Pimelia granulicollis, también conocido como bombón o pimelia de las arenas, es una especie de coleóptero de la familia Tenebrionidae descrita por Wollaston en 1864.

Descripción Pimelia se caracteriza por presentar un mentón cuadrado o cordiforme, antenas con los primeros antenómeros largos, con los segmentos distales algo globosos y el décimo y undécimo fusionados, y un cuerpo compacto, con la cabeza y el protórax más estrechos que los élitros.

Pimelia granulicollis se diferencia del resto de especies de Pimelia por la ausencia de un escudete elitral visible, incluyéndose junto a Pimelia fernandezlopezi en el subgénero propio Aphanaspis. Se diferencia de este último por presentar intervalos elitrales completamente negros, sin pilosidad de color pajizo.

Presenta una longitud de 16-25 mm, el cuerpo abombado, de color negro semimate y sin pilosidad corporal, a excepción de la parte dorsal de las tibias y ocasionalmente en la base de los élitros, otorgándole un color blanquecino.

Es un escarabajo no volador, con patas largas y gráciles para la locomoción a la carrera, por lo que su capacidad de dispersión es limitada.

Rasgos ecológicos Al igual que el resto de especies de Pimelia, se trata de una especie adaptada a vivir en condiciones xéricas extremas. En estas circunstancias, la longitud de las patas ayuda a alejar el cuerpo de la superficie cuando las temperaturas son elevadas, y su coloración enteramente negra puede suponerle una ventaja para la absorción de calor durante las últimas y primeras horas del día, período entre el que se comprende la mayor parte de su actividad diaria. Es un coleóptero eminentemente sabulícola, pudiéndose encontrar en zonas arenosas litorales, aunque ocasionalmente también puede habitar antiguos cultivos o depósitos de arena alejados de la costa, a hasta 200 metros sobre el nivel del mar.

En estos ambientes se refugia bajo rocas, enterrado en la arena o bajo vegetación psamófila.  Es bastante oportunista, de hábito alimenticio fitófago o saprófago.

Se desconocen en gran parte sus relaciones ecológicas con otros organismos, aunque probablemente no hay depredadores especializados en consumir Pimelia granulicollis en su rango de distribución. Sin embargo, se ha documentado la depredación ocasional por parte de algunas aves como el cernícalo vulgar, y fue mediático el caso de la llegada accidental de una carraca abisinia a Gran Canaria, que incorporaba de forma regular a esta especie en su dieta.

Rasgos biogeográficos El género Pimelia se distribuye en zonas áridas del oeste del Paleártico y el norte de África. Pese a su reducida diversidad morfológica (debido a un fenómeno de “estasis”), ha diversificado en alrededor de 320 especies, siendo notorio en archipiélagos como las Canarias, donde cuenta con 14 taxones endémicos monoinsulares (excepto Pimelia lutaria). miniaturadeimagen|191x191px|Dunas de Maspalomas miniaturadeimagen|190x190px|Barranco de Arguineguín Pimelia granulicollis es un endemismo de Gran Canaria, cuya distribución se restringe a las pocas zonas litorales sabulícolas hacia el oeste, noreste, este y sur de la isla. En el único litoral arenoso del noreste de la isla se encuentra sustituido por Pimelia estevezi.

Ha sido citado en lugares como las dunas de Guanarteme, Tufia, Arinaga, Playa del Burrero, Maspalomas y el barranco de Arguineguín, aunque en algunos lugares como las dunas de Alcaravaneras ha desaparecido en tiempos recientes, y algunas poblaciones como las de Guanarteme se encuentran muy aisladas y fragmentadas, con haplotipos exclusivos en estas localidades. Actualmente, la mayor población se encuentra en Maspalomas y el barranco de Arguineguín.

Forma parte de un linaje originado a partir de un ancestro de Tenerife que colonizó Gran Canaria y La Gomera en un proceso de radiación adaptativa, posiblemente tras eventos de extinción masiva por vulcanismo en Gran Canaria. Sin embargo, su distribución actual probablemente no es representativa de lo que fue en el pasado, debido a las amenazas a las que se enfrenta su hábitat.

Ciclo vital Tiene hábitos principalmente nocturnos, aunque puede mostrar actividad diurna ocasional durante la primavera; durante el día, para combatir las condiciones de aridez, permanece enterrado en la arena o bajo refugios naturales durante las horas de mayor insolación.  

Aunque el ciclo de Pimelia granulicollis es en gran parte desconocido, el patrón básico es el común en Tenebrionidae, con un ciclo holometábolo. El ciclo vital inicia con la puesta, que se deposita en sustratos blandos. Esta puede realizarse a lo largo del año, dado que es una especie multivoltina, motivo por el cual se pueden encontrar individuos adultos en cualquier época del año, gracias a la relativa estabilidad térmica de su hábitat costero.Las larvas se desarrollan en el suelo y se alimentan de materia orgánica, habitualmente plantas en descomposición. Tras pasar por diversos estadios larvarios, entran en una fase de pupa precedida por una fase de prepupa, para finalmente emerger como adultos.

Aunque la supervivencia de los adultos en el medio natural es desconocida, en cautividad pueden alcanzar una longevidad de hasta 3 años. Al igual que otras especies de Pimelia, posee glándulas defensivas para disuadir a potenciales depredadores. Estado de conservación y amenazas Las amenazas que enfrenta Pimelia granulicollis son severas y han llevado a la especie a una situación crítica de conservación, lo que ha comportado su catalogación como “En peligro de extinción” a nivel estatal, aunque la especie no ha sido evaluada globalmente por la IUCN. No existen datos detallados acerca del tamaño poblacional.

La pérdida y degradación del hábitat es la amenaza más significativa para la especie. La ocupación urbanística masiva de gran parte del litoral de Gran Canaria ha provocado la desaparición de extensas áreas de dunas y arenales, mientras que el hábitat remanente sufre una degradación continua debido al vertido de escombros y basuras, así como al tránsito de vehículos (rodaduras) que compactan el sustrato arenoso necesario para realizar sus puestas. Incluso en los lugares donde la especie resiste, su densidad poblacional es baja.

Uno de los efectos colaterales de la pérdida y degradación del hábitat es la fragmentación de la población, de forma que las poblaciones actuales se encuentran aisladas entre sí. Este aislamiento impide el flujo génico, aumentando la vulnerabilidad de cada núcleo poblacional ante eventos estocásticos o cambios ambientales, y se considera que es una de las causas por las que han desaparecido poblaciones distribuidas de forma continua a lo largo de la costa. En la actualidad, la población de Guanarteme es la más aislada y vulnerable, en encontrarse en el casco urbano de Las Palmas.

En la actualidad, se han llevado a cabo diversas acciones de conservación de la especie en las poblaciones remanentes, y desde hace años está prevista la elaboración de un proyecto de recuperación de la especie. A pesar de no haberse publicado el plan aún, durante los últimos años se han aprobado planes urbanísticos para garantizar la conservación de la especie en algunas de las poblaciones remanentes, restringiendo la expansión urbana, y en el núcleo de Guanarteme, el más crítico, se han llevado a cabo acciones de mejora del hábitat y divulgación de la especie.

Referencias

Categoría:Tenebrionidae Categoría:Pimelia