La iniciativa del Tratado de no proliferación de combustibles fósiles es una campaña conjunta entre actores gubernamentales y organizaciones de la sociedad civil para crear un tratado internacional que detenga la exploración y expansión de combustibles fósiles, y se abandone la producción actualmente operativa, en línea con los objetivos del Acuerdo de París. La iniciativa también apoya una transición justa hacia las energías renovables.

El llamamiento a favor de un tratado fue respaldado inicialmente por las naciones insulares Vanuatu y Tuvalu. Hasta la fecha, cuenta con el apoyo de 17 gobiernos nacionales, la Organización Mundial de la Salud, el Parlamento Europeo, más de cien premios Nobel, miles de académicos, investigadores, activistas, y centenares de gobiernos subnacionales y parlamentarios individuales.

La iniciativa respaldó la creación de un Registro Global de Combustibles Fósiles independiente, liderado por Carbon Tracker y Global Energy Monitor, para comprender las instalaciones existentes, garantizar la transparencia y la rendición de cuentas de la producción y las reservas.

Historia En 2015, los líderes de las Islas del Pacífico emitieron la "Declaración de Suva sobre el Cambio Climático" durante el Foro de Desarrollo de las Islas del Pacífico en Suva, Fiyi, donde solicitaron una serie de medidas, como la desinversión en combustibles fósiles, una moratoria internacional sobre la expansión y la exploración, y llamaron a una descarbonización urgente de la economía global". Al año siguiente, en 2016, 14 naciones insulares del Pacífico continuaron discutiendo el primer "tratado" del mundo que prohibiría la minería del carbón y adoptaría el objetivo de mantener el aumento de la temperatura a 1,5 °C, en 2015 en el Acuerdo de París.

En agosto de 2017, un grupo de académicos, activistas y analistas emitió la Declaración de Lofoten. Este manifiesto abogó por la desinversión en combustibles fósiles y la eliminación gradual de su uso, con una transición justa hacia una economía baja en carbono. La declaración recibió el apoyo de 744 organizaciones de más de 70 país y ayudó a movilizar esfuerzos para un tratado global sobre la producción de combustibles fósiles. El gobierno de Noruega se desvinculó de la exploración y producción poco después.

En el cierre de la COP23, el 17 de noviembre de 2017, Etiopía hizo una declaración final en nombre de los Países Menos Adelantados (PMA), donde destacaron la necesidad de una mayor ambición climática, a través de las contribuciones nacionales, el abandono de los combustibles fósiles y la promoción de las energías renovables.

Lanzamiento La Iniciativa del Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles se lanzó oficialmente en la Semana del Clima de Nueva York el 25 de septiembre de 2020, en un evento llamado "Cooperación internacional para alinear la producción de combustibles fósiles con un mundo de 1,5 °C".

Tzeporah Berman, activista ambiental canadiense, fue nombrada presidenta de la Iniciativa del Tratado, y Alex Rafalowicz, director de la misma. Berman ha argumentado que, al abordar explícitamente el lado de la oferta de la crisis climática, el Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles ofrece una vía para que los países cambien de rumbo. Berman ha sostenido que el Tratado sería una forma más genuina y realista de alcanzar los objetivos del Acuerdo de París que el enfoque de "emisiones cero", el cual, según ella, es "ilusorio y se basa en pseudociencia". Como ha señalado Rafalowicz, "el Tratado pretende ser un mecanismo complementario al Acuerdo de París, al abordar directamente la industria de los combustibles fósiles y situar la transición justa en el centro". "La esperanza de muchos académicos, investigadores y activistas es que un acuerdo internacional para prevenir la expansión de los combustibles fósiles, gestionar una eliminación gradual global justa y guiar una transición justa pueda utilizarse para preservar un planeta capaz de sustentar la vida humana". "El Tratado pretende ser un mecanismo complementario al Acuerdo de París al abordar directamente la industria de los combustibles fósiles y poner la transición justa en su centro", según Rafalowicz.

Carta a los líderes mundiales El 21 de abril de 2021, la Iniciativa del Tratado coordinó una carta firmada por 100 premios Nobel, entre ellos científicos, promotores de la paz, escritores y el Dalái lama, instando a los líderes mundiales a "tomar medidas concretas para eliminar gradualmente los combustibles fósiles con el fin de prevenir un cambio climático catastrófico".

