miniaturadeimagen miniaturadeimagen miniaturadeimagen La Torre del Reloj de Monóvar, situada en la calle Torre nº 20, se considera uno de los hitos arquitectónicos y paisajísticos más emblemáticos del municipio. De titularidad pública y catalogada como Monumento Histórico, este inmueble está declarado bien de relevancia local (BRL), con el número de IGPCV 03.089-9999-000033.Ficha técnica de la Torre del Reloj de Monóvar. Catálogo Patrimonio de la Generalitat Valenciana. Catálogo de Protecciones de Monòver. Torre del Reloj. Asimismo, su régimen de protección y declaración individualizada están respaldados por la normativa valenciana (Decreto 62/2011), lo que garantiza que este legado de titularidad pública se mantenga intacto para las futuras generaciones. Cabe destacar que, tras las recientes intervenciones de restauración finalizadas en el año 2025, este inmueble presenta un estado de conservación excelente.

Historia Desde el punto de vista arquitectónico, se trata de una torre exenta construida en el año 1734, cuya autoría se atribuye al maestro Tomás Terol. El edificio mantiene hasta la actualidad su uso original de alojar el reloj y las campanas de la ciudad, destacando por su notable interés histórico y arquitectónico local, que lo define como el principal referente visual del casco antiguo de Monóvar.

Antecedentes Antes de la existencia de la actual Torre del Reloj, la medición del tiempo en Monóvar estuvo ligada al ámbito eclesiástico. Originalmente, el reloj comunal, que en un principio era de sol y más tarde mecánico, se ubicaba en el campanario de la antigua parroquia del , la cual está hoy desaparecida. Asimismo, la construcción de la antigua parroquia se inició el 19 de marzo de 1577, sin embargo, fue un proceso marcado por la extrema lentitud, como indica Inmaculada Vidal Bernabé:

Debido a esta situación, el obispo ordenó la finalización de las obras en el plazo de un año. No obstante, el avance del proyecto se vio afectado por el contexto histórico de la época, ya que, aunque en 1605 la sacristía ya estaba terminada, las obras del campanario se detuvieron drásticamente debido a la profunda crisis económica que sufrió la villa tras la expulsión de los moriscos en 1609. Cabe destacar que esta precariedad financiera quedó reflejada en el Manual de Consells o Libro de Actas Municipales del .Vidal Bernabé., Inmaculada. (Septiembre 1995.). «La Torre del Reloj». Monóvar: Fiestas en Honor a su Patrona la Santísima Virgen del Remedio. Septiembre 1995.

En el acta de la sesión del 14 de junio de 1626 se pone de manifiesto que la villa carecía de fondos para costear la torre de las campanas y hacer el reloj por lo que, reunido el Consell Particular se acordó, con permiso del señor de la villa, imponer una treta en todos los frutos y productos que se sacasen de Monóvar.

Finalmente, el 25 de marzo de 1627, se reemprendieron los trabajos con el objetivo de concluir la torre en un máximo de dos años. Según el registro de las Actas Municipales, los encargados de levantarla fueron Nadal Pomares y Ginés Irles, con un coste para el remate del campanario de 287 libras. Aun así, el proyecto estuvo marcado por tensiones y el proceso no estuvo exento de conflictos, ya que la ausencia de visura conservada y el hecho de que “uno de los expertos fuese designado por Nadal Pomares y el otro por Ginés Irles sin que la villa, por su parte, nombrase a un tercero pone de manifiesto las desavenencias surgidas entre Pomares e Irles” revela importantes desavenencias económicas y de dirección entre ambos maestros. Las obras de la torre concluyeron definitivamente en diciembre de 1630 y fue entonces cuando se instaló el primer reloj mecánico, una pieza de Jerónimo Prats por la que cobró 100 libras. Cabe destacar que, para su colocación, “de inmediato se procedió a horadar la torre-campanario", permitiendo que, por primera vez, el tiempo mecánico rigiera la vida cotidiana de los monoveros desde lo alto del templo parroquial.

Historia de la Torre del Reloj actual La actual Torre del Reloj de Monóvar es el resultado del esplendor económico que vivió la villa durante el segundo tercio del siglo XVIII. La torre, construida en 1734, se erigió, como  dice Vidal Bernabé

El ayuntamiento concibió la torre como un monumento independiente que funcionara como símbolo del poder municipal frente al eclesiástico. Para ello, se proyectó una torre exenta, separada del consistorio, con la finalidad exclusiva de albergar el reloj de la ciudad y sus campanas. Cabe destacar que este caso de tipología civil es muy poco frecuente ya que el único referente cercano geográficamente que se conoce es la Torre del Reloj de Villena, hoy desaparecida.

Respecto a la ubicación de la torre, esta no fue casual. Según un documento notarial del 12 de mayo de 1734, se levantó sobre el solar que ocupaba la zamoha, término castellanizado del árabe sauum’a, que hace referencia al alminar. Este enclave, situado en una elevación natural de terreno, era estratégico ya que antiguamente esta elevación facilitaba la llamada a la oración y tras la expulsión de los moriscos en el año 1609, se convirtió en el lugar idóneo para que el sonido de las campanas y el reloj alcanzara a toda la población.

Respecto a la autoría del proyecto esta recayó sobre el maestro alicantino Tomás Terol. Tras una subasta pública a la baja de la obra celebrada el 27 de abril de 1734, Terol se adjudicó la obra y el 12 de mayo del mismo año el maestro formalizó su compromiso ante el notario José Mira para realizar la torre por 308 libras, presentando como fiador a otro ilustre cantero, Lorenzo Chápuli, junto a vecinos de Aspe y Monóvar. Cabe destacar que, a diferencia de la accidentada construcción del siglo anterior, las obras avanzaron con una rapidez asombrosa, dándose por concluidas en octubre de ese mismo año.

Un detalle curioso que revelan las actas es la liquidación final del proyecto. El 18 de octubre de 1734, Terol otorgó su carta de pago por un total de 329 libras (aunque el documento cita erróneamente 326). Este incremento sobre el presupuesto original se debió a que la torre creció cinco palmos más de lo proyectado y a diversas mejoras introducidas por el maestro, validadas por los peritos que realizaron la inspección técnica.miniaturadeimagen Restauraciones Pese a la firme construcción proyectada por Tomás Terol en 1734, la estructura de la torre se ha visto comprometida históricamente por la inestabilidad del terreno. Esto ha obligado a realizar diversas intervenciones de consolidación para garantizar que su característica inclinación no ponga en riesgo la integridad del Bien de Relevancia Local.Moya Soriano, Ester. Trabajos arqueológicos en el proyecto de rehabilitación del solar de la Torre del Reloj de Monóvar (Alicante). Memoria científica. Mayo del 2024.

En el la torre y el reloj se vieron sometidos a varias restauraciones. En 1942, el arquitecto municipal advirtió que la torre se hallaba en una situación de una “avanzada ruina” debido a que el terreno sobre el que se asienta este bien había cedido en el ángulo noreste, provocando que el centro de gravedad se desplazara unos 22 centímetros. Ante el riesgo de colapso, se procedió a un apuntalamiento de emergencia y se llevaron a cabo obras de afianzamiento mediante el encofrado de su base, una solución que permitió estabilizar el edificio durante décadas. Pocos años después, en 1947, el mantenimiento se centró en su vertiente funcional cambiándose el mecanismo del reloj, que ya tenía unos 100 años, pero no sería hasta la década del 1980 cuando se realizarían nuevas obras de consolidación para asegurar la pervivencia del conjunto.miniaturadeimagen|Torre del Reloj de MonóvarEn el año 2024, como consecuencia del derrumbe de las viviendas de la calle Sacristà la estabilidad de la torre volvió a estar en entredicho debido a la inestabilidad de talud próximo. En esta última intervención no solo se restauraron las patologías estructurales, las campanas y sus soportes, sino que las excavaciones arqueológicas preventivas descubrieron una necrópolis medieval islámica con trece enterramientos que datan de entre los siglos XI y XIV. Entre estos hallazgos se ha identificado desde una mujer embarazada hasta individuos con tradiciones funerarias islámicas muy marcadas, confirmando así científicamente que la torre se levantó sobre la antigua zamoha, es decir, el corazón espiritual de Monóvar en época andalusí.

Finalmente, para garantizar que la torre no sufra más movimientos, se ha reforzado la base de la torre mediante la construcción de muros de contención y la consolidación del talud de la calle Sacristà, creando así sobre él el nuevo espacio público del Ágora. De este modo, la Torre del Reloj no solo ha sido restaurada en su fábrica y acabados, sino que ha quedado blindada frente a futuros deslizamientos, integrando su pasado arqueológico con un presente renovado para el disfrute de todos los ciudadanos.

Descripción miniaturadeimagenLa torre del Reloj de Monóvar representa un caso excepcional dentro de la arquitectura valenciana meridional, ya que se define formalmente como una torre exenta, una tipología que, aunque es poco común en la zona, guarda una estrecha relación formal con los campanarios exentos del gótico catalán. Cabe destacar que esta independencia arquitectónica no es casual, ya que su construcción fue impulsada por las autoridades civiles para alojar el reloj de la ciudad y sus campanas, buscando con ello una imagen nítida del poder municipal frente al eclesiástico. Este gesto simbólico de autonomía fue fundamental, puesto que hasta el siglo XVII el tiempo de los monoveros lo regía el reloj ubicado en el campanario del antiguo templo parroquial.

Esta torre alcanza los 18 metros de altura y presenta una planta cuadrada estructurada en cuatro cuerpos que decrecen en dimensiones conforme se elevan. Respecto a los materiales empleados para la construcción, esta torre está realizada en mampostería, sin embargo, se emplearon hiladas de sillares de piedra en los puntos de mayor compromiso, como el vano de entrada y el arranque de la base. Asimismo, el segundo cuerpo de la torre alberga tanto el reloj solar como el mecánico,mientras que los dos últimos niveles, abiertos mediante arcos, custodian el conjunto de las campanas. En esta zona superior, los ángulos de la planta se achaflanan y se refuerzan con pequeños contrafuertes para suavizar la transición hacia el remate. Además, la ornamentación es sobria, destacando una serie de bolas de piedra de clara raigambre escurialense en el último cuerpo, el cual culmina en la emblemática cúpula de teja azul vidriada y una veleta que corona el edificio.

Referencias

Bibliografía VV.AA., Catálogo de Monumentos y Conjuntos de la Comunidad Valenciana, Valencia, 1983.

VV.AA., Monumentos de la Comunidad Valenciana. Valencia. Arquitectura religiosa, Valencia, 1995.

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