thumb|alt=Calle anegada |Inundación en Valencia en 2024, una catástrofe incrementada por el cambio climático
Las pérdidas y daños (en el contexto del cambio climático) son un concepto que describe los resultados de los efectos adversos del cambio climático y cómo abordarlos (más allá de la adaptación al cambio climático). El progreso en la implementación de la mitigación y la adaptación está sido lento y en 2026 todavía no se ha conseguido ninguna de las dos cosas. Algunas pérdidas y daños ya se están produciendo, y es inevitable que se produzcan más.
Se hace una distinción entre pérdidas económicas y pérdidas no económicas. La principal diferencia es que las pérdidas no económicas involucran aspectos que no se comercializan habitualmente en los mercados.
La respuesta apropiada de los gobiernos ante las pérdidas y los daños ha sido objeto de controversia desde que la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) adoptó el término y el concepto. Establecer la responsabilidad y la compensación por pérdidas y daños ha sido desde hace mucho tiempo un objetivo en las negociaciones para los países vulnerables y en desarrollo de la Alianza de Pequeños Estados Insulares (AOSIS por sus siglas en inglés) y el Grupo de Países Menos Adelantados. Sin embargo, los países desarrollados se han resistido, ya que aceptarlo les suponía poner mucho dinero. El mecanismo actual de la CMNUCC para abordar las pérdidas y los daños, el "Mecanismo Internacional de Varsovia para Pérdidas y Daños", se centra en la investigación y el diálogo, no en la responsabilidad o la compensación. En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2022 (COP 27), después de años de negociación, las naciones acordaron una propuesta para establecer un fondo multilateral para pérdidas y daños que apoye a las comunidades en la prevención, minimización y abordaje de daños y riesgos cuando la adaptación no es suficiente o llega demasiado tarde.United Nations Environment Programme (2023). Adaptation Gap Report 2023: Underfinanced.Underprepared. Inadequate investment and planning on climate adaptation leaves world exposed. Nairobi.
Definición A pesar del creciente diálogo y la atención prestada al tema, también se observa que "no existe una única definición de P&D". De hecho, la ONU distingue entre "P&D" como el diálogo en el marco de las negociaciones de la CMNUCC y "pérdidas y daños" como los impactos observados e investigados. Es decir, el mismo concepto se ramifica en distintas perspectivas: la negociación, los hechos que han sucedido sobre el terreno y la manera de abordarlos financieramente.
La redacción exacta en el Sexto Informe de Evaluación del IPCC es: la investigación ha tomado Pérdidas y Daños (con la primera letra mayúscula, lo que se hace con frecuencia en los textos jurídicos en inglés con el objetivo de resaltar que un nombre común, como "banco", hace referencia a un banco concreto) para referirse al debate político en el marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) tras el establecimiento del Mecanismo de Varsovia sobre Pérdidas y Daños en 2013, que tiene como objetivo «abordar las pérdidas y los daños asociados con los impactos del cambio climático, incluidos los eventos extremos y los eventos de avance lento, en los países en desarrollo que son particularmente vulnerables a los efectos adversos del cambio climático».
El término se escribe con las primeras letras en minúscula (pérdidas y daños) para referirse de manera general a los daños derivados de los impactos (observados) y los riesgos (previstos), que pueden ser económicos o no económicos (Mechler et al., 2018).
La palabra pérdida en este contexto puede entenderse como un efecto negativo irreversible causado por el cambio climático. Por ejemplo, la destrucción total o la reducción permanente del funcionamiento de activos, infraestructuras o recursos, la sumersión total de pequeños estados insulares en desarrollo debido al aumento del nivel del mar, la extinción irreversible de una especie o la desaparición de patrimonio cultural debido a la erosión causada por fenómenos meteorológicos extremos.
El término daños se refiere a los efectos nocivos y los costos asociados con el cambio climático que pueden cuantificarse y potencialmente compensarse (incluidos los costos económicos, sociales y ambientales). Los daños pueden ser temporal o parcialmente reversibles, y a menudo implican reparación, restauración o compensación; por ejemplo, la destrucción de infraestructura por huracanes, la menor cosecha por la sequía o los costes de reubicación de comunidades costeras debido a la erosión de las orillas y el aumento del nivel del mar.
Las pérdidas y los daños están relacionados con la provisión de financiación y apoyo climático, incluyendo la responsabilidad, la compensación y los litigios. Las pérdidas y los daños también están estrechamente relacionados con la mitigación del cambio climático y la adaptación a él. Las pérdidas y los daños surgen precisamente cuando fallan las acciones de mitigación y adaptación para reducir los impactos climáticos, o no se llevan a cabo de manera suficiente, que es lo que está pasando: mitigar el cambio climático implica reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que lo causan, y en 2026 siguen aumentando. Las pérdidas y los daños incluyen los efectos negativos presentes y futuros que van más allá de los abordados por la mitigación y la adaptación, denominados a veces "residuales".
La CMNUCC ha definido las pérdidas y los daños para incluir los perjuicios resultantes de eventos repentinos (desastres climáticos, como ciclones) y de procesos de avance lento (como la subida del nivel del mar). Las pérdidas y los daños pueden ocurrir en sistemas humanos (como campos de cultivo) y en sistemas naturales (como la biodiversidad), aunque la investigación y las políticas se centran en los impactos humanos.
