miniaturadeimagen|"Árbol de las virtudes", dónde se representa las siete virtudes en una forma de árbol. El Catecismo de la Iglesia Católica define virtud como tender hacia el bien, lo busca y lo elige a través de acciones concretas. En ocasiones se mezclan o confunden las siete virtudes principales con las siete virtudes capitales.
Siete virtudes principales Las siete virtudes principales o VII Virtutibus Principalibus, nombre puesto por Guillermo de Pagula en Oculus Sacerdotis son la combinación de las cuatro virtudes cardinales de prudencia, justicia, fortaleza y templanza, con las tres virtudes teologales de fe, esperanza y caridad.
Esta combinación la materializó Tomás de Aquino en su segunda parte de la Summa Theologiae, a pesar de que San Agustín ya había hablado sobre las virtudes cardinales en De las costumbres de la Iglesia Católica y de los maniqueos y de las virtudes teologales en Manual de la fe, la esperanza y la caridad, pero en libros separados sin conexión.
Siete virtudes capitales Las siete virtudes capitales, también conocidas como siete virtudes vivas, siete virtudes contrarias o siete virtudes correctivas, son las opuestas a los siete pecados capitales. Suelen enumerarse como castidad, templanza, caridad, diligencia, bondad, paciencia y humildad.
Cada una de las siete virtudes capitales serviría para que el cristiano sepa cómo afrontar la tentación de cometer alguno de los siete pecados capitales, puesto que se contraponen a ellos y, por ello, sirven como modo de salvar el alma. A saber:
Humildad (latín, humilitās) contra el pecado de soberbia. Generosidad (latín, generōsitās) contra el pecado de avaricia. Castidad (latín, castitās) contra el pecado de lujuria. Paciencia (latín, patientia) contra el pecado de ira. Templanza o temperancia (latín, temperantia) contra el pecado de gula. Caridad (latín, caritas) contra el pecado de envidia. Diligencia (latín, dīligentia) contra el pecado de pereza.
Una distorsión por exceso o desequilibrio en la actitud hacia estas virtudes puede devenir también en vicio y por tanto conducir al pecado. Una castidad exagerada puede producir el pecado de la pudibundez (mojigatería), una humildad desmedida puede derivar en el pecado de la pusilanimidad, una generosidad sin límite y consideración tendería a la prodigalidad (esplendidez), una templanza obsesiva puede volverse ascetismo (perfeccionismo y masoquismo), una compulsividad por la suma diligencia puede desarrollarse en psicorrigidez, una paciencia desmesurada puede llevar al pecado de la apatía y, la devoción a la caridad puede convertirse en servilismo (obsequiosidad).
Referencias
Categoría:Virtudes cristianas