El Colegio El Colegio Menor Carlos María Rodríguez de Valcárcel de Miranda de Ebro fue uno de los más de cincuenta Colegios Menores de la Juventud que se pusieron en funcionamiento en España durante el franquismo, colegios que dependían orgánicamente del Frente de Juventudes (Delegación Nacional de la Juventud desde 1961). miniaturadeimagen|400px|Colegio Menor Carlos María Rodríguez de Valcárcel, 1967 Historia
El Colegio Menor de Miranda de Ebro estaba situado en el camino de Anduva, muy cerca del estadio del Mirandés.«El Colegio Menor Carlos María R. de Valcárcel, de Miranda de Ebro, ha entrado en servicio». Diario de Burgos. 30 de octubre de 1966. p. 4. El edificio, hoy desaparecido, había sido construido entre 1965 y 1966, según proyecto de los arquitectos Eduardo Basega Neyra y Alberto López-Asiaín Martín.Alonso Beighau, Juan (2004). Historia de los Colegios Menores de Juventudes. Una experiencia educativa, 1951-1981. Pp. 147-149 Se situó en una parcela de 10.000 metros cuadrados que el municipio puso a disposición de la Delegación Nacional de la Juventud.«Colegio Menor de Anduva». Diario de Burgos, 27 de abril de 1965, p. 8. El coste total de la obra fue unos catorce millones de pesetas de entonces.«Aclaración». Diario de Burgos, 9 de junio de 1965, p. 8. Se trataba de un edificio moderno, acorde con el racionalismo arquitectónico propio de la época, caracterizado por las formas geométricas simples y por la funcionalidad. El edificio constaba de tres cuerpos enlazados entre sí, dos laterales accesorios y uno central. En uno de los laterales, de dos plantas, estaba situada la vivienda del director y las aulas de estudio; en el otro, de planta baja, estaba la capilla y el salón de actos. En el cuerpo principal y central, de siete plantas, estaban: en la planta del sótano, la cocina, la lavandería, los dormitorios del personal de servicio, la sala de calderas y varios almacenes; en la planta baja, el hall de entrada, la sala de megafonía y el comedor; en la primera planta, los despachos de dirección, preceptoría, secretaría, sala de juegos y salón de televisión, y en las otras plantas los dormitorios, lavabos y duchas, con un espacio en la última planta para la enfermería. En la parte posterior, entre el colegio y el río Ebro, estaban los campos de deportes. miniaturaimagen|200px|Escudo del Colegio Menor Carlos María Rodríguez de Valcárcel|miniaturadeimagen Con el nombre del Colegio Menor de Miranda se rendía homenaje al destacado político del franquismo, vinculado a la Falange, Carlos María Rodríguez de Valcárcel (1914-1961),Hermano de Alejandro Rodríguez de Valcárcel: Vicesecretario General del Movimiento (1965-1969), Presidente de las Cortes (1969-1975) y Presidente del Consejo de Regencia (20-22 nov. 1975) que era burgalés y llegó a ser jefe nacional del SEU (el sindicato universitario del franquismo), Consejero Nacional del Movimiento, Procurador en Cortes y Gobernador Civil de Cádiz.También había sido director general de Enseñanza Laboral, cuando era ministro de Educación Joaquín Ruíz Giménez, inaugurando en Miranda de Ebro, en 1951, uno de los primeros Institutos Laborales de España, un instituto que quedó instalado en el edificio del antiguo Colegio de Aquende (hoy Centro de Educación de Adultos “Real Aquende”), hasta que en el año 1962 se trasladó al edificio que hoy ocupa el IES Fray Pedro de Urbina.
El colegio de Miranda fue reconocido como tal Colegio Menor por Decreto 801/1966 (BOE de 5 de abril) y se puso en marcha a principios de octubre de ese mismo año, con el inicio del curso 1966-67. El primer director fue Antonio Ávila Barrero. Le sustituyó Braulio Rodríguez Couceiro, que estuvo en la dirección hasta 1970, cuando fue nombrado Jefe Nacional de la Organización Juvenil Española (OJE).«Organización Juvenil Española. Curso de iniciación de mandos». Diario de Burgos. 2 de enero de 1969. p. 2.«Nombramientos: De don Braulio Rodríguez Couceiro para el cargo de Jefe Central de la Organización Juvenil Española». Boletín del Movimiento de Falange Española Tradicionalista y de las JONS, nº 1166, 1 de agosto de 1970, p.3. El tercer director fue José Rodrigo Uceda, que tomó posesión del cargo en enero de 1971«El gobernador civil preside la toma de posesión de mandos de la Delegación provincial de la Juventud». Diario de Burgos. 21 de enero de 1971. p. 7.y permaneció en el mismo hasta 1975.«Relevo de directores y apertura del curso académico». Diario de Burgos. 21 de octubre de 1975. p. 20.. Y el cuarto y último director fue Hipolito Casero Jurado. Todos estos directores poseían el título de Oficial Instructor, un título que se obtenía en la Academia Nacional de Mandos José Antonio de Madrid, también dependiente del Frente de Juventudes, y que era el que también habilitaba para ser profesor de Educación Física y Formación del Espíritu Nacional. El último director, Hipólito Casero, fue quien dirigió el centro en la Transición, cuando se desmanteló la Secretaría General del Movimiento y todos los organismos que de ella dependían, pasando los colegios menores de la juventud a integrarse en el Ministerio de Cultura. El último curso que hubo colegiales en el Carlos María Rodríguez de Valcárcel fue el 1977-78,«Importantes puntualizaciones del Gobierno Civil». Diario de Burgos. 8 de marzo de 1980. p. 19. aunque parece que en 1979 aún se realizó alguna actividad en el mismo, como una reunión en el mes de abril de doscientos jóvenes de la OJE para celebrar una Competición Interprovincial de Actividades.«Encuentro de la OJE». El diario de Burgos, 17 de abril de 1979, p.19.
