto de Aleksander Ładoś Juliusz Kühl (1913-1985), agregado de la Legación Polaca, experto en contactos con la diáspora judía en Suiza.
El Grupo Ładoś tenía una estructura semiinformal y las relaciones entre sus miembros eran asimétricas. Fue Konstanty Rokicki quien se encargó principalmente de conseguir pasaportes en blanco y rellenarlos; Abraham Silberschein, Chaim Yisroel Eiss y Alfred Schwarzbaum (un activista judío dedicado al rescate de refugiados procedente de Bedzin) se encargaron del contrabando de pasaportes, fotos y datos personales entre Berna y la Europa ocupada por la Alemania nazi, y proporcionaron una parte significativa de la financiación de la operación. El papel de Aleksander Ładoś y Stefan Ryniewicz consistía en garantizar una tapadera diplomática entre el cuerpo diplomático bernés y evitar que las autoridades suizas desarticularan la operación. Tanto Ładoś como Ryniewicz intervinieron en este asunto en 1943 e intercambiaron argumentos con el ministro de Asuntos Exteriores suizo Marcel Pilet-Golaz y el jefe de policía Heinrich Rothmund. Juliusz Kühl, que al estallar la guerra era un joven de 26 años recién doctorado por la Universidad de Berna, facilitó los contactos entre las organizaciones judías y la Legación. En años posteriores también fue nombrado subdirector de la división consular. Probablemente también se ocupó del transporte ilegal de pasaportes en blanco. Antecedentes históricos En septiembre de 1939, Polonia fue atacada por la Alemania nazi y la Unión Soviética y dividida en dos zonas de ocupación. Casi 36 millones de ciudadanos polacos, entre ellos más de 3 millones de judíos, quedaron sometidos al dominio alemán y soviético. Al mismo tiempo, el Gobierno polaco se negó a rendirse y, el 17 de septiembre de 1939, cruzó la frontera con Rumanía, donde quedó internado. De conformidad con la Constitución de 1935, el presidente Ignacy Mościcki nombró a Władysław Raczkiewicz como su sucesor. Además, se formó un nuevo Gobierno polaco en el exilio en París y se comenzó a reconstruir el ejército en Francia. El gobierno, ahora encabezado por el general Władysław Sikorski, tomó el control de todos los bienes del Estado polaco en el extranjero, incluida la red de sus misiones diplomáticas. Tras la invasión alemana de Francia, el gobierno se trasladó a Londres, desde donde continuó luchando contra los alemanes. En la parte continental de Europa occidental, el gobierno polaco en el exilio estaba representado por las legaciones en Suiza, Portugal, España y Suecia. Otros países cayeron bajo la ocupación alemana o, bajo la presión de los alemanes, cerraron las misiones diplomáticas polacas. En Berna, Suiza, la legación estaba situada en la Elfenstrasse, en el barrio diplomático de Kirchenfeld. Además, desde 1940 se alquiló otro edificio que albergaba una sección consular, en la Thunstrasse. Desde abril de 1940, la legación estuvo dirigida por Aleksander Ładoś, enviado antes de la guerra a Letonia (1923-1926) y cónsul general en Múnich (1927-1931). Ładoś abandonó Polonia tras la invasión y ocupó brevemente un cargo en el gobierno de Sikorski. Cuando asumió el cargo en Berna, los otros tres diplomáticos ya trabajaban allí: Ryniewicz desde 1938, y Kühl y Rokicki desde 1939. Rokicki y Ryniewicz se conocían de su anterior destino en Riga (1934-1936) y probablemente eran amigos íntimos. Solo en Berna conocieron a Kühl y a Ładoś. Abraham Silberschein, que debía ser el delegado para el 21.º Congreso Sionista, llegó a Ginebra desde Leópolis poco antes del estallido de la guerra. Chaim Yisroel Eiss llevaba residiendo en Suiza desde principios del siglo XX y tenía una tienda en Zúrich. Ambos representantes de organizaciones judías no se conocían antes de la guerra y estaban muy distantes políticamente.
Génesis y modelo de producción de los pasaportes Según Juliusz Kühl, la idea de fabricar pasaportes falsos surgió a finales de 1940 y no tenía ninguna relación con el Holocausto. Se fabricaron varias docenas de documentos paraguayos con el fin de permitir que judíos influyentes de las zonas ocupadas por la Unión Soviética pudieran escapar a través de Japón. La legación identificó a un cónsul honorario de Paraguay, el notario bernés Rudolf Hügli, que estaba dispuesto a vender pasaportes en blanco y compró unos 30. Se desconoce quién los rellenó y cómo se enviaron a la Unión Soviética. Inicialmente, se supuso que tales actividades se llevarían a cabo de forma individual, ya que el plan podría ser descubierto. Sin embargo, en años posteriores continuó la producción de documentos similares. El ejemplo más conocido es el pasaporte obtenido por Eli Sternbuch para su futura esposa, Guta Eisenzweig, y su madre en noviembre de 1941. La familia Sternbuch lo obtuvo poniéndose en contacto con Juliusz Kühl. Se desconoce quién rellenó este documento. Un estudio de Yad Vashem de 1957 sugiere que hubo más pasaportes, en particular en 1941 durante la invasión alemana de la Unión Soviética y tras la creación de los guetos judíos. En algunos casos, los portadores de dichos documentos quedaban exentos de la obligación de vivir en guetos y de llevar una banda con la Estrella de David. La producción de pasaportes a gran escala comenzó en 1942, tras la Conferencia de Wannsee, cuando se decidió el exterminio masivo de los judíos europeos. A partir de ese momento, los pasaportes de los países de América Latina protegían de la deportación a los campos de exterminio de la Alemania nazi, ya que sus titulares eran enviados a campos de internamiento en Alemania y en la Francia ocupada. Inicialmente, la operación se llevó a cabo de forma caótica, lo que aumentaba la posibilidad de que se produjeran contratiempos. Esta fue la razón por la que la Legación se puso en contacto con Abraham Silberschein en 1942.
