El debate científico sobre la transmisión del virus Andes (ANDV) hace referencia al conjunto de controversias metodológicas y epistemológicas que rodean la hipótesis de la transmisión de persona a persona (H2H) del virus Andes, el único hantavirus para el que se ha propuesto esta vía de contagio. A diferencia del consenso institucional establecido por organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la literatura científica primaria muestra que la evidencia disponible es de naturaleza probabilística y que ningún estudio ha controlado formalmente la co-exposición zoonótica simultánea como paso metodológico previo a la atribución causal de transmisión interpersonal.

El virus Andes y su reservorio

miniaturadeimagen|derecha| Oligoryzomys longicaudatus, el colilargo de cola larga, reservorio natural del virus Andes en la Patagonia chilena y argentina.

El virus Andes (ANDV) es un orthohantavirus endémico del cono sur de Sudamérica, cuyo reservorio natural es el roedor Oligoryzomys longicaudatus (colilargo de cola larga), distribuido de forma continua entre los 35° y 51°S de latitud en Chile y Argentina. Es el agente etiológico del síndrome cardiopulmonar por hantavirus (HCPS) en esa región, con una tasa de letalidad de entre el 35% y el 50%, la más elevada de todos los hantavirus conocidos. No existe vacuna aprobada ni tratamiento antiviral específico disponible para uso clínico a fecha de 2026.

La vía de transmisión dominante, universalmente aceptada, es zoonótica: inhalación de partículas virales aerosolizadas presentes en heces, orina, saliva y pelaje del O. longicaudatus infectado. Esta ruta explica la totalidad de los casos de hantavirus en el mundo excepto un subconjunto acotado de brotes documentados en la Patagonia chilena y argentina, atribuidos a transmisión interpersonal.

Un meta-análisis global de seroprevalencia (n=81.815) demostró que el personal sanitario — con alta exposición a casos humanos confirmados pero baja exposición a roedores — presenta tasas de seropositividad sistemáticamente inferiores a las de trabajadores rurales con exposición zoonótica directa, lo que constituye evidencia indirecta de peso a favor de la ruta zoonótica como vector dominante incluso en zonas endémicas de ANDV.

La hipótesis de la transmisión interpersonal

Origen y desarrollo

La primera descripción de transmisión H2H de ANDV data de 1996, durante un brote en El Bolsón, Río Negro, Argentina. Desde entonces se han documentado varios clusters en los que la secuencia de casos, los tiempos de incubación y los datos de contacto interpersonal son coherentes con una cadena de transmisión entre personas. El brote de Epuyén (Chubut, Argentina, 2018–2019) — con 34 casos confirmados y 11 muertes — es el mayor evento H2H documentado en la historia de ANDV.

Sin embargo, el mismo estudio que analiza el brote de Epuyén contiene un hallazgo frecuentemente omitido en la comunicación pública: el análisis filogenético confirmó que el brote completo derivó de un único evento de spillover zoonótico. Un solo individuo se infectó por exposición a roedores, y desde ese origen se generó toda la cadena interpersonal posterior. Los tres "superspreaders" identificados se infectaron originalmente por roedores, no por humanos. Sin el spillover zoonótico inicial, no existiría brote de ANDV.

La revisión sistemática de referencia

La revisión sistemática de Jonges et al. (2022), la más rigurosa disponible sobre este tema, analizó los 22 estudios existentes sobre transmisión H2H de ANDV. Sus conclusiones son metodológicamente precisas y raramente enfatizadas: la evidencia de los estudios comparativos — los únicos con capacidad para hacer inferencias causales — no respalda la hipótesis de H2H. El único estudio prospectivo de cohorte disponible fue clasificado con serious risk of bias por no controlar la co-exposición ambiental a roedores. Los estudios no comparativos sugieren que H2H es posible, pero explícitamente no pueden hacer inferencias causales.

La revisión concluye con una recomendación que resume el vacío científico existente: se necesitan estudios de cohorte y caso-control bien diseñados que controlen la co-exposición a roedores. Dichos estudios no existían a la fecha de publicación de la revisión ni en los años posteriores.

El factor de confusión estructural: la co-exposición zoonótica

El problema metodológico central que atraviesa toda la literatura sobre H2H de ANDV es uno que los propios investigadores reconocen pero que no ha sido resuelto: la co-exposición zoonótica simultánea es estructuralmente indistinguible de la transmisión H2H en todos los escenarios naturales estudiados.

Los brotes de ANDV ocurren en zonas donde el reservorio O. longicaudatus circula de forma activa y permanente. Cuando dos personas que conviven se infectan en secuencia compatible con H2H, existe siempre la posibilidad alternativa de que ambas hayan sido expuestas al mismo roedor infectado — o a roedores distintos del mismo foco — en el espacio doméstico compartido.

El estudio de Alonso et al. (2020) sobre el cluster de El Bolsón 2014 es el más explícito al respecto. Los primeros dos casos eran gemelos que compartían habitación y cama. A pesar de ejecutar secuenciación genómica completa, el propio estudio declara: co-exposure of P1 and P2 should not be discarded as a source of infection because these persons lived in the same house where they shared the same room and bed.

El estudio prospectivo de Ferrés y Vial (2007), el más citado como evidencia de H2H, documenta un riesgo del 17,6% en parejas sexuales frente al 1,2% en otros contactos domiciliarios. Este gradiente de riesgo es coherente con H2H pero también con co-exposición diferencial: las parejas sexuales comparten cama, habitación y microambiente doméstico con mayor intensidad que otros convivientes, colocándolas en mayor riesgo de exposición compartida a roedores en el espacio íntimo. Ambas hipótesis predicen exactamente el mismo gradiente de riesgo observado.

