Los barrigones o gordinflones son esculturas tridimensionales de figuras humanas obesas talladas en rocas que son un elemento distintivo de la tradición escultórica del sur del área maya en Mesoamérica; cuya elaboración empezaría en algún momento del Preclásico Medio (1000 o 900 a. C. a 500 o 400 a. C. aproximadamente) y alcanzó su auge en el Preclásico Tardío (500 o 400 a. C. a 100 o 200 d. C. aproximadamente), siendo más tarde reutilizados en algunos lugares (como Copán o Teopán, en el lago de Coatepeque) en ciertas ocasiones de períodos posteriores. Se desconoce cuál era su propósito original, aunque parecen haber sido foco de veneración pública y de rituales dirigidos por la élite gobernante; y aunque se encuentran en el área maya del sur, se ha reconocido que las esculturas en sí no son precisamente mayas.

Descripción

Rasgos generales Los barrigones son, en general, esculturas toscas en bulto redondo que representan figuras humanas extremadamente obesas; suelen estar sentadas con las piernas cruzadas y tienen enormes estómagos hinchados sujetados con los brazos y las piernas. Las cabezas son redondas, normalmente tienen los ojos cerrados, párpados hinchados y labios prominentes; y suelen ser de género indeterminado.

Generalmente están tallados en basalto porfídico, un tipo de roca con una combinación de granos minerales grandes y pequeños que es común en las estribaciones de Centroamérica. Existen ejemplos ocasionales de figuras de este estilo elaboradas con otros materiales, como cerámica u otros tipos de roca.

Variaciones Entre las variaciones de forma en las que este estilo puede presentarse, se encuentran:

Esculturas completas

Esculturas sin cabeza (algunas de las cuales pueden estar deliberadamente desprovistas de ella) Esculturas que presentan únicamente la cabeza, sin cuerpo (que se reconoce como perteneciente a este estilo aunque no tengan el cuerpo de un barrigón).

En su cuerpo, algunas esculturas llevan collares o ropa, mientras que otras están aparentemente desnudas. Existen ejemplos con ombligos muy prominentes, mientras que otras no lo presentan. Algunos ejemplos tienen adornos en el pecho y algunas están sentadas sobre pedestales. Hay ejemplos que si bien corresponden al tipo general, no son tan obesas o grandes como la mayoría.

Los barrigones varían enormemente en tamaño y peso, desde los ejemplos más pequeños que pueden pesar tan solo unos pocos gramos y medir 4 centímetros, a monumentos que pesan 12 toneladas y miden 2 metros.

Datación y origen La datación de estos monumentos ha resultado problemática, ya que pocas de las esculturas más antiguas conocidas se han encontrado en su contexto original. Los investigadores, desde la década de 1950 hasta la de 1970, argumentaron que el estilo era derivado del olmeca (cultura que duró desde el 1500 a. C. hasta el 400 a. C., según la datación por radiocarbono) o que quizás era preolmeca.

Las investigaciones en Santa Leticia, llevadas a cabo por Arthur Demarest, se centraron en resolver el problema de la datación y dataron con certeza los monumentos 1 y 3 de Santa Leticia entre el 500 a. C. y el 100 d. C. en el período Posclásico tardío, utilizando una combinación de datación por radiocarbono y evidencia cerámica.

El que estos monumentos daten del Preclásico Tardío podría indicar que este estilo sería una derivación posterior de las cabezas colosales olmecas. Sin embargo, en contra de ello está el hecho de que la dirección de difusión del estilo parece haber sido de sur a norte, mientras que el corazón del territorio olmeca se encuentra al norte, en la costa del golfo de México, lo que indicaría una difusión esperada de norte a sur si los olmecas fueran realmente el origen del estilo; además de que también se han encontrado algunas esculturas que han sido datadas para el Preclásico medio como el monumento 7 de Chalchuapa (El Salvador) y el incensario de cerámica hallado en Colha (norte de Belice). Por lo que ello, tampoco responde a la pregunta sobre cual era la etnia de los escultores, a lo que suma el hecho de que, más adelante, estos monumentos fueron reutilizados en ocasiones especiales por poblaciones posteriores de la región (como se observa en Sin Cabezas, Copán y Teopán).