La carta abierta hacía referencia a la importancia tanto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático como del Acuerdo de París de 2015, que tiene como objetivo limitar el calentamiento global a "muy por debajo" de 2 °C e idealmente, limitar cualquier aumento a 1,5 °C, en comparación con los niveles preindustriales. Se observó que el incumplimiento del objetivo de los 1,5 °C correría el riesgo de "empujar al mundo hacia un calentamiento global catastrófico". También agregó que el Acuerdo de París no menciona el petróleo, el gas ni el carbón. La carta destacó un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, que afirma que "para 2030 se producirá un 120 % más de carbón, petróleo y gas de lo que es compatible con limitar el calentamiento a 1,5 °C".

La carta concluía que la expansión de la industria de los combustibles fósiles «es inconcebible... El sistema de combustibles fósiles es global y requiere una solución global, una solución hacia la que debe trabajar la Cumbre de Líderes sobre el Clima. Y el primer paso es mantener los combustibles fósiles bajo tierra».

La carta abierta, publicada un día antes de que el presidente estadounidense Joe Biden organizara la Cumbre Climática de Líderes de 2021 virtual con líderes de varios países, describió la quema de combustibles fósiles como "el principal contribuyente al cambio climático".

Junto al Dalái lama, entre los firmantes de la carta figuraban Jody Williams, coordinadora fundadora de la Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Antipersona; el economista Christopher Pissarides; Shirin Ebadi, la primera jueza de Irán; y el expresidente colombiano Juan Manuel Santos. Otros nombres incluían a la activista liberiana por la paz y defensora de los derechos de las mujeres, Leymah Gbowee, y a Wole Soyinka, dramaturgo, novelista y poeta nigeriano.

Registro mundial de combustibles fósiles En febrero de 2021, Carbon Tracker, un centro de estudios con sede en el Reino Unido, y Global Energy Monitor, una organización de investigación con sede en Estados Unidos, anunciaron la creación de un Registro Global de Combustibles Fósiles independiente. El Registro cuenta con el respaldo del Tratado como un paso importante para garantizar la transparencia y la rendición de cuentas en la producción y las reservas de combustibles fósiles. El Registro se basa en los datos de infraestructura de Global Energy Monitor sobre minas de carbón, reservas de minas de carbón, emisiones de metano de minas de carbón y yacimientos y reservas de petróleo y gas.

Mark Campanale, fundador y director ejecutivo de Carbon Tracker, escribió en el Financial Times que el registro "permitirá a gobiernos, inversores, investigadores y organizaciones de la sociedad civil, incluido el público, evaluar la cantidad de CO₂ incorporado en proyectos de carbón, petróleo y gas a nivel mundial. Será una herramienta independiente y puede servir de modelo para un posible registro alojado por la ONU".

En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2021, Ted Nace, director ejecutivo de Global Energy Monitor, afirmó: «El desarrollo de este conjunto de datos es el primer paso en un círculo virtuoso de transparencia. Cuanto más avance el inventario de carbono en el territorio, más útil resultará y mayor será la presión sobre los países y las empresas para lograr una transparencia total».

Posible papel en los acuerdos internacionales El 31 de enero de 2023, la periodista Gaye Taylor informó que, "diez años después de que Ecuador abandonara sus esfuerzos por lograr que la comunidad internacional le pagara para que no perforara en busca de petróleo en un rincón del Parque Nacional Yasuní, uno de los lugares con mayor biodiversidad del planeta, la decisión del país, con problemas de liquidez, de redoblar sus esfuerzos en la exploración de combustibles fósiles, está señalando la necesidad de un acuerdo global de no proliferación de combustibles fósiles". Una revaluación de la Iniciativa Yasuní-ITT abandonada apunta al problema más amplio de cómo se podría construir e implementar el Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles como un acuerdo internacional y un mecanismo de cumplimiento para una eliminación gradual más justa de los combustibles fósiles.

Viabilidad política y desafíos El análisis teórico de un tratado climático centrado en la oferta sugiere que el «conflicto distributivo» sigue siendo un obstáculo fundamental para su eficacia. Este conflicto surge del hecho de que la mitigación del cambio climático crea nuevos ganadores y perdedores económicos, afectando particularmente a los Estados donde las industrias con altas emisiones de carbono ostentan un poder instrumental y estructural significativo. Para que un tratado centrado en la oferta sea directamente efectivo, debe cumplir tres criterios: participación estable de todos los principales productores, compromisos firmes con reducciones sustanciales de la producción y altas tasas de cumplimiento respaldadas por un sistema de aplicación eficaz.

Referencias

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