Jesús Nazareno del Perdón es una imagen barroca de la época colonial guatemalteca venerada en el Santuario de San Francisco El Grande, en Antigua Guatemala.
La escultura, encargada por los habitantes del antiguo barrio de San Francisco en la década de 1630, representa a Cristo en el momento en que carga la cruz rumbo al Calvario, uno de los episodios más representativos de la Pasión.
Contexto histórico del templo El Templo de San Francisco El Grande forma parte de uno de los complejos religiosos más importantes de la antigua capital del Reino de Guatemala. Entre las instituciones religiosas establecidas en la ciudad, destacó la Tercera Orden de Penitencia de San Francisco, oficialmente reconocida en 1613. Esta congregación fue responsable de la construcción tanto del convento como del templo, que llegaron a constituir un conjunto arquitectónico de gran relevancia por su extensión y riqueza artística.
La primera iglesia franciscana en el área data de mediados del siglo XVI, aunque posteriormente los religiosos adquirieron un terreno más apropiado donde edificaron nuevas instalaciones. Las obras del convento se desarrollaron entre 1612 y 1625, mientras que la fachada del templo, atribuida al arquitecto Joseph de Porres por sus similitudes con la catedral, habría sido realizada entre la segunda mitad del siglo XVII y principios del XVIII. A lo largo del tiempo, el complejo sufrió daños severos a causa de diversos terremotos, siendo el de 1773 el que provocó su destrucción casi total. A pesar de ello, el sitio fue parcialmente restaurado en épocas posteriores y continúa siendo un importante centro de devoción.
Características arquitectónicas La fachada del templo constituye un notable ejemplo del barroco colonial en Guatemala. Presenta una composición estructurada en varios niveles y secciones verticales, decoradas con nichos que albergan imágenes de santos franciscanos. Destacan las columnas de tipo salomónico y los elementos ornamentales elaborados en estuco policromado, característicos de la tradición antigüeña. En el eje central se ubica una representación de la Virgen María, mientras que en la parte superior resalta un águila bicéfala, símbolo vinculado al contexto imperial de la época.
El conjunto estuvo originalmente flanqueado por dos torres, aunque una de ellas desapareció tras los terremotos de Santa Marta de 1773. En la actualidad, el templo conserva parte de su estructura restaurada, mientras que el antiguo convento permanece en estado ruinoso.
El sepulcro del Santo Hermano Pedro El templo alberga también los restos de Pedro de San José Betancur, figura clave de la espiritualidad guatemalteca. Tras su fallecimiento en 1667, su cuerpo fue velado inicialmente en Iglesia del Oratorio de la Escuela de Cristo, la noche del 25 de abril de 1667, pero posteriormente fue trasladado al templo franciscano, donde reposó en diferentes ubicaciones a lo largo del tiempo debido a reconstrucciones y daños estructurales.
A finales del siglo XX, sus restos fueron colocados en un sepulcro especialmente acondicionado dentro del templo. Su canonización en 2002 por el papa Juan Pablo II consolidó la importancia del lugar como centro de peregrinación. En reconocimiento a esta relevancia, el templo fue elevado a Santuario Arquidiocesano en 2003.
Análisis estilístico de la imagen La autoría de la escultura no está documentada con certeza. Sin embargo, su ejecución revela características propias del barroco colonial, tanto en la técnica de talla como en el tratamiento pictórico de la superficie. La escultura refleja el lenguaje barroco propio de la imaginería devocional guatemalteca: presenta una anatomía proporcionada, expresión serena y un trabajo minucioso en la encarnadura. Algunos estudios sugieren que pudo haber sido elaborada entre finales del siglo XVII y la primera mitad del siglo XVIII, aunque la tradición popular atribuye su encargo al escultor Carlos de Bolaños en 1630.
La imagen destaca por su valor artístico y religioso, siendo un ejemplo representativo de la imaginería sacra guatemalteca. Desde su sede en el templo franciscano, participa en las celebraciones de la Semana Santa, particularmente en la procesión de Jueves Santo, una de las más significativas de Antigua Guatemala.
Historia y evolución devocional Tras el terremoto de 1773, numerosos habitantes rescataron imágenes religiosas entre los escombros y las trasladaron a casas particulares para su resguardo. El Nazareno del Perdón fue protegido en la residencia de un vecino, Felipe Contreras, donde permaneció por un largo periodo.
El nuevo ciclo de sismos ocurrido entre 1917 y 1918 dañó nuevamente la iglesia franciscana, motivando a devotos como Corona Rivas a retirar la imagen para evitar su deterioro. Durante los trabajos de reparación, el Nazareno permaneció en la capilla conocida como Primer Paso, donde quedó temporalmente en desuso hasta que, finalizadas las obras, un grupo de fieles promovió la creación de una hermandad encargada de reactivar su culto.
Cambio de advocaciones La figura ha recibido diversas advocaciones a lo largo de su historia. Algunas fuentes mencionan que fue llamada Jesús de la Buena Esperanza y otros documentos señalan que antiguamente era conocida como Jesús de las Angustias, nombre hallado en un pergamino descubierto en 1932.
La denominación actual, “Jesús Nazareno del Perdón”, fue adoptada cuando la imagen regresó definitivamente al templo restaurado. Según la tradición oral, los devotos realizaron un acto simbólico de desagravio por los años de abandono, atribuyéndole así la advocación asociada al perdón y la reconciliación.
Tradición procesional y culto La primera salida procesional documentada bajo su actual advocación tuvo lugar en 1932, inicialmente durante el Martes Santo. Posteriormente, en 1955, se estableció el Jueves Santo como fecha oficial de su recorrido procesional, tradición que se mantiene hasta la actualidad. Con el paso del tiempo, esta manifestación religiosa ha ganado relevancia, convirtiéndose en una de las principales expresiones de la Semana Santa antigüeña.
Asimismo, la devoción a esta imagen estuvo estrechamente vinculada al proceso de canonización del Santo Hermano Pedro
La devoción al Nazareno también estuvo estrechamente vinculada al proceso de canonización del Hermano Pedro, realizándose actos de piedad como el rezo del Vía Crucis en su honor. A partir de 1958 se instituyó la costumbre de realizar un viacrucis por la Calle de los Pasos en el domingo siguiente al 25 de abril, como rogativa en favor de la causa de canonización.
En 1996 la imagen recibió un anda procesional nueva de 60 brazos, elaborada por el maestro Virgilio Castillo, en 2022 esta anda estrena una ampliación a 68 brazos y en 2026 es ampliada a 100 brazos.
Restauración y consagración En 2008, el Nazareno del Perdón fue sometido a un proceso integral de restauración por parte del Consejo para la Protección de la Antigua Guatemala, que permitió estabilizar su estructura y recuperar la polícroma original. Ese mismo año, el Martes Santo 18 de marzo, la imagen fue solemnemente consagrada por Monseñor José Ramiro Pellecer, vistiendo una túnica blanca bordada en oro.
En la actualidad, la escultura recibe culto en la Capilla del Sacramento de la Reconciliación, espacio destinado a reforzar espiritualmente el sentido penitencial asociado a su advocación.
Referencias
Enlaces externos
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