miniaturadeimagen|304x304px|Templo de Zeus olimpico en la actualidad Uno de los ejes principales en la vida de la antigua Grecia era el ocio (Skholè), no entendida como diversión o tiempo libre en la actualidad, sino como la búsqueda de la sabiduría y la virtud (Areté). Era para los griegos la mayor expresión de dignidad del ciudadano, un privilegio individual que debía servir para la contribución cultural e intelectual de su polis y de su comunidad. Esto en contraparte a la ascholia (no-ocio) que implicaban labores y trabajos, en general mal vistos por ser el impedimento de tener ocio. Solo eran recomendados o alabados como un medio para alcanzar un fin, el ocio.

Contexto histórico A nivel más amplío el concepto de ocio, no ha sido una categoría estática, ha evolucionado significativamente adquiriendo matices distintos según la estructura social y necesidades de cada época. Históricamente, el ocio surge de manera innata en el ser humano, inicialmente ligado a la vida en comunidad y a la supervivencia, para luego convertirse progresivamente en una práctica especializada que permite al individuo trascender sus labores cotidianas.

En la prehistoria, las primeras manifestaciones de lo que hoy consideramos actividades recreativas estaban profundamente vinculadas a rituales religiosos y a la cohesión del grupo. Entre ellas actividades como danza, pinturas, e incluso la recolección de frutos, que, aunque estaba ligada al principio al sustento, permitió que el ser humano empezará a razonar sobre sus necesidades sociales y creativas. Posteriormente, en la antigüedad hubo una división entre los modelos de ocio griego y romano, ya que en Roma el concepto evolucionará hacia el “otium”. Este modelo profundizó cultural y políticamente el tiempo libre, utilizándolo como una herramienta de control social a través de espectáculos públicos como luchas de gladiadores y el circo. En este momento, el ocio pasa de ser una búsqueda de la excelencia individual a convertirse en un mecanismo para garantizar el bienestar común y la estabilidad del imperio. miniaturadeimagen|La Magna Grecia es el nombre histórico de las regiones costeras del sur de la península italiana y Sicilia que fueron colonizadas por polis griegas entre los siglos VIII y VI a.C

Etimología y contexto La palabra griega para ocio es “Skholé” que etimológicamente significa “parar”, “cesar”, o disponer de tiempo para sí mismo.Para los griegos el ocio era considerado el punto central alrededor el cual gira toda la vida del hombre“la felicidad reside en el ocio del espíritu”, aunque no es equivalente a lo que se considera como “diversión”. Representaba ante todo un estado de liberación de la necesidad de trabajar (“ascholia”) para invertir el tiempo en la búsqueda de la sabiduría y la práctica del mejor modo de vida, a la contemplación activa, la observación y el aprendizaje, de ahí su relación etimológica con escuela en español.

El ocio se empezará a desarrollar en el 650-500 a. C. en Magna Grecia, lo que geográficamente hoy en día es el sur de la peninsula itálica, cuando prosperó el comercio, las artesanías, las fuerzas políticas y económicas, que provoca el surgimiento de una cultura helénica de la filosofía griega. Esta tendrá su “edad de oro” hacia el 502 a. C., la época de Grecia donde se iniciaba una nueva etapa política basada en principios democráticos, habrá un incremento de las actividades artísticas, literarias y científicas, además del crecimiento del comercio y una mejor situación de la agricultura, lo transformará del estado Ático en un estado social y asistencial

Ocio en la cotidianidad El ocio en la cotidianidad era un eje central de la participación ciudadana y el desarrollo personal, de ahí sale las prácticas de hacer reflexiones y discusiones filosóficas, políticas, históricas y literarias. Otro aspecto importante del ocio es su papel en la vida religiosa, por lo que también se encontraran actividades “ociosas” en este ámbito con festividades en el calendario griego.

Particularmente, en Atenas en el siglo V a.C , las actividades artísticas y deportivas eran vitales para su sociedad. Este concepto se promueve a través de la misma educación y por la religión con festivales que solían durar aproximadamente hasta 70 días al año. Estas competencias sagradas combinaban poesía, teatro y gimnasia. El deporte era un acto importante de presentar cuando grandes masas de personas se reunían para eventos de la vida diaria, matrimonios e incluso cuando el ejército se reunía para la guerra.

Vida civil miniaturadeimagen|415x415px|El ágora era la plaza pública de las ciudades-estado de la antigua Grecia. Integraba mercado, polítuca, religión y encuentro social y filosófico La educación tenía una importancia básica para el concepto griego de vida y ciudadanía, el cual no tenía el propósito de preparar a las personas para un oficio o destreza que sirviera para una futura vida laboral, tener un ingreso económico, sino para que pudieran permitirse disfrutar de una vida de cultura. El juego tenía un puesto importante en el proceso educativo de los niños entre 7 a 12 años, y hasta la adolescencia se daría la educación intelectual, la cual incluía la formación esencial del deporte como una búsqueda de equilibrio entre lo espiritual y lo físico.