Durante el curso escolar, el colegio atendía a los colegiales proporcionándoles el albergue y la formación complementaria preceptiva en este tipo de centros, que incluía actividades de contenido cultural y artístico, de educación física y deportiva, y de moral católica y formación política en los ideales del Movimiento. Objetivo fundamental de estos centros era “atender a los alumnos que para cursar sus estudios tienen que trasladarse desde su residencia familiar a localidad distinta […] preferentemente los alumnos becarios”.Preámbulo del Decreto 856/1963. Para poder llevar a cabo toda la actividad colegial, el director tenía bajo su mando, además del personal laboral necesario, un equipo de colaboradores formado por un preceptor, cuatro educadores, un capellán, un jefe de estudios y cuatro profesores que daban clases de apoyo a los colegiales.«BOE-A-1963-8993 Decreto 856/1963, de 18 de abril, por el que se reglamentan los Colegios Menores para alumnos de enseñanza de grado medio.».
En los períodos vacacionales se solían aprovechar las instalaciones del colegio para diversas actividades, casi siempre relacionadas con el propio Frente de Juventudes. Consistían habitualmente en cursos de formación de educadores, campamentos juveniles, reuniones de organismos del Frente de Juventudes, intercambios escolares, cursos de la OJE y cursos de monitores polideportivos.«Inauguración de un curso de mandos de la OJE en el Colegio Menor». Diario de Burgos. 2 de abril de 1969. p. 9.«XI Curso selectivo para la adjudicación de becas para educadores de Colegios Menores». El Progreso, 16 de junio de 1973, p.6.«Actividades Campamentales de la Delegación Provincial de la Juventud». Diario de Burgos, 3 de julio de 1977, p.11.miniaturadeimagen|400px|center|Fiestas del Colegio, 1973. Grupo de colegiales con la reina de las fiestas y sus damas de honor.
Los colegiales y sus estudios. El Bachillerato Técnico Superior Los Colegios Menores de la Juventud no eran centros docentes en sentido estricto. Los colegiales asistían a clases en los centros oficiales donde realizaban sus estudios. En el Carlos María Rodríguez de Valcárcel había algunos colegiales de primaria, de oficialía y maestría industrial y de magisterio, pero la mayoría eran alumnos del Instituto Laboral Fray Pedro de Urbina, donde estudiaban el bachillerato laboral (o técnico), elemental (de cinco cursos) o superior (de dos cursos). Pero en 1967 el bachillerato laboral fue declarado a extinguir, de forma que la última promoción de este bachillerato fue la que comenzó sus estudios en el curso 1966-67. En consecuencia, en el Carlos María Rodríguez de Valcárcel hubo colegiales estudiando el bachillerato técnico elemental hasta el curso 1970-71, y colegiales estudiando el bachillerato técnico superior hasta el curso 1972-73;mientras, los colegiales que se incorporaron a partir de 1967 para estudiar el bachillerato ya siguieron el bachillerato general, y desde 1970 el nuevo bachillerato unificado polivalente (BUP).
El grupo más numeroso de colegiales era justamente el de alumnos de los dos cursos del Bachillerato Técnico Superior, ya que eran muy pocos los institutos laborales que impartían tales estudios. De esta forma, en el Colegio Menor de Miranda se concentraban alumnos de muchos y muy diversos lugares de España, generalmente originarios de zonas en donde existía un instituto laboral que solamente impartía los cinco cursos del bachillerato técnico elemental. Así, fueron bastantes los centros de localidades del Norte de España que dependieron del Instituto Técnico de Miranda de Ebro para que sus alumnos pudiesen completar el bachillerato técnico, reuniéndose en Miranda alumnos de: Coca, Medina del Campo, Valle de Carranza, Alsasua, Amurrio, Llodio, Azpeitia, Bermeo, Laguardia, Haro, Villablino, etc.Fue esta característica del Instituto Laboral de Miranda de Ebro la que hizo que el Colegio Menor Carlos María Rodríguez de Valcárcel, junto con otros cuatro colegios menores situados en localidades en las que también se podía estudiar el bachillerato técnico superior,fuese singular con respecto a la mayoría de los colegios menores de la juventud, que estaban situados en las capitales de provincia y cuyos colegiales estudiaban fundamentalmente el bachillerato general en el instituto de la capital, a una distancia que les permitía viajar todos los fines de semana a sus hogares. Mientras, para completar el bachillerato técnico, era habitual que los alumnos tuviesen que desplazarse hasta provincias lejanas, a veces a más de quinientos quilómetros de distancia de su lugar de residencia. Tenía así el Colegio Menor de Miranda cierto parecido con las Universidades Laborales, en pleno apogeo en esos mismos años -en las que también se podía estudiar el Bachillerato Técnico Superior, aparte de las diferentes carreras técnicas de grado medio-, al servir, además de para completar la formación académica, para poner en contacto a jóvenes de las distintas regiones de España, convirtiendo así a estos centros en verdaderos crisoles de fusión de las distintas identidades culturales: una experiencia que, más allá de la incomodidad de las familias y de los propios colegiales, resultaba en el plano sociológico enormemente enriquecedora para éstos.Zafrilla Tobarra, Ricardo (1999): “Universidades Laborales. Un modelo de educación falangista en el franquismo”. La Educación en España a examen (1898-1998). Vol.2. Pp 177-184