Según Julia Guersney, en base a sus investigaciones en los sitios La Blanca y El Ujuxte (departamento de San Marcos, Guatemala) y de que las esculturas más antiguas de este estilo (que datarían del preclásico medio) son por lo general pequeñas, estas esculturas se habrían originado a partir de las figurillas de arcilla que se utilizaban en el preclásico medio (que tienen caras hinchadas y ojos cerrados; teniendo varias la barriga y posición de las extremidades similar a las esculturas completas pero también con cabezas zoomorfas) y que abundaban para ese momento en los contextos doméstico, en las casas, para ser usadas probablemente en rituales. Los que paulatinamente serían apropiados por los gobernantes hasta que en el preclásico tardío, a lo largo de la costa y bocacosta pacífica, el uso de figurillas cesó y los rituales públicos aumentaron dramáticamente, trasladándose los actos rituales literalmente y simbólicamente a los centros ceremoniales de los sitios, concediendo con ello la posibilidad de mantener rituales tradicionales y creencias conservadoras (toleradas siempre bajo la supervisión y control de los gobernantes); siendo las esculturas de barrigones típicas un ejemplo del modo en que esa transición se manifestó.

Interpretación miniaturadeimagen|El monumento 99 de Takalik Abaj es una cabeza colosal de estilo barrigón con un rostro hinchado que sugiere un cadáver reventado. Los barrigones han sido interpretados de diversas maneras: se ha planteado la hipótesis de que representan a antepasados fallecidos; se les ha asociado con bebés o con el poco comprendido dios Gordo de la mitología mesoamericana; se han asociado con un grupo de entidades sobrenaturales relacionadas con el hogar. También, basado en la escultura hallada en Teopán (en la isla del lago de Coatepeque, del occidente de El Salvador), se los ha interpretado como mujeres embarazadas a término, posiblemente en pleno acto de dar a luz.

Una teoría sugiere que las esculturas representan a personas fallecidas con cuerpos hinchados, ojos cerrados, vientres distendidos y rostros abultados. La posición de las extremidades en algunos monumentos, si bien sigue los contornos naturales de la roca, da una idea de la posición de los cadáveres encontrados en fardos funerarios mayas posteriores. Es posible que el monumento 2 de Pasaco y la figura de barrigón de San Juan Sacatepéquez muestren la colocación de una cuenta de jade en la boca de la escultura. Aunque se ha sugerido que los monumentos en sí son marcadores de enterramientos, solo se han encontrado tres esculturas directamente asociadas con restos humanos. Una de ellas es la vasija incensario de cerámica procedente de Colha, en Belice; las demás son de El Trapiche (Chalchuapa) y Kaminaljuyu. Sin embargo, dado que la mayoría de estos monumentos no se encontraron en sus ubicaciones originales, es imposible saber si originalmente servían como marcadores de entierro.

izquierda|miniaturadeimagen|Un barrigón procedente de Monte Alto, expuesta en La Democracia. Una interpretación alternativa es que eran representaciones de la soberanía. Esto se deduce de la postura corporal representada en las esculturas, el tipo de adorno que a veces se muestra en ellas, los pedestales sobre los que a veces se asientan y los lugares ceremoniales donde se encuentran, así como su ubicación dentro de dichos lugares. La postura corporal con el cuerpo abultado simboliza el poder; las figuras están sentadas con las piernas cruzadas y con los brazos rodeando el cuerpo o sosteniendo un objeto. Se sabe que unos veinticinco monumentos exhiben un collar como adorno para el cuello, lo que sugiere nuevamente la existencia de un gobernante. Se conocen bases de pedestal de estas esculturas en Sin Cabezas, Antigua Guatemala, Kaminaljuyu, Santa Cruz del Quiché, Takalik Abaj, Tikal, Ujuxte, El Bálsamo, Los Cerritos y La Nueva en Guatemala, El Trapiche (Chalchuapa) en El Salvador y Copán en Honduras; lo que representa el 42% de los yacimientos. Si los pedestales son equivalentes a tronos, entonces el Monumento 58 de Bilbao también es relevante, ya que fue encontrado asociado a un altar o trono de piedra de cuatro patas y originalmente pudo haber estado colocado encima de él.