Al ser interrogado por la policía, Silberchein lo describió de la siguiente manera: «Tuve una reunión en la Legación Polaca en Berna con el Sr. I, secretario Ryniewicz, y el Sr. Rokicki, que dirige la sección consular. Ambos caballeros me llamaron la atención sobre el hecho de que algunas personas en Suiza se dedican a proporcionar pasaportes de países latinoamericanos a polacos en países ocupados por Alemania. Estos pasaportes permiten a sus titulares mejorar su situación. Teníamos un auténtico «mercado negro» de pasaportes. Los caballeros de la Legación expresaron su deseo de que yo me hiciera cargo de este asunto, lo cual hice en nombre de RELICO».Interrogatorio de Abraham Silberschein, 1/9/1943, [en:] Archivos Federales Suizos en Berna Pasaportes de Paraguay miniatura|Uri Strauss, salvado por el Grupo Ładoś con un pasaporte falso de Paraguay El eje RELICO-Legación fue el núcleo del plan. Silberschein enviaba a Rokicki las listas de las personas que se preveía que obtuvieran los pasaportes; Rokicki las registraba y encargaba la fabricación de los pasaportes de Paraguay. Un intercambio típico de correspondencia entre Silberschein y Rokicki en 1942 y 1943 incluye una carta de Silberschein con la lista de personas a las que se iban a conceder los documentos. Rokicki enviaba a Silberschein, a su vez, los pasaportes cumplimentados o sus copias certificadas por un notario público, así como una carta del cónsul Rudolf Hügli en la que se informaba a los titulares de los pasaportes de que habían recibido la ciudadanía paraguaya. Además de eso, se emitieron muchas confirmaciones independientes de la ciudadanía paraguaya. Las listas de destinatarios de dichos documentos contienen varios miles de nombres. A primera vista, parece que la gran mayoría de los pasaportes paraguayos se emitieron entre el 18 y el 30 de diciembre de 1942 y que ninguno de ellos se rellenó en 1943. Sin embargo, la correspondencia entre Silberschein y Rokicki disponible en los archivos de Yad Vashem indica que estos pasaportes fueron antedatados (hay pruebas de que varios pasaportes con fecha del 30 de diciembre de 1942 se expidieron en otoño de 1943). La gran mayoría de los pasaportes de Paraguay llevan trazas de la letra de Konstanty Rokicki, pero también hay varios pasaportes rellenados con una letra diferente. La versión más probable es que los rellenara Juliusz Kühl o Stefan Ryniewicz, este último un cónsul con experiencia. Se expidieron pasaportes para ciudadanos judíos de Polonia, los Países Bajos, Eslovaquia y Hungría, así como para judíos privados de su ciudadanía alemana. Los números ordinales de los pasaportes encontrados en los archivos Silberschein de Yad Vashem sugieren que se habían producido al menos tres series de estos documentos, lo que suma un total de al menos 1056 ejemplares. En muchos casos, en los pasaportes se menciona a más de una o dos personas. Se puede estimar fácilmente que al menos 2100 personas se beneficiaron de estos documentos. Cada pasaporte costaba entre 500 y 2000 francos suizos. El dinero fue transferido a Rudolf Hügli por diplomáticos polacos —Rokicki, Kühl y Ryniewicz— y le reportó enormes ingresos. A modo de comparación, el salario mensual de Aleksander Ładoś ascendía entonces a 1800 francos, y el de Juliusz Kühl, a 350 francos.
Pasaportes de Perú y El Salvador En 1943, Silberschein se puso en contacto con el cónsul de Perú en Ginebra, José Barreto. Barreto entregó a Silberschein 28 pasaportes a cambio de entre 10 000 y 12 000 francos. El cónsul general de Perú, al ser informado de esta maniobra, destituyó a Barreto. En este caso, estalló una discusión entre Silberschein y Ryniewicz, quien acusó al primero de actuar por su cuenta y de dar al asunto un aire de conspiración. De esta correspondencia se desprende que la Legación polaca exigió información completa sobre la acción. Ryniewicz también intervino con éxito para salvar a Barreto y encubrir el caso, e inspiró una acción similar por parte de la Legación polaca en Lima. En 1943, Silberschein estableció contacto con un empleado judío del Consulado General de El Salvador en Ginebra, George Mandel-Mantello. Mantello —muy probablemente con el consentimiento de su cónsul—, Arturo Castellanos, le entregó pasaportes y certificados de ciudadanía ya cumplimentados. Probablemente la legación polaca fue informada del número de pasaportes expedidos y de los contactos entre Silberschein y Mantello, pero no hay pruebas de que participara en la elaboración de los documentos. Arturo Castellanos fue declarado en 2010 por Yad Vashem Justo entre las Naciones.
Pasaportes de Honduras, Haití y otros países