Plausibilidad biológica de la transmisión interpersonal

Presencia viral en fluidos humanos

Estudios de mecanismo biológico han documentado la presencia de RNA viral y virus viable en múltiples fluidos de pacientes con ANDV confirmado: sangre, saliva, fluido gingival crevicular, secreciones nasofaríngeas y orina. La detección de virus viable mediante cultivo celular en fluidos orales constituye el hallazgo más relevante, al implicar que el material es potencialmente infeccioso.

Estudios histológicos han detectado presencia viral e inmunomarcaje en glándulas salivales y epitelio alveolar de casos fatales humanos, aportando base anatómica para la hipótesis de transmisión por vía respiratoria o salivar.

Se ha documentado un caso de transmisión materno-infantil vía lactancia, con detección de RNA viral y proteínas de ANDV en células de leche materna.

Limitaciones de la plausibilidad biológica

La presencia de virus en fluidos humanos es condición necesaria pero no suficiente para demostrar transmisión H2H. Cualquier paciente con ANDV adquirido por ruta zoonótica también tendrá virus en saliva, y cualquier contacto de ese paciente que habite en zona endémica tendrá probabilidad no nula de exposición ambiental independiente. La plausibilidad biológica no equivale a demostración causal y no resuelve el problema de la co-exposición.

El modelo animal: limitaciones críticas

Hamster sirio como modelo estándar

Entre el 85% y el 90% de los estudios experimentales sobre ANDV utilizan el hamster sirio dorado (Mesocricetus auratus) como modelo animal. M. auratus es el único modelo que replica HPS letal con ANDV en condiciones de laboratorio, lo que explica su adopción generalizada.

Sin embargo, M. auratus no existe en Sudamérica, no coevolucionó con ANDV, y no tiene los mismos receptores de entrada, respuesta inmune ni patrones de shedding viral que O. longicaudatus. No existe ningún estudio comparativo publicado que valide la extrapolación de resultados entre ambas especies. Toda la base experimental de vacunas, antivirales y mecanismos de transmisión descansa sobre un modelo cuya relevancia biológica para el problema real no ha sido formalmente demostrada.

El experimento de transmisión horizontal en hamsters

Riesle-Sbarbaro et al. (2023) documentaron transmisión horizontal de ANDV en el 45% de hamsters naïve cohabitantes con animales inoculados. Este resultado se cita frecuentemente como demostración experimental de H2H. Sin embargo, el diseño experimental — jaula compartida — replica exactamente el escenario de co-exposición a excreciones contaminadas en espacio cerrado, sin distinguir entre transmisión por aerosol respiratorio directo y transmisión por contacto con excreciones del animal infectado en el espacio compartido.

Cepa de laboratorio no representativa

Bellomo et al. (2023) demostraron que ANDV/CHI-9717869 — la cepa usada como estándar en la mayoría de estudios experimentales — es un outlier genético no representativo de las cepas silvestres circulantes en brotes naturales. Además, identificaron que solo tres sustituciones aminoácidas caracterizan el clade de cepas asociadas a transmisión H2H eficiente, lo que sugiere que la capacidad de transmisión interpersonal es un fenotipo raro, no universal en ANDV.

Problemas metodológicos sistematizados

La literatura científica sobre transmisión de ANDV presenta una serie de limitaciones metodológicas que pueden clasificarse por su gravedad:

Limitaciones que invalidan inferencias causales

Ningún estudio ha controlado formalmente la co-exposición zoonótica simultánea antes de atribuir transmisión H2H, lo que constituye la omisión metodológica más grave del campo. La ausencia de seroprevalencia basal medida en los contactos antes de la exposición documentada impide distinguir seroconversión nova de exposición previa no registrada. La falta de vigilancia ecológica sincrónica — captura y secuenciación de roedores en el entorno domiciliario durante el período de exposición relevante — hace imposible el análisis filogenético comparativo humano-animal que permitiría la adjudicación causal.

Limitaciones que distorsionan las conclusiones

Los estudios usan lenguaje probabilístico correcto — "probable," "compatible con," "sugiere" — que en la comunicación institucional y mediática se convierte sistemáticamente en "confirmado" o "demostrado." Los tamaños muestrales son insuficientes para inferencia estadística robusta: la mayoría de estudios de cluster analizan entre tres y cinco casos. La ausencia de estudios negativos publicados — ningún cluster investigado y concluido como co-exposición zoonótica ha sido publicado — es un indicador clásico de sesgo de publicación severo. El paradigma institucional establecido en los años 2000 genera presión editorial que sobrerepresenta evidencia favorable a H2H.

Limitaciones que restringen la generalización

Casi toda la evidencia sobre H2H de ANDV proviene de dos provincias argentinas y una región chilena, con sesgo geográfico que impide extrapolación directa a otros contextos. El período de incubación de 7–39 días — con mediana de 18 días — es utilizado en algunos estudios como evidencia de H2H, cuando en realidad es igualmente compatible con exposición zoonótica producida en cualquier momento de ese rango. La seroprevalencia similar entre personal sanitario y población general en Chile contradice directamente la hipótesis de H2H eficiente, dato que raramente recibe énfasis en la literatura.

Admisiones institucionales sobre los límites de la evidencia