El Ejército Nacional de Cuba, conocido desde 1934 como Ejército Constitucional de Cuba y desde 1942 como Ejército de Cuba, fue el ejército de la República de Cuba desde 1915 hasta 1959.

Historia

En abril de 1901 fue emitido un decreto durante la primera intervención de Estados Unidos en Cuba y se creó la Guardia Rural cubana, como cuerpo unificado para todo el país; antes existía como cuerpos regionales. Su primer jefe fue el mayor general Alejandro Rodríguez Velazco (1901-1909). Cuba no tuvo un ejército nacional regular entre el 20 de mayo de 1902 y 1908. En abril de 1908 durante la segunda intervención estadounidense en Cuba se promulgó un decreto que creó el Ejército Permanente cubano y su primer jefe fue el mayor general Faustino "Pino" Guerra (renunció en diciembre de 1910, después de un atentado en octubre que lo dejó lisiado de una pierna); fue sustituido de forma interina por el coronel José Martí y en febrero de 1911 fue nombrado jefe titular el mayor general José de Jesús Monteagudo, que tuvo bajo su mando el Ejército Permanente y la Guardia Rural al mismo tiempo. En 1908 se crearon las Fuerzas Armadas de Tierra, integradas por 3 cuerpos: Ejército Permanente, Guardia Rural y Milicias. En julio de 1913 el gobierno de Mario García Menocal (1913-1921) creó el Cuerpo de Aviación del Ejército cubano (CAEC), y en febrero de 1915 promulgó la Ley Orgánica que creó el Ejército Nacional de Cuba, integrado con la Guardia Rural (existió hasta 1959) y el Ejército Permanente (disuelto en 1915). Esa Ley estableció el grado de coronel como el más alto del escalafón del Ejército, y mientras ocuparan el cargo: general de brigada para los auxiliares del jefe del Estado Mayor, y mayor general al jefe del Estado Mayor (jefe del Ejército). El primer jefe del Ejército Nacional fue el mayor general Pablo Mendieta Montefur (1872-1951); fue jefe de la Policía Nacional (1925-1927). El Ejército Nacional de Cuba fue el ejército de la República de Cuba hasta 1934, en que se promulgó una Ley Orgánica militar, fue cambiado su nombre a Ejército Constitucional y sufrió una restructuración a cargo de su jefe, el coronel Fulgencio Batista; se creó la Aviación Naval como cuerpo de la Marina de Guerra. Después del golpe de Estado de septiembre de 1933 hubo un cambio en los grados militares, el grado máximo regular en el Ejército era comandante y el grado de teniente coronel era por ocupar puestos importantes; había un solo coronel que era el jefe del Estado Mayor del Ejército. En enero de 1942 el entonces presidente Fulgencio Batista promulgó una nueva Ley Orgánica que reestructuró las fuerzas armadas y los grados militares. Batista restableció el grado de general en el escalafón del Ejército; él se nombró mayor general (en retiro), nombró a 4 generales de brigada y estableció el grado de mayor general para un general, mientras ocupara la jefatura del Ejército. Esa Ley cambió el nombre de Ejército Constitucional de Cuba a Ejército de Cuba. El Ejército constaba de Infantería, Artillería, Cuerpo de Aviación (en abril de 1952 cambió su nombre a Fuerza Aérea del Ejército, FAE), Caballería/Tercio Táctico, Ingenieros y servicios, y Guardia Rural. Ese ejército fue disuelto en 1959 tras la victoria del Ejército Rebelde, las fuerzas armadas del Movimiento 26 de Julio liderado por Fidel Castro, y el triunfo de la Revolución Cubana. En 1957 y 1958, Batista, entonces dictador, reestructuró los grados militares del Ejército y el grado del jefe del Ejército pasó de mayor general a teniente general, y se creó el puesto de jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas con el grado de general en jefe; estos dos últimos grados no existieron antes en Cuba, desde 1902. El Ejército de Cuba fue reemplazado de manera oficial en octubre de 1959 por las actuales Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba (FAR).

