miniaturadeimagen|127 sacos de captagon incautados en Siria antes de ser destruidos en mayo de 2018.

La industria del captagon, controlada por el régimen baazista de Siria, era el aparato estatal de fabricación y tráfico de drogas de la Siria baazista, principal responsable de la producción mundial de este fármaco. La Siria baazista exportaba la droga a diversos países, principalmente de la región de Oriente Medio, como Jordania, Irak, Arabia Saudita, los estados del Golfo y Egipto. La exportación de la droga constituía una de las principales fuentes de ingresos del gobierno de Bashar al-Ásad, lo que le permitió sostener la economía durante la guerra civil siria.

En 2023 el Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido estimó que Siria era responsable de aproximadamente el 80% de la producción mundial de captagon, que, según el entonces secretario para Oriente Medio Tariq Ahmad, se exportaba desde el puerto de Latakia con la asistencia del gobierno sirio bajo el mando de Maher al-Ásad. El mismo informe emitido por el gobierno del Reino Unido también sugirió que «expertos independientes estiman que [el mercado comercial de captagon] podría valer hasta 57 mil millones de dólares», y agregó que «vale aproximadamente 3 veces el comercio combinado de los cárteles mexicanos». El analista de Siria y miembro de Century International, Sam Heller y otros desafiaron la credibilidad de la cifra de 57 mil millones de dólares, que es diez veces el presupuesto anual sirio y casi tres veces el PIB del país. Un informe de 2021 del New Lines Institute basado en el valor minorista de las incautaciones anuales de captagon estimó que todo el mercado de la droga valía al menos 5700 millones de dólares.

A lo largo de los años, cientos de millones de pastillas de captagon fueron introducidas de contrabando en Jordania, Irak, Arabia Saudita y los países del Golfo. Una de las principales rutas de contrabando fue a través de la provincia de Anbar, que limita con Siria, Jordania y Arabia Saudita. En 2021, se incautaron más de 250 millones de pastillas de captagon en todo el mundo, 18 veces más que la cantidad incautada en 2017. Además, según Al Jazeera, en 2022, Jordania incautó 65 millones de pastillas de captagon en Siria en ruta hacia su territorio. En 2015, el Secretario del Comité Nacional para el Control de Drogas de Arabia Saudita informó que la mayoría de los consumidores de captagon tienen entre 12 y 22 años.

Tras la caída del régimen de Ásad, el nuevo gobierno de transición sirio ordenó el cese del tráfico de drogas; según los informes, el flujo se redujo en al menos un 90% poco después del derrocamiento de Ásad.

Contexto Durante la guerra civil siria, el régimen de Ásad incrementó la producción masiva de drogas en Siria, incluyendo la fenetilina, conocida comúnmente como «apitán valentía» por los oficiales que la distribuían a sus tropas. Desde al menos 2006, Siria había sido un importante productor de fenetilina, con varios cargamentos —cada uno con millones de pastillas o toneladas de anfetaminas— incautados en diversos países. Según estimaciones basadas en datos oficiales de una investigación de AFP de 2022, el captagon superaba todas las demás exportaciones legales del país combinadas.

Exportaciones Una de las mayores incautaciones de drogas tuvo lugar en un puerto de Palermo en julio de 2020, cuando la policía italiana confiscó más de 84 millones de comprimidos de captogen, valorados en mil millones de dólares, enviados desde el puerto sirio de Latakia, lo que provocó una protesta internacional. El caso estuvo vinculado a la Camorra, una organización criminal con sede en Nápoles.

miniaturadeimagen|Familia Al-Ásad. En la fila trasera, de la izquierda a la derecha, Maher, Bashar, Basel, Majid y Bushra Al-Ásad.

El New York Times informó en diciembre de 2021 que la 4.ª División Acorazada, comandada por Maher Al-Ásad, supervisaba gran parte de la producción y distribución de captagon, entre otras drogas, reforzando así la posición de Siria como narcoestado en el Mediterráneo. La unidad controlaba instalaciones de fabricación, plantas de envasado y redes de contrabando en toda Siria, que también habían comenzado a traficar metanfetamina cristalina. La oficina de seguridad de la división, encabezada por el general de división Ghassan Bilal, proporcionaba protección a las fábricas y a las rutas de contrabando hacia la ciudad portuaria de Latakia, además de los cruces fronterizos con Jordania y Líbano. La industria del captagon también cuenta con el apoyo del grupo fundamentalista chií Hezbolá, respaldado por Irán.

En 2021 se incautaron en todo el mundo exportaciones de captagon procedentes de Siria por un valor de 5700 millones de dólares. El sur de Europa, el norte de África, Turquía y los Estados del Golfo son los principales destinos de las exportaciones de drogas de Siria. Los agentes de policía y los expertos en seguridad calcularon que el captagon incautado constituía apenas entre el 5 % y el 10 % del total de las exportaciones originadas en Siria en 2021, lo que indica la presencia de una próspera industria de drogas con un valor de al menos 57000 millones de dólares, una cantidad diez veces mayor que el presupuesto anual del régimen.

En enero de 2022, el ejército jordano abatió a 27 narcotraficantes que intentaban infiltrarse a través de la frontera siria. Se incautaron 17000 paquetes de hachís y 17 millones de pastillas de captagon durante el primer trimestre de 2022, una cifra mucho mayor que la de todo 2021. Fuentes del ejército jordano revelaron que el narcotráfico está financiado por una red bien nutrida de milicias armadas. En mayo de 2022 el gobierno jordano acusó a Irán de lanzar una «guerra contra las drogas» contra el país, a través de sus milicias pro-jomeinistas con base en las regiones del sur de Siria. Funcionarios del ejército jordano describieron el aumento del narcotráfico como parte de una «guerra no declarada» librada para subvertir «familias, moral y valores».

En marzo de 2022, el capo internacional de la droga Bruno Carbone, líder de la Camorra, fue capturado por el Gobierno de Salvación de Siria y extraditado a Italia en noviembre.

En mayo de 2023 la fuerza aérea jordana lanzó sus primeros ataques aéreos contra un edificio en la aldea de Shuaib, en la gobernación de Sueida, matando a Marai al-Ramthan, un importante capo de la droga en el país que coordinaba las operaciones de tráfico de captagon. Otra ronda de ataques aéreos alcanzó una importante fábrica de drogas en la gobernación de Daraa. En junio de 2024, Jordania frustró dos intentos de contrabando, incautando un total de 9,5 millones de pastillas de captagon, incluyendo 3,1 millones de pastillas interceptadas en el cruce fronterizo de Al Omari con Arabia Saudita, mientras que otras 1,5 millones de pastillas y 143 kg de hachís fueron incautados en la ciudad norteña de Ar Ramtha, en la frontera con Siria.

En mayo de 2023 se celebró una cumbre en Yeda donde los países de la Liga Árabe alcanzaron un acuerdo para normalizar las relaciones con Siria y levantar el embargo impuesto tras la guerra civil siria, a cambio de reprimir el contrabando de captagon desde Siria a otros países de la región, lo que conlleva un aumento del consumo de drogas entre los jóvenes y, a su vez, graves daños.

En enero de 2024 Siria permitió a Jordania atacar en varias ocasiones a narcotraficantes dentro de su territorio, quienes introducían drogas de contrabando hacia Jordania. Los ataques se concentraron principalmente en la gobernación de Sueida, en el suroeste de Siria. En algunos casos murieron civiles en los ataques, lo que generó críticas locales contra el gobierno por no hacer lo suficiente para detener el fenómeno del contrabando y obligar a Jordania a tomar medidas militares en la zona.

Hallazgos posteriores al régimen de Ásad Tras la caída del régimen en diciembre de 2024, las fuerzas rebeldes descubrieron fábricas de captagon en varias zonas de Siria, especialmente en regiones controladas por el régimen de Ásad, como la base aérea de Mezzeh, Duma, Al-Dimas y Yaafour, en la frontera con Líbano. Según informes, algunas de estas instalaciones estaban operadas por milicias y unidades militares afiliadas al régimen. Posteriormente, el gobierno de transición sirio quemó un millón de pastillas de captagon descubiertas en un complejo de seguridad previamente controlado por las fuerzas de Ásad en el distrito de Kafersuseh, en la capital. En enero de 2025 se realizaron nuevos descubrimientos en Al-Sabura y Latakia, donde las autoridades desmantelaron otros centros de producción e incautaron grandes cargamentos destinados a la exportación.

En marzo de 2025 se produjeron incautaciones adicionales a gran escala, con dos importantes decomisos de captagon en Siria, en la frontera con Jordania y en Arabia Saudita, que desarticularon redes clave de tráfico vinculadas a los remanentes de la cadena de suministro de la era Ásad. En una operación independiente, las autoridades iraquíes incautaron una tonelada de captagon introducida de contrabando desde Siria a través de Turquía, lo que puso de manifiesto el impacto regional continuo de este comercio y los desafíos para erradicar sus redes.

En mayo y junio de 2025, las Fuerzas Armadas jordanas frustraron importantes intentos de contrabando de narcóticos —principalmente captagon— a través de la frontera desde Siria. En mayo, las tropas jordanas interceptaron a contrabandistas en territorio sirio, incautando con éxito una gran cantidad de drogas, que posteriormente fueron entregadas a las autoridades civiles. Al mes siguiente, se interceptó otra operación de contrabando a gran escala. Unidades de la Guardia Fronteriza jordana, en coordinación con agencias de seguridad militar y el Departamento Antinarcóticos, detectaron la infiltración. El rápido despliegue de patrullas de reacción obligó a los traficantes a retirarse a Siria y nuevas operaciones de búsqueda permitieron incautar importantes cantidades de drogas que fueron nuevamente entregadas a las autoridades competentes.

A principios de junio de 2025, el Ministro del Interior, Anas Jatab, anunció que todas las instalaciones de producción de captagon conocidas en Siria habían sido desmanteladas, enfatizando el compromiso del gobierno de transición de poner fin al papel del país como narcoestado. Sin embargo, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) advirtió que Siria seguía siendo un importante centro de producción y tráfico de captagon, citando preocupaciones de que las existencias pudieran seguir circulando y que la producción pudiera estar trasladándose a nuevos lugares como Libia. Más tarde ese mes, las fuerzas de seguridad sirias incautaron aproximadamente 3 millones de pastillas de captagon y 50 kilos de hachís, tras un enfrentamiento armado con contrabandistas en la región de Al-Jarajir, cerca de la frontera con el Líbano. Mientras tanto, se incautaron 1,7 millones de pastillas de captagon en la gobernación oriental de Daraa, empaquetadas y preparadas para el contrabando. En julio, el Ejército libanés anunció que había desmantelado una de las mayores plantas de fabricación de pastillas de Captagon en el este del Líbano, cerca de la frontera con Siria. En octubre de ese mismo año, las autoridades confiscaron 11 millones de pastillas de captagon de un automóvil que entraba al sur de Homs desde el Líbano.