La Hacienda Pomalca fue una gran hacienda o plantación centrada en la siembra, cultivo, procesamiento y comercialización de la caña de azúcar con su propia fábrica o ingenio azucarero con sede en Pomalca, en el actual distrito de Pomalca de la provincia de Chiclayo en la región Lambayeque del noroeste de Perú. Tras siglos de historia tras surgir como estancia y expandirse notoriamente en el y , fue expropiada estatalmente durante el gobierno de Juan Velasco Alvarado mediante la reforma agraria, convirtiéndola en una cooperativa agraria que fue reprivatizada durante el gobierno de Alberto Fujimori a mediados de la década del 90 con el nombre de Empresa Agroindustrial Pomalca.

Historia

Orígenes Con la llegada de los conquistadores españoles y a partir de la creación de las estancias, en 1593 se formó en la zona la estancia “San Pedro de Alcántara de Pomalca”, dedicada inicialmente a la crianza de ganado caprino, porcino y ovino, que producían carnes, sebos, cordobanes y lanas; asimismo como complemento se sembró alfalfa, alimentos de pan llevar, legumbres y árboles frutales.

Familia Núñez de Alzo Por el , el capitán Martín Núñez de Alzo adquiere la propiedad de la estancia y la expande, además en 1670 introduce el cultivo de la caña de azúcar destinada a la elaboración de aguardiente, miel y chancaca; esta tarea implicó la expansión y preparación de nuevos campos adquiriendo tierras irrigadas de Callanca al sur de Chiclayo y construyendo acequias para traer las aguas del Chancay-Lambayeque, esta ardua tarea obligó la adquisición de mano de obra que en su mayoría eran esclavos negros de origen africano, el resto de obreros eran mestizos, algunos europeos y unos cuantos peones indígenas, de esta manera la estancia San Pedro de Alcántara de Pomalca inicia la etapa de hacienda produciendo mieles, azúcar artesanal y aguardiente con procesos aún rudimentarios; por lo que la producción era poca debido a la pequeña cantidad de caña sembrada, en contraste la principal actividad seguía siendo la ganadería con los productos obtenidos de esta.

En 1692, sus herederos: Martín, Thomás, Juan y Joseph Núñez de Alzo amplían los cultivos de caña de azúcar ya existentes a una mayor escala, con un total 18 fanegadas (es decir 54 hectáreas) convirtiendo de esta manera a Pomalca en una hacienda azucarera, además se aumentó luego de 50 fanegadas a más de 200 con la anexión de las estancias de Samán, Filitum y La Calera, sin contar con las 150 alquiladas a Callanca-Monsefú. La familia Núñez de Alzo, aparte de las haciendas de Pomalca y Collús, también se hizo con la propiedad de Cayaltí y Calupe. A consecuencia de la caída e inestabilidad de los precios del azúcar, a fines del , ellos deciden vender la hacienda en 1699 al gobernador.

Familia Seña y Chirinos El gobernador Juan Bonifacio Seña y Chirinos adquiere la hacienda en 1699 con un total de 213 fanegadas cuando todavía existía rentabilidad en la hacienda. Sin embargo la inestabilidad del mercado del azúcar, lo obligó a dedicar sus pastizales al pastoreo de ganado, combinándolo con la producción de azúcar. Tras su muerte en 1709, la hacienda pasa a la administración de su hijo el capitán Francisco de Seña y Chirinos quien en el año 1717 añadió a sus tierras otras 122 fanegadas con la compra de Arcarleche a la orden de los Jesuitas; es decir la hacienda de Pomalca tenía una extensión de 335 fanegadas (215 hectáreas).

Primera crisis La inestabilidad de los precios se acentuó a inicios del , sumado a la sobreproducción debido al aumento sin planificación del número de haciendas azucareras norteñas tanto en costa y sierra que generó un aumento de la oferta con la competencia de las plantaciones azucareras de las Antillas en el Caribe, además del aumento de los costos de producción como el costo de esclavos e insumos para el refinamiento que impactó en una reducción drástica de la rentabilidad. Se sumó a ello, los desastres naturales producidos por las inundaciones generadas por el fenómeno de El Niño en 1720 y 1728 en la que se dañaron los sistemas de regadío, campos de cultivo, pérdidas de vidas humanas y ganado; además que es inundada y destruida irreparablemente Saña que era la capital del corregimiento homónimo donde residían gran parte de los hacendados de la región que tuvieron que emigrar a Lambayeque o Trujillo, o pueblos más pequeños como Chiclayo.

En resumen, esta época resultó crítica para Pomalca pues dejó de producir azúcar por dos años seguidos, los préstamos se acumularon y no se pudieron cancelar a tiempo, en consecuencia los herederos de Francisco de Seña tuvieron que venderla para cumplir con sus obligaciones financieras tras la muerte de este en 1739, declarándose en quiebra. La situación se mantendría por las siguientes décadas hasta finales del siglo.

Período de inestabilidad y decadencia En el período de 1741 a 1784 la hacienda pasa por diversas administraciones sucesivas que la adquieren en remates públicos debido a la coyuntura económica, primero es comprada en 1741 por el general Domingo Navarrete que en 1742 se asocia con el general Baltasar de Ayesta para reflotarla, pero la sociedad se rompe al cabo de unos años y se declaran en quiebra, tras un proceso judicial se deposita la administración a la orden de los Jesuitas desde 1754, pero se retiran a los pocos años y en 1758 es adquirida por Francisca Leal Rayo quien al incumplir el pago originó que sea rematada sucesivamente, siendo comprada en 1768 por Francisco Malerva quien luego anexa Samán. Tras su muerte en 1775, las posesiones de Pomalca, Collús y Samán son de nuevo embargadas y no se venden hasta 1784 en la que son adquiridas en remate público por la familia Martínez de Pinillos.

Familia Martínez de Pinillos En 1784, los hermanos Juan Alexo y Juan José Martínez de Pinillos adquirieron en remate público la hacienda de propiedad de Francisco Malerva por la cantidad de 23150 pesos de la época. Esta familia mantuvo la siembra y cultivo de la caña de azúcar con la posterior transformación artesanal del azúcar; también sembraron tabaco. Esta nueva etapa permitió un grado de estabilidad y rentabilidad que detuvo la decadencia previa. En 1830, la administración pasó a los herederos Martínez de Pinillos que la siguieron manteniendo operativa y en actividad por un espacio adicional de 39 años, sin embargo la hacienda no alcanzó a convertirse en la más poderosa debido al gran número de herederos que no permitió que fuera manejada con eficiencia; la divergencia interna entre ellos y la mala dirección descuidó con el paso de tiempo la actividad productiva y no pudieron reflotarla económicamente, obligándolos en conjunto a vender la hacienda de 1912 hectáreas. En resumen, la familia mantuvo el control de la hacienda por un espacio de 85 años hasta su venta a la familia Gutiérrez La Torre.

Industrialización, auge y expansión

Familia Gutiérrez miniaturadeimagen|Vagones de ferrocarril de vía estrecha de la fábrica de azúcar de Hacienda Pomalca, 1904. Los hermanos Simón y Vicente Gutiérrez La Torre con otros de sus hermanos, inmigrantes españoles, adquirieron la hacienda Pomalca de 1912 hectáreas a la familia Martínez y posteriormente la hacienda Collud de 3187 hectáreas en 1869, las cuales luego fusionaron. Con ellos se inicia la etapa industrial y empresarial, dejando atrás las técnicas rudimentarias, marcada por la industrialización y modernización del ingenio azucarero con los últimos avances tecnológicos de la revolución industrial además de mejorar la gestión de la tierra con técnicas de cultivo centradas en la caña de azúcar. Los hermanos dividieron su enfoque, Vicente se encargaría de la mejora del campo mientras Simón de la reorganización de la industria, aumentando considerablemente la capacidad industrial de los trapiches así como la instalación de modernos laboratorios como de alcohol, sumado a que por la época se construyó la línea ferroviaria que terminaba en el Puerto de Eten permitiendo la comercialización y exportación; dio como resultado un notable desarrollo entre 1869 a 1895. Tras la muerte de Simón, los activos pasaron a su hermano Vicente, y a la de este a sus herederos, siendo que en 1896 se constituye la Sociedad Gutiérrez & Hermanos. Unos años después, el 30 de junio de 1902, los herederos Vicente, Agustín, Salvador y Carlos Gutiérrez Pestana constituyen la Sociedad Agrícola Pomalca Ltda. con un capital social de ochenta mil libras esterlinas repartidas en 800 acciones de 100 libras esterlinas cada una. En el período de 1902 a 1920, también se continuó la mejora de la administración y modernización, sin embargo los obligó a endeudarse con la firma comercial de la familia de la Piedra que eran accionistas del nuevo ferrocarril de Pimentel. Tras la fluctuación de precios del azúcar ocurrido tras el término de la I Guerra Mundial sumado a la presión financiera por las deudas previamente contraídas, la familia Gutiérrez se vio obligada a ceder y vender la hacienda a la familia de la Piedra en 1920. En ese entonces, la hacienda empleaba 7500 hectáreas para el cultivo de caña de azúcar y tenía una capacidad de molienda de 1000 toneladas de caña de azúcar por día.

Familia de la Piedra miniaturadeimagen|Fábrica de la hacienda Pomalca en 1924, Chiclayo, Perú. En mayo de 1920, Enrique de la Piedra y su hermano Julio de la Piedra, junto con sus otros hermanos de la familia de la Piedra, adquirieron las haciendas Pomalca y Collud, que también incluían la Sociedad Agrícola Pomalca Ltda de propiedad de la familia Gutiérrez constituida por 8000 acciones de 250 soles de oro cada una por un total de 2000000 soles de oro, bajo el nombre de Sociedad Viuda de La Piedra e Hijos S. A.

Esta nueva administración continúo la expansión y modernización heredada de los Gutiérrez a una mayor escala, implementando tecnologías a la vanguardia de la época produciendo además alcohol etílico y el ron Pomalca, así como una nueva conexión con la línea ferroviaria hacia el muelle de Pimentel. En lo referente a la expansión, se añadieron pequeñas haciendas vecinas como: Saltur por deudas contraídas y la compra de La Calera en 1932, luego en 1933 adquirieron Samán, en 1938 compran La Punta, en 1943 se añadieron Sipán y La Concordia. En 1954, el grupo empresarial adquirió también Pampa Grande, y en 1957, Mocce y otras empresas como Laran, Potrero, El Palmo y Wadington. En la región Cajamarca, adquirieron las haciendas Udima, Monteseco, Espinar y Pan de Azúcar, que contaban con extensas áreas de cultivo de arroz, cacao, café y madera, así como pastos para ovejas, ganado vacuno y animales de tiro. En total, la Hacienda Pomalca creció y se expandió hasta alcanzar una superficie de 14529 hectáreas. Al final de la empresa, estaba compuesta por 19 accionistas y un valor total de S/. 612725796 soles de oro.

Sindicalización y conflictos sociales miniaturadeimagen|Fábrica de azúcar con ferrocarril de vía estrecha alrededor de 1965