En los sistemas humanos, se distingue entre pérdidas económicas y pérdidas no económicas. Las pérdidas y los daños económicos afectan a los recursos, bienes y servicios que se comercializan habitualmente en el mercado. Las pérdidas y los daños no económicos incluyen la pérdida de miembros de la familia y la desaparición de culturas.
Las reparaciones climáticas son pagos por pérdidas y daños basados en el concepto de reparación. Para sus defensores, son una forma de justicia climática. Los partidarios de la compensación la consideran necesaria para responsabilizar a los países por las pérdidas y los daños resultantes de las emisiones históricas, y resulta para ellos una obligación moral. Un consultor bangladesí comentó en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2021 (COP26): «El término "pérdidas y daños" es un eufemismo para términos que no se nos permite usar, que son "responsabilidad" y "compensación"... "Reparaciones" es aún peor». La palabra "reparaciones" se ha usado en el contexto internacional para aludir a lo que el país vencido en una guerra tiene que pagar al vencedor (ver Reparaciones de guerra). El trasfondo es que los países desarrollados han conseguido ese desarrollo en buena parte quemando combustibles fósiles, cuyo dióxido de carbono se ha acumulado en la atmósfera, causando el calentamiento mundial. Pero a la vez, ese desarrollo protege parcialmente a esos países de los efectos negativos del calentamiento (por ejemplo tienen riqueza suficiente para construir viviendas resistentes a los huracanes y bien aisladas), mientras que los países pobres, cuyas emisiones han sido mínimas, sufren con especial dureza esos efectos negativos.
Primeras negociaciones Mientras se redactaba la CMNUCC en 1991, la Alianza de Pequeños Estados Insulares (AOSIS por sus siglas en inglés; estos países se ven especialmente perjudicados por el cambio climático, ya que la subida del nivel del mar les causa inundaciones, merma su territorio y hasta puede hacer que alguno de ellos desaparezca bajo las aguas) propuso la creación de un fondo internacional de seguros para «compensar a los países en desarrollo insulares pequeños y costeros de baja altitud más vulnerables por las pérdidas y los daños derivados del aumento del nivel del mar». En la propuesta, el monto que cada país debía aportar a este fondo se determinaría por su contribución relativa a las emisiones globales y su participación relativa en el producto nacional bruto mundial, una fórmula «inspirada en el Convenio Suplementario de Bruselas de 1963 sobre Responsabilidad Civil de Terceros en el Ámbito de la Energía Nuclear». Esta propuesta fue rechazada, y cuando se adoptó la CMNUCC en 1992 no contenía ninguna mención a pérdidas o daños.
Las pérdidas y los daños se mencionaron por primera vez en un texto de la ONU negociado formalmente en el Plan de Acción de Bali de 2007, que pedía «estrategias y medios de reducción de desastres para abordar las pérdidas y los daños asociados con los impactos del cambio climático en los países en desarrollo que son particularmente vulnerables a los efectos adversos del cambio climático».
Mecanismo Internacional de Varsovia para Pérdidas y Daños El Mecanismo Internacional de Varsovia para Pérdidas y Daños, creado en 2013, reconoce que «las pérdidas y los daños asociados a los efectos adversos del cambio climático incluyen, y en algunos casos implican más que aquello que puede reducirse mediante la adaptación».Su mandato incluye «mejorar el conocimiento y la comprensión», «fortalecer el diálogo, la coordinación, la coherencia y las sinergias entre las partes interesadas pertinentes» y «mejorar la acción y el apoyo, incluyendo financiación, tecnología y desarrollo de capacidades, para abordar las pérdidas y los daños asociados a los efectos adversos del cambio climático». Sin embargo, no contempla la responsabilidad ni la indemnización por pérdidas y daños. La única razón por la que se discutieron las pérdidas y los daños en Varsovia fue porque todos los delegados de países en desarrollo se pusieron de acuerdo para salir de las negociaciones y no volver hasta que se discutieran.
El Mecanismo Internacional de Varsovia sobre Pérdidas y Daños se creó en 2013 como un mecanismo de política climática para abordar los efectos relacionados con el clima en países altamente vulnerables y fue respaldado en 2015 por el Acuerdo de París. Sin embargo, los conceptos, métodos, herramientas y directrices para la política y la implementación de las medidas sobre pérdidas y daños siguen siendo objeto de controversia y ambiguos (es una técnica habitual de redactar tratados: cuando no hay acuerdo sobre algo, se deja indeterminado). El desacuerdo principal reside en que los países en desarrollo quieren que les paguen y los países desarrollados no quieren pagar.
El Acuerdo de París prevé la continuación del Mecanismo Internacional de Varsovia, pero establece explícitamente que su inclusión «no implica ni constituye fundamento para ninguna responsabilidad o indemnización».La inclusión de esta cláusula fue la condición para que los países desarrollados, en particular Estados Unidos, aceptaran incluir una referencia a pérdidas y daños.
Acuerdo reforzado sobre financiación
Fondo para Pérdidas y Daños El Fondo para Pérdidas y Daños (escritas con mayúscula las primeras letras porque se trata de un instrumento financiero específico que tiene esa denominación) es un mecanismo de financiación climática creado en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2022 (COP 27). Se diseñó para abordar pérdidas y daños, apoyando a comunidades que hubieran adoptado estrategias de adaptación inadecuadas o tardías, por lo que ya ha tenido lugar el daño.
Cumbre de París sobre financiación climática