El Gran Priorato de Castilla y León (en latín, Magnus Prioratus Castellae et Legionis) fue la estructura económico-administrativa que la Orden de San Juan de Jerusalén organizó para gestionar las encomiendas situadas en los reinos de Castilla y de León desde el hasta la desamortización de Mendizábal de 1836. Tuvo su sede en el castillo de Consuegra, en la actual provincia de Toledo, desde 1183, y formó parte —junto con Portugal— de la Lengua de Castilla, León y Portugal, una de las ocho lenguas tradicionales de la Orden.

Historia

Orígenes (siglos XII-XIII)

La presencia hospitalaria en los reinos cristianos peninsulares se documenta desde las primeras décadas del , en un primer momento como dependencia del priorato de Saint-Gilles, en la Provenza. Hacia 1135 el conjunto de posesiones castellano-leonesas y portuguesas se constituyó como priorato independiente, escindido del provenzal.

La consolidación patrimonial fue rápida gracias a la generosidad de la realeza y de la alta nobleza. Entre las primeras grandes donaciones destacaron la del monasterio mozárabe de Santa María de Wamba, cedido por la infanta Sancha Raimúndez el 10 de junio de 1140 —donación que dio origen a la Encomienda de Wamba, una de las más antiguas y dotadas del priorato—; las heredades concedidas por Fernando II de León en torno a Castrotorafe y Toro; y la entrega del castillo de Consuegra por Alfonso VIII de Castilla en 1183, que se convertiría desde entonces en la sede prioral.

La participación de los hospitalarios castellanos en la Reconquista fue notable. En 1212 contribuyeron al esfuerzo cristiano en la batalla de las Navas de Tolosa bajo el mando del prior castellano, y a lo largo del ampliaron su patrimonio en el valle del Guadalquivir mediante las donaciones de Fernando III y Alfonso X, entre las que destacó el bailío de Lora.

Reorganización del siglo XV y Edad Moderna En 1462 la antigua Lengua de España se dividió formalmente: por un lado quedó la Lengua de Castilla, León y Portugal, dentro de la que se integraba el Gran Priorato; por otro, la Lengua de Aragón, Cataluña y Navarra. Con la incorporación de los maestrazgos de las órdenes castellanas (Santiago, Calatrava y Alcántara) a la Corona por Fernando II de Aragón en 1487, el Gran Priorato de Castilla y León quedó como única institución sanjuanista de relieve en estos reinos.

A partir del , sus titulares empezaron a usar el título de «gran prior», cargo que se vinculó cada vez más estrechamente con la familia real. En 1765 Carlos III dispuso que el Gran Priorato fuera ocupado por su hijo el infante Gabriel de Borbón, y en 1784 un breve pontificio de Pío VI permitió que el cargo pasara a los descendientes varones legítimos de este, eximiéndolos además de los requisitos canónicos ordinarios.

Desamortización y extinción La desamortización de Mendizábal de 1836 supuso un golpe decisivo. Dado que el entonces prior, Sebastián Gabriel de Borbón y Braganza, era hijastro del pretendiente Carlos María Isidro de Borbón —cabeza del bando carlista durante la primera guerra civil—, los bienes de la Orden en España fueron incautados y vendidos en pública subasta en 1837, lo que llevó a la práctica extinción del Gran Priorato. Por decreto de 1847, Isabel II convirtió la Orden en una mera orden honorífica, y un decreto de 1873 suprimió definitivamente las órdenes militares en España. La reunificación con la Soberana Orden de Malta internacional fue reconocida por Alfonso XII en 1885.

Estructura territorial El Gran Priorato se articulaba en una red de bailías y encomiendas, cuyo número y delimitación varió con el tiempo. Entre las más relevantes figuraron:

En la provincia de Toledo y Ciudad Real: Consuegra (sede prioral), Madridejos, Urda y Alcázar de San Juan. En la provincia de Valladolid y Zamora: la Encomienda de Wamba (con Wamba, Castrodeza, Adalia y Arroyo), San Miguel del Pino (en su primera fase), Olmedo, Fresno el Viejo y el convento anejo a la iglesia de Santa María de la Horta de Zamora, que albergaba el archivo general del priorato. En la provincia de Burgos: las encomiendas de Burgos-Buradón, Vallejo, Puente Itero y Reinosa. En la provincia de León y Lugo: las encomiendas de Carrizo y Quiroga. En Andalucía: las encomiendas de Tocina y Lora, y el bailío de Setefilla. En Asturias: la encomienda de San Juan de Arenas, en el concejo de Siero, donada en 1156 por la infanta-reina Sancha Raimúndez.

Como rama femenina, el priorato contó con los conventos de comendadoras de San Juan de Zamora y de Tordesillas.

Archivos El archivo general del Gran Priorato se conservó durante siglos en la torre de la iglesia de Santa María de la Horta de Zamora, anexa al convento de la Orden. Tras las desamortizaciones decimonónicas y diversos avatares, los fondos sanjuanistas castellano-leoneses se incorporaron en 1897 al Archivo Histórico Nacional de Madrid, donde hoy forman parte de la Sección de Órdenes Militares: en total trece carpetas, quinientos legajos y trescientos libros documentan la actividad de la institución desde el .

Véase también Orden de San Juan de Jerusalén Historia de la Orden de San Juan de Jerusalén Encomienda sanjuanista Encomienda de Wamba Castellanía de Amposta Gran Priorato de Navarra de la Orden de San Juan de Jerusalén Gran Priorato de Cataluña de la Orden de San Juan de Jerusalén Comendadoras de la Orden de San Juan de Jerusalén

Referencias

Bibliografía

Categoría:Orden de San Juan de Jerusalén Categoría:Historia de Castilla Categoría:Consuegra