Manuel Olimón Nolasco (Ciudad de México, 18 de noviembre de 1947 - Edimburgo, Escocia, 2 de agosto de 2018) fue un sacerdote considerado el historiador católico más importante de México en su tiempo. Dejó una obra de más de 16 libros y cientos de artículos que siguen siendo referencia obligada para comprender las relaciones entre la Iglesia y el Estado en el país.

Origen y formación Nació en la Ciudad de México el 18 de noviembre de 1947, aunque él mismo solía aclarar que ese origen capitalino era puramente circunstancial: su verdadera raíz era nayarita. Pertenecía a la Diócesis de Tepic, a cuyo clero quedó incardinado como sacerdote y a cuyo servicio dedicó su vida.

Obtuvo el grado de Bachiller en Filosofía y Ciencias en la Universidad Católica de América, en Washington D. C., en 1969. Posteriormente viajó a Roma, donde en 1976 obtuvo la Licenciatura en Historia de la Iglesia Moderna por la Pontificia Universidad Gregoriana. Años después, ya en México, completó sus estudios con el Doctorado en Historia por la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, en 2005. Ministerio sacerdotal Fue ordenado sacerdote en Tepic el 4 de febrero de 1973, junto con quien sería décadas después el cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México. Aquella coincidencia en el presbiterio de Tepic fue un vínculo de amistad que perduró toda la vida. Al conocerse la muerte de Olimón, Aguiar Retes expresó públicamente: "Me uno en oración por el eterno descanso de mi querido amigo, compañero y hermano sacerdote Manuel Olimón Nolasco y agradezco a Dios su vida en favor de la Diócesis de Tepic y de la Iglesia".De hecho, desde los años del Seminario, y después en el ministerio sacerdotal, se mantuvo la fuerte amistad con los ahora obispos Carlos Aguiar Retes y Mario Espinosa Contreras, y con los sacerdotes Gonzalo Gutiérrez, Rafael Navarrete y Luis Ramírez.

Desde su ordenación, sirvió como profesor en el Seminario Diocesano de Tepic, cargo que desempeñó desde 1973. Entre 1976 y 1981 fungió como Vicario Episcopal de Religiosas. De junio de 2010 a octubre de 2013 fue párroco de la Basílica Lateranense de Nuestra Señora de la Asunción en Jala, Nayarit. A partir del 8 de octubre de 2013 y hasta el día de su muerte, desempeñó el cargo de Rector del templo de los Sagrados Corazones de Jesús y María en la ciudad de Tepic, su último nombramiento pastoral. Vida académica El padre Olimón fue uno de los profesores fundadores de la Universidad Pontificia de México (UPM), institución donde impartió clases de 1982 a 2003. Su participación en la creación de esa universidad fue considerada por sus colegas una contribución de gran trascendencia para la formación teológica y humanística del clero y los laicos mexicanos. La biblioteca personal que reunió a lo largo de su vida —catalogada en más de 1,368 títulos— fue legada precisamente a la Biblioteca de la UPM, donde se conserva bajo la leyenda "Donación del P. Manuel Olimón Nolasco".

A partir de 2003 y hasta 2009, se integró como académico al Departamento de Historia de la Universidad Iberoamericana, campus Santa Fe, donde ejerció como catedrático de la Facultad de Historia y Asesor de Ciencias Religiosas. También fue Consejero Académico de Humanidades de la Universidad de las Américas en Puebla, e impartió cursos y seminarios en la UNAM, la Universidad Intercontinental, la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y el IPADE.

Como colaborador periodístico, sus textos aparecieron en diarios de circulación nacional como El Universal y El Economista. Cargos institucionales en la Iglesia La trayectoria de Olimón incluyó responsabilidades de alto nivel dentro de la estructura eclesiástica. Fue Director General de la Comisión Nacional de Arte Sacro de 1995 a 2003, y Consultor de la Comisión Pontificia para los Bienes Culturales de la Iglesia —con sede en el Vaticano— de 1996 a 2001. También desempeñó la Secretaría Ejecutiva de la sección de Arte Sacro de la Comisión Episcopal Mexicana de Pastoral Litúrgica, y formó parte del Consejo Directivo del Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (IMDOSOC), institución con la que colaboró estrechamente en la investigación y publicación de sus obras sobre la Cristiada.

Asesor del Episcopado y la Reforma Religiosa en México De 1988 a 1994 Manuel Olimón Nolasco desempeñó un papel relevante como Asesor de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) durante la presidencia del Arzobispo de Monterrey Adolfo Suárez Rivera (que ordenó sacerdote a Olimón cuando fue Obispo de Tepic) en el proceso que culminó con la Reforma Constitucional en materia religiosa publicada el 28 de enero de 1992, durante el gobierno del Presidente de México Carlos Salinas de Gortari (1988-1994). Con Adolfo Suárez Rivera en la CEM, Olimón fungió como asesor histórico y doctrinal, articulando las posiciones del episcopado ante la opinión pública mediante artículos de opinión en diarios de circulación nacional como El Universal y El Economista.

La reforma modificó los artículos 3°, 5°, 24, 27 y 130 constitucionales, otorgando personalidad jurídica a las iglesias, permitiendo cultos públicos extraordinarios fuera de templos, habilitando la administración de bienes inmuebles indispensables, eliminando la prohibición de votos religiosos y reconociendo derechos políticos básicos a ministros de culto, incluido el voto. Estas modificaciones, complementadas con la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público de julio de 1992, pusieron fin a 63 años de un modus vivendi informal (1929-1992) y permitieron el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre México y la Santa Sede en febrero de 1993.

Olimón Nolasco contribuyó al proceso como historiador que proporcionaba el marco conceptual para comprender las relaciones Iglesia-Estado en México, analista público que explicaba y defendía las reformas, e intelectual católico que articulaba las posiciones del episcopado. Su obra académica La Iglesia y el Estado en la historia del pueblo mexicano (IMDOSOC, 1990) y sus publicaciones en documentos oficiales de la CEM sirvieron de base intelectual para las reformas. El historiador Jean Meyer, amigo cercano de Olimón, confirmó que la amistad entre ambos "se consolidó en los años 1990, a la hora de la reforma de la Constitución, del establecimiento de relaciones diplomáticas entre México y la Santa Sede, de las visitas de Juan Pablo II".

Obra: historia, rigor y controversia La obra escrita de Manuel Olimón Nolasco abarca más de 16 libros de propia autoría y colaboraciones en más de 40 publicaciones académicas especializadas, además de cientos de artículos de carácter histórico, pastoral y periodístico. Sus temas recurrentes fueron la historia cultural, la historia regional del Occidente mexicano —con especial atención a Nayarit— y, sobre todo, las relaciones entre la Iglesia y el Estado en México durante los siglos XIX y XX.

Entre 2008 y 2009, tras meses de investigación en los archivos de la National Catholic Welfare Conference de Estados Unidos, publicó una serie de cinco libros dedicados al período 1926-1938, que cubre el conflicto religioso entre la Iglesia y el Estado mexicano conocido como la Cristiada o Guerra Cristera. Olimón sostenía que los acuerdos que pusieron fin a ese conflicto representaron, en sus propias palabras, "una paz a medias", pues las tensiones entre ambas instituciones continuaron hasta 1938.

Su libro más divulgado y polémico fue La búsqueda de Juan Diego, un estudio historiográfico en el que cuestionó las bases del proceso canónico que llevó a la canonización del indígena Juan Diego, el vidente de la Virgen de Guadalupe, en 2002. Olimón señaló irregularidades en ese proceso, lo que le acarreó fricciones con el entonces cardenal primado Norberto Rivera, acérrimo defensor de la canonización. El historiador fue claro en señalar que sus cuestionamientos no lo hacían antiaparicionista ni antiguadalupano, sino simplemente un académico riguroso que exigía el estándar que la Santa Sede ha impuesto a los procesos de canonización desde el siglo XVIII.

En 2007 publicó también un opúsculo crítico que refutó punto por punto las supuestas evidencias históricas presentadas por un conocido escritor de bestsellers pseudohistóricos en uno de sus libros sobre México. Reconocimientos El rigor intelectual de Olimón fue reconocido en múltiples foros. Recibió el Premio Nacional de Historia. En 2006 fue admitido como miembro de número de la Academia Hispanoamericana de Artes, Ciencias y Letras, correspondiente a la Real Española. El 8 de noviembre de 2011 fue incorporado, con carácter de Corresponsal, a la Academia Mexicana de la Historia, una de las instituciones más antiguas y prestigiosas en su campo en el país. Fallecimiento Falleció el 2 de agosto de 2018, en la ciudad de Edimburgo, Escocia, víctima de las complicaciones derivadas de un infarto al corazón que sufrió el 24 de julio anterior. Tenía 70 años de edad y, según sus colegas, tenía aún varios proyectos académicos por delante. Se encontraba en Escocia tomando unos días de descanso previo a su participación en un foro académico que se celebraría en Dublín, Irlanda.

Con su muerte, la Iglesia católica mexicana perdió a quien era ampliamente reconocido como su historiador más riguroso y relevante: un sacerdote diocesano que durante décadas concilió el ministerio pastoral con una carrera intelectual de primer nivel, forjada en instituciones de México, Estados Unidos, Italia y reconocida en las más altas esferas académicas y eclesiásticas del mundo.

Sus restos, cremados en Escocia, fueron trasladados a la Ciudad de México, donde se celebró una Misa de exequias y se le rindieron homenajes académicos. Posteriormente, sus cenizas fueron llevadas a Tepic, para reposar en las criptas de la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen, junto a los restos de su madre, la señora Berta Nolasco Moreno.En agosto de 2025, en ocasión del séptimo aniversario de su fallecimiento, sus cenizas fueron trasladadas a la Catedral de Tepic, donde fue colocado en la sección reservada para sacerdotes, frente a las criptas episcopales.

Legado La Diócesis de Tepic honró su memoria bautizando su biblioteca digital con el nombre "Biblioteca Digital Manuel Olimón Nolasco", que pone a disposición del público en general una amplia colección de sus textos: libros, conferencias, artículos, escritos pastorales, espirituales y periodísticos. La compilación incluye su currículum académico y su tesis doctoral.

Sus contemporáneos lo describieron como un hombre de honda raíz intelectual, capaz de gestionar la armonía entre actores sociales diversos, sin abandonar nunca su identidad de ministro sagrado. Para el sacerdote y escritor Tomás de Híjar Ornelas, Olimón abrió una nueva era para el pensamiento católico en México: la de subsanar la brecha que el anticlericalismo había cavado durante siglo y medio para excluir a la Iglesia de los ámbitos universitarios.

Obras publicadas

Libros

Episcopado y gobierno en México. Cartas pastorales colectivas del Episcopado Mexicano 1859-1875, Universidad Pontificia de México / Paulinas, 1989 La Iglesia y el Estado en la historia del pueblo mexicano Editorial: IMDOSOC, 1990 Los derechos humanos: historia contemporánea, doctrina social cristiana y fundamentos teológicos (Colección Iglesia y sociedad), IMDOSOC. La búsqueda de Juan Diego, Editorial, Plaza y Janés Año, 2002 El incipiente liberalismo de Estado en México (Tesis doctoral), Editorial Porrúa, 2009

Diplomacia insólita. El conflicto religioso en México y las negociaciones cupulares (1926-1929), IMDOSOC, 2008

Paz a medias. El "modus vivendi" entre la Iglesia y el Estado y su crisis (1929-1931), IMDOSOC, 2008 Confrontación extrema. El quebranto del "modus vivendi" (1931-1933), IMDOSOC, 2008 Asalto a las conciencias. Educación, política y opinión pública (1934-1935), IMDOSOC, 2008 Hacia un país diferente. El difícil camino hacia un modus vivendi estable (1935-1938), IMDOSOC, 2008