El Reino de Serbia fue un Estado balcánico creado a partir del Principado de Serbia el 23 de marzo de 1882 y que comprendía el área de los actuales estados de Serbia y Macedonia del Norte.

Habiendo luchado contra el Imperio otomano para lograr su independencia, también tuvo que luchar contra el Reino de Bulgaria. El pequeño reino fue finalmente ocupado por las Potencias Centrales durante la Primera Guerra Mundial y, al finalizar esta, se unió al Reino de Montenegro y al Estado de los Eslovenos, Croatas y Serbios para formar el nuevo reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos el 1 de diciembre de 1918.

El enfrentamiento entre Rusia y Austria-Hungría en los Balcanes marcó notablemente el desarrollo del país y su política, tanto interior como exterior. Los políticos solían dividirse en partidarios de una u otra potencia. La política serbia se puede dividir en dos periodos bien distintos: el primer periodo austrófilo, caracterizado por la dependencia económica y política del Imperio austrohúngaro y regido por la dinastía Obrenović, que duró hasta 1903, y el segundo, de mayor cercanía a Rusia, creciente enfrentamiento con Viena y la imposición de una nueva dinastía, la Karađorđević, que desarrolló considerablemente el país pero también lo endeudó y, por su respaldo al nacionalismo irredentista, lo condujo a la Primera Guerra Mundial. Vencedor en esta pero a un alto precio, el país se unió al Reino de Montenegro y a los territorios de mayoría eslava del sur del Imperio austrohúngaro disuelto para formar el nuevo Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos a finales de 1918, desapareciendo como nación independiente.

A pesar del desarrollo del país, que se aceleró tras el sangriento cambio de dinastía en 1903, la población mantenía en su mayoría el arraigo a zonas rurales, y el aumento de los gastos burocráticos y militares aumentó considerablemente la deuda nacional. La política, corrupta, estaba controlada por una reducida élite y el derecho al voto estaba muy restringido.

Economía y sociedad

Estructura social y económica Economía por sectores(1911-1913)Según Lampe, p. 59. Con la derrota de los Estados serbios en el siglo y su inclusión en el Imperio otomano la antigua nobleza se extinguió o emigró. Los pueblos, sin embargo, sobrevivieron como unidades administrativas, responsables de la recaudación de impuestos para el Gobierno del sultán. El territorio se convirtió en una zona de campesinos, que fueron los que llevaron a cabo la primera revuelta contra la dominación de Estambul a comienzos del siglo que más tarde condujo a la independencia.

Las poblaciones eran pequeñas y los habitantes urbanos escasos. Belgrado, la capital, apenas contaba con noventa mil habitantes, mientras que la siguiente localidad por población, Niš contaba con veinticinco mil habitantes. La población creció rápidamente a finales de siglo, un 71,3 % en 32 años: en 1878 el país contaba con 1,7 millones de habitantes mientras que en 1910 había alcanzado los 2,9.

Los pueblos fueron talando los bosques y ampliando el terreno cultivado, pero no aparecieron latifundios notables en el siglo , a diferencia de lo que aconteció en otras regiones. Por otra parte, no se llevó a cabo una concentración de capitales, quedando el país formado por pequeños propietarios agrícolas (un 73 % de las propiedades no alcanzaba las 5 hectáreas de extensión), buenos soldados que veían un interés propio en defender sus tierras durante las guerras del Estado. El rápido aumento de la población y la ausencia de emigración notable llevó a la creciente sobrepoblación agrícola y a la subdivisión de las fincas. A finales del siglo , el 60 % de las familias campesinas no contaban con suficiente tierra para su mantenimiento. En 1905, el 94 % de las tierras en manos privadas estaban repartidas entre propietarios que poseían menos de cincuenta hectáreas. El crecimiento de la población llevó también al cambio de la producción agrícola: aumentó el terreno destinado al cultivo de cereal y se redujo la cabaña ganadera, especialmente la porcina. Durante todo el periodo, el país fue abrumadoramente agrario: en el momento de la independencia alrededor del 90 % de la población era campesina —y el 80 %, analfabeta—, en 1914 el 84 % de la población se dedicaba a las tareas del campo, mientras que el 7 % estaba empleada en la industria el 5 % en las profesiones liberales y el funcionariado y el 4 % en el comercio. A principios del siglo , apenas había cuatro mil personas dedicadas a la industria. Casi la mitad de estas, así como un tercio de la población de la capital, era inmigrante (bien de origen serbio austrohúngaro o austriaco, checo o judío).

Evolución Campesinos serbios en una aldea. La gran mayoría de la población serbia era rural y vivía en localidades de escasa población.|miniatura|right A diferencia de otras naciones balcánicas, dependientes principalmente de la agricultura, Serbia lo era de la ganadería, situación heredada de la época otomana, cuando era la principal ocupación en los Balcanes. Esto hacía que los ingresos que obtenía de las exportaciones fluctuasen menos que las de aquellos países y que dependiese en menor medida de la abundancia de las cosechas. La ganadería, sin embargo, fue perdiendo peso en las exportaciones: en 1862 suponía el 80 % del valor de estas, mientras que en 1911 apenas alcanzaba el 25 % del valor de las exportaciones agrarias.