El ejército representó el principal medio de represión durante la dictadura militar del general Fulgencio Batista, quien gobernó Cuba desde el 10 de marzo de 1952 hasta las primeras horas del 1 de enero de 1959, cuando su régimen fue derrocado por las fuerzas revolucionarias de Fidel Castro. En 1958, el ejército contaba con 40.849 oficiales y soldados.

Antecedentes

Primera República El Ejército Nacional Cubano nació del desorden que reinaba al final de la Guerra de Independencia cubana contra el Reino de España. Tras la retirada de las autoridades españolas de Cuba, la isla quedó sin instituciones que protegieran a la población de la delincuencia. La antigua Guardia Urbana, que patrullaba La Habana, y la Policía Municipal, que protegía el orden público en el resto de la isla fueron disueltas. Bandas armadas de veteranos cubanos —de ambos bandos— comenzaron a recorrer el país y a perturbar la paz, especialmente en las zonas rurales. La situación era particularmente grave en el este de la isla y era necesario tomar medidas para garantizar el orden público. Incluso antes del tratado de paz con Madrid en 1898, el ejército estadounidense que gobernaba las provincias comenzó a reclutar a veteranos cubanos para las fuerzas policiales con el fin de contener el creciente bandidaje.

En diciembre de 1899, el general John R. Brooke fue reemplazado como gobernador militar por el general Leonard Wood. Durante su administración, todas las unidades policiales que se habían formado fueron unificadas. A sugerencia del general Máximo Gómez, se organizó una Guardia Rural para patrullar los distritos rurales. El generalísimo estaba interesado en conseguir empleos para los veteranos desempleados del Ejército de Liberación. Esta fuerza originalmente constaba de 1350 hombres. En su mayoría, los miembros de la Guardia Rural eran veteranos de la Guerra de Independencia cubana y eran predominantemente blancos. Los oficiales eran todos blancos. El mayor general Alejandro Rodríguez, quien había comandado el V Cuerpo, fue nombrado jefe de la Guardia Rural en 1901, con el rango de coronel.

Esta fuerza fue entrenada e influenciada por los militares estadounidense. La Orden Militar 114 del 5 de abril de 1901 unificó la Guardia Rural bajo un solo mando y estableció su estructura organizativa. El capitán H.J. Slocum, de los Estados Unidos, fue nombrado su superintendente para colaborar en el entrenamiento y la organización. La fuerza se organizaría en cuatro regimientos comandados por un teniente coronel. Paralelamente, en 1901 se creó un cuerpo de artillería para fortificaciones costeras. Esta fuerza de 150 hombres estaba compuesta enteramente por soldados y oficiales blancos. La segregación racial no se practicaba en el ejército cubano antes de que las fuerzas estadounidenses tomaran el control de la isla, lo que generó resentimiento entre los veteranos negros y daría lugar a importantes enfrentamientos en el futuro.

En 1902, la Guardia Rural y el Cuerpo de Artillería se unificaron bajo un solo mando, con el mayor general Alejandro Rodríguez al frente de ambas organizaciones. En 1905, la Guardia rural contaba con 3000 hombres y el Cuerpo de Artillería con 700, distribuidos por toda Cuba en 250 destacamentos. La República de Cuba fue proclamada sin ejército. Su primer presidente, Tomás Estrada Palma, deseaba un Estado austero con muy poco gasto público y un fuerte enfoque en la educación. Según él, la austeridad era necesaria porque los cubanos eran un pueblo con recursos moderados. Por lo tanto, la carga presupuestaria de una fuerza militar era indeseable: El 20 de mayo de 1902, Tomás Estrada Palma asumió el cargo como primer presidente de Cuba, y la ocupación militar de cuatro años por parte de Estados Unidos llegó a su fin. Estrada Palma siguió una política económica conservadora basada en la austeridad, la restricción del gasto público y la obtención de superávits presupuestarios. Buscaba mantener la solvencia de las arcas públicas reduciendo los gastos innecesarios y manteniendo la nómina pública al mínimo. Al mismo tiempo, su administración disfrutó de un aumento de los ingresos a medida que la economía se recuperaba de los años de guerra. El incremento de la producción de azúcar y del comercio exterior propició la prosperidad económica. Conocido como un hombre bueno y honesto, Estrada Palma, con sus políticas disciplinadas, se aseguró de que los ingresos superaran los gastos y el superávit en el tesoro público aumentó de menos de un millón de dólares a más de 24 millones de dólares al final de su mandato. Aumentó el número de escuelas y profesores y destinó el 25% del presupuesto a la educación. En Cuba había más de 500 maestros que soldados, una situación que jamás se repetiría en la historia cubana.