La diversidad de monumentos que se enmarcan dentro de ésta tradición escultórica y la individualidad de los monumentos respaldan el argumento de que estos representan a gobernantes individuales. Los monumentos pudieron haber sido vistos por los pueblos antiguos de la región como una representación tanto del gobierno como de sus ancestros. Distribución Los barrigones se distribuyen a lo largo de la vertiente pacífica del sur de Mesoamérica, desde Chiapas en México, pasando por Guatemala hasta El Salvador, así como en las tierras altas guatemaltecas. Se han encontrado algunos ejemplos más lejos, en las tierras bajas mayas de Guatemala y Honduras. Se encontró una figura de cerámica con forma de barrigón en Colha, al norte de Belice, y se ha datado por el 880–600 a. C., en el preclásico medio.

En 2008, Lauri McInnis Thompson y Fred Valdez Jr. realizaron un inventario y análisis de estos monumentos. Según dicho estudio, el número de monumentos, hallados para ese ese año, según su área de procedencia, era el siguiente:

ÁreaNúmero de monumentos%Chiapas (pendiente del Pacífico)44%Guatemala (vertiente del Pacífico)5155%Guatemala (tierras altas)1921%El Salvador88%Tierras bajas mayas55%Desconocido67%

El núcleo del área de distribución de éstos monumentos se encuentra dentro de una zona húmeda de valles rodeados por distintas elevaciones (como cerros o volcanes); cuyo terreno está compuesto por suelo volcánico y escombros arrastrados desde las elevaciones, en los que se encuentran bloques de basalto de origen natural de diversos tamaños que proporcionaron una materia prima práctica para la elaboración de estas esculturas que se han encontrado en importantes centros ceremoniales del área.

Chiapas (México) El número de monumentos encontrados en esta región, según el sitio arqueológico donde se los encontró, es el siguiente: SitioNúmero de monumentosIzapa1La Unidad2Tonalá - Tapanatepec1

Guatemala derecha|miniaturadeimagen|Monumento 109 en Takalik Abaj, un pequeño barrigón.

Las esculturas que han sido encontradas, en Guatemala, según su sitio y zona, son:

ZonaSitioNúmero de monumentosTierras altasAntigua Guatemala1Kaminaljuyu15Lago Atitlán1San Juan Sacatepéquez1Santa Cruz del Quiché1Costa del PacíficoEl Bálsamo1El Baúl1Bilbao3Chiquimulilla5Los Cerritos3Chocolá1La Concepción3Finca Solola (Tiquisate)3Giralda2La Gomera3Monte Alto6La Nueva2Obero2Pasaco2Sin Cabezas4Takalik Abaj8 – 11.Ujuxte2Tierras bajas mayasSan Bartolo1.Tikal1

En muchos sitios de la costa del Pacífico de Guatemala se han encontrado ejemplares de estas esculturas, como Takalik Abaj, Monte Alto, Bilbao y El Baúl. Los más antiguos de éstos monumentos se han datado para el Preclásico Medio, mientras que la mayoría datan del Preclásico Tardío.

Ejemplos bien conservados del Preclásico Tardío han sido descubiertos en Bilbao, en la llanura costera, y en Kaminaljuyu, en las tierras altas de Guatemala. Igualmente, un pequeño barrigón fue encontrado en la importante ciudad maya de Tikal, en las tierras bajas de Petén, Guatemala.