El acuerdo comercial del acentuó la dependencia económica serbia del Imperio austrohúngaro. Entre 1884 y 1892 el 87 % de las exportaciones y el 66 % de las importaciones serbias provinieron del comercio con este. El objetivo del Consejo de Ministros que firmó el acuerdo fue garantizar el acceso de los productos serbios al mercado austrohúngaro con aranceles bajos. Los austrohúngaros, en efecto, aplicaron un tipo rebajado a los productos serbios a cambio de un trato de nación más favorecida. El acuerdo comercial con el imperio permitió que la balanza comercial serbia fuese favorable a partir de 1887. Austria-Hungría intentó orientar la economía serbia hacia la producción agraria y de materias primas, evitando el crecimiento de la industria ligera. A cambio, los principales productos agrarios serbios (cerdos, bueyes, ciruelas pasas, mermelada de ciruela y pellejos) recibieron un trato de favor fiscal en el Imperio. El grano, también una exportación relevante para Serbia, recibió unos aranceles favorables. Se firmó también un acuerdo veterinario que en la práctica permitía al Imperio paralizar la importación de ganado porcino por riesgo de epidemia, derecho que los austrohúngaros utilizaron como medida de presión política. El pacto limitaba además los productos que el Gobierno serbio podía someter a monopolio estatal y los impuestos sobre los productos importados. Porcentaje de exportaciones(1886-1911)Según Lampe, p. 64. En 1886 los serbios fueron los primeros en infringir el acuerdo de manera notable pero, por motivos políticos, los austrohúngaros no reaccionaron.

El austrohúngaros y serbios firmaron un nuevo tratado comercial, similar al de 1881. El nuevo Gabinete Radical trató en vano de librarse del control económico austrohúngaro. Entre 1901 y 1906, Austria-Hungría suministró el 53,35 % de las importaciones serbias y adquirió el 83,66 % de sus exportaciones. La dependencia comercial se convertía en dependencia política, para disgusto de los serbios; los austrohúngaros la utilizaban para presionar políticamente a Belgrado, cerrando la frontera al ganado serbio cuando les convenía.

Ya en 1902, sin embargo, los serbios trataron de reducir su dependencia comercial de Austria-Hungría, firmando un tratado comercial con el Imperio otomano y aplicando medidas que favorecían las exportaciones a mayores distancias. El cambio de régimen en 1903 aceleró esta tendencia. El primer Gobierno de Pedro I propuso un plan de reorganización total del comercio serbio, en busca de nuevos mercados.

La «guerra del Cerdo» supuso un cambio notable en la economía serbia: se diversificaron por necesidad los destinatarios de las exportaciones, que anteriormente el Imperio austrohúngaro controlaba casi totalmente. Creció además notablemente la industria local para cubrir la demanda de productos que anteriormente suministraba la industria austrohúngara y para facilitar la exportación a largas distancias de los productos del campo. Tres cuartos de la carne exportada se vendía ya procesada, cambio que se aplicó para evitar las medidas fronterizas austrohúngaras. Aumentó el comercio con los países vecinos, antes insignificante, y con otras potencias europeas, con las que firmó tratados comerciales. Las crisis económicas derivadas del enfrentamiento con el Imperio austrohúngaro («guerra del Cerdo» y más tarde la crisis bosnia de 1908) recayeron, no obstante, en el campesinado, que vio temporalmente reducidas las posibilidades de vender sus productos en el extranjero y hubo de aceptar la reducción de sus ingresos para abaratar los productos, para exportar a mayores distancias. La total falta de crédito agrícola dificultó aún más la situación de los campesinos.

La industrialización del país llevó a la formación de una cierta clase obrera y de la mayor diferenciación del campo y la ciudad. En el campo el crecimiento del número de campesinos sin tierra por un lado, y de los campesinos acomodados por otra, hizo crecer la tensión social. El proceso, sin embargo, fue lento y en 1910 el país contaba únicamente con dieciséis mil obreros, repartidos en cuatrocientas setenta pequeñas fábricas. Estas eran principalmente molinos harineros, fábricas de cerveza y aserraderos. En 1900, la mayor fábrica del país era aún la de armas de Kragujevac, que empleaba apenas dos mil obreros. La producción industrial no alcanzaba el 10 % del PIB. El ritmo de desarrollo no fue suficiente para alcanzar a los países más industrializados del continente, que tampoco permitieron que el país impusiese altos aranceles para proteger a la industria nacional.

El proceso de industrialización también se vio complicado por la economía, abrumadoramente agraria, como la de los países vecinos, y el carácter extremadamente primitivo de la agricultura. Desde la década de 1880, con la llegada del grano estadounidense y australiano, el grano serbio, como el de las demás naciones de la región, dejó de ser competitivo, lo que causó una crisis entre la población campesina, que crecía en número. De los 1,7 millones de habitantes en 1878, el país había pasado a los 2,9 en 1910. La falta de mejora en los métodos de producción llevó al aumento del terreno cultivado y la desaparición de los grandes bosques serbios. Hacia 1914 la situación era crítica, habiéndose agotado la tierra que se podía repartir. La falta de crédito agrícola hacía también imposible la mejora de la producción de los pequeños campesinos, que trabajaban parcelas cada vez menores.

Los transportes se desarrollaron lentamente en Serbia: mientras que los territorios eslavos en el Imperio austrohúngaro contaban con ferrocarriles desde 1846, la primera línea férrea serbia no se construyó hasta 1878. Cuando el país vio reconocida la independencia, era la única nación europea, junto a Montenegro, que carecía de servicio de ferrocarril. Tras acuerdos con Viena y Constantinopla, en 1888 se terminó el «Expreso de Oriente», más tarde nacionalizado. La primera sección de la línea, entre la capital y Niš, se completó en 1884 y el resto, hasta la frontera, en 1888; pese a que para entonces los trenes serbios contaban con doscientos setenta mil pasajeros, la construcción supuso un enorme esfuerzo financiero para el país, que empleaba un tercio de su presupuesto en el pago de deuda, debida en gran parte a sufragar la obras de las líneas férreas. En 1912 el Gobierno había construido otros 400 km de ferrocarril, la mayor parte de vía estrecha. En 1913 se creó una compañía estatal de transporte fluvial para el Danubio, aunque la mayoría de este siguió controlado por empresas extranjeras.