Nueva intervención Uno de los principales problemas que enfrentaba el gobierno cubano seguía siendo el tema de los salarios y las indemnizaciones de los veteranos de guerra. Finalmente, en 1904, el Congreso cubano autorizó al jefe de Estado a negociar un préstamo de 35 millones de dólares con Speyer and Company de Nueva York para pagar los salarios atrasados de los veteranos. Sin embargo, muchos veteranos recibieron una pequeña parte del préstamo, ya que habían vendido sus derechos con grandes descuentos a especuladores, muchos de los cuales eran políticos, congresistas y senadores prominentes. Entre los especuladores se encontraban el coronel Miguel Tarafa y Alfredo Zayas, ambos veteranos, quienes fueron arrestados por estas actividades. Los veteranos de las fuerzas armadas se convertían en buitres que se aprovechaban del Estado, a menudo a expensas de otros veteranos pobres. Uno de los grandes logros de Estrada Palma fue mantener los gastos militares al mínimo a pesar de las continuas demandas de los veteranos por puestos oficiales y salarios públicos.

Además del problema de la compensación a los veteranos, el gobierno se enfrentaba a una considerable agitación laboral y utilizó las fuerzas a su disposición para reprimir las huelgas de los trabajadores. Existía la Policía Nacional para controlar la delincuencia en las ciudades y los 3.020 guardias rurales para patrullar el campo. Ambas unidades fueron organizadas y entrenadas por Estados Unidos y, por tanto, su lealtad al presidente era cuestionable. Por ese motivo, el Cuerpo de Artillería, que había sido una unidad ceremonial, se amplió a seis compañías y un total de 619 hombres en 1904. El general Alejandro Rodríguez, comandante de la Guardia Rural y anexionista, acudió al ministro estadounidense Squiers para quejarse ante Estados Unidos por el aumento del Cuerpo de Artillería. Cuando posteriormente el ministro Squiers visitó al presidente Estrada Palma para solicitar la disolución de dicho cuerpo, el mandatario cubano le respondió: «Quiero tener cerca a un grupo de hombres en quienes pueda confiar absolutamente en momentos de peligro».

El malestar laboral fue, en parte, consecuencia de la frustración de los veteranos cubanos desempleados, sobre todo cuando las empresas —también de propiedad española— contrataban a inmigrantes españoles. Los trabajadores nativos exigieron mayores protecciones, independientemente de la raza, al tiempo que centraban su atención en los jóvenes que se incorporaban al mercado laboral. Los trabajadores españoles también estaban organizados en sindicatos dirigidos por anarquistas. La violencia derivó en enfrentamientos entre la policía y los trabajadores en huelga, así como entre trabajadores y esquiroles, en la tarde del 19 de noviembre de 1902, en el centro de La Habana. El Secretario del Interior ordenó una carga de caballería contra los trabajadores, la cual causó numerosas muertes y heridos. En respuesta, el alcalde de La Habana, Juan R. O'Farrill, destituyó al jefe de policía, el general Rafael Cárdenas. El alcalde también envió una carta al Congreso respaldando las demandas de los trabajadores.