José Díez de la Cortina y Olaeta (Sevilla, 25 de junio de 1856"España, Provincia de Sevilla, registros municipales, 1293-1966", FamilySearch, Entrada de Josef Diez de la Cortina Olaeta y Josef Cayetano Diez de la Cortina Cerrato.-Madrid, 7 de octubre de 1937) fue un militar y político carlista español.

Combatió en la tercera guerra carlista y en la guerra de Filipinas. Fue jefe regional de la Comunión Tradicionalista en Andalucía en la década de 1910 y, dos años antes de la guerra civil española, pasó revista a los requetés, como general carlista, en la finca sevillana del Quintillo.

Biografía Era hijo del hacendado José Díez de la Cortina y Cerrato, natural de Marchena, y de Elena Olaeta Bouyon (nieta del almirante vizcaíno Ignacio de Olaeta y Allende Salazar), natural de San Fernando.

Su familia estaba comprometida con la causa carlista desde la revolución de 1868 que destronó a Isabel II. Recrudecida la tercera guerra carlista tras la proclamación de la Primera República en 1873, su padre, José Díez de la Cortina y Cerrato, proyectó el plan de aportar al Ejército Carlista del Norte un millar de caballos andaluces debido a la escasez que tenían los carlistas de fuerzas de Caballería, según expliaría el mismo José Díez de la Cortina 60 años después en un artículo publicado en la revista Tradición.

Tercera guerra carlista De acuerdo con su propia narración de los hechos, José Díez de la Cortina y Olaeta recibió de su padre la orden de marchar al norte para proponer al Estado Mayor Carlista el plan de su padre y recibir instrucciones. El 15 de junio de 1873, cuando aún no había cumplido los 17 años de edad, salió de Marchena. En Cádiz embarcó hacia Marsella y desde allí se dirigió a Navarra, atravesando los Pirineos el 2 de julio. Tres días después fue dado de alta como cadete en las fuerzas de Caballería mandadas por José Pereda, base del Regimiento de Caballería del Rey. El mismo mes participó en la acción y toma de Cirauqui, en el combate de Uzquita, la acción de Arrayoz, el combate de Dicastillo y la segunda acción y toma de Cirauqui. En agosto asistió a la acción y toma de las Campanas, a la rendición de Estella y a la toma de Viana. En septiembre tomó parte en la acción de Oyón y la toma de Lumbier. Cesó el 1 de octubre, tras recibir instrucciones del Cuartel Real para su padre y para el general carlista Vicente Sabariegos, que operaba en La Mancha, y se dirigió de vuelta a Marchena, donde llegó el 5 de octubre.

El 7 de octubre de 1873 salió nuevamente de Marchena, formando una partida de veinte hombres capitaneada por su padre, junto con sus hermanos Juan, Rafael, su primo Alejandro Diez de la Cortina y otros correligionarios suyos, algunos de los cuales se retiraron días después. Perseguidos por numerosas fuerzas, recorrieron las provincias de Córdoba, Jaén, Ciudad Real y Cáceres, donde se reunieron e incorporaron a las fuerzas carlistas del general Vicente Sabariegos el 21 de octubre.

thumb|izq|200px|La familia Díez de la Cortina en la tercera guerra carlista, retratada en 1890 por la revista carlista barcelonesa El Estandarte Real. Las tropas republicanas los alcanzaron el 6 de noviembre en Retamosa, donde murió el general Sabariegos, que enterraron en el cementerio de Deleitosa. Se vieron obligados entonces a posponer su plan hasta la llegada del coronel de Ingenieros Amador del Villar y Pérez de Castropol, enviado por el Cuartel General del Norte como su nuevo jefe. El 9 de noviembre derrotaron en Villar del Pedroso a una columna de la Guardia Civil, a la que desarmaron y dejaron en libertad. Ese mismo mes se enfrentaron a la columna del teniente coronel Juan Pastor Martínez en Navahermosa, en Montiel, en Santa Cruz de los Cáñamos, en Talavera la Vieja y en otra acción entre San Pablo y Molinillo. El 13 de diciembre tomaron Puertollano, donde persiguieron a sus enemigos calle por calle y casa por casa, hasta encerrar un núcleo de liberales en la torre de la iglesia, desde donde siguieron disparando pero finalmente se rindieron a los carlistas. Los dos días siguientes se produjeron enfrentamiento en Torre del Campo y en Los Yébenes.

Transcurrido más de un mes, en febrero de 1874 hirieron a dos delincuentes en las proximidades de Alcoba y capturaron a uno que iba con ellos, que entregaron a un alcalde de pueblo. Se produjeron nuevos enfrentamiento con las fuerzas gubernamentales en Garbayuela, en Artiñano y en Agudo (Ciudad Real). En una acción contra la Guardia Civil, lograron rendir y desarmar a los 17 guardias. Siguieron produciéndose combates en Talarrubias, en Moral de Calatrava y en Luciana.

Dispuestos ya a ejecutar su plan inicial, se dirigían a Andalucía para requisar los caballos, pero el 14 de abril, cuando venían de Porzuna, fueron batidos por las tropas republicanas en las inmediaciones de Piedrabuena, acción en la que perdieron la vida su padre y su hermano mayor. José Díez de la Cortina y Olaeta resultó herido en la misma batalla.

Salvado providencialmente, se reunió con el coronel Villar, quien le ordenó que pasase al Castillo de Galiana para atender a su curación. Introducido, furtivamente, dos días después, en Ciudad Real, y enterado allí de que los restos de la columna carlista en que había militado se habían internado en Portugal, marchó a Lisboa, en donde encontró a su hermano menor Rafael, al coronel de Ingenieros Amador del Villar y u otros de sus compañeros, y con ellos se trasladó por mar a Burdeos, pasando luego a Pau (Francia), donde Margarita de Borbón-Parma (esposa de Carlos VII) curó sus heridas.

Recuperado y ascendido a capitán de Caballería, fue nombrado ayudante de campo del general Elicio de Bérriz. Por méritos de guerra, obtuvo el ascenso a comandante y después a teniente coronel. Después pasó a ser ayudante de campo del ya brigadier Amador del Villar (a la sazón mayor general de los ingenieros carlistas) y en dicho destino obtuvo el empleo de teniente coronel de Caballería, también por mérito de guerra, y siguió prestando igual servicio hasta emigrar a Francia al concluir guerra, siendo agraciado en Saint Jean de Pied de Port con las insignias de coronel.

Como recompensa a sus servicios, obtuvo tres cruces rojas del Mérito Militar, una cruz blanca de la misma orden, la encomienda de la Real y distinguida de Carlos III y la Medalla de plata de Carlos VII. Heredó asimismo el título carlista de conde de la Cortina de la Mancha, que su padre había recibido a título póstumo por Don Carlos, y su hermano, Rafael Díez de la Cortina, fue agraciado con el de conde de Olaeta.

Guerra de Filipinas Posteriormente emigró a Cuba, donde trabajó en Hacienda hasta la década de 1880. Según Víctor Javier Ibáñez, en torno a 1895 se estableció en Manila, donde organizó un escuadrón de voluntarios del cual fue nombrado capitán de armas. Fue comandante general del Centro de la isla de Luzón bajo las órdenes del general Diego de los Ríos y después estuvo en la segunda brigada mandada por el general José Marina Vega, al iniciar su avance por la provincia de Cavite la división del general Lachambre. Como recompensa a sus servicios, obtuvo siete Cruces rojas y una Cruz blanca del Mérito Militar, las Encomiendas de la Orden de Isabel la Católica y Carlos III. Por estos hechos de armas en la campaña de Filipinas, en mayo de 1898 Carlos VII le dio la faja de general de brigada.

Regreso a España thumb|300px|José Díez de la Cortina junto a Juan Vázquez de Mella, José Roca y Ponsa (el magistral de Sevilla) y otros destacados carlistas en Dos Hermanas (1906). Vuelto a la península española, residió en Marchena y fue vicepresidente de la Junta Provincial Carlista de Sevilla.

Al fallecer Don Carlos en 1909, asistió en Trieste a sus funerales, así como a la solemne proclamación de su hijo Jaime de Borbón, y, luego (en el salón de Banderas del Palacio Loredán) a la lectura del testamento político de Carlos VII.

El 28 de octubre de 1909 Don Jaime lo ascendió a general de división y el 8 de noviembre lo nombró jefe regional tradicionalista en Andalucía, en sustitución de Juan María Maestre. Fue también miembro de la Junta Central Tradicionalista.

Como jefe regional del jaimismo, organizó las juntas provinciales de Granada, Málaga y Cádiz; las locales de Málaga, Cádiz y Huelva; las juventudes jaimistas de Sevilla, Cádiz y Huelva y gran número de juntas de pueblos en la región andaluza. En 1912 organizó en Marchena un homenaje al Filósofo Rancio, que resultó en una gran manifestación de fuerza del tradicionalismo andaluz. Díez de la Cortina terminó de sufragar de su bolsillo los gastos necesarios para el monumento de Francisco de Alvarado, que se conserva aún en dicha localidad sevillana. También fomentó la propaganda por medio del semanario El Radical de Marchena. En otra de sus iniciativas promovió la actuación conjunta con los militantes del Partido Integrista y la Acción Social Católica para oponerse a la política antirreligiosa del gobierno de Canalejas.

Al producirse la fractura del tradicionalismo español en 1919, siguió la escisión de Vázquez de Mella, argumentando en un comunicado publicado en la prensa que se había querido envolver al partido tradicionalista «entre los pliegues del cesarismo más inaudito».

300px|thumb|El general Díez de la Cortina y el comandante Luis Redondo pasan revista a los requetés en el Quintillo (15 de abril de 1934). Reunificada la Comunión Tradicionalista durante la Segunda República, fue nombrado jefe del Tercio de Veteranos Carlistas. Por esas fechas vivía principalmente en Madrid, donde formó parte de la Junta del homenaje a Juan Vázquez de Mella que en la década de 1930 publicó sus obras completas y promovió un monumento en su honor.

Invitado por Manuel Fal Conde, el domingo 15 de abril de 1934, durante la primera concentración carlista celebrada en el Quintillo (Sevilla), pasó revista a una multitud de jóvenes requetés uniformados. Díez de la Cortina dijo después en un artículo publicado en la revista Tradición, dirigida por Ignacio Romero Raizábal, que aquel había sido el día más feliz de su vida, resumiendo en estas líneas el acto:

thumb|300px|El general José Díez de la Cortina y Olaeta en la concentración carlista del Quintillo de 1934. Al estallar la guerra civil en 1936, estuvo preso en la cárcel Modelo de Madrid. Según Antonio Pérez de Olaguer, murió de un ataque al corazón algunos meses después de ser puesto en libertad por «las turbas», que no lo creyeron cuando afirmó que era un general carlista. Melchor Ferrer, en cambio, afirmó: «preso por los rojos en Madrid, falleció en 1938 víctima de las privaciones que había tenido que soportar».

En el año 2002 Mariano Ternero Caro, tataranieto de Idelfonso Pérez de Vargas-Sotomayor y Diez de la Cortina (primo hermano de José Díez de la Cortina y Cerrato), solicitó al Ministerio de Justicia el reconocimiento del título carlista de conde de la Cortina de la Mancha, concedido a José Díez de la Cortina y Cerrato, así como el de conde de Olaeta, concedido a Rafael Díez de la Cortina, en cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 2 de la Ley de 4 de mayo de 1948, la cual establecía que «como lógica consecuencia de nuestra Cruzada, es justo reconocer también la confirmación de los títulos llamados Carlistas, como signo de hermandad entre aquellos que derramaron su sangre en defensa del ideal común y de la reconquista de la Patria, otorgados por los Monarcas de la rama tradicionalista».

Notas

Referencias

Bibliografía

Categoría:Nobles de Andalucía Categoría:Carlistas de Andalucía Categoría:Militares de la tercera guerra carlista leales a Don Carlos Categoría:Políticos de la Comunión Tradicionalista Categoría:Nacidos en Sevilla Categoría:Fallecidos en Madrid Categoría:Comendadores de la Orden de Isabel la Católica Categoría:Comendadores de la Orden de Carlos III