En cuanto al ocio en la vida cívica, el ciudadano griego cotidiano usaba su tiempo en el ágora, plazas públicas y las asambleas (ekklesia) donde discutían y aportaban sobre los problemas sociales que afectaban a la comunidad. Con esta expansión del pensamiento y cultura política en Atenas aparecen los sofistas quienes en su tiempo de ocio recorrían las ciudades enseñando sobre política, oratoria, y disertaciones sobre filosofía, religión y moral, habilidades que consideraban importantes para lograr el éxito en la vida pública de las ciudades-estado. Era considerado deber de este mismo estado facilitar este estilo de vida mediante la creación de parques, gimnasios, estadios, teatros al aire libre y baños públicos. Los cuales cumplían la función de ser espacios de educación liberal, en vez de espacios de entretenimiento.

Ocio en la sociedad A diferencia de la visión contemporánea del tiempo libre como un descanso de la jornada laboral, para los griegos, el momento temporal, idealmente, debían ser las labores en función de llegar a un ocio extendido. Idealmente se debía llegar a un punto donde ya no es necesario hacer estos trabajos y, en su lugar, dedicarse a cultivar el intelecto y cultura individual para un servicio comunitario.

Contextualmente, esta manera de pensar surge a raíz de las guerras médicas, donde los helenistas desarrollaron una noción más robusta de lo que es un “bárbaro”. Ya no es la diferencia lingüística del otro como era representado en una Grecia arcaica, sino que el término evolucionó a considerar a este otro bajo un estatus sub-humano. Esta idea, como todo, fue cuestionada y para los siglos V-IV había una presión teórica profunda gracias a los sofistas, quienes vieron estas diferencias no como naturales, sino como una cuestión de costumbre. Si bien las ideas y los pensamientos varían según el lugar y el momento, e incluso en un mismo momento es problemático generalizar, lo cierto es que la sociedad griega encontraba valor en este intelecto y cultura. Directa o indirectamente, hacían una contraposición a la barbarie, estableciéndose a sí mismos como una cultura “prestigiosa”, avanzada y civilizada, sobre sus vecinos "incultos". Es así que la mejor manera de mantener este estándar cultural es nutriéndolo desde el propio pueblo.

Clases sociales (esclavos, media y alta) En la cúspide se encontraba el ciudadano libre, para los ciudadanos de esta clase era de vital importancia la práctica del ocio, no como pasatiempo, sino como una manera de mostrar su estado natural y para expresar su dignidad humana.Esta clase, al liberarse de necesidades materiales (ascholia) se podían permitir dedicarse plenamente al cultivo del espíritu, y aquellos pudieran disponer de este tiempo podían alcanzar la virtud (areté) y participar con sabiduría en el gobierno de la polis, para aportar a su comunidad.

Por el contrario, la clase trabajadora libre, compuesta por artesanos, comerciantes y pequeños agricultores, vivía en un estado de “ascholia” (no-ocio). Sus vidas estaban marcadas por la necesidad de trabajar para subsistir, una condición que los filósofos de la época describían como hostil a la perfección del carácter y degradante tanto para el cuerpo como para el alma. Al ser hombres libres, pero no de muchos recursos, su dependencia del trabajo manual los situaba en una especie de “segunda clase” de ciudadanía. Era mal visto que sus ocupaciones les robabaran el tiempo necesario para la verdadera vida espiritual y política, aunque si había posibilidades de que accedieran a los espacios de ocio públicos de la polis (Parques, jardines, teatros, gimnasios)

Por su parte, los esclavos representaban el extremo opuesto del ocio; eran considerados “objetos” o “herramientas vivas” a quienes se les negaba cualquier derecho al tiempo propio. Su función era instrumental, pues debían obedecer órdenes y ejecutar las tareas necesarias para que la ciudad funcionara, desde el trabajo en las minas hasta el servicio domésticos en el oikos. En este sentido, los esclavos eran la pieza esencial para que el ocio pudiera funcionar a nivel social, pues para que esta se mantenga, entendiendo que hay una proporción de la sociedad que no es productiva en términos de subsistencia y económicos, requiere de un modelo de sociedad esclavista. Solamente a través de una base productiva que pueda mantener la sociedad en términos de supervivencia, es que personas de clase alta pueden sostener no tener que buscar alimento, agua, vivienda o fuego, y en lugar de ello sentarse a pensar, reflexionar, aprender y compartir dicho conocimiento por medio del ocio.

Mujeres El ocio en las mujeres era experimentado de manera distinta, pues la sociedad griega antigua tenía una división muy clara entre hombres y mujeres, donde a cada género se les asigna un papel, espacio y actuación distinto. Si bien el ocio es una manera de llegar a una virtud ideal lejos de las labores, en las mujeres práctica era contradictoria pues hay un continuo trabajo relacionado con su función reproductora, por lo cual desde esta misma se inscribe el ocio de las mujeres. Por ello se les enseñaba y era bien visto que amaran el trabajo. Esto se ve representado en Penelope, la mujer ideal, bella, modesta, y trabajadora (experta en labores primorosas), lo que significaba que sus labores estaban limitadas a “oficios femeninos" (labores domésticas, hilar, vender bienes en el mercado, traer agua, y manejar el hogar). Estos oficios eran de temporalidad completa, mientras que para el hombre el ritmo era cultural (con descansos). El tiempo de la mujer se enmarcaba como natural, dominado por el ciclo reproductivo, que por definición es repetitivo, circular y aislado.

Mitología miniaturadeimagen|Las Moiras con el hilo de la vida humana. Se hilaba la hebra marcando el inicio de la vida, se medía el hilo marcando el progreso y tiempo de vida, y se cortaba el hilo simbolizando la muerte.