El Teatre Líric Català o Teatro Lírico Catalán en su traducción al castellano (1901; 1910; 1922-1923) fue una empresa escénica fundada por Enric Morera i Viura en el contexto del Modernismo catalán y del movimiento catalanista con la voluntad de plantear una alternativa lírica a la zarzuela, presente en la mayoría de los teatros catalanes. Pretendía formar una nueva sensibilidad basada en modelos literarios y plásticos propios, estableciendo una interrelación de las artes, concretamente con la literatura, la escenografía, el diseño y la creación lírica. miniaturadeimagen|Enric Morera i Viura, fundador de la empresa Teatre Líric Català La temporada inicial se desarrolló en el Teatro Tívoli, organizada por Enric Morera como director musical e Ignasi Iglésias como director de escena, y tuvo lugar durante los dos primeros meses de 1901. A pesar de su breve duración, la temporada supuso el encargo y estreno de gran cantidad de títulos líricos en catalán que posteriormente continuaron en cartelera, representados por otras empresas o compañías aficionadas. L'alegria que passa, de Santiago Rusiñol y Enric Morera, y La reina del cor, de Ignasi Iglésias y Enric Morera, fueron los títulos estrenados en esta temporada que más continuaron representándose en los años venideros.
Pese a que algunas producciones resultaron grandes éxitos, la empresa recibió duras críticas por parte de otros sectores catalanistas que preferían que el género nacional catalán fuera operístico y no se pareciera tanto formalmente a la zarzuela como lo hacían las producciones de Morera. El compositor decidió clausurar a la empresa sin llegar al final de la temporada para evitar la quiebra económica. Aunque se fundó una asociación bajo el nombre Foment del Teatre Líric Català para aglutinar a socios que financiaran los proyectos líricos, la iniciativa no llegó a consolidarse. Posteriormente, otras empresas retomaron la tarea de producir teatro lírico catalán, con líneas artísticas y propuestas estéticas diferentes, como fueron los Espectáculos-Audiciones Graner (1905-1908) con las "visiones musicales", para los que Morera también trabajó como compositor aceptando los encargos del director artístico Lluís Graner.
Cuando esta empresa también quebró y abandonó las producciones líricas, un nuevo intento de restablecer la empresa de Teatre Líric Català tuvo lugar en 1910 en el Teatro Español y en el Teatro Granvia, con Bruno Güell como director artístico, Josep Santpere como director de la compañía y Francesc Montserrat Ayarbe como director musical. El promotor de la temporada habría sido Artur Balot, actor lírico que formó parte de la compañía de los Espectáculos-Audiciones Graner. La empresa no tuvo el mismo éxito de público que habían tenido las anteriores, dado que gran parte de los títulos representados ya eran conocidos por el público, y la inversión en escenografía no alcanzó el nivel de excelencia que había establecido Lluís Graner con sus espectáculos.
Después de una década de producciones individuales y compañías itinerantes, Enric Morera promovió un nuevo intento de establecer e institucionalizar una temporada de Teatre Líric Català en 1922. Lluís Reig fue el organizador del proyecto, alquilando el Teatro Tívoli de nuevo y poniendo a Morera en contacto con Josep Bergés. En total, se representaron 26 títulos líricos entre octubre de 1922 y enero de 1923, pero la empresa volvió a cerrar de forma precipitada por falta de repertorio. Sin embargo, se estrenaron títulos tan relevantes como Pel teu amor de Miquel Poal-Aragall y Josep Ribas, que incluye la canción Rosó, una de las más versionadas en la historia de la música catalana hasta la actualidad.
Precedentes
Primeras aportaciones Las primeras aportaciones al repertorio lírico catalán son obra de Josep Anselm Clavé, que en 1858 estrenó en el Teatro del Liceo L'aplec del Remei que causó bastante interés y fue seguida por L'art de la bruixeria, obra con letra de Conrad Roure y Vidal y Valenciano que no llegó a estrenarse por motivos políticos. Estas piezas esbozaban las futuras constantes del género lírico: inspiración en temas populares catalanes y técnicamente fáciles. miniaturadeimagen|309x309px|Libreto del drama lírico Garín de Tomás Bretón Más tarde, Apel·les Mestres (letrista) y Josep Rodoreda (compositor) escribieron La nit al bosc, estrenada en agosto de 1883 y que hizo ver a los pioneros del modernismo que este tipo de obra, de clara influencia wagneriana, era el camino a seguir para renovar y regenerar la sociedad barcelonesa. También, el maestro Tomás Bretón estrenó Garín en mayo de 1892, dando lugar a la polémica y al rechazo por parte de los núcleos más radicales del catalanismo, que consideraban que Bretón (de origen castellano) había usurpado el patrimonio cultural catalán y realizado una resolución errónea de los temas musicales autóctonos. Esta polémica implica también el rechazo a los modelos líricos italianos que utilizó Bretón en esta obra.
A mediados de abril de 1897 confluyen distintas iniciativas comprometidas con el teatro lírico. En este contexto se realizaron La flor de la vall de Apel·les Mestres y Joan Goula estrenada el 2 de junio de 1897 y Vesprada d'estiu de Conrad Roure y Joan Goula, estrenada el 25 de junio del mismo año. Otras obras de teatro lírico catalán que surgieron en este momento fueron: La hidra encantada de Josep Lapeyra, Euda d'Uriac de Amadeu Vives, Les monges de Sant Aimant con libreto de Àngel Guimerà y música de Enric Morera (estrenado en traducción al italiano), María del Carmen de Enric Granados basada en Josep Feliu i Codina, o Artús de Amadeu Vives con libreto de Sebastià Trullol i Plana.
Por tanto, el origen del teatro lírico en catalán es anterior a la empresa de Teatre Líric Català, pero el proyecto que puso en marcha Enric Morera fue pionero por su propósito ideológico nacionalista, como explica Xosé Aviñoa: combatir el «mal gusto» de la zarzuela, denominada «género momento» y comprometer las mejores plumas musicales. No solo el rechazo a lo foráneo despertó el interés por crear un teatro lírico catalán, sino el gran auge teatral de los últimos años del siglo y la recepción de autores como Maeterlinck, Björnson, Henrik Ibsen o tardíamente de Richard Wagner. Su influencia hizo creer que la renovación de la cultura nacional se podía producir por medio del teatro lírico, el cual permitía, introducir planteamientos nuevos, la estética simbolista, los ideales del teatro nórdico, los conceptos de arte total de Wagner y, además, con unos medios que lo hicieran entendedor al gran público.
Enric Morera Cuando Enric Morera regresó de Bruselas se convirtió en el principal defensor y activista por la consolidación de un género de teatro lírico catalán, por lo que llegó a contar con la cooperación de los principales libretistas del momento.
La primera obra de teatro lírico de Morera fue Jesús de Natzaret, con letra de Àngel Guimerà y estrenada el 3 de mayo de 1894. Su segunda obra fue Les monges de Sant Aimant, que volvía a tener a Àngel Guimerà como libretista. Esta obra se estrenó el 24 de abril de 1895 en el Teatro Novedades y contó con la colaboración de los escenógrafos Francesc Soler y Rovirosa, Miquel Moragas y Maurici Vilomara y el figurinista Lluís Labarta. La fada miniaturadeimagen|390x390px|Cartel de Miquel Utrillo para La fada (1897)El drama lírico La fada supuso la consecución de los ideales de ópera total wagneriana. Se presentó un fragmento en septiembre de 1896 en una fiesta íntima en el Cau Ferrat de Sitges, pero el estreno se realizó en febrero del año 1897, convirtiéndose en la protagonista de la cuarta edición de las fiestas modernistas de Sites. Después de dos años sin celebrarse, esta edición estuvo dedicada a la consagración de los principios musicales del modernismo y contó con la asistencia de muchas personalidades de las distintas clases sociales que acudieron.
La acción de la ópera se sitúa en el estanque Negro, en las montañas que se alzan entre el Conflent y Fenolleda, durante el reinado de Jaime I. El caballero Jausbert de Paracolls ha huido a las montañas con su amada Gueralda de Èvol a causa de la rivalidad de sus familias. Cuando un hada del paraje ve a Jausbert se encapricha de él. El Señor de Èvol, padre de Gueralda, les ha perseguido con sus hombres armados y un combate hiere mortalmente a Jausbert. El padre se lleva a la hija y deja a Jausbert muerto. Finalmente, su cuerpo cae en brazos del hada que le deseaba. L'alegria que passa miniaturadeimagen|290x290px|Cartel pintado por el propio Santiago Rusiñol para L'alegria que passa (1898)Morera compuso L'alegria que passa en 1898. Con letra de Santiago Rusiñol, se estrenó en el Teatro Lírico a principios de 1899 gracias al Teatre Íntim de Adrià Gual. La obra se basa en una dramaturgia simbolista, presentando una escena cotidiana del paisaje rural catalán con una estética decadentista y elevando a sus personajes como elementos simbólicos de las dificultades que encontraba la cultura modernista para renovar la escena cultural catalana, utilizando un lenguaje altamente poético.
La obra gozó de una muy buena recepción y fue el empuje que Morera necesitaba para inaugurar una temporada específica de teatro lírico catalán. Posteriormente, la obra gozó de una extensísima recepción popular y se mantuvo en cartel durante múltiples décadas, representada en medio centenar de municipios catalanes por todo tipo de compañías profesionales y aficionadas. Se han documentado más de 200 producciones distintas desde su estreno en 1899 hasta el final del movimiento del teatro lírico catalán en 1923. Seguramente se trate de la obra de teatro musical en catalán más representada.
Fundación del Teatre Líric Català En 1900, los padres de Morera remigraron de Argentina a España y se establecieron en Barcelona, lo que le permitió al compositor explicarle a su padre la idea que tenía para formar la empresa del Teatre Líric Català. Con esta pretendía defender las costumbres autóctonas frente a la influencia extranjera del género chico. Finalmente, le alquiló el Teatro Tívoli para la temporada de invierno de 1901 para instalar el nuevo proyecto del Teatre Líric Català, de la que Enric Morera fue el director musical, Ignasi Iglésias el director escénico, Miquel Utrillo fue subdirector artístico y Celestí Sadurní el director de orquesta. La empresa empezó encargando obras de nuevo estreno para conformar su repertorio y agrupó una compañía formada por 10 actrices y 15 actores.
La temporada comenzó el 12 de enero de 1901 con la intención —no conseguida— de tener una larga duración y con sesiones organizadas de la forma habitual en la época: la compañía mantenía diversas obras en cartel que alternaba y combinaba en las diferentes sesiones que ofrecían a lo largo de la tarde y noche, un modelo similar al teatro por horas. Pese a la corta duración de la temporada de Teatre Líric Català, esta fue una de las empresas culturales de las que más se habló en la prensa del momento, generando un notable impacto popular. Las obras que se presentaron fueron: