La adulteración de vino en damajuana con metanol fue un caso de intoxicación masiva ocurrido en Argentina en 1993, cuando vinos económicos producidos por la empresa Nietos de Gonzalo Torraga S.A. fueron mezclados con alcohol metílico (metanol), una sustancia tóxica no apta para el consumo humano. El episodio provocó la muerte de 29 personas y dejó secuelas permanentes en decenas de afectados, entre ellas ceguera, trastornos neurológicos y daños renales, convirtiéndose en uno de los mayores escándalos sanitarios de la industria vitivinícola argentina.
Antecedentes La empresa Nietos de Gonzalo Torraga S.A. pertenecía al bodeguero Mario Torraga y tenía su sede en Caucete, provincia de San Juan. Comercializaba vinos baratos en damajuana bajo las marcas “Soy Cuyano” y “Mansero”.
Según se comprobó posteriormente en la investigación judicial, la maniobra consistía en rebajar el vino con agua para aumentar la cantidad producida y luego agregar metanol para recuperar artificialmente la graduación alcohólica. El metanol, conocido popularmente como alcohol de quemar, es una sustancia altamente tóxica que puede provocar ceguera, daño neurológico severo y muerte. Intoxicación masiva
Los primeros casos se detectaron en enero de 1993, cuando distintas personas, tras consumir vino en damajuana, ingresaron a hospitales con síntomas de intoxicación tales como náuseas, vómitos, mareos, pérdida de visión, convulsiones y fallas respiratorias grave.
Las muertes se registraron en varias provincias argentinas, especialmente en la provincia de Buenos Aires. Uno de los episodios más recordados ocurrió en Ensenada, donde murieron seis integrantes de una misma familia luego de consumir vino adulterado durante una reunión.
La mayoría de las víctimas pertenecía a sectores de bajos ingresos, ya que las damajuanas adulteradas eran productos baratos y de consumo habitual.
Investigación y repercusión pública El caso tuvo una enorme repercusión nacional y llevó a que el entonces presidente Carlos Menem ordenara la clausura de la bodega y se iniciaran operativos para retirar las damajuanas del mercado.
Durante la investigación se descubrió que Mario Torraga permaneció prófugo durante 45 días. Por otro lado, se comprobó que otros integrantes de la empresa, incluidos familiares, empleados y el enólogo Armando Ribes, conocían la adulteración.
La causa judicial también cuestionó el papel del Instituto Nacional de Vitivinicultura, encargado de supervisar la elaboración y circulación de vinos en Argentina, por no haber detectado a tiempo la adulteración.
El caso tuvo un fuerte impacto en los hábitos de consumo en Argentina y contribuyó al declive del vino en damajuana como producto masivo. Desde entonces, aumentaron los controles estatales sobre la producción y distribución de bebidas alcohólicas.
Juicio y condenas En 1996 se dictaron las condenas: Mario Torraga recibió una pena de 15 años de prisión por envenenamiento seguido de muerte; Armando Ribes fue condenado a 10 años de prisión; y otros empleados y directivos recibieron penas menores.
El fallo consideró probado que la adulteración había sido intencional y que los responsables conocían los riesgos mortales del uso de metanol en bebidas alcohólicas.
La mayoría de los consumidores de “Soy Cuyano” y “Mansero” pertenecía a sectores de bajos ingresos, por lo que muchos no iniciaron demandas civiles debido a los costos de los trámites judiciales y honorarios legales.
Referencias
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