Francisco Bastos Ansart (Zaragoza, 26 de noviembre de 1875 – Barcelona, 25 de octubre de 1943) fue un ingeniero militar, empresario, político y escritor español. Biografía

Formación militar y carrera Hijo de un oficial militar y profesor de matemáticas en la Academia Militar de Zaragoza y hermano mayor del cirujano Manuel Bastos Ansart, Francisco Bastos Ansart se matriculó en 1890 en la Academia Militar General de Toledo y continuó su formación en la Academia Especial de Ingeniería de Guadalajara, de la que se graduó en marzo de 1896 con el rango de teniente. Su primer destino fue el regimiento de pontoneros en Zaragoza, pero también trabajó simultáneamente en la fábrica Electra Peral Zaragozana. En 1897 fue asignado a unidades de combate en Cuba, que lucharon contra los insurgentes en la Guerra de Independencia de Cuba.

Trayectoria profesional A su regreso a Zaragoza en 1899, Bastos fue puesto al frente del diseño preliminar de un ferrocarril y de la explotación de los yacimientos de carbón de Utrillas, en la provincia de Teruel. En 1900, fundó la empresa Minas y Ferrocarriles de Utrillas, donde fue nombrado director técnico y fundó en 1904 la empresa Electroquímica Aragonesa, donde ocupó el cargo de director general. Al mismo tiempo, estudiaba las posibilidades de establecer una industria del aluminio en el norte de Aragón, para lo cual la fuerza motriz del río Ésera sería favorable.

En enero de 1909 fue ascendido a capitán y se encontró en la posición de oficial supernumerario de la IV Región Militar, residiendo en Barcelona, antes de ser trasladado ese mismo mes al cuartel general de ingeniería en San Sebastián, donde fue reincorporado a filas en febrero. Poco después recuperaba de nuevo su puesto de supernumerario en Barcelona. En 1911, tras vender sus instalaciones en el Ésera, estableció su oficina privada de ingeniería en Barcelona, donde fue autor de numerosos proyectos, entre los que destacan el metro de Barcelona, la red de tranvías de Palma de Mallorca, el sistema de transporte por cable en los Pirineos catalanes y la fabricación de explosivos en Melilla. En 1913, fundó la empresa Bastos y Cía., tras adquirir una empresa ya existente.

En 1918, el gobierno le encomendó la organización del transporte y distribución del carbón de Asturias.

Político y empresario En junio de 1919 se concedió a Bastos —que hasta entonces siempre había ostentado la categoría de oficial supernumerario— una licencia para la I Región Militar con motivo de su elección como diputado a las Cortes por la circunscripción de Boltaña, en la provincia aragonesa de Huesca, a los pies de los Pirineos. En 1920, fue nombrado vicepresidente de la Unión Aragonesista en Barcelona, un partido político cuyo objetivo era «la defensa de los ideales regionalistas en relación con la vida de Aragón y con la colonia de Barcelona»..

Bastos fue reelegido para su escaño como miembro del parlamento, primero en las elecciones de 1920 y luego en las de 1923. Estas sucesivas victorias electorales en una circunscripción montañosa y pobre erosionaron el casi monopolio de la política local y provincial que ostentaban los liberales. Se llegó a una especie de pacto entre Bastos y el gobierno liberal de la provincia, según el cual este último ya no intentaría obstaculizar su trabajo, ni acusarles de «catalanismo» durante las siguientes elecciones, a cambio de que se mantuviera el statu quo. El pequeño campesinado local se vio así representado por una figura en el origen de las importantes obras hidroeléctricas cuya producción serviría a la acelerada industrialización de Cataluña, entonces en marcha, en particular de Barcelona..

En relación con la situación en el Marruecos español, tras el desastre de Annual, Bastos, ascendido a comandante mientras tanto, elogiaba en una de sus obras de 1921 dedicado al Desastre la reacción sana y unánime mostrada por la opinión pública española,

Y declaró respecto a los insurgentes del Rif que «no debe haber otra solución que exterminarlos». Identificó al general Silvestre y al alto comisionado en Marruecos, Berenguer, como los principales culpables de la debacle de Annual y abogó por abandonar su método de ocupación, basado en la «mancha de aceite» y la adopción de una estrategia diferente, basada en columnas más móviles y dando prioridad a la ciudad de Axdir, bastión de Abd el-Krim y capital de la República del Rif..

Entre 1922 y 1925, Bastos Ansart fue director gerente de la Compañía Arrendataria de Tabacos, cargo desde el cual se esforzó por combatir el contrabando de tabaco, y fundó en 1921 la empresa Formio Argentina en Argentina. En las elecciones generales españolas de 1933 se presentó como candidato independiente en la circunscripción de Barcelona, pero se registró en la lista de la Liga Catalana.

Participación en la Guerra Civil Al estallar la Guerra civil en julio de 1936, Bastos, teniente coronel del cuerpo de ingenieros de permiso en Barcelona, logró escapar de la Cataluña republicana y llegar a la zona nacionalista. A partir de junio de 1937, sirviendo en Bilbao como miembro permanente de la Comisión Militar de Incorporación y Movilización Industrial, se propuso reactivar las cuencas mineras de Vizcaya y Santander, y organizó la militarización del personal empleado en fábricas y talleres, un proceso que luego extendería a toda España bajo la dominación nacionalista.

En enero de 1938 fue asignado a la sede de Ingeniería en Málaga, combinando este cargo con el de delegado para la Zona Sur de la Comisión Técnica Asesora de los Campos de Concentración de Prisioneros de Guerra. En este último cargo, llevó a cabo numerosos estudios y trabajos sobre el uso de prisioneros de guerra para la producción industrial, que pudieron haber servido de inspiración para la posterior creación del Patronato para la Redención de Penas por el Trabajo, una organización encargada de gestionar el trabajo forzoso de los presos políticos en el período posterior a la Guerra Civil..

En julio de 1940, habiendo alcanzado la edad legal de jubilación, Bastos se jubiló.

Publicaciones

(2 volúmenes) (novela) Es posible que esta novela pudiese inspirar a Eduardo Mendoza en la concepción de su novela La verdad sobre el caso Savolta de 2001, en la que se encuentran varios personajes de Bastos Ansar, así como la misma situación espacio-temporal, la misma temática y un desarrollo similar. (antología de relatos)

Referencias

Bibliografía

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