La Lex Cornelia de sicariis et veneficis (or veneficiis fue una lex (ley) romana promulgada por Lucio Cornelio el año 81 a. C. durante su periodo como dictador para la promulgación de leyes y para el establecimiento de la República (legibus scribundis et rei publicae constituendae)Apiano, Guerras Civiles, 1.99 que tuvo como principal objetivo castigar asesinos, brujos, abortionistas, sacrificios humanos y magos malignos, aunque más tarde se aplicó el castigo a la castración y circuncisión, estando vigente durante el reinado de Justiniano I en el Digesto, Justiniano, 48..2.

Estructura La ley estuvo estructurada por diversas provisiones descritas por el jurista romano Paulo, de las que se encuentran:Paulo, Sententiae, 5.23.14-9.D. Ogden, Magic, Witchcraft, and Ghosts in the Greek and Roman Worlds, Oxford: 2009. 279

Condena a trabajo forzado en las minas aquellos que provean pociones de amor o abortivas si pertenecen a la clase baja (humiliores), destierro a una isla si pertenecen a la clase alta (honestiores), o ejecución si la poción provoca la muerte.

Condena a las fieras o a la crucifixión aquellos que practicasen hechizos de embrujo o de atadura, al igual que aquellos que practicaran la magia y, en caso de ser un magus (mago) profesional, a la hoguera.

Condena a las fieras aquellos que practicasen sacrificios humanos o ofreciesen sangre humana en los templos si pertenecen a las clases bajas, y ejecución si pertenecen a las clases altas. Confiscación de bienes y quema publica de libros a poseedores de libros sobre magia (libri artis magicae), junto al exilio si pertenecen a la clase alta o ejecución si pertenecen a la clase baja. Ejecución a proveedores de medicamentos que se administren como cura pero provocaran la muerte si pertenecen a la clase baja o desterrados a una isla si pertenecen a la clase alta.

La ley supuso un cambio significativo al sustituir la pena tradicional de la poena cullei (que consistía en coser al condenado dentro de un saco y arrojarlo al río) impuesta a envenenadores y practicantes de magia maligna, por castigos más habituales.

La pena máxima original impuesta a los ciudadanos condenados disponía el destierro a una isla y la confiscación de bienes, pero en el bajo imperio se convirtió en norma la imposición de la pena capital en sus diversas formas, con distinción entre honestiores y humiliores.Digesto, Justiniano, 48.8.2.La ley, además, no solo castigaba al envenenador, sino también, de forma igual aunque diferenciada, a los proveedores y fabricantes de la poción que había provocado la muerte.Digesto de Justiniano, 48.8.2.

La preocupación de las disposiciones contra los proveedores de abortivos parece ser para salvaguardar la vida de la madre (por cuyo asesinato o puesta en peligro se acusaría al proveedor) y no la del feto.

Las sanciones previstas en la Lex Cornelia de sicariis et veneficis fueron impuestas por Adriano a los castradores (prohibidos de manera general por Domiciano) y, por edicto de Antonino Pío, a todos aquellos que practicaran la circuncisión a los varones, con una excepción especial para los judíos.P. Schafer, Judeophobia: Attitudes Toward the Jews in the Ancient World, Cambridge, Mass: 1997. 104.Origen, Contra Celsum, 2.13.

Referencias

Categoría:República romana en el siglo I a. C. Categoría:Derecho romano Categoría:Leyes romanas Categoría:Justiniano I Categoría:Siglo